miércoles, 1 de mayo de 2013

MOMENTOS DE EL GALLO
Octubre de 1927 Rafael Ortega "El Gallo" celebra su 25 aniversario de alternativa brindandole la muerte de un toro a Emilio Torres "Bombita"
Rafael Ortega "El Gallo" y Cayetano Ordoñez "El niño de la Palma" durante un descanso,Bilbao 19 de Septiembre de 1926 
Rafael "El Gallo" y "Joselito" en el primitivo Hotel de Roma la tarde que éste se presentó a la afición madrileña como novillero. Josélito al despedirse de su hermano para marchar a la plaza, escucha con emoción y con respeto los consejos que Rafael le da. 13 de Junio de 1912.
Mayo de 1926 "MIENTRAS HAYA UN CAPOTE EN MIS MANOS,HABRA TOREO..." despues de unos años por tierras americanas Rafael El Gallo reaparece en España,la foto fue obtenida en Cadiz a bordo del "Montevideo"
12 de Mayo de 1927, Rafael "El Gallo" vestido de goyesco.Zaragoza corrida goyesca en honor a Goya y Zuloaga.

Curiosa supersticion popular respecto a la siniestra casualidad de jovenes toreros muertos que recibieron la alternativa del "Divino Calvo" se llegó a recoger en una copla , recogido en el libro "Muertes de toreros segun el romancero popular"

" A cuatro toreros dio la alternativa
Rafael el Gallo el dia del debut
y todos los cuatro perdieron la vida
en lo mas florido de su juventud

Joselito el Gallo víctima primera
Tambien Varelito a continuación
y después Granero y luego Maera
como si tuvieran una maldición"

Foto Marzo 1934 Rafael Gómez Ortega ·El Gallo" a bordo del "Cabo San Agustín" al arribar a Cádiz
 
Rafael Gomez Ortega "El Gallo" en 1898 con dieciseis años.

EL GALLO TUVO UN BAR...

Rafael Gómez, el Gallo, veterano del arte taurino , poseedor legítimo de una auténtica popularidad cordial y pintoresca, tuvo un bar inaugurado en una de las calles más céntricas de Madrid. el Gallo abrió un bar, era el decir de las gentes, que cundia de boca en boca. No nos metamos en interioridades administrativas, que acostumbran a ser un misterio.

Y más tratándose de el Gallo, que en materia económica siempre fué una verdadera calamidad. Nadie —ni él mismo—fué capaz nunca de «echar la cuenta» a este Faraón flamenco, manirroto y genial. Nadie—ni él mismo—supo jamás lo que el Gallo ganó ni lo que tuvo. Auténtico bohemio, calé de.raza, este calvorota artista y arbitrario hizo de su vida acaso su mejor «faena» de arte. Supersticioso, fatalista, abúlico y simpático, el Gallo fué, por sí solo, toda una tradición y toda una leyenda. Nunca un hombre vulgar, ni una personalidad amorfa y adocenada.

Rafael fué único en su arte, en su bondad libérrima, en su pintoresquismo y hasta en su prestancia física, que los años no pudierón amortiguar. Lo cierto es que, sea o no cierto—dejemos interioridades administrativas—, el Gallo tuvo un bar. Allí estába él, de la mañana a la noche, con su cráneo reluciente y su sonrisa matizada de gitana melancolía, haciendo los honores del nuevo establecimiento. «El bar de el Gallo le llamaba la gente, y la gente tenia razón, porque su instinto le dice que el pintoresco disparate de establecer un despacho de bebidas cuando no habia vino ni tapas, y la cerveza escaseaba, y los mariscos tenian precios astronómicos, y los licores famosos se habian transmutado en química misteriosa, en plena guerra civil española,no podía ocurrírsele más que a Rafael el Gallo.

Sin embargo, allí estába Rafael, hierático, cetrino y sonriente, como siempre; parco de palabras y de gestos, como un auténtico ídolo de bronce el rostro, de marfil antiguo la calva veterana. Rafael era estoico y fatalista. Por su edad, podría libremente estar lejos de Madrid, o, por lo menos, evacuarse a un barrio menos batido por la metralla enemiga. Pero Rafael tienia los oídos habituados a todas las tempestades. —Los que se estremecen—sentenciaba Rafael— cuando estalla un obús no saben Cómo suena ; un «¡ole!» cerrado o una «bronca» en una plaza de toros.

El bar de Rafael se rotulaba «Los Hércules». Era un recuerdo a la vieja Alameda sevillana, matriz de toda una casta de artistas flamencos y toreros famosos, sevillanos todos..., menos este magnífico Rafael Gómez Ortega, que nació en Madrid. —Me dicen que me vaya—decia el Gallo—, y no me voy. Por casualidad naci en Madrid, y si aquí tengo que morir, será mi sino. Todo lo que le tiene que pasar a un hombre está ya escrito, y no hay nadie más tonto que el que cree que poniendo tierra por medio se libra de su suerte. Además, a mi no me cogen de sorpresa guerras y revoluciones. Parece que me dedico a coleccionarlas. He dado muchas volteretas por el mundo. En América, ya se sabía: llegar yo a una República y liarse un fregao de tiros, era todo lo mismo. En Méjico, en Uruguay, en Paraguay, en Venezuela, en la Argentina, en Cuba, he sido testigo de no sé cuántas revoluciones.

Estoy curado de espanto. Ahora, compadre, que «esto» de ahora es lo más serio que había visto: er sin fin der mundo... Su silueta magra, estilizada, tienia un aire inconfundible, de auténtico señorío, garboso y simpático. . Rafael sentenciaba; -—Cada uno, aunque no entienda de política, tiene su sitio. Un artista popular es del pueblo que lo hizo. ¿A quién se lo debe uno todo? Al pueblo. Su aplauso, su cariño nos dieron fama y dinero. ¡Ea!, pues con el pueblo hay que estar a las duras y a las maduras... Yo he pasado muchos tragos amargos. Me he visto a veces «entregado», hundido. En una sola tarde de suerte, el aplauso del pueblo me ha resucitado. ¿Es que uno puede olvidar esto? . Y el Gallo vuelve a su silencio hierático. Empiezan a estallar, no lejos, truenos de metralla asesina. Rafael fuma impasible. En su rostro broncíneo, el gesto hermético, inalterable— estoicismo y melancolía—, de las «tardes malas». Rafael "El Gallo" tuvo un bar...
El pase por alto,magnifico estatuario de Rafael Gomez Ortega "El Gallo" en el que se adivina el "ole" clamoroso de la multitud.1929
La clásica "espantá" ,tan famosa como las mejores faenas del gitano. 1929

En 1896, cuando Rafaell Gómez Ortega contaba sólo catorce años, ya empezaba sus ensayos con becerrillos en la placíta de Gelves, el pueblo de sus padres y en el que nacieron sus hermanos. Ya andaban mal las cosas económicas por la casa de sus padres Fernando "El Gallo" y la famosa Gabriela Ortega. Tanto y tanto le dijeron al viejo torero de las condiciones y el arte del muchacho, que un día, Fernando, fué al pueblo, caballero en un burro, por la carretera de Sevilla, a comprobar personalmente la justicia de los encendidos elogios. Le vió actuar con el capotillo y la muleta ante un eral. Cuando volvió a su casa le preguntó Gabriela: —¿Qué te ha parecido "el niño"? —Que mientras tenga fuerza para sostener un capote en las manos ganará dinero con los toros... No se equivocó, ciertamente. Femando el Gallo. Foto de 1896
 
1886 Rafael Gómez Ortega "El Gallo" con cuatro años muy lejos entonces de ser "divino" y calvo.
Rafael Gómez Ortega "El Gallo" izquierda 1899 Rafael viste el traje corto andaluz,derecha 1908 ya era un torero consagrado por la fama.
Rafael,novillero de cartel en 1902,el año de su alternativa,con su inseparable mozo de estoques,Antonio "el del lunar",y durante un banquete en Valencia despues de una tarde triunfal.Ya le apuntaba la calvicie.
"El 8 de marzo de 1897, mi pobre padre (q.e.d.), Reverte y Emilio Bomba se constituyeron en empresa de la plaza de toros de Valencia y aquella tarde toreábamos y matábamos cuatro novillos de Flores Revertito y yo. Al terminar la corrida, mi primera corrida, mi padre me llamó aparte y después de darme un fuerte abrazo, porque según él había quedado como los buenos, me entregó quinientas pesetas, que fueron las primeras que gané en esta mi carrera azarosa.

Poco tiempo después, el 2 de julio del mismo año, moría mi padre, y desde entonces acá ha llovido mucho y he toreado bastante."

Foto: Boda de Rafael con Pastora Imperio 1911,su matrimonio no duró ni un año.
 
Despedida de los ruedos de Rafael Gómez "El Gallo" en Madrid 1918-

Al regresar a la barrera,después de matar al toro de su despedida,Rafaeel ya iba pensando en volver a vestirse de torero,se lidiarón reses de Contreras y Guadalest,actuando José "Limeño" y "Camará" apoderadp por aquel entonces de "Litri" y Pedrés ,el toro de Contreras "Carretero" fué el de la despedida.
En visperas de corrida en la habitación de un hotel.tenia muchos amigos que lo recibian alborozadamente,después...
A veces las cosas se daban mal en el ruedo y el escándalo adquiria tales proporciones que era necesario comparecer en el juzgado.
La clásica espanta,que según su creador Rafael El Gallo es una filosofía del miedo.Su autor como puede verse en la foto la practicaba con su peculiar gracia y salero.
Sevilla 21 Abril 1912 el divino calvo dando un pase en redondo en una silla 
Sevilla 21 Abril 1912 dando un pase por alto Rafael Gomez Ortega entonces "Gallito"
Rafael Gómez Ortega "El Gallo" practicando el arte del descabello en la corrida de la prensa celebrada en Madrid el 20 de Junio de 1912,en la que intervinierón Manuel Rodriguez "Manolete" (padre) y "Cocherito de Bilbao"
Rafael Gómez el "Gallo" y el torero Paco Madrid en el descanso de una tienta en la ganadería de Miura, la foto es de 1913.
"El Gallo" toreando magistralmente al quinto toro de la segunda corrida de la feria de Malaga de 1912, con el que hizo una faena imponderable, escuchando
durante toda la lidia una gran ovación y siéndole concedida la oreja
"El Gallo" después de dar media monumental estocada al quinto toro, con el que hizo una faena magnítica y del que se le concedió la oreja.Feria de Malaga 1912.
LAS ANDANZAS DE RAFAEL GOMEZ "EL GALLO" POR TIERRAS DE AMERICA
1933
Después de una larga actuación en Buenos Aires—, y en aquella capital del interior argentino les ha sorprendido la grata visita del gran torero gitano, que, fiel a su raza, se presento en el teatro en cuanto se anunció el estreno de la comedia cañi «Los Caballeros». Rafael Gómez (el Gallo) en pleno escenario, entre los dos aplaudidos primeros actores y principales intérpretes de dicha obra,García León y Perales.



Los populares toreros "Gallo" y Joselito, acompañados del conde de la Maza y otros amigos, paseando en automóvil por el Sardinero (Santander) Foto Agosto 1915
Rafael El Gallo, en su muletazo conocido como del «celeste
imperio», un pase por alto que el diestro daba de manera erguida.
Rafael El Gallo fue un torero genial, capaz de conseguir deslumbrar

gracias a la improvisación. En la imagen, en un recorte con el capote a

una mano.
Una de las pintorescas faenas del "GaIlo" en las famosas corridas celebradas
en Pamplona, con motivo de las fiestas de San Fermín,Julio 1917
Ultima fotografía que se ha hizo en traje de luces, el día que se despidió
del público (una de tantas) en la plaza de Valencia agosto de 1918
1926 Caricatura publicada por "La Fiesta Brava"

"No era el dia de su despedida , simplemente le estaban arreglado el añadido".  
El subalterno de confianza del maestro es Antonio Duarte tio abuelo del actual matador de toros Curro Duarte.
Foto cedida por D.Jose de Leon Blanco
Afirmamos sin temor a equivocaciones, que el torero Rafael El Gallo es la figura taurina que más ha hecho hablar en los siglos XIX y XX; por sus faenas, por sus orgías, por sus viajes, por sus descalabros, por sus andanzas, por su atormentadora psicología, incapaz de comprender ni el mismo Freud. Foto: Mayo 1926.
"El Gallo" saludando en la Monumental,Mayo de 1926
Rafael Gómez Ortega, que hizo famoso el apodo del Gallo, de quien se dijo que era el Miguel Ángel del capote y el Benvenuto Cellini de la muleta, tuvo en la Plaza de Madrid un desastroso Waterloo. 

Recordando las grandes tardes de triunfo de este torero, cuesta creer en la ruina de su prestígio. Y, sin embargo, fue grande definitiva, grotesca, sin posible rehabilitación. Ya llevaba Rafael mucho tiempo siendo la sombra de aquel torero prodigioso que parecía amansar a los toros y que electrizaba a los públicos. Tuvo tardes fatales que dieron lugar a manifestaciones tan hostiles que constituían una amenaza contra el orden público. Así las cosas, todos esperaban que el pundonor profesional obligase al Gallo á intentar una rehabilitación; pero en la corrida organizada a beneficio de la Cruz Roja, Rafael, lejos de rehabilitarse, deshizo su fama. 

Foto : Madrid 05 de Junio de 1916,una de las "espantas" que dio el "Gallo" al pasar de muleta a su segundo toro.

LA TRANQUILIDAD DE RAFAEL



¡El "no va más" de los carteles grandes! Y detrás de todo esto, lo imprevisto; los castillos a tierra, las ilusiones perdidas. ¡El abúrranse, señores! Y la culpa no fué del ganado. Ni de Rafael, ni de Juan, ni de Ignacio. La culpa fué , de aquel maldito tango que se llevó al "Gallo" a Madrid, y a don Juan y Mejías a Pamplona en donde dejaron todo el gas. En un tris estuvo que la solemnidad no se fuera por puertas. Rafael perdió el expreso de Madrid y hubo de hacer el viaje en automovil. Ante la incertidumbre de su llegada el gran empresario Eduardo Pagés pasó una mañana que se le va a olvidar cualquier día. Cabildeos con las autoridades antes de la corrida, en la comida y después de la comida. La plaza atestada, las cuadrillas en el portón... y el "Gallo" dando tumbos por esas carreteras, tragando kilómetros, tragando polvo... y Pagés tragando quina, sin abandonar el teléfono. La hora de empezar. El presidente ordena la salida de las cuadrillas, y lo de Troya fué una zaragata doméstica comparado con la que se armó en los tendidos al ver que en las filas no figura el caívorota, Conferencia de los espadas con la presidencia. Sigue el jaleo. Exhibición de un cartel en el que se anuncia la próxima llegada de Rafael. No para el jaleo. Unos minutos de incertidumbre, y otro cartel aplazando media hora la corrida hasta que venga el "Gallo". Se vuelve a regar. Los de la solana, que están que hierven buscan la sombra de los pasillos, Movimiento de espectación. Unos aplausos lejanos. Gritos, aparece el divino Rafael. Cesó la tormenta, Renace la calma El "Gallo" exhibe su augusta calva y la paz renace en Varsovia. Foto Julio 1926
 

"Los Gallos", Rafael,Jose y Fernando,su madre ,sus hermanas y sus sobrinas 1919
 
28 DE SEPTIEMBRE 1912 - Alternativa de Joselito El Gallo


Toma la alternativa en la plaza de toros de Sevilla el diestro José Gómez Ortega “Joselito El Gallo”. Fue padrino su hermano Rafael “El Gallo”, que le cedió el toro de nombre “Caballero”, de la ganadería de Moreno Santamaría, siendo testigo Antonio Pazos.
Rafael Gómez el «Gallo» reapareció un jueves del mes de junio de 1926 en Barcelona. A pesar de ser día laborable y de la significación netamente industrial de la hermosa ciudad catalana, la plaza de toros Monumental se llenó completamente, y varios millares de espectadores quedaron en la calle sin entrada. El «Gallo» obtuvo un señalado éxito con dos buenos mozos de la ganadería de Coquilla, que dieron un peso de 325 y 3l2 kilos respectivamente. Rafael alborotó á las masas, toreó, banderilleó y mató. Fué lo que él siempre fue: el torero genial y único que poseyo el secreto de un toreo alegre, pinturero, sevillano que él tenia y que con él desapareció, y por eso los publicos convencidos de la genialidad de este torero llenaban las plazas á su anuncio á sabiendas de que siempre sus actuaciones tenian destellos de su arte incomparable.

Foto: La ovación que las 27.000 personas que llenan la plaza rompen en una estruendosa obliga al «Gallo» a hacer el paseillo montera en mano junio 1926
Rafael el «Gallo», confiado , arregla la muleta ante el buen mozo de "Coquilla" junio 1926 
El "Gallo" perfilado para entrar á matar con la pureza de un clásico volapié,Junio de 1926.
Con tu estupenda calva gitana, 

a la fiesta española das alegría, 

y en los tiempos presentes nadie te gana 

en arte, en elegancia y en gallardía. 
Pues bordas con tu capa de seda y grana 


—-capa que «Lagartijo» te envidiaría— 

arabescos sutiles de filigrana 

y encajes prodigiosos de orfebrería. 

Tu montera es corona de emperadores, 

y tu capote, un manto regio a tu espalda, 

porque siempre, entre todos los lidiadores, 

se destaca tu arte de maravilla, 

como la gracia esbelta de la Giralda 

sobre todas las torres que hay en Sevilla. 
Villaespesa


"¿Desde cuándo está usted calvo? —Desde el año 1901; tenía yo entonses diesinueve años. Una tarde, toreando en Jerez de la Frontera, me corté el cuero cabelludo con el estoque, y se me empesó a caer el pelo ensortijao que tenía. El año dos, cuando tomé la alternativa, ya estaba calvo. Yo he sío el primer torero que ha llevao la coleta postisa. —¿Cuántas cornadas ha sufrido usted? —Catorse. Catorse bujeros que tengo en el cuerpo. Dos de ellos muy graves y otros cuatro na más que graves. Los demás, pa ir tirando. —¿Cuál ha sido el mayor éxito de su vida? —La tarde más grande la tuve con un toro de Aleas, el día 15 de Mayo de 1912, en Madrid. Toreé con Bombita y Vicente Pastor. Tres días antes me habían echado un toro al corral en la misma plaza. —¿Y la bronca más grande de su vida? —!He oído tantas! ¡Cualquiera se acuerda ahora de cuál fué la mayor" Agosto de 1936
 
"¿por qué da usted esas espantas que le han hecho famoso? —-Porque hay que darlas. Cuando no se puede con el toro, hay que defenderse como sea. Y cada uno se defiende como puede. El torero que tiene mucho poder en las piernas, disimula mejor el mieo. Porque mieo, lo que se dice mieo, lo sentimos todos los toreros al salir a la plasa. Y cuando sale un toro de esos que saben más que un dotor, no quiero desirle a usted. El que no puede disimular el mieo con las piernas, tiene que irse antes de que el toro llegue, porque si no, luego no se puede ir. la espanta no es cosa mía! Hase ya muchos años desía Lagartijo: «Cuando el toro viene pa ti, si te quitas, pasa el toro. Si no te quitas, te quita el toro.» Y la espanta es eso : quitarte a tiempo, antes de que le quite a uno el toro." Extracto de una entrevista a Rafael Gomez Ortega "El Gallo" Agosto de 1936
"¿Qué otros hechos pintorescos recuerda usted de sus andanzas por América? —¡Hombre! Muchas cosas buenas y muchas cosas tristes. Voy a contarle algunas. El año 26 me ofresieron en La Habana la exclusiva de todos los negosios taurinos que se pudieran haser en la isla de Cuba. Si aquello llega a salir bien, a estas horas estoy yo forrao de billetes y más rico que Romanones. Pero no tuve suerte. Cuando ya estaba todo a punto y habían llegado de Méjico unos toros de Piedras Negras, con más coraje que el Gran Capitán y unas intensiones más negras que las piedras, salió gritando una señora de esas que llevan gafas y las llaman de la Sosiedá Protectora de Animales—¡y a los toreros que nos parta un rayo!—y se lió a dar chillíos hasta que consiguió, la muy sufragista, que se suspendieran las corrías. Después se dio un golpe de Estado rovolusionario—¡Señó! ¿No estaba yo en Cuba?—, y la buena señora, que debía de tené mucha mano con el nuevo Gobierno, consiguió que se suspendieran definitivamente. ¿Usté ha visto en su vida algo paresío? Pero, señó, si es lo que yo digo: ¿Qué tendrán que hasé las mujeres en er mundo fuera de guisa y de coserle los carsetines a su marío?"
El gallo y su famoso pelo ensortijao 
"El año 1902 tomé la alternativa. Tenía entonses veinte años, y era un mosito espigao que le gustaba a las mujeres. Por entonses, un pintor de Sevilla me hiso un retrato que estaba la mar de bien, cop mi traje de luses y er capote de lujo ar braso. No he vuelto a ver aquel lienso, porque un americano se le llevó, pagándole a peso de oro." 
"Había yo despachao una corrida en bucaramanga, y un alemán amigo mío me invito a montar en su aparato. Como yo tenía que atorear en un pueblo próximo, le dije que si a condisión de que me llevara a aquel pueblo. Vivía su novia allí, y el hombre me obliga prometerle que le brindaría un toro a la gachí. Me subí al aparato, y cuando ya estábamos ensima del pueblo, el alemán empeso haser unas cosas raras con el aeroplano que me pusieron la garganta en los zancajos. Desde entonses no he vuelto a montar en aeroplano, ni volveré a montar en mi vida."

En la foto con Tito Rufo. 


"Estando en Cuzco estalló la revolusión. El Comité revolucionario de la siudá tenía sercada la casa del alcalde para apoderarse de él y de su familia y fusilarlos después. Todos los caminos estaban interseptados y en poder de los revolusionarios, menos la vía férrea, que aun permanecía fiel al gobiemo. Unos amigos fueron a verme al hotel y me dijeron que el alcalde quería saludarme. Como yo no sabía hasta entonses nada de lo que pasaba, y además yo era muy popular no me extrañó la proposisión; me monté con uno de ellos en un auto, y me fui a casa del alcalde. Por el camino veía que se acercaban al auto grupos de soldados, y al verme se marchaban. disiendo: dejarle pasar, que es el Gallo. Desde las ventanas de la casa del alcalde soltaban más tiros que en la guerra; pero era para disimular, porque ni él ni su familia estaban alli.Un grupo de amigos los tenían escondidos en una casa, y allí los vi yo. Luego me dijeron que los acompañara a la estasión en un coche serrado y que sacara la cabeza por una ventanilla cada vez que viera acercarse a los guardias. Se salvaron, por fin; pero cuando yo me di cuenta del berenjenal en que me había metido me entró tanto miedo qué me enserré en el cuarto del hotel y no salí a la calle hasta que vi sonreír a las personas que pasaban por aseras. ¡Aquello sí que fué una «espanta»! creo que si me dejan, del salto que pego me dejo atrás el charco, y llego lo menos hasta Gibraltá."      
En la Foto: Hablando con Eugenio Noel, el escritor antiflamenquista
 
Un adorno en una faena feliz 

Valencia,06 de Octubre de 1935 "El Gallo" doctora en tauromaquia a Rafael Ponce "Rafaelillo" tio abuelo de Enrique Ponce cediendole la muerte del toro "Tirolesillo" de la ganaderia de Justo Puente en presencia de Luis Castro "El Soldado"
1916 La Marcha Triunfal del Gallo en Madrid,caricarura publicada en "La Lidia"
Una mala tarde la tiene cualquiera,Madrid y el divino calvo 1917
El divino en 1916.

27 DE DICIEMBRE DE 1915 Boda de Ignacio Sanchez Mejias con la hermana de los Gallo.
 
1916 Margarita Xirgu y los hermanos Rafael y Jose Gomez Ortega los "Gallos"
Derroche de arte gitano, Rafael "marcandose" unas sevillanas en una fiesta en Pino Montano (Sevilla) 1916
Mas arte en el mismo lugar y en la misma fecha
Este cartel publicitario data de 1912 el producto existia y se vendia como crecepelos milagroso,no sabemos si se usó la imagen con permiso o sin permiso de el divino...
LA OREJA DEL "GALL0" EN MADRID.—Fue el 2 de Mayo de 1912 con el toro «Peluquero», de Bañuelos, y se ve al enorme torero en , un hermoso par de banderillas y al concedérsele la oreja por la soberbia faena de muleta y la gran estocada
1914 Rafael hecho un "pinsé"
Antonio Fuentes,Rafael "El Gallo" y Luis Freg en Barcelona el 31 de Mayo de 1914.
Explicaba en una ocasión Rafael el Gallo parece que el toro se está quieto; pero a medio metro de él, o a dos metros, según los casos, se oye su respiración, se observa su mirada, se ven sus gestos, y por todo esto y otros muchos detalles, se deducen sus intenciones. Y cuando no se puede con el toro, hay que dar la espantá. Y eso es lo que hacía yo. En cuanto notaba que el toro me iba a dominar, salía por pies. Pero la espantá no es miedo, es defenderse del toro.

JULIAN CASAS "EL SALAMANQUINO"


“Julián  Casas,  que ni por el ambiente en que vivía,  ni por la afición  demostrada en sus primeros años, hacía presentir un torero, torció de repente su rumbo y sentó plaza de matador, resultando tanto más digno de admiración  su  propósito,  cuando  ni la ciudad en que vivía era un plantel de toreros, ni había medio alguno de que se ejercitara en el arte el novel lidiador.”

“EL COMBATE” Béjar 16/04/1910.


Julián  Casas del Guijo nació  en  Béjar (Salamanca) el 16 de Febrero de 1818, y era hijo de un oficial del ejército, y su madre descendía de fabricantes de posición acomodada que pensó desde luego en dar a su hijo una carrera, nada hacía presagiar que acabaría siendo torero. Comenzó estudios de medicina en Salamanca, en la que hizo rápidos progresos; pero a la muerte de su padre, sus aficiones se revelaron inopinadamente. En una excursión al campo, en compañía de algunos amigos, le obligaron éstos a torear a una res. Sobrado de valor lo hizo sin inconveniente ni percance, y tanto le agradó aquel ejercicio y con tales disposiciones se encontró para practicarlo, que insistió en la primera oportunidad y reincidió y acabó por abandonar las aulas y a sus condiscípulos y buscar la amistad de toreros y gente con ellos relacionada. No pasó inadvertida para su madre tal conducta y trató de apartarle del peligroso camino que emprendía, pero todos sus esfuerzos resultaron ineficaces, sin  embargo, no fue hasta que su madre falleció que dedicó por completo a la profesión que ya había elegido.

Su debut le hizo en 1835, en un pueblo de la provincia de Zamora, donde estoqueó dos toros alternando con un diestro apodado “el Fraile”.  En  1840,  figuró  como  banderillero en la cuadrilla de José de los Santos. A instancias del antiguo empresario don Antonio Palacios, que se declaró protector y admirador del joven torero, Casas trabajó en Madrid en 1843, mostrándose como notabilísimo banderillero  y  habilidoso  capeador.  Fue luego  banderillero  de Juan  Pastor.  Después en el año 46, protegido por Curro Guillen y Juan León, trabajó en provincias con dichos diestros en  calidad  de medio  espada,  y  por último, en 1847, recibió en Madrid la alternativa de manos de Manuel Díaz, Lavi. En 1848 toreó en Madrid junto a Cúchares, siendo ya entonces Julián Casas uno de los toreros predilectos de la afición de la capital. Las siguientes temporadas fueron lucidas para el diestro salmantino, aupándose a la primera fila (pero sin llegar a ser figura) del toreo, tanto en contratos como en exigencias a los empresarios.

Se casó con una dama de Puerto Real, tomó arraigo en tierras andaluzas y fue uno de los toreros que más contribuyó a eliminar las guerras que por aquel entonces existían entre los artistas castellanos y andaluces.

Velázquez y Sánchez juzgaban así al “Salamanquino”  en sus Anales del Toreo:

“En 1850, decía, puede considerarse a Julián Casas llegado al desarrollo de sus facultades y circunstancias en la profesión; siendo un torero incansable, inteligente, desenvuelto, dirigiendo a la cuadrilla con oportunidad y tacto; captándose las simpatías sin esfuerzos ni salidas de su  órbita de acción; tipo grave y  de dignidad  exenta de orgullosas pretensiones, cumpliendo de la mejor manera que sus cualidades so lo permitían y alternando con todos los espadas, sin dar origen  a choques ni a rivalidades con  alguno de ellos. Su juego de muleta es corto, hasta pecar de insuficiente con toros maliciosos y resabiados; prefiere irse a los toros a traerlos á sí, aunque so lo persuada la índole de los brutos; no ciñe a los volapiés, y cuartea demasiado  entrando  al testuz; adolece de predilección  hacia un  tranquilo  de recurso como el paso de banderillas, que es peculiar a casos extremos y  de justa defensa en  los matadores... Tal fue el juicio que mereció en Sevilla en 1852, en las corridas de 29 al 30 de Mayo, en que tuvimos ocasión de terciar en ciertas polémicas que suscitaron su ajuste y su toreo.»

El 24 de septiembre de 1856 se escribió en la revista El Criterio: “Si Julián Casas consiguiera que su cabeza mandara al corazón, sería un gran torero, porque tiene más facultades que nadie”.

Casas,  despertó  en  toda Andalucía gran entusiasmo, sobre todo en los Puertos, donde trabajó  con  Lavi, Espeleta,  José Carmona, Cuchares, Domínguez y Mendivil.

Sufrió dos cogidas de alguna importancia, una acaecida en 24 de Marzo de 1856 en la plaza madrileña.  Se empeñaba en  recibir a un  toro  de la ganadería de  Justo  Hernández que se quedaba, hasta que se le arrancó tan de pronto  que le volteó,  causándolo  una herida en el muslo; la otra cogida fue al saltar la valla, apremiado  por el toro  que se venía a los alcances y le empujó con el testuz, clavándose la espada en el pie, sobreviniéndole una tremenda hemorragia que puso  en  peligro su vida.

En Pamplona protagonizó un hecho curioso: El 11 de julio de 1858 se lidiaban diez toros; cuatro a plaza entera, para Cuchares y él y los seis restantes, a plaza partida para espadas modestos. La primera parte se cumplió con éxito, pero en la segunda, un toro saltó la barrera divisoria y no hubo forma  de volverle a su lugar, por lo que al sonar los clarines, Cuchares y el Salamanquino cogieron cada uno una muleta y simultáneamente, en media plaza, despacharon a sus oponentes, con el riesgo que esto encierra.

A Lima fue contratado  por cuatro  corridas, con Gonzalo Mora y Hermosilla en 1868 y tal fue el entusiasmo que produjo, que le obligaron a estar dos años allí. A su regreso a España en 1869 compró tierras y una ganadería en Béjar, y se dice que en algunas corridas hizo de empresario y de torero al mismo tiempo La última vez que se presentó  ante el público  en  la plaza madrileña, fue con motivo del enlace del rey don Alfonso XII con doña María de las Mercedes en 1878. Ya sexagenario, toreó El Salamanquino el 25 de enero, pero, muy mermado de facultades, aunque lleno de coraje y gallardía, no pudo matar su toro, lo que le provocó una gran contrariedad en su amor propio. No volvió a vestirse de luces, el diestro que pasa por ser el primer matador salmantino de la historia.

Después se retiró a su posesión «del Montalvo» (Salamanca), y se dedicó a cultivar sus huertas, intentó convertirse en ganadero de bravo sin éxito alguno, sobre todo, por recordar, la vida azarosa del toreo, por la que tanto entusiasmo tuvo  en  su  juventud.  En  aquella posesión murió  el 15 de agosto de 1882, a la edad de 64 años, víctima de un  derrame seroso.

Las fotos coloreadas son de mi autoria.

BIBLIOGRAFIA

“El Combate” Béjar 16/04/1910

“Los Toros” Madrid  18/02/1910

Sánchez de Neira, El Toreo. Gran diccionario tauromáquico, Madrid, Imprenta de Miguel Guijarro, 1879.

J. M. Cossío, Los toros. Tratado técnico e histórico, vol. III, Madrid, Espasa Calpe, 1943.













VICENTE BARRERA Y CAMBRA
Tomó la alternativa con diecinueve años.
Vicente Barrera y Cambra, nació en Valencia el día 3 de diciembre de 1907 Vio la luz del sol de la hermosa capital de las flores en la calle de Cuarte y en el número 117.
En dicha calle poseían un negocio de carnes su padre, don Vicente Barrera Ros, y su madre, doña Bruna Cambra Soria, negocio que continuó la madre despué del fallecimiento del padre, ocurrido en 1916, negocio que pudieron sacar adelante y criar a sus tres hijos, Vicente, Elisa y Mercedes.
Torero serio de una afición desmedida a todo lo que hacía, así es que su madre de común acuerdo con su tío José, pensaron en hacerlo estudiar y darle una carrera. Pero como en todas las cosas de la vida "el hombre propone y el Destino dispone", y este dispuso que el muchacho se aficionase a los toros. Por razón del negocio de carnes que llevaban sus familiares, le fuera fácil sus andanzas por el matadero, donde con otros muchachos de su edad le fué tomando tanta afición a éso de los toros que no desperdiciaba ocasión para con su delantal marcarse un farol, tirar una rebolera o dibujar una verónica siempre que se prestaba algún chaval.
Un día y ya con sus 14 años cumplidos se agencia unas pesetillas y toma el tren sacando billete de trayecto en trayecto hasta Baeza donde por terminársele el capital pero no la afición e ilusión a pie y por carretera llega a Linares; donde la cofradía de aficionadillos tiene representación y en camaradería con ellos entabla conversación en mitad de la calle, sin fijarse que un señor les escucha y les dice de pronto: —¿Quién es el que ha venido de Valencia a torear? —Yo. contesta Vicente. Resultado que el señor, un tratante en ganado como sus parientes y que conoce a su tío José Barrera al que pone en autos de que su sobrino Vicente está en Linares; dando orden al amigo de que retorne a su casa ya Valencia y le dice a u tío: —Tío, yo quiero ser torero. Esto impresionó de tal manera a su tío que le proporcionó medios para que se vaya entrenando y cuajando en el difícil y expuesto arte de matar toros. Al año siguiente y otros dos consecutivos estuvo en los tentaderos sevillanos hartándose de torear y aprendiendo a conocer las reses. Debuta el 15 de agosto vestido de corto en la placita de Torrente.
En vista de sus maneras y afición el mes siguiente el día 7 septiembre y vestido ya con el anhelado traje de caireles para debutar en Valencia llevando de compañero a Ramón Siurana. Aquella tarde fué su revelación completa, con unas reses de Concha y Sierra les hizo tales cosas el torero incipiente que los valencianos llegaron a la enajenación. Jamás la afición valenciana había visto cosa igual. Vaya temple, dominio, arte y mando. La revelación estaba hecha.
Doña Bruna Cambra,madre de Vicente Barrera Cambra 1926 junto a su hijo después de la cogida que sufrió en La Linea (Cádiz)
VICENTE BARRERA (Novillero entonces)
viaja en aeroplano desde Sevilla a Valencia para llegar a tiempo y poder cumplir con sus múltiples compromisos,Julio 1927