miércoles, 22 de mayo de 2013

FRANCISCO POSADA CARNERERO "FRANCISCO POSADA" o "CURRO POSADA"


Matador de toros español, nacido en Sevilla el 10 de marzo de 1893, y muerto en su ciudad natal en el mes de mayo de 1921. Era hermano de , Antonio y Faustino Posada Carnerero.
Apenas contaba nueve años de edad cuando se le presentó la ocasión de matar una becerrada en la localidad gaditana de Sanlúcar de Barrameda. Corría, a la sazón, el día 2 de mayo de 1902, fecha en la que el todavía niño Francisco Posada Carnerero hizo ver a la afición sanluqueña que se hallaba ante una gran figura del toreo en ciernes. A raíz de este prometedor comienzo, siguió curtiéndose bravamente en el duro aprendizaje del oficio, preparación que le llevó a tierras mejicanas durante las campañas de 1910 y 1911. Allí completó su formación torera, por lo que decidió regresar a España y mostrar ante sus paisanos los adelantos que había logrado en su técnica y en su hacer artístico.
En efecto, a partir de 1912 comenzó a recibir un buen número de contratos procedentes de las principales plazas del país, entre las que resulta obligado destacar las de Bilbao, Barcelona y San Sebastián, donde Francisco Posada cosechó grandes éxitos y ganó fama de torero valiente y eficaz en el manejo de la espada. Así las cosas, los ruidosos rumores que estos triunfos iban levantando a su favor le condujeron a la mismísima plaza de toros de Madrid, para que un 26 de mayo de 1913 hiciera su primer paseíllo ante la principal afición del mundo. Aquella tarde (en la que, en compañía del genial sevillano Juan Belmonte García, se enfrentó con un encierro procedente de las dehesas de Santa Coloma), el joven Francisco Posada no defraudó las expectativas del público de la Villa y Corte, a pesar de que anduvo especialmente desafortunado en la lidia de uno de los novillos de su lote. Pero poco días después (concretamente, el 10 de abril de aquella misma campaña de 1913), volvió a vestirse de luces en la capital de España, donde confirmó que se trataba de una de las promesas más sólidas del momento.


La empresa de Madrid gustaba de repetir ese cartel en el que alternaban los jóvenes sevillanos Posada y Belmonte, por lo que el día 12 de junio de la referida temporada de 1913 ambos novilleros volvieron a hacer el paseíllo en la arena madrileña. En aquella ocasión resultó herido el que luego sería unánimemente reconocido como "El Pasmo de Triana", accidente que obligó a Francisco Posada a despachar en solitario todo el encierro de novillos; y era tal la soltura que ya había adquirido en el Arte de Cúchares, que salió muy airoso de tan difícil trance, habiendo escuchado constantes ovaciones durante la lidia de todas las reses. De ahí que, un mes más tarde, ya estuviera en condiciones de pasar al escalafón de los matadores de toros.
En efecto, el día 13 de julio de aquel año preñado de grandes acontecimientos en su andadura torera compareció el animoso Francisco Posada ante la bulliciosa afición de Pamplona, para tomar la alternativa que había de otorgarle su padrino y paisano, el afamado coletudo Antonio Fuentes y Zurita; el cual le cedió los trastos con los que había de dar lidia y muerte a estoque a un toro que atendía a la voz de Receloso, marcado con el hierro del duque de Tovar. Ya en la campaña siguiente, el día 12 de abril de 1914 confirmó en la plaza de toros de Madrid este doctorado, frente a un encierro procedente de la ganadería de don Eduardo Olea.


Una vez doctorado, emprendió una briosa andadura torera que se tradujo en cuarenta y nueve ajustes cumplidos durante la temporada de 1915, año en el que resultó herido en Madrid el día 15 de mayo, cuando alternaba con el madrileño Vicente Pastor y Durán y con el sevillano José Gómez Ortega ("Joselito" o "Gallito"). La talla de los matadores con los que formaba cartel Francisco Posada Carnerero ofrece una buena muestra de las cotas que alcanzó su toreo, que por aquellos años podía competir con el de las primeras figuras del escalafón.
Pero a finales de 1917 resultó afectado por una cruel enajenación mental que interrumpió bruscamente su carrera y obligó a ingresarlo en un sanatorio mental, del que salió al año siguiente creyendo que se hallaba totalmente recuperado. Volvió, incluso, a vestirse de luces, a veces en ocasiones tan señaladas como la de la tarde del día 6 de junio de 1918, cuando se inauguró la plaza de toros Monumental de Sevilla, con un cartel en el que también se anunciaban el diestro sestaotarra Diego Mazquiarán Torróntegui ("Fortuna") y el ya mencionado José Gómez Ortega ("Joselito" o "Gallito"). Sin embargo, en 1921 experimentó una brusca recaída que, por el mes de mayo, acabó con su corta existencia.

LA LOCURA DE POSADA

"Hace ya algún tiempo que los amigos y la familia de este torero notaban algunos extravíos en su razón. Delirios de grandezas unido a supuestas postergaciones y una continua monomanía persecutoria dieron al traste con la razón del torero Sevillano Últimamente a modo de interviú, publicó un diario cosas puestas en  boca de Posada, que sólo se comprendían pudieran decirse no teniendo cabal el juicio. A fin de que pueda encontrar alivio en su dolencia ha sido recluido en el manicomio de Carabanchel, valiéndose de engaños los amigos para conseguir tal objeto. Emparejó muy bien con Belmonte haciendo destacar su trabajo junto al del Trianero, y fue lástima siguiera otros derroteros que los que tenía que atender dedicándose más bien a hacer una labor por las afueras que en  la plaza, donde realmente es el sitio para triunfar y subir. Creemos y deseamos de todas veras recobre la razón perdida el buen torero sevillano que tan fácilmente puede llegar a ser una delas primeras figuras.”

LA LIDIA  26/11/1917
LA GESTA DE MORENO ALCALA
Lo fue con toda justicia las que realizó el matador Antonio Moreno (Moreno de Alcalá), que se anunció de golpe y porrazo con seis toros de don Eduardo I Miura, el día (04-08-1907); un «valiente de verdad», dijo la Prensa al día siguiente, pues él solo, como espada, en la plaza de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Este suceso tenía el antecedente de Luis Mazzantini, pero no ha tenido consecuente en los anales de dicha plaza. Joselito se encerró también decenas de veces con seis toros. Don Eduardo I Miura llamó a su casa al Moreno de Alcalá para felicitarle de antemano y permitirle -¡caso insólito!- que fuera al “Cuarto” o a “Zahariche” a escoger los toros que más le gustasen. El torero renunció el favor y el honor. Que escogiera el ganadero los que él quisiera, como era norma de la casa.
En Sevilla se habló mucho de aquella prueba tan dura a que quiso someter el Moreno de Alcalá a su proverbial valentía. Al cabo de los años la prueba servióle para bien poco. Y la valentía igual. El Moreno de Alcalá cogió los tiempos en que el toreo empezó a ser algo más que una lucha heroica con los toros. El toreo basado en las facultades de las piernas comenzó a dejar paso al toreo con las muñecas y lejos de continuar siendo defensivo se convirtió en justeza, en proximidad y dominio en terrenos cada vez más reducidos. Esta nueva concepción de la lidia de reses bravas acabó con todos los que no fueron capaces de ajustarse a ella. Pero hay un hecho: es común que los aficionados se olviden muy pronto, inexplicablemente, de algunas proezas… si acaso no originan desgracias. Pero, sobre todo, si sólo se realiza una proeza aislada, sin continuidad.
La corrida se dio como estaba previsto, saturada de emociones y de sustos. Dicen las crónicas que entre los tres toros primeros cogieron al Moreno de Alcalá dieciséis veces, dejándolo en lamentables condiciones, pero no sin arrestos para ir a los toros después de cada percance, como si nada hubiera ocurrido. Después de las volteretas, el de Alcalá se ponía más cerca y se comportaba más valiente. Por lo visto se sabía la lección -¡terrible lección!- que circulaba por aquellos días en el mundo del toreo, que la única manera de ganarle la pelea a los toros de Miura era mostrarse más valiente que ellos. Esta teoría también la sostuvo Juan Belmonte, con formidable éxito.

Cuando tocaron a matar al cuarto toro, Moreno de Alcalá cogió la espada y la muleta y se fue sin vacilación al encuentro del enemigo. Por el camino se cruzó con uno de sus banderilleros. Este le miró asombrado. Al llegar el rehiletero a la barrera comentó con otros compañeros: Ese torero es el más valiente que ha «parió» madre. Va para el toro canturreando una malagueña. El Moreno de Alcalá mató los seis toros de Miura y se volvió a su pueblo justamente como si no hubiera hecho nada... ¡¡NADA... !! Ahora, en cambio, que estamos en otra época muy distinta y que se tiene de las cosas del toreo un concepto completamente distinto también, matar seis toros de Miuras tal vez representara algo... ¡Si ya los representaba el matador!
FRANCISCO GUTIERREZ "SERRANITO DE CORDOBA"

Torero cordobés, nacido en Córdoba el 10 de enero de 1886, era hijo del capataz de la finca “Hacienda de San Rafael”, propiedad de Rafael González Madrid "Machaquito". Fue un torero modesto que empezó su carrera en la plaza de los Tejares llevándolo “Machaquito”como sobresaliente a Pozoblanco el 20 de junio de 1913 cediéndole el maestro la muerte de uno de los cuatro toros que lidió. Se presenta en Madrid el 31 de agosto de 1913 alternando con José Muñagorri y Matías Lara “Larita”, con novillos de Esteban Hernández. No fue un torero que actuara en muchas novillas, sólo participó en una el año de su alternativa, siendo otorgada ésta en Córdoba el 25 de julio de 1921 por José Flores González "Camará", con toros de Andrés Sánchez Coquilla y como testigo Francisco Ferrer “Pastoret”.
Con el doctorado no llegó a arribar, “Serranito”se ve obligado a renunciar a su nombramiento al aceptar únicamente contratos en modestas novilladas. Al observar que la profesión de toreo no le resolvía su vivir, entró a forma parte como operario de la Telefónica. Sin embargo, ocho años más tarde, el día 25 de julio de 1929, fue contratado “Serranito”en una corrida mixta en el coso cordobés de los “Tejares”. Actuaban como compañeros el matador Pedro Castro “Negro Facultades”y como novillero “Parejito”. “El Negro” fue herido de gravedad recibiendo una cogida en el muslo izquierdo. Unos días después de la fatídica corrida se le produjo gangrena en la pierna, lo que tuvo como consecuencia la amputación de la misma en el Hospital de los Agudos por los doctores José Altolaguirre y Jacinto Navas González, y que le condujo al abandono de la profesión cuando contaba con 43 años.
Posteriormente, durante la Guerra Civil, murió al ser alcanzado por la metralla de una bomba de aviación en una calle de Córdoba, cuando iba con una caballería en la modesta profesión de aguador, hecho ocurrido el 20 de agosto de 1936.
ANGEL CELDRAN CARRATALÁ "ANGEL CARRATALÁ"

El horroroso percance sufrido por este desventurado diestro en la plaza de toros de Inca tuvo un fatal desenlace. i Pobre Ángel! Era un predestinado. Aún no curado de aquella tremenda cornada que un toraco de Palha le infringiera toreando en Logroño la tarde del 23 de Septiembre del pasado año cae vencido en una plaza casi innominada. Carratalá tenía el presentimiento de que un toro había de acabar con él. Y sin embargo, a pesar de que su cuerpo enfermo no tenía resistencia para resistir la dura brega, Ángel toreaba, y seguía arrimándose a los toros, más que nunca. 
Los que desconocían detalles de su intimidad le censuraban que saliese a los ruedos en aquel lamentable estado de penuria física en que se hallaba;  el resto sabía del drama que Ángel representaba en la vida le compadecían y se asombrában de que su espíritu le diera fuerzas para librar aquellas rudas batallas. Carratalá, contra lo que algunos creían, no era rico. 
Toreaba para vivir. Aquella cornada de Logroño consumió todos sus ahorros y le ponía en el duro trance de desafiar nuevamente a la muerte sin tener dominado su vida por completo... La noticia de su muerte llenao de pesar a muchos que se honraron con la amistad dé este torero, porque Carratalá se hacía querer de quienes lo trataban. Hombre de esmerada educación, modesto, afabilísimo, se había granjeado innumerables simpatías. Era un torero muy notable, a quien la desgracia no dejó alcanzar el puesto que merecía su valor y su buen arte. 
En Barcelona tenía muchas simpatías, pues alli hizo faenas notabilísimas que le catalogaron como buen artista. Hizo su presentación en Madrid el día 14 de Mayo de 1927, logrando un éxito definitivo, y cortando la oreja del toro de su presentación. El 18 de Abril del mismo año debutó en Barcelona  alternando con: Paco Perlacia y Francisco Mestres en la lidia de seis toros de D. José Bueno. Causó excelente impresión y desde entonces quedó consagrado como uno de los novilleros favoritos de este público. 

El año  de su muerte pensaba doctorarse en Alicante. Ángel Celdrán Carratalá había nacido en Alcoy y contaba 27 años de edad. Estaba casado con una señorita alicantina y dejó en la horfandad una criaturita que contaba escasamente un año de edad. 

COMO OCURRIÓ LA TRAGEDIA
 En el segundo de los novillos de D. Lorenzo Rodríguez (Salamanca), por ceñirse tanto al dar el tercer lance es enganchado por el vientre y corneado horriblemente este desgraciado diestro. La cogida es tan emocionante que al salir el quinto toro corre la noticia de que ha muerto y el presidente ordena la suspensión de la corrida con aprobación del público, en cuyo momento se le administran los últimos sacramentos con un silencio sepulcral después de volver el toro al corral. Pasado un momento de angustia en que el diestro reacciona del colapso sufrido continúa la corrida que ya no ofrece interés ninguno. El cuerno que le entró en la región hipogástrica perforó por cuatro puntos la masa intestinal, el Doctor Abrines que le operó en la enfermería durante un par de horas confíaba en salvarle si no sobreviene la peritonitis. La corrida que empezó superiormente porque en los quites del primero rivalizaron los tres matadores y Melchor Delmonte, después de colocar dos estupendísimos pares de las cortas al quiebro lo mató de un gran volapié, después de una faena colosal (ovación y oreja). En los tres restantes, a pesar del pánico que infundieron los de Mangas que fueron grandes, duros, de mal estilo y gran poder estuvo muy valiente cosechando continuas ovaciones. Lagartito II. En su primero que buscaba, estuvo breve y en su segundo se encoraginó y después de hacerle una buena faena lo tumbó de una gran estocada (ovación). Incansable y oportunísimo Civil secundado por Curro Prieto y Marino. De los montados pegaron fuerte Hiena, Sierra y Traginerito. La entrada un lleno. 

SÁNCHEZ BEATO EN LA ENFERMERÍA 

Trasladado rápidamente a la enfermería el pobre Carratalá fué reconocido por los doctores don José Abrines y don Antonio Moner, quienes desde el primer momento diagnosticaron la gravedad de la lesión no recatando su impresión pesimista. Como los temores de un rápido desenlace se acentuaban por momentos se extremaunció al herido, estando presentes en la enfermería todos los toreros que no podían contener la emoción que les embargaba. 

A media noche, Carratalá reaccionó algo, pidiendo se le administrase la comunión a lo que accedió. Carranza y Traginerito que formaban la cuadrilla de Ángel no se separaban un momento de su lado; también Lagartito y Delmonte, diestros con quienes actuaba Carratalá permanecieron cerca del herido. EL LUNES El lunes a media tarde se agravó el diestro Carratalá por habérsele declarado la peritonitis. Con este motivo se trasladaron a Inca los médicos del Montepío de Toreros para practicar una nueva intervención quirúrgica al torero. Poco después de las cinco visitaban al diestro el doctor D. Onofre Juaneda acompañado de los doctores don José Abrines y don Antonio Moner. 
Se ha efectuado un detenido reconocimiento apreciando que se había declarado la peritonitis con caracteres verdaderamente alarmantes y terribles dolores. El doctor Juaneda y sus colegas calificaron de desesperado el estado del diestro y resolvieron practicar inmediatamente una nueva operación. Para filo vino a Palma el doctor Abrines recibiendo aquí el instrumental necesario y marchando de nuevo a Inca para poder proceder a la operación sin que faltara detalle. i Inútil empeño este de la ciencia en salvar la vida de Carratalá que se iba consumiendo por momentos! El pobre Ángel, tras dolorosa agonía fallecía a las 10 y media de la mañana del martes, rodeado de su esposa, su padre y el doctor Serra, que acompañando a éstos v por si sus servicios aún llegaban a ser útiles se había trasladado desde Valencia, haciendo el viaje en un avión que el "Club Carratalá" de Alicante puso a su servicio.
 La noticia del fallecimiento causó en toda la Isla hondísima impresión. De toda España llegaban despachos interesándose por la suerte del herido y las oficinas se vieron invadidas por amigos y admiradores del infortunado diestro. 

UN TELEGRAMA DE LOS COMPAÑEROS DE CARRATALA 

El apoderado de toreros Sr. Pérez Toledo,recibio  el siguiente telegrama; "Después noche desesperada, entre cuadro desgarrador, fatalmente, dejó existir, a las diez y cuarto, nuestro buen amigo, querido compañero Carratalá, abatiéndonos profundamente triste desenlace. La familia está presente. Delmonte, Lagartito //". 

EL CADÁVER SERA TRASLADADO A ALICANTE 

Se hacen gestiones para que el cadáver del malogrado torero alicantino sea trasladado a su tierra natal, para lo cual  han ofrecido su apoyo numerosos amigos del diestro fallecido.

lunes, 20 de mayo de 2013

ENRIQUE TORRES HERRERO
Enrique Torres Aunque nacido en Valencia,el 8 de mayo de 1908, en 1923 se traslada a vivir junto con sus padres a Sevilla, y allí es donde se impregna del ambiente taurino que lo embruja y empuja a dedicarse a esta profesión , y como novillero gozó de gran cartel en el primer lustro de los años 20 en competencia con su paisano Vicente Barrera. Torres tomó la alternativa en Valencia, el 1 de octubre de 1927, de manos de Juan Belmonte, con Victoriano Roger «Valencia II» como testigo.
Así toreaba a la verónica Enrique Torres, uno de los artistas más grandes que dió Valencia

El toro del doctorado se llamó «Marismeño» y procedía de la ganadería del marqués de Guadalest. Recién doctorado se fué a México, y el 4 de noviembre de 1927 logró un triunfo que aún recuerdan los viejos aficionados, en la hoy desaparecida plaza «El Toreo». 

Fue uno de los muchos toreros de segunda fila que empuñaron las armas por defender la causa republicana. Alcanzó durante la guerra el grado de Teniente en la Comandancia Regional de Milicias de Valencia.Después de la guerra civil española volvió a México, donde radicó desde entonces, en Tlalnepantla, suburbio de esta capital. Enrique Torres ha sido uno de los toreros más grandes que ha dado Valencia. Artista de gran calidad excepcional en el toreo de capa, cuyo temple enloquecía a los públicos, pues toreaba con un gusto y una parsimonia impresionantes.



Valencia se enamoró de su torero,
al que muchos vieron en su momento como el gran sucesor de Manolo Granero, el diestro más importante que ha dado la ciudad del Turia, cuya carrera quedó truncada por culpa del toro «Pócapena». Ha sido uno de los toreros mas grandes que ha dado Valencia. Artista de una gran calidad, excepcional en el toreo de capa, cuyo temple enloquecía a los públicos, sobre todo los mexicanos. Toreaba con un gusto y una parsimonia impresionantes. Enrique Torres Herrero falleció el 25 de Diciembre de 1980 en Mexico, víctima de un infarto de miocardio, y a fue inhumado en el panteón español.

domingo, 19 de mayo de 2013

FRANCISCO SANCHEZ POVEDANO "FRASCUELO"


Frascuelo había nacido en Churriana de, la Vega (Granada) el 4 de Octubre de 1843,cuando murió contaba con ochenta y un años, aunque algunos familiares aseguraban que el finado había cumplido los ochenta y cinco.Las biografías consultadas, así como las referentes a su, hermano Salvador, coinciden en que éste vino al mundo el 21 de Diciembre dé 1844, y sabido es que su hermano mayor naciera un año y unos meses antes.
Paco Frascuelo comenzó a asistir a las capeas a los catorce años, y cuatro años después toreaba a las órdenes de Cuchares, y luego a las de Cayetano Sanz. banderillero de número no lo fue hasta que formó en la cuadrilla de su hermano, al tomar, éste la alternativa en el 1867. Dos años mas tarde marchó a Montevideo como media espada, para auxiliar al matador de toros catalán Peroy; sufrió éste un percance, y Paco, Frascuelo actuó, solo, en cuatro Corridas, que le sirvieron para cimentar su fama de estoqueador seguro y habilidoso. Dé Montevideo pasó a Lima, contratado para 12 corridas en 65.000 pesetas libres, cantidad fantástica en aquellos tiempos. Y allí en Lima, donde su fama fue enorme, demostró el pundonoroso torero que acaba de fallecer, cuál, era su amor a España, y a lo que estaba decidido con tal de que ese amor no fuese por nadie puesto en entredicho.
El Perú sostenía entonces contra España una guerra, que puso de relieve el valor de los españoles y su heroicidad en el Callao, que inmortalizó el nombre de Méndez Ñúñez. El Gobierno de Lima, para allegar recursos con que atender a los grandes gastos que la guerra le ocasionaba, acudió, como sucede en todas partes,,a exigir contribuciones, a inventar nuevos tributos y hasta a, disponer funciones y espectáculos públicos con el fin de destinar sus productos a aquel objeto. Allá, como aquí, hay.algunos que hablan contra las corridas de, toros, poniendo el grito en el cielo; pero cuando se necesita socorrer a los desvalidos y no hay fondos, en lo primero que se piensa es en celebrar corridas de toros para sacar dinero suficiente a cubrir aquellas urgentes atenciones.
Se ordenó, pues,en Lima, una gran corrida de toros extraordinaria, y para tomar parte en ella se contó con el matador Francisco Sánchez. Inútil,fue que se hiciera presente que su carácter de extranjero le libraba de compromisos nacionales. No se le oyó. cuando expuso que él era. español y no podía, sin menoscabo de su honra, contribuír de manera alguna a favorecer intereses que a su nación perjudicaban. . Y con graves amenazas se le hizo con- sentir que su nombre figurase en el cartel de aquella fiesta. Temía Sánchez, más que a las autoridades, a las iras del populacho,sobreexcitado por la pasión pólítica, y preveía que las simpatías que toreando se había conquistado, se iban a trocar en furiosos arrébatos contra su persona. Por otro lado, sin cónsul ni representante alguno español que apoyase sus protestas, ¿a quién acudir? Consintió, pues. Llega la hora de la corrida; inmenso gentío llena las localidades dé la plaza; acuden las autoridades momentos antes,y, se enteran dé que la cuadrilla -está presente, esperando la señal para salir al redondel, pero que el jefe de la misma, el matador Sánchez, no aparece. Le buscan varios emisarios y no le en cuentran.
Ordena el presidente que sí es hallado se le conduzca entre,bayonetas; corre la voz de que se ha ido al puerto; se dirigen allí en su persecución los más exaltados, y cuando llagan a la playa ven sobre la cubierta del vapor inglés Paytá al joven Sánchez diciendo adiós con el pañuelo. Un verdadero español no podía obrar da otro modo. Llegó felizmente a Panamá, y desde alli en él vapor Emperatriz, arribo a Saint- Nazairé, desde donde se dirigió a Madrid, diciendo que si no hubiese encontrado pasaje en el puerto, y si tampoco le hubiese servido de excusa fingirse enfermo, estaba resuelto a dejarse coger por el primer toro que saliese al circo antes que desplegar. ,el capote trabajando en favor de los contrarios de España. Pasaron cuatro años, durante los cuales trabajó como banderillero, alternando con Pablo, el Cuco y Armilla, y en 1875 fue contratado de nuevo como matador para Montevideo.

Habiendo regresado definitivamente a España, tomó la alternativa de matador en la plaza de Madrid, el día 14 de Octubre de 1877. Desde entonces alternó con todos los principales espadas en las plazas del Reino, esmerándose cada vez más en agradar al público. Era una especialidad en los galleos; toreaba bien de capa y no manejaba mal la maleta. A poco de morir Salvador, abandonó Paco Frascuelo la profesión, estableciendo una escuela taurina en Madrid. Moderno, circo famoso donde perfeccionaron su arte, entre otros espadas de renombre, él gran Gaona y Chiquito de Begoña. Este, que después de pasar unos años en América, acaba de regresar a España, no se olvidó del maestro querido, y frecuentemente acudía a saludarle,, interesándose vivamente estos "días por el curso de la dolencia que acabó con Frascuelo. Falleció el 16 de Diciembre de 1924 en su casa.
Academia taurina de Paco Frascuelo,1912 practicando el salto de la garrocha con el carretón.
Academia taurina de Paco Frascuelo,1912,Paco "Frascuelo" moviendo el toro de mimbre para que un reportero de "Mundo gráfico" pusiera un par de banderillas.
Academia taurina de Paco Frascuelo,1912.Paco "Frascuelo", "Chiquito de Begoña" y los discípulos de la Academia taurina.
Academia taurina de Paco Frascuelo,1912.Lidia de uno de los becerros de la ganadería del Sr. Llórente en el coto que tenia éste sr. en el término de Barajas."Chiquito de Begoña" dando lecciones prácticas á los discípulos de la Academia taurina de Paco "Frascuelo".

sábado, 18 de mayo de 2013

FELIX COLOMO DIAZ
El matador de toros Félix Colomo Díaz, única figura de su época que se confesó partidario de la Segunda República y que como tal fue proscrito después por la Dictadura, que le consideró torero 'rebelde', falleció en Madrid a los 88 años de muerte natural. Colomo había nacido en Navalcarnero (Madrid), desde muy joven ejerció diversos oficios y se puso delante de un astado por primera vez en una becerrada y vistió su primer traje de luces para actuar como sobresaliente en Ocaña (Toledo), el 10 de agosto de 1931. Todavía en sus principios novilleriles, en 1932, alcanza dos sonados triunfos en la madrileña plaza de Tetuán de las Victorias. Un año después hace su presentación en Madrid, el 15 de junio, con tanto éxito (cuatro orejas) que la empresa monta un festejo tres días después exclusivamente para que toree Colomo y resulta herido de carácter muy grave. Esa cornada del 18 de junio de 1933 fue la primera de un rosario de percances que iban a marcar su carrera. Al año siguiente, el 25 de marzo, tomó la alternativa en la plaza de Aranjuez de manos de Victoriano de la Serna y con Luis Gómez El Estudiante de testigo. Su primera temporada de matador de toros se interrumpe otra vez por una grave lesión, el 26 de agosto en Bilbao, cuando llevaba toreadas 14 corridas. A raíz de esta última se llegó a decir incluso que Colomo dejaba la profesión, pero vuelve en 1935 y en su confirmación en Madrid fue apadrinado por Rafael El Gallo y en presencia de Rafael Vega de los Reyes Gitanillo de Triana. Aquel invierno de 1935 hace campaña en ruedos de Lima y de Venezuela con buen resultado, pero a su regreso la guerra civil en España le retira prácticamente de la circulación, como a la mayoría de los toreros que como él residieron en la zona republicana.
Al terminar la contienda pasó dos años en la cárcel 'acusado de rebelión o algo así', como recordaba él mismo. Por fin pudo reaparecer en 1942. No toreó en 1943, y sumó cuatro en 1944, sólo toreó una tarde en 1945, y no volvió a actuar, no lo contrataron, en 1946. Hizo su último paseíllo el 14 de septiembre de 1947 en la madrileña plaza de Carabanchel. Retirado definitivamente de los ruedos probó suerte en el negocio de la hostelería y de su mano surgieron dos restaurantes de gran prestigio en Madrid: Las Cuevas de Luis Candelas y La Posada de la Villa.
MATIAS LARA MERINO LARITA"
Matador de toros español, nacido en Málaga el 15 de agosto de 1885, y muerto en Guadalajara el 27 de octubre de 1957.
A los trece años de edad dio lidia y muerte a un becerro en Beas de Segura (Jaén), y a los quince vistió su primer terno de luces en la capital jiennense. Se forjó como novillero arrojado y valentón -bien es verdad que escasamente dotado de finura y elegancia- a base de traspiés y revolcones sufridos en las pequeñas plazas de su comarca, para acabar compareciendo en las arenas de la capital malagueña el día 1 de septiembre de 1914, dispuesto a tomar la alternativa ante la atenta mirada de sus paisanos. Se hizo acompañar, a la sazón, por el también malagueño Francisco Madrid y Villatoro (“Paco Madrid”), quien, sujeto a las tradicionales obligaciones que le imponía su condición de padrino, le cedió los trastos con los que había de acometer la lidia y muerte a estoque de un astado perteneciente a la ganadería de González Nandín. Lo más notable de esta ceremonia, contemplada desde esa perspectiva que confiere el paso del tiempo, estriba en que atestiguó el doctorado del toricantano el genial espada trianero Juan Belmonte García.
Para confirmar en la Villa y Corte la validez de este título de doctor en tauromaquia, Matías Lara Merino (“Larita”) hizo el paseíllo en las arenas madrileñas el día 3 de julio de 1915, en los prolegómenos de un festejo nocturno en el que se jugaron reses marcadas con el hierro, la señal y la divisa de Olea. En aquella ocasión, hizo las veces de padrino el popular matador almeriense Julio Gómez Cañete (“Relampaguito”), quien facultó a “Larita” para trastear y estoquear al primer astado de la noche, ante la atenta mirada del coletudo vallisoletano Pacomio Peribáñez y Antón.
Manuel Lara (“Larita”) se mantuvo activo en el ejercicio del toreo hasta la temporada de 1933, en la que cumplió cuarenta y ocho años de edad. Esto significa que tuvo el mérito de anunciarse en los carteles de una época en que la competencia quedaba supeditada, primero, al mandato irrefutable de dos de los más grandes toreros de todos los tiempos -José Gómez Ortega (“Joselito” o “Gallito”) y Juan Belmonte García-; después, al de otras colosales figuras contemporáneas -como Rafael Gómez Ortega (“El Gallo”), Rodolfo Gaona y Jiménez, e Ignacio Sánchez Mejías-; y, finalmente, a una excelente pléyade de sucesores -como Manuel Jiménez Moreno (“Chicuelo”), Joaquín Rodríguez Ortega (“Cagancho”), Cayetano Ordóñez y Aguilera (“Niño de La Palma”) y, entre otros grandes maestros, Marcial Lalanda del Pino-. Tal vez esta coincidencia con toreros tan excepcionales en la hondura y expresión de su arte fue lo que impulsó a “Larita” a inclinarse hacia un estilo mucho más zafio y grosero, pero muy efectista y aplaudido, a juzgar por el número de partidarios que lo celebraban. Era rudo en el manejo de los engaños, buscando siempre lances de efectos grotescos (como liarse a puñetazos con el toro); sin embargo, mostraba tales alardes de valor y temeridad, que la gente acudía gustosa a verlo torear, aunque sólo fuera por pasar una tarde entre sustos y carcajadas. De ahí que Matías Lara Merino ("Larita") constituya un raro ejemplar en la historia del Arte de Cúchares, puesto que ha dejado una imborrable memoria de su nombre, sin haber sido jamás aclamado por la finura de su arte ni por la depuración de su técnica.
Por desgracia, la afición se cansó pronto de esta peculiarísima manera de entender la lidia, lo que llevó a "Larita" a morir, sumido en la pobreza, en una residencia hospitalaria de Guadalajara.
PACOMIO PERIBAÑEZ
Sus padres le dedicaron al oficio de guarnicionero, pero nació en él la afición a los toros, y al poco tiempo comenzó sus correrías por diferentes provincias, especialmente por Extremadura. El 25 de julio de 1904 vistió por primera vez el traje de luces en una novillada en Valladolid, en la que figuró como banderillero de Anastasio Castilla, y a partir de esta fecha figuró como tal en muchísimas corridas, tanto de novillos como de toros, en las que se reveló como excelente banderillero. El 14 de mayo de 1906 debutó como matador, también en Valladolid, acompañado de Vicente Torriente.
Pacomio Peribañez y Antón (1882-1964), es considerado uno de los primeros toreros vallisoletanos. El 21 de septiembre de 1911 tomó la alternativa en la plaza de toros de Valladolid, de la mano de Manuel Rodríguez, Manolete, padre del famoso torero de los años cuarenta del mismo nombre, y siendo testigo Rodolfo Gaona. Un accidente de moto ocurrido en 1917 le obligó a abandonar su carrera como matador de toros, continuando algunos años más como banderillero. Falleció en Madrid en 1964, a los 82 años. Era asesor de la plaza de toros de Madrid y el pensionista mas antiguo del Montepío de Toreros.

MANUEL LAGARTO "PATOLAS"





Fue un matador de novillos y banderillero madrileño nacido hacia el año de 1879, que la tarde del 5 de septiembre de 1911 recibió una gravísima cornada en el vientre, en la placita de Pozuelo de Alarcón (Madrid). Aquél día se celebró una capea y una de las dos reses que había de estoquear “Patolas”, de casta desconocida, le dio una terrible cornada al entrar a matar, corneado en el ano, con importantes desgarros en el recto, fue trasladado al Hospital madrileño de La Princesa, donde falleció el siguiente día 11 de septiembre de 1911 en el Hospital de La Princesa, de Madrid.

Manuel Lagarto fue un torero inteligente y con mucha simpatía. Tuvo más éxito como peón de brega que como novillero. Su vida torera se deslizó principalmente por capeas y plazas de menor importancia en los pueblos castellanos, como en la Plaza de Toros de Tetuán de las Victorias, donde era muy popular y querido. En 1899 actuó de matador en la Plaza de Toros de Carabanchel Bajo, y siguió su obscura labor por los pueblos, trabajando unas veces como estoqueador y otra como banderillero de los diestros principiantes. Hasta el 11 de marzo de 1911 no consiguió pisar el suelo madrileño; ese día actuó en su arena como banderillero en una corrida en la que se lidiaron novillos de la viuda de Pérez Tabernero. Escuchó muchos aplausos aquella tarde, y actuó algunas veces más.

Plaza de Toros de Tetuán EL DOMINGO 15 DE OCTUBRE DE 1911 se verificará una gran corrida de novillos-toros, a beneficio de la viuda e hijo de Manuel Lagarto (Patolas). Se lidiarán seis hermosos novillos-toros, con divisa azul y blanca, de la acreditada ganadería de don Antonio Nazare Arribas, de El Escorial, que serán estoqueados por los diestros CHICO DE LAVAPIÉS ALGETEÑO FERNANDO DE LA VENTA La corrida empezará a las TRES Y MEDIA en punto. FOTO :Septiembre 1911

Patolas con su hijo

EUSEBIO FUENTES GOMEZ (Otro Fuentes)
Novillero natural de Torrijos (Toledo) que nació el 26 de septiembre de 1886 y que falleció en Madrid el 29 de septiembre de 1919, al tomar el olivo, haciéndolo el toro tras él y cayéndole encima en el callejón.
Nació en Torrijos (Toledo) el 26 de septiembre de 1887. Vistió el traje de luces por primera vez, en Quintanar de la Orden (Toledo), el 14 de junio de 1906.Actuó por primera vez como matador el 25 de julio de 1907, en Val de Santo Domingo (Toledo), en cuya tardé, yendo de sobresaliente de espada con José Fernández (Cocherito de Madrid), tuvo que matar, por haber sido herido dicho diestro, todos los toros que había enchiquerados y siendo «Lechuguino» (berrendo en colorado), de la ganadería de Escalera, de Menasalbas (Toledo), el primer toro que estoqueó.
Hizo su presentación en Madrid como matador de novillos, alternando con José Morales (Ostioncito) y Luis Guzmán (Zapaterito), el 14 de agosto de 1910.
Se lidiaron seis toros de D. Pablo Benjumea, de Sevilla, estoqueando el debutante los llamados «Ahumaito» y «Candilejo» (negro), lidiados en tercero y sexto lugar, respectivamente. En lo que va de temporada lleva toreadas' buen número de corridas en las principales placas, con buen éxito, siendo uno de los novilleros que suman más corridas en la presente temporada. r Hasta la fecha, á parte de los revolcones y puntazos de rigor, ha sufrido, de importancia, los percances siguientes: 4 de Abril de 1909.—Tetuán de las Victorias.—Al entrar á matar á «Jocinero», colorado, de D. Vicente Bartólez, fué cogido, causándole una herida en el muslo derecho de siete centímetros de extensión por cinco de profundidad, dejándole la femoral al descubierto. 13 de Noviembre de 1910.—Madrid.—«Charito», negro, de D. Genaro López Quijano, le cogió al dar un pase por haber resbalado, dándole una cornada de diez centímetros de profundidad en la parte superior y anterior del muslo derecho.
FOTO: Octubre 1911
LA ALTERNATIVA DE COCHERITO DE BILBAO
Los años finales del siglo XIX y primeros del siglo XX, cuando nació Castor Jaureguibeitia, más conocido como Cocherito de Bilbao (1876), la corrida de toros constituía el único espectáculo de masas en la Península Ibérica. En Bilbao también. En realidad cuando nació Cocherito aun no se había fundado el Athletic y el fútbol era un deporte tan minoritario como actualmente la practica del golf.
En Bilbao, los toros, se celebraban en temporadas completas que comenzaban antes de llegar la primavera y alcanzaban hasta bien entrado el otoño, y con motivo de distintas efemérides de carácter religioso (Santiago, Corpus, San Ignacio, la Virgen) o civiles (2 de mayo).
Consecuentemente, cuando Cochero tomó la alternativa el 16 de setiembre de 1904, era el personaje más popular de la Villa, muy por encima de los primeros practicantes del balompié, siendo numerosos los jóvenes que se miraban en su espejo para practicar las suertes taurinas. De manera que en estas primeras décadas del siglo XX alcanzaron la categoría de matadores de toros, otros cuatro vizcaínos además de Cocherito, Chiquito de Begoña, Torquito, Ale y Fortuna. Se debe tener en cuenta que hasta la llegada de Cocherito solo el durangués Domingo Mendibil y elgoibarrés Luis Mazantini Eguia habían alcanzado la alternativa en el País Vasco.
En cualquier caso, el éxito de Cocherito fue el triunfo de diversos matadores de toros vizcaínos quienes a partir de estos momentos y hasta después de la Guerra civil de 1936-1939, coincidiendo con la edad de oro del toreo en Vizcaya, dio lugar a la aparición de trece matadores de toros de alternativa; comenzando por Martín Agüero y hasta llegar a Jaime Noain.
Cocherito fue un matador de toros de enorme voluntad, al que se etiquetaba como un torero del "norte" en el que llamaba la atención el haber nacido al otro lado de Orduña. Cocherito, como escribió el revistero de esa época, Don Ventura, era un torero vasco, "y los prejuicios que entonces había en los públicos para otorgar o denegar méritos, según fuera el origen del nuevo luchador, era para éste, una barrera poco menos que infranqueable".
Por lo tanto, ahora que se cumple el primer Centenario de la alternativa de Castor Jaureguibeita, Cocherito de Bilbao, es necesario recordar al diestro más emblemático nacido en la capital de Vizcaya, y momen de añadir algunos apuntes a su biografía, en esta ocasión sintetizados en frías cifras numéricas.
Cocherito de Bilbao participó a lo largo su carrera taurina (1987-1919), en sus etapas como novillero y matador de toros, en 616 festejos taurinos en las que pasaportó un total de 1.668 astados.
De estas actuaciones 132 fueron en novilladas (1897-1904) en las que estoqueó 304 utreros. Mientras que en el escalafón superior (1904-1919) alcanzó la cifra de 483 tardes vestido de luces en las que estoqueó 1.162 astados, en las plazas de cinco países distintos: Francia, México, Perú y Portugal en las que toreo en 106 ocasiones; además de otras 378 tardes en los ruedos españoles.
A pesar de que en Bilbao, y después de recibir la alternativa, tardó dos temporadas en formar parte de los carteles de la Semana Grande (1906), este fue el ruedo donde en mayor número de ocasiones lució sus habilidades; 83 como matador de toros y 28, como novillero. Seguido por la arena de la capital de España, 39 tarde en el escalafón superior, además de otras 28 novilladas.
Por eso se puede afirmar que Cochero, además de torero de Bilbao, fue un torero de Madrid. Y muy poco de Sevilla, plaza donde solo vistió de luces en siete ocasiones en sus quince años de alternativa.
Como diestro que formó parte de la elite de matadores de toros, Castor Jaureguibeitia realizó el paseíllo con las ternas más sobresalientes del escalafón, de manera que los compañeros con los que en mas ocasiones compartió cartel fueron las principales figuras de esta época: Ricardo Torres, Bombita (69 corridas), Rafael González, Machaquito (63 corridas ) y Vicente Pastor (55 corridas). En sus ultimas temporadas en activo llegó a formar ternas con los dos diestros que revolucionaron la forma de ejecutar las distintas suertes del toreo, Joselito (27 corridas) y Belmonte (18 corridas).
En estos años de gloria taurina en la Villa de Bilbao, Cochero también toreo varios carteles de neto sabor bilbaíno junto a los toreros locales Chiquito de Begoña (22 corridas), Torquito, diestro de Recalde, (10 corrida) y el sestaorra, Diego Mazquiaran, Fortuna (6 corrida).
Cochero, además de torero de Madrid, fue un matador especializado en dar muerte a los toros de Eduardo Miura (43 corridas), seguidos por los de Veragua (21 corridas), y por los de su amigo y paisano Urcola (20 corrida) además de Murube, Guadalest, Pablo Romero y Parladé.
Es de destacar, que después de los Miuras, fueran los bureles de la bilbaína Urcola, los que en más ocasiones toreó Cocherito. No así los controvertidos astados del también bilbaíno Marqués de Villagodio (9), que no acabaron de cuajar en las ferias de primera, de donde viene la anécdota en la que Indalecio Prieto sentado a la mesa de un Txakoli después de presenciar una mala tarde de estos toros, bautizó a los chuletones como villagodios, queriendo significar el mejor uso que podrían tener los toros del ganadero de Las Arenas.
La fama de Cocherito le llevó a ser protagonista de diversas efemérides taurinas. Así en diez y siete ocasiones actuó como único espada, en otras cinco su trabajo sirvió para inaugurar distintas plazas de toros y solo en dos ocasiones otorgó alternativa, una de ellas a su paisano Rufino San Vicente, Chiquito de Begoña. Siete tardes actúo en festejos benéficos, cinco en Madrid y dos en Bilbao. En Madrid en tres ocasiones toreó la Corrida de Beneficencia, participó en una Corrida de la Prensa y en la primera que se organizó a favor del Montepío de Toreros, del cual fue uno de sus principales impulsores (29 de octubre de 1908). Evento del que queda la crónica que dicto Ginés Carrión en el semanario Sol y Sombra: "...Añadiose al cartel Cocherito de Bilbao, diestro que ofrecía al publico madrileño las mayores garantías de triunfo, aparte de la grata satisfacción de poder aplaudir su toreo serio, concienzudo y de diestro cuajado e inteligente".
Las dos benéficas de Bilbao fueron a beneficio de sus vecinos, Recajo y Manuel Morena, banderillero fallecido trágicamente.
Otra curiosa actuación de Cochero, tuvo esta vez como escenario a un cine en 1904, cuando el Partido Conservador de Canalejas intento implantar la Ley del Descanso Dominical Obligatorio, lo que ponía en peligro la celebración de las corridas de Toros. El mitin fue famosísimo y contó con gran asistencia de público y en el mismo participaron, además del torero de Bilbao, Lagartijillo, Quinito, Antonio Fuentes, Machaquito y Regaterin.
el "DESJARRETADOR"
17 de Mayo 1885 - La medialuna se utiliza por última vez Por última vez se aplica la Medialuna, instrumento cortante en forma de media luna que servía para desjarretar a los toros que no podían ser muertos por los espadas. Fue en la plaza de toros de Madrid y el puntillero Isidro Buendía lo instrumentó a un toro de Máximo Hernán. En dicha corrida toreaban Frascuelo y Hermosilla.

jueves, 16 de mayo de 2013

AGUSTIN CASTELLANO MARTINEZ "EL PURI"
En Bujalance, población de fondosos olivares y haciendas de labor, abrió los ojos a la vida Agustín Castellano Martínez, cuando los jornaleros trabajaban de sol a sol arrancando de las entrañas de la tierra un enjuto salario y en la lucha por la subsistencia eran ayudados por su esposas, mujeres de honrados sabañones que el alba sorprendía de rodillas fregando suelos y escaleras de casas ajenas, para que a sus hijos no les faltara un plato caliente en la mesa, ni una moneda de perra gorda para ir a la escuela de aprender las cuatro reglas. Debió ser por primavera, siendo poco más que un niño, cuando la belleza de las amapolas coloreando fincas ajenas hizo pensar a Agustín que su futuro en el pueblo no sería diferente al de sus paisanos y decidió ser torero, para que su madre no volviera a trabajar más, ni de nada faltara en el humilde hogar que lo vio nacer. Con esta idea en su hatillo, sin más equipaje que una afición desbordante, el nieto de doña Purificación, por cuyo apodo era conocido entre los vecinos, emprendió camino por las sinuosas rutas del toro.

Ahora, cuando han pasado más de cuarenta años desde que vistiera por primera vez el traje de luces, El Puri es un reconocido empresario que, arropado por sus hijos, una cuadrilla de lujo, ha triunfado en el ramo de repuestos de la automoción y lidera un sólido grupo de empresas. Mas, como el toreo sigue siendo su pasión y necesita sentirlo para vivir, no es extraña su presencia en cualquier foro para hablar de toros con ese espontáneo gracejo que quizá, a veces, ha confundido a algún poca gracia que ignora la grandeza profesional del torero de Bujalance.
En la madrileña plaza de Las Ventas, para que nadie lo olvide, existe una placa con los nombres de los matadores que salieron a hombros por su puerta grande, y en ella puede leerse que Agustín Castellano ´El Puri´ lo hizo durante tres años consecutivos: 1996, 1967 y 1988. Aún lo recuerdan en Madrid, como ha demostrado la Real Federación Taurina de España al adjudicar los trofeos nacionales ´Cossío de 2003´, que lo ha premiado, junto a su compañero Santiago Castro ´Luguillano´ en la categoría relativa a ´Cartel Histórico´.
Un premio de esta naturaleza debe producir una íntima satisfacción por la importancia del nombre que lleva, la entidad que lo otorga, la plaza a que se refiere, y las grandes figuras de varias épocas que en su redondel dejaron la huella de su toreo. La perspectiva histórica demuestra que la del Puri es de las más sinceras y honestas, porque siempre que actuó ante la afición de la primera plaza del mundo salió dispuesto a triunfar y entregarse de verdad.
Tan de verdad que nunca reparó en jugársela a cara o cruz. De la cara queda constancia en la puerta grande de la monumental. De la cruz, en la íntima y torera satisfacción de quien cada día observa en el espejo las cicatrices de su cuerpo, como las del utrero de Sánchez Terrones en el rostro, o la del Galache que le arrancó la femoral entrando a matar, o la del morlaco de Palha que le partió el muslo, o la del astifino del Conde de la Maza que le golpeó en el tórax...
Otra vez fuera de Córdoba, que como siempre observa en silencio el reconocimiento de los suyos, vuelven a reclamarle, como antes ya hicieran las aficiones de Bilbao y Valladolid, para homenajear su grandeza como torero. Esta distinción le llega cuando su corazón ha recobrado el pulso lejos de los toros. En esta nueva y clamorosa vuelta al ruedo, la campechanía de Agustín Castellano ´El Puri´ no puede ocultar la sincera admiración que merece su paso por el toreo.
ANTONIO SANCHEZ FUENTES
Antonio Sánchez Fuentes pasará a la historia del toreo cordobés, aparte de por sus méritos profesionales, por haber sido integrante del cartel del último festejo celebrado en la desaparecida plaza de Los Tejares. Esa tarde alternó con José María Susoni y Agustín Castellano El Puri , lidiando novillos de herederos de Enriqueta de la Cova.
Sánchez Fuentes nació en el barrio de los Olivos Borrachos. Tuvo en su familia varios toreros: su padre y su tío Camará II, su hermano Paco, banderillero notable, y sus primos los Sánchez Saco.
Antonio toreó la primera vez en un tentadero en la ganadería de Sánchez de Puerta. Contaba entonces 13 años. Para su preparación no asiste a ninguna escuela taurina; aprende entrenando junto a su hermano Paco y José María Montilla. Se presenta ante el público en una becerrada en Alcolea y, con apenas media docena de festejos toreados, debuta con caballos en Cabra ( 8-9-1959 ) alternando con Curro Puya y Alfonso Ordóñez. Esa tarde cortó cuatro orejas y un rabo. En Córdoba se presentó el 20 de noviembre de 1960, junto a Alfonso Gómez Ramiro y Manuel Sánchez Saco, para lidiar novillos de Román Sorando. Y en Madrid, el 19 de marzo de 1964 con novillos de Moreno de la Cova, completando el cartel Currillo y Eduardo Ordóñez. Esa tarde cortó dos orejas y salió en hombros.
Tomó la alternativa en Córdoba el 27 de mayo de 1965 de manos de Diego Puerta con Paco Camino de testigo. Cortó una oreja al toro del doctorado, de la ganadería de Monte San Miguel, y en el sexto dio una vuelta al ruedo. Confirmó en Madrid el 11 de julio del mismo año, de manos de Paco Corpas, con José Martínez Limeño de testigo. Esta temporada se han cumplido cuarenta años de su retirada. Su último festejo lo toreó en Madrid (1968) cortando una oreja a su primero y dando dos vueltas al ruedo en el segundo.
En diez años en activo sufrió otras tantas cornadas, de las cuales dos fueron extremadamente graves. Sin embargo, reconocía que ser torero es lo más grande del mundo, aunque conlleve amarguras y sufrimientos, adobados, eso sí, con éxitos de los que no se olvidan, como las dos tardes que salió de Las Ventas a hombros, una de ellas cortando solo una oreja.
Cuando Antonio Sánchez Fuentes deja el mundo del toro, se convierte en un importante y prestigioso empresario del mundo del automóvil. Fallecio el 31 de Enero de 2010 a los 71 años de edad.
LA MUERTE DEL REY


16 de Mayo de 1920 - Cogida mortal de Joselito El Gallo Muere en la plaza de toros de Talavera de la Reina (Toledo) el diestro José Gómez Joselito El Gallo. El toro Bailaor,le infirió una cornada en el bajo vientre causándole una grave herida. Falleció a los pocos minutos de ingresar en la enfermería.





El torero Ignació Sánchez Mejías llora la muerte de Joselito en la enfermería de la plaza de toros de Talavera de la Reina (Toledo) el 16 de mayo de 1920. Fue reproducida por primera vez en la revista Mundo Gráfico el 19 de mayo y firmada por Campúa (seudónimo de José Demaría Vázquez). Más tarde, apareció impresa en el libro Joselito, que se editó ese mismo año, escrito por El Caballero Audaz con imágenes del mismo Campúa.

Ganadería de la viuda de Ortega, negro, de siniestro aspecto, de 260 kilos de peso; es decir, pequeño, si se le compara con los 1.529, de todos los tamaños, pesos y castas, que despachó en las 669 corridas que toreó, en su período de matador. La corrida del 16 de mayo de 1920 constituyó para José Gómez, más que una jornada de riesgo, un alegre pasatiempo, una distracción derivada de la simpatía que mostró siempre por Talavera y de su deseo de torear en aquella plaza. Se convino que habría de alternar con su hermano político, el también malogrado, Ignacio Sánchez Mejias, y, en el momento oportuno, al disponerse a despachar el primer toro, se dirigió al presidente con este apasionado brindis revelador de su excelente estado de ánimo: "Brindo por el presidente, por.su distinguido acompañamiento, y por el pueblo de Talavera, donde tenía muchas ganas de torear, porque esta plaza la inauguro mi padre, por cuya memoria también brindo." 
Única imagen que existe de Joselito en la corrida de Talavera de la Reina donde se produjo la cogida mortal por el toro Bailador. Fue publicada por primera vez en la revista Mundo Gráfico y firmada por Campúa, lo que viene a demostrar que fue el único fótografo que se encontraba en el pueblo manchego la tarde de tan triste recuerdo. Fotografía: Archivo Campúa.

Gregorio Corrochano, el único revistero madrileño que se desplazó a Talavera, escribió el martes, 1» de, mayo, en ABC: "El toro se defendía y estaba bronco. "Joselito" le dijo al "Cuco", dos veces, que se apartara. "Cuco" cambió de sitio. Pases de, tirón trabajosos. El toro no embestía. José, muy cerca, dándole con la muleta en la cara, se retiró, y entonces el toro sé arrancó fuerte y pronto en un momento en que el torero no hacia nada, sino que se disponía a hacer. A José, sorprendido, no le dio tiempo a quitarse ni a dar la salida. El toro le cogió de lleno, le enganchó por el muslo derecho, y, en el aire, le dio una cornada seca y certera, como las que había dado a los caballos." 
Se incorporó el diestro trabajosamente,se miró el lugar de la herida, y al ver que le salían los intestinos por la rotura de la taleguilla, sufrió un desvanecimiento, del que se repuso cuando era conducido a la enfermería, en brazos de los subalternos, para proferir esta desgarrada lamentación dirigiéndose al más fiel de sus peones: —¡Ay, "Blanquet"! ¡Me ha "echao" las tripas fuera! Tres médicos de guardia, a los que se unió, media hora más tarde, el forense de Talavera, asistieron al diestro, que permanecía inerte sobre el lecho metálico de la enfermería- Nada pudo la ciencia ante las tremendas heridas, y la vida se le fue al torero sin que su semblante pálido experimentara la menor contracción, míentras el capellán de la plaza encomendaba su alma a Dios. 
Esta imagen fue tomada por Campúa a través de la ventana de la enfermería, para después acercar el plano. Con seguridad, Baldomero realizó la misma instantánea y la misma técnica, aunque con un ángulo ligeramente diferente, como se demuestra en las siguientes fotografías. Fotografía: Archivo Campúa.

Cuando Sánchez Mejias, finalizada la corrida, llegó, capote al brazo, hasta el lecho de agonía, dándose cuenta de que todo había terminado, sólo pudo decir: ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¿Cómo ha podido ser?... Corrochano, al llegar a este punto, consigna en la mencionada crónica de ABC: "Y llegó la noche. Una noche tristísima, angustiosa, que pasamos en la enfermería mirando a "Joselito", alumbrados por unas velas, que proyectaban sombras siniestras que se movían. Las cuadrillas, aquellos hombres fuertes, hercúleos, hechos a la brega con los toros y a las emociones trágicas incesantemente: "¡Qué fatalidad! ¡Qué fatalidad!", TODO ESTA IGUAL El redondel, el callejón, el graderío, de la plaza de toros de Talavera de la Reina, fueron remozados; pero las dependencias, complementarias continúan igual. Así, el desolado recinto de la enfermería que fue escenario de la muerte de que queda hecha mención, sobre cuyo portalón de acceso se amontonan los carteles taurinos. 
La cama es la misma; el mismo menaje, la misma ventana con reja, por donde, en el histórico amanecer del 17 de mayo, penetró la luz imprecisa que alumbró el cadáver de ''Joselito, el Gallo" cuando se encontraba de cuerpo presente.
Intantánea de Baldomero. Resulta difícil de apreciar la ligera inclinación que tiene la cabeza de Joselito en ambas tomas, realizadas a través de los barrotes de la ventana y acercando el plano.

En tan destartalado recinto produce tristeza evocar el detalle de las heridas que fueron causa de la muerte de nuestro torero, según el parte de autopsia, que practicó el médico forense don José Fernández Sanguino: en la Inspección exterior, una herida de forma circular, de siete centímetros de diámetro, en la región hipogástrica derecha. En la cavidad abdominal, perforación del peritoneo y rotura de tres asas intestinales Desgarro de la aorta descendente a nivel del cuerpo de la segunda vértebra lumbar. 
Hemorragia interna, producida por la herida arterial, mortal en pocos minutos, y sin posibilidad de ninguna intervención científica." LA HUELLA DE SU SANGRE .(Después de la autopsia tuvo lugar el embalsamamiento del cadáver y su traslado a Madrid. Y, desde Madrid, a Sevilla, donde se le deparó definitivo descanso en el cementerio de San Fernando, en el artístico mausoleo que cinceló Benlliure. En tan sagrado lugar, en la fecha crucial del 16 de mayo de cada año, se renuevan los testimonios de afecto y devoción al que ya no existe. 
Varios fotógrafos tomaron la misma instantánea durante la larga noche. Fueron llegando en la madrugada del lunes a Talavera procedentes de Madrid. Esta imágen se tomo probablemente cuando abrieron las puertas de la enfermería a los reporteros gráficos.

Pero a los noventa y tres años de su cruento fenecer, su recuerdo más acuciante permanece vivo, sugeridor de las más hondas y sentimentales emociones, junto al bronce de su estatua de la alameda de Talavera de la Reina; en el redondel de la plaza donde aconteció la cogida mortal; en la enfermería desolada y triste, donde perdura todavía la huella de su sangre.
Fotografía de Campúa publicada en la edición especial del libro escrito por El Caballero Audaz. En el pie se puede leer: “Está amaneciendo… El pueblo de Talavera desfila, conmovido, ante el cadáver del lidiador gallardo, a quien poco antes aclamaba frenéticamente”.

LUIS GUZMAN "ZAPATERITO" 

En Lima, a la edad de ochenta años, falleció Luis Guzmán y Casasola, torero sevillano que usó el apodo de «Zapaterito ». Sus principios en el difícil arte de la lidia fueron prometedores, pero su buena estrella habría de eclipsarse pronto, como a tantos les ha ocurrido a lo largo de la historia del toreo. Antes de iniciarse en el arriesgado ejercicio había practicado el oficio de cerrajero. Anduvo de capeas, hasta que, en la plaza de Vilches, debutó como novillero, el día 24 de junio de 1906, cuando aún no había cumplido los quince años —nació el 24 de julio de 1891—, y alcanzó un éxito esperanzador, que le proporcionó contratos en diversos pueblos andaluces. 

Pero el público sevillano no lo conoció hasta el 8 de agosto de 1909, fecha en que, según Cossío, estoqueó novillos de Olmedo, alternando con Juan Gómez (Valencina). Fue cogido por una de las reses, que le produjo fractura de costillas. El popular «Don Criterio» lo menciona por primera vez en la reseña de la novillada que se celebró en la Maestranza el 5 de junio de 1910. Se lidiaron novillos de don Gregorio Campos, buenos, excepto el cuarto, que hubo de ser fogueado por no aceptar ni un solo puyazo. Formaban la terna de matadores, «Punteret», «Dominguín » y «Zapaterito». De éste decía el famoso crítico, que «se le vieron dos buenas e indispensables cualidades: ambas muy plausibles en todo principiante; valentía y serenidad». Y agregaba: «Se precipitó al matar al tercero y se decidió mucho en el sexto, saliendo herido en el muslo derecho. 
El novillo rodó sin puntilla, y Luis Guzmán fue ovacionado». Aquella temporada toreó repetidas veces en el coso del Baratillo, con desigual fortuna: No dejó buena impresión en la novillada del 10 de julio, rayó, en cambio a estimable altura en el festejo ceíebrado el último día de aquel mes, y estuvo superior el 18 de septiembre, frente a no» villos de José Anastasio Martín, y con Angelillo y Vázquez II como compañeros. Aquella tarde fue alzado en triunfo y líevado así hasta su domicilio. En la novillada de la Feria de San Miguel, un novillo de Gregorio Campos lo hirió en él brazo derecho. En la temporada siguiente, dio una de cal y otra de arena. El día 30 de abril, en una novillada accidentadísima, sufrió una herida de importancia. «La corrida' fue un completo desastre», escribía «Don Criterio» en «El Liberal». 
Boda del diestro Luis Guzmán "Zapaterito" con Angeles Vargas, hija de '"Minuto". Los novios rodeados de algunos amigos de los que asistieron á la ceremonia, celebrada el día 25 del actual en la iglesia de San Lorenzo, de Sevilla,foto Enero 1912

En el cuarto novillo nos quedamos sin matadores. Los tres —«Angelillo», «Zapaterito» y «Cuatrodedos II»— estaban heridos en la enfermería. La presidencia concedió permiso para que terminasen con la corrida, a, «Cuatrodedos I» y a «Villarillo». Ambos demostraron deseos y despacharon aceptablemente a los bichos. También resultó lesionado en la cara «Villarillo». La presentación de «Zapaterito» en Madrid fue en la tarde del 7 de agosto de 1910, alternando con Isidoro Martí Flores y Mariano Merino (Montes II), en la lidia y muerte de novillos de Carvajal y de López Quijano. Repitió los días 14 y 15 del mismo mes, con halagüeños resultados. ^ Siguió actuando como novillero con no-; torios altibajos hasta 1918, año en que, ya en franca decadencia, declinante en arrestos y en capacidad, tomó la alternativa, en Fregenal de la Sierra, de manos de Luis Freg, con reses de Pablo Romero. No llegó a confirmarla en Madrid y toreó muy poco como matador de toros. Luis Guzmán ha vivido muchos años en la capital peruana, donde acaba de morir. Según los revisteros de su época,en sus tardes felices practicaba un toreo emocionante, y hubo quien concibió es-;- peranzas de que «Zapaterito» llegase a muy altas cimas. Pero no se cumplieron los vaticinios optimistas.