jueves, 15 de septiembre de 2016

LA LEYENDA DEL PICADOR PUYANA



En la última década del siglo XVlll y primer tercio del XIX ejercieron la profesión del toreo dos picadores, parientes entre sí —según propia confesión—, llamados Pedro Puyana. Cuando ambos diestros coincidían en la Plaza madrileña, se les anunciaba, para distinguirlos, con el adjetivo del ''Mayor" y "el Menor", aplicándose el primero al más antiguo en el circo de la Corle. Aunque artistas apreciables ambos, distaron mucho de lograr la fama de Corchado, Ortiz, Rueda, Míguez Orellana, Herrera Cano y otros de sus contemporáneos; por tanto, su nombre fue poco menos que desconocido por los aficionados y aun los historiadores solían hacer de ellos una ligerísima referencia en sus libros. Pero a finalizar el siglo XIX el nombre de Pedro Puyana, "el Mayor", salió del olvido en que se hallaba y llegó a ser familiar a la afición moderna gracias a un escrito del "Doctor Thebussem", el eminente literato gaditano, de gratísimo recuerdo, artículo ameno, como todos los suyos, en él que pretendía demostrar que el citado picador no era otro que el noble caballero gaditano don Pedro Yuste de la Torre y Antúnez, hijo legítimo de los ilustres señores don Alonso y doña Jerónima, y ahijado de los señores marqueses de Torresoto. Una serie de vicisitudes, en que don Pedro Yuste intervino desde la edad de veinte años, originó sucesos como el rapto de una ilustre doncella, el desafío del raptador con un hermano de la joven, quien llevó la peor parte: detención, proceso y condena de Yuste. a servir cuatro años en Ceuta; su deserción y paso al moro, donde renegó de su religión, aprendió el árabe, llegó a relacionarse y tener valimiento nada menos que con el sultán de Marruecos, que le designó para traer a Madrid unos caballos regalados al rey Carlos IV, quien mandó organizar fiestas en honor de los que componían la embajada, figurando entre éstas una corrida de toros —esto ocurría en 1807, cuando la Fiesta estaba suprimida—, en la cual solicitó permiso para rejonear, haciéndolo con tal maestría que al verse aplaudido por el propio rey Carlos IV y él príncipe de la Paz, se dio a conocer, manifestando no era berberisco, como denunciaba su vestimenta, sino el caballero español infortunado don Pedro Yuste de la Torre, que derramando gruesas lágrimas solicitaba del soberano el perdón por sus pasadas culpas. 

El rey se lo concedió en el acto, y una sensible condesa, compadecida de su infortunio, le obsequió con dos trajes completos de picador y un bolsón de seda repleto de onzas de oro. Desde entonces el caballero abrazó la profesión de varilarguero, adoptó el nombre de Pedro Puyana y murió en la Plaza de Granada, hacia 1820 a 22, desnucado de una caída del caballo. Este venía a ser el contenido del artículo de "Thebussem", quien terminaba haciendo un llamamiento a diferentes reputados escritores taurinos para que se sirviesen aumentar, corregir o enmendar los datos en el escrito esparcidos. Cayó en el vacío el requerimiento; ninguno de los escritores aludidos publicó una sola línea sobre el asunto, sin duda por estar convencidos de que él respetado maestro Pardo de Figueroa habría pisado en falso, basando sus afirmaciones no en documentos indubítatibos, sino en leyendas y tradiciones, fuentes aceptables para trábalos literarios, pero que nada cuentan en los históricos. Luis Carmeno y Millán, buen amigo del poligrafo "Thebussiom", debió manifestarle particularmente su disconformidad con el contenido del escrito, y no se volvió a publicar nada a ello referente. Desde que en el año 1888 apareció en la revista "La Lidia" el artículo del notabilísimo escritor gaditano, han sido muchos los escritores que del mismo tomaron referencias; Pedro Puyana, "el Mayor", no fue el caballero don Pedro Yuste de la Torre y Antúnez. Primero. Quien nació en la opulenta y señorial casa de los nobles Yuste de la Torre y fue ahijado de títulos de Castilla, forzosamente había de recibir educación propia de su rango: pues bien, Pedro Puyana, "el Mayor", picador de toros, era analfabeto, según consta en nóminas, firmadas a su petición por no saber hacerlo el interesado Segundo. Según el escritor. Yuste, enmascarado con el nombre de Puyana, comenzó a trabajar en Plazas en 1798. El verdadero Puyana ejercía el oficio desde 1794, y cuando fue a Madrid en 1797, lo hizo ya acreditado. Tercero. Yuste de la Torre nació en Arcos de la Frontera, según consta en la partida de bautismo. Pedro Puyana, "el Mayor", era natural de Jerez de la Frontera, según consta en todos documentos. Cuarto. Yuste se dedicó al toreo como deporte y por demostrar su bizarría. Pedro Puyana "el Mayor" lo hizo como medio único de vida, según confesión propia. 

Quinto. En el escrito referente a Yuste se habla de corridas en Madrid en 1807 y 1808, a las que asistió el rey Carlos IV y el príncipe de la Paz. En él primer año la Fiesta estaba prohibida, y cuando se dieron corridas en él segundo había abdicado Carlos IV. Sexto. Según el escritor, Puyana "él Mayor" murió en Granada en 1820 a 22;otros apuntes demuestran que trabajó en Madrid en 1823, y lo hizo en provincias hasta 1827. En los puntos citados basamos nuestra afirmación de ser legendario cuanto se refiere a Yuste de la Torre en relación con él toreo, y ninguna relación guarda con él profesional Pedro Puyana, "el Mayor", de quien ofrecemos unos breves apuntes biográficos. La primera vez que en documentos madrileños aparece el nombre de Pedro Puyana es en la relación de diestros que para trabajar en las Plazas de Aranjuez y Madrid son contratados en 1797. Este diestro, acreditado en Andalucía, donde trabaja desde 1794, inaugura su campaña toreando el 21 de mayo en la Plaza de Aranjuez, la que, construida por el Real Patrimonio, habíase inaugurado siete días antes. El 30.de mayo, o sea siete días después, Puyana picó por vez primera en Madrid, alternando con Manuel Jiménez, y haciendo constar que el piquero, natural de Jerez de la Frontera, era nuevo en esta Plaza. Gustó su trabajo y toreó en tanda o reserva todas las corridas, excepto la décima a décimo-tercera, perdidas por lesiones sufridas en la novena —16 de julio—, de la que salió con dos costillas fracturadas. Cuando apareció en el ruedo nuevamente, el 8 de octubre, fue objeto de nutridos aplausos, demostración evidente de la simpatía conquistada. Continuó sirviendo las corridas de toros, y algunos años también las novilladas, hasta terminar el año 1801, y el 11 de mayó presenció la tragedia de "Illo". En cierta poco afortunada biografía de este infortunado espada se dice que el toro "Barbudo" fue picado por Juan López y Pedro Puyana. Es incierto lo referente al segundo. Puyana, con Cristóbal Sierra, picaron los toros primero y cuarto únicamente: los picadores de "Barbudo" fueron López y Cristóbal Ortiz. En 1803 se presentó en Madrid un sobrino. Llamado como él, Pedro Puyana, y desde entonces se les añadió el adjetivo del "Mavor" y "Menor" para diferenciarles. Llegaron las fiestas reales de 1803; figuró "el Mayor" entre los piqueros relacionados para servirlas; pero noticioso de que pretendían prescindir de él, por favorecer a Antonio José Monje, protegido del primera espada José Romero, hizo le redactasen un memorial para el rey, rogando se le admitiese a trabajar, lo que le fue concedido. Por falta de espacio no copiamos este curioso documento, en él que el piquero manifiesta no tener otros medios de vida que el ejercicio de su arte. 

De sus andanzas en los años 1805 a 1814, que reapareció en la Corte, se tienen .algunas noticias; se sabe prestó servicios en la ganadería de los Padres de la Cartuja, de Jerez de la Frontera, y por una ligera referencia del picador Manuel Cartón, consta estuvo algún tiempo trabajando en Portugal. Vuelve a Madrid en 1814, se ausenta en 1815 y sólo toma parte en dos corridas de 1816 —la décima y décimo sexta—, en las que aparece con síntomas de gran decadencia a causa de pertinaces fiebres ese año padecidas. La Junta de Hospitales, deseosa de favorecer al antiguo y necesitado piquero, le ajusta por diez corridas en el año 1818. Sólo alguna corrida suelta torea en los años 1819 a 22, y en este último lo hace en la novillada del 8 de diciembre, en cuyo cartel se dice que Pedro Puyana, "el Mayor", ha ofrecido esmerarse para no desmerecer en nada de su antiguo concepto". Novillos embolados picó el 31 de agosto de 1823, v si de ínfima clase fue la fiesta, aun pasó el pobre viejo por la amargura de verse anunciado en del 21 de diciembre, para picar embolados en unión de un aficionado, zapatero de profesión, apodado "Pinchapan", procedente de Mondoñedo. Esta fue la última fiesta toreada en Madrid por el que en tiempos hizo famoso su nombre. Tendrían qué ver los honorarios que cobraría el pobre lidiador jerezano en fiesta de tal categoría. Se reintegra el arrumbado varilarguero a su patria chica, y continuó algunos años más saliendo a las Plazas en corridas de menor fuste, teniendo noticia de que en él otoño de 1827 sano a picar en la Plaza de su pueblo, sufriendo una peligrosa caída, de la que le salvó el oportuno quite del matador Juan Fernández, "el Catalán . Aquí perdemos su pista, tal vez ésa fuese la última vez que vistiese la ropa de torear y terminase sus días en el asilo o en algún hospital, como les ocurrió a muchos lidiadores de su época. Esta fue, lector amigo, Ha vida en él arte de un lidiador nacido en humilde cuna, a quien novelescas referencias —abundantes en la historia del toreo— nos presentan como el ilustre personaje don Pedro Yuste de la Torre y Antúnez.

sábado, 27 de agosto de 2016

EL VOMITO DEL ARCO IRIS.


El célebre matador de toros Manuel Díaz (Lavi), fue contratado a la Habana para torear unas cuantas corridas de toros peninsulares. , Se mareó terriblemente en la travesía, y como apenas podía probar bocado a bordo, se le apoderó una debilidad que le hacía ver millares de lucecillas, manchas luminarias, según frase propia. A las pocas horas de haber saltado en tierra, se encontraba sano y bueno, como acontece a todos los que se marean. Tranquilo ya, reposado y vestido de limpio, sentóse a almorzar acompañado de toda su cuadrilla. Un banderillero,dijo:
— Valiente camino hemos traído. ¡Qué fatigas! Ahora no faltaba más sino que nos diera el vómito.
— ¿Qué gómitoi preguntó el Lavi.
— El del país, el negro
— le contestó el banderillero.
— A mí no me pué dar na de ningún color, porque en el camarote he gomitao hasta el arco Iris.

sábado, 20 de agosto de 2016

MANUEL MONTAÑO MUÑOZ




Todas la crónicas en sus escasos datos indican que Manuel Montaño Muñoz nació en Sevilla y que murió en 1905 con 27 años de edad por lo bque se deduce nació en 1878, aprendió el oficio de herrero e hizo sus primeras prácticas taurinas en las capeas" como novillero, Incorporándose como banderillero a la cuadrilla de José Gallego Mateo, o José Claró, "Pepete III de quien fue compañero en sus inicios. 

En la novillada del 16 de Julio de 1905 celebrada en Sevilla, Pepete vio morir a su banderillero Manuel Montaño, a cuyo lado comenzase a torear. Fue en el primer capotazo al primer toro (Playero, de Anastasio Martín, negro) al tomar un burladero. Cuestión de un instante. Rematar el bicho alto y con ímpetu; el cuerno que penetra casi en su totalidad por la axila derecha del diestro, llegando al cuello, y la muerte minutos después en la enfermería. Muy poca gente se dio cuenta de la gravedad del percance, que no tuvo aparato alguno. Ni aun siquiera perdió tierra el banderillero. La corrida siguió Pepete mató valentísimamente al causante de la catástrofe, sufriendo un ligero pitonazo en el pecho. 

El parte facultativo decia que el diestro Manuel Montaño fue reconocido de una herida de cuatro centímetros de extensión en la cara anterior de la articulación del hombro derecho en dirección de abajo a arriba y de fuera a dentro, que interesaba todos los tejidos de la región anterior, parte superior de la región lateral del pecho, haciéndose penetrante al parecer por debajo de la clavícula, llegando a despejar los tejidos de la región anterior del cuello, falleciendo a poco de haber ingresado en la enfermería.

sábado, 2 de julio de 2016

ATILIO CERRUTI


Atilio Cerruti Gonzáles, nació en Lima (Peru) de padre Genovés, Giacomo Emilio Cerrutti Guastavino, y madre Peruana, El 19 de setiembre de 1909 contando con 71 años el torero afroperuano Angel Valdez "El maestro" mató su último toro, “Rompe Tablas”, sardo, capirote, botinero, bien armado de Agustín Miranda de Mala, al que lo fulminó de una estocada. Nuevamente con mucha gente en el redondel, Angel Valdez a hombros y provisto de una corona de laureles recibía los aplausos y regalos del público que pidió que los otros toros los matase “Bonarillo” pero a petición de la concurrencia y contando con la autorización del juez, cedió el cuarto de la tarde de nombre “Que se venga” al sobresaliente, Atilio Cerruti quien de esta forma se doctoró.Tenia este torero una particularidad fisica por la que algunos le conocian como El Zambo.Fallecio en Lima en 01 de Diciembre de 1952.

lunes, 13 de junio de 2016

JUAN GALVEZ CARRASCO "EL GITANO DE UTRERA"



Nacio en Utrera (Sevilla) el 21 de diciembre de 1933. El hecho de venir al mundo rodeado de ambiente campero, en el cortijo conocido por el nombre de "El Torbiscal", le acercó desde muy niño al planeta de los toros, y le permitió, tan pronto como sintió una honda vocación torera, dar sus primeros mantazos en tientas, capeas y demás faenas y ferias de ganado. Sin embargo, sus orígenes no le pusieron nada fácil el camino hacia su profesionalización como torero, por lo que no tuvo ocasión de enfundarse un terno de luces hasta los diecinueve años de edad. 

Pero el tesón con que afrontó su verdadera vocación le condujo a presentarse ante la sabia afición de la Villa y Corte (bien es verdad que en el pequeño coso de Vista Alegre) el día 17 de mayo de 1953, en una novillada que contaba con el concurso de la gente de vara y castoreño. Le acompañaron aquella tarde en los carteles los jóvenes novilleros Baldomero Ortega y Antonio Gallardo. A raíz de apariciones como esta, se fue labrando un cierto renombre que le llevó a la arena de la mismísima plaza Monumental de Las Ventas (Madrid) el día 21 de octubre de 1954, fecha en la que hizo el paseíllo con Miguel Campos y con "El Chuli".
Ya por aquel entonces comenzó la desgracia a cebarse con su todavía frágil figura, frenando su segura trayectoria por mor de las numerosas cornadas graves que le iban infligiendo los toros en casi todas las plazas en que hacía acto de presencia. Estos severos contratiempos fueron enfriando su talante dispuesto y animoso, lo que se tradujo poco a poco en una notoria desconfianza ante la cara de las reses bravas. De esta manera, experimentó un descenso en el número de ofertas que recibía, y se vio obligado a tomar la alternativa en tierras hispanoamericanas, donde la fortuna no se le mostraba tan adversa. 

En efecto, el día 27 de mayo de 1962, en la plaza azteca de León de los Aldamas, recibió la alternativa de manos de su padrino, el diestro mejicano Jorge Aguilar González ("El Ranchero"); el cual, bajo la atenta mirada de su compatriota Antonio Oliver López ("Antonio del Olivar"), le cedió los trastos con los que afrontó la lidia y muerte a estoque de un toro criado en las dehesas de Campo Alegre. 

No obstante, insatisfecho por no haber logrado el título de doctor en tauromaquia en la Península Ibérica, Juan Gálvez Carrasco regresó al suelo patrio y se presentó, el día 23 de agosto de 1963, en la pequeña plaza de Alcalá de Guadaira (Sevilla). Allí, apadrinado ahora por el coletudo sevillano Rafael Jiménez Castro ("Chicuelo"), cumplió su sueño de tomar la alternativa en España, en presencia del espada gaditano José Martínez Ahumado ("Limeño"). Poco tiempo permaneció en activo este desafortunado torero, que no llegó siquiera a confirmar su doctorado en la plaza Monumental de Las Ventas.Falleció el 28 de Mayo de 2001a la edad de 67 años en León( Guanajuato, México), según informa la edición electrónica de el diario La Afición. El fallecimiento se produjo , a consecuencia de un paro respiratorio.

KREGEL BASCH LESSPES EL TORERO BOER


Entre 1899 y 1902 tuvo lugar en Sudafrica la segunda de las llamadas guerras de los Boers (Boers Wars) entre el Imperio Britanico y los colonos de origen neerlandes llamados Afrikaneres,
Kregel Basch Lesspes,fue un héroe anónimo en esta guerra, luchó con bizarría confundido entre aquel puñado de hombres que por largo tiempo, tuvieron a raya a la nación poderosa entre las poderosas, y asombraron al mundo, que todavía se descubre respetuoso ante el recuerdo de aquella épica lucha del pigmeo contra la dominadora del mundo. Exangüe, moribundo, vendiendo cara su vida de héroe defensor de la independencia de su noble patria, cayó prisionero en Ladysmith. y tras un penoso cautiverio de ocho meses, halló todavía energía suficientes para evadirse y consiguió tras penalidades sin cuento; internarse en Francia hallando allí seguro asilo. Casualmente presenció una corrida de toros y su alma templada por la adversidad, para toda clase de luchas, se apasionó por tal espectáculo, dominándole con irresistible fuerza; de espectador quiso ser actor y con la tenacidad propia de su nacionalidad y de su temperamento, lo consiguió tras breves y constantes ensayos. Fue el ídolo del Mediodía de Francia, y su nombre en los carteles era garantía de éxito; disputándoselo todas aquellas empresas, que con su contrata, ven una positiva ganancia. Recorrió entre los plácemes de los públicos, las plazas de Marsella, Nimes, Mont-Marsant, Beziers, Dax, Toulouse, Grenoble, Burdeos, Hyeree y otras muchas. Llegó como curiosidad a Barcelona donde la empresa sub arrendataria de las Arenas, lo contrató en 1905, no pasó más que de eso, de simple curiosidad pues cualquier dato sobre este personaje se pierde en la noche de los tiempos.

sábado, 11 de junio de 2016

TOMAS MORENO ORTIZ "TEMPRANILLO"




Nacido en Baena, el 20 de noviembre de 1944, fue considerado torero de Belmez, al pasar en dicha localidad toda su infancia y juventud, y como tal se anunció en muchos carteles a lo largo de su trayectoria. Hizo su debut con picadores en Tarragona, el 13 de julio de 1970, presentándose en Madrid dos años después, el 1 de julio de 1972. También en Tarragona tomó la alternativa, el 27 de julio de 1975, de manos de Miguel Márquez, que le cedió al toro “Tolero”, de Bohórquez, en presencia de José Luis Galloso. Hasta la fecha, es el torero que más veces ha actuado en la plaza de toros de Belmez, con un total de 10 corridas de toros, una novillada y tres festivales, saliendo a hombros en nueve de sus catorce presencias. 

Su última actuación en Belmez, en corrida de toros, fue el 11 de septiembre de 1993, compartiendo cartel con Fermín Vioque y “Chiquilín”, lidiándose toros de Javier Molina, con balance de vuelta al ruedo y oreja, resultando herido por el segundo de su lote. Su última comparecencia total en el centenario ruedo fue el 14 de marzo de 2009, en un festival en el que actuó junto al Ruiz Miguel, Juan José Padilla, Reyes Mendoza, José Luis Torres y Curro Leal, cortando dos orejas a un ejemplar de Madroñiz.

PEPITO SOLER.



Es un hombre polifacético. Si se le alude por su nombre completo, José Antonio Soler Ródenas, probablemente no le conocerán más allá de su familia, pero si el nombre se reduce a Pepe Soler, seguro que aumenta el conocimiento del personaje, el cual empezó como Pepito en el mundo de los toros y que, cuando perdió el diminutivo, fuera ya del toreo, empezó a construirse el curriculum de un destacado profesional en el mundo de la fisioterapéutica, primero, y de la osteopatía. Matador de toros nacido en Murcia el 5 de agosto de 1957, de muy precoz vocación torera. Viste su primer traje de luces, tras haber lucido en repetidas ocasiones el traje corto campero, el 12 de agosto de 1973 en Cartagena. Durante la siguiente campaña torea en festejos económicos, en buen número de ocasiones, abundando los triunfos como el obtenido en Villena el 27 de octubre, donde alterna con Enrique Martínez “El Quieto” y Ángel Lizán en la lidia de cuatro novillotes de Justo San Miguel y dos de Colmenarejo Hermanos. En tal ocasión le concedieron una oreja de cada una de las reses de su lote. Al presentarse en corrida con caballos el 23 de marzo de 1975 en Jumilla saldría a hombros del coso. Terminó tal campaña con catorce actuaciones en novilladas picadas y se acusa un descenso en los siguientes años al no superar la decena en 1976 y torear solamente en tres ocasiones en 1977. Antes de tomar la alternativa interviene en 1979 en 14 novilladas entre las que es de justicia destacar las del 29 de abril y 11 de mayo. En la primera se enfrenta en el coso carabanchelero de Vista Alegre con seis reses de Bernardino García Fonseca, cortando una oreja a las corridas en cuarto y sexto lugar, mientras en la segunda, celebrada en la plaza de Benidorm alterna con Juan Antonio Ruiz “Espartaco” y Pepín Jiménez en la lidia de ganado de Ignacio Pérez-Tabernero y triunfa rotundamente al cortar una oreja de su primer enemigo y las dos con el aditamento del rabo, en el restante de su lote. La cruz de la moneda se presenta en El Tiemblo (Ávila), donde un cornúpeta de Jiménez Pasquau, de pronóstico muy grave que le contusiona la arteria femoral. Presenciaron el serio percance el espada Juan Palacios y el rejoneador Curro Bedoya. En la feria de su Murcia natal, el 7 de septiembre del citado año 1979, toma la alternativa de manos Manuel Benítez “El Cordobés” quien le cede, en presencia de Sebastián Palomo Linares, la muerte de un toro de la divisa de Antonio Pérez de San Fernando, al que cortaría una oreja, idéntico premio que obtendrían con el astado que cerró plaza. Aún intervino en otro festejo en tal campaña y lo hizo únicamente en cuatro ocasiones al siguiente de 1980, incluida la de su confirmación en Las Ventas el 25 de mayo, con José Antonio Campuzano y Antonio Rubio “Macandro” de padrino y testigo, respectivamente, del protocolo. Se corrieron aquella tarde cinco toros de Luis Albarrán y uno de “Terrubias” y el confirmado dejó pasar sin brillantez tan magnifica oportunidad en pleno serial isidril. Le repiten en Madrid el 17 de agosto para despachar un encierro de Javier Moreno de la Cova y es herido de cierta gravedad en el muslo izquierdo por su primer oponente, en presencia de Crisanto Burgos “El Santi” y José Luis Vargas, que confirmó alternativa. El siguiente 7 de septiembre, al año justo de ser doctorado, haría en Murcia el que sería su postrer paseíllo, junto a Palomo Linares y José María Manzanares, su labor fue muy del agrado de sus paisanos que le otorgaron una oreja de cada uno de los astados de su lote, uno de la ganadería de los hermanos Peralta y otro de la de “Viento verde”. 


Y así acabó la aventura torera de Pepito Soler, que en sus comienzos, hizo concebir esperanzas que no habrían de cumplirse al completo. En la actualidad continua vinculado al mundo taurino al presidir muy eficazmente la Escuela Taurina de Murcia y es propietario de una afamada clinica de osteopatia y fisioterapia.

martes, 7 de junio de 2016

VICENTE MARTIN "FIDEISTA" EL SUGESTIONADOR DE TOROS.


El vallisoletano Vicente Martín «Fideísta», practicó el tancredismo por primera vez el 22 de junio de 1905 con uno de los novillos de Don José Bueno que mataron «Hablapoco», Anastasio Castilla y «Joselete». El suceso ha quedado plasmado en la historia, si bien pequeña, del toreo bufo, merced a la crónica enviada a la revista «Sol y Sombra» por Mariano Presencio que hacía las funciones de corresponsal de la referida publicación ilustrada. La crónica no era de urgencia precisamente, ya que entre el suceso y la publicación pasó un mes, pues apareció en el número 467 correspondiente al 20 de julio -las prisas no son buenas para nada- ilustrada con una foto en la que «Fideísta» aparece más bonito que un sanluis vestido de arco iris.
El texto del ganadero-cronista decía: «Con el cuarto hace la suerte del pedestal el Fideísta, que consintió al bicho, el cual, al llegar a la estatua, arremete contra ella y le pega con la cabeza al pasar. El chico, impávido, se lució y el público le ovaciona, y...solamente un popular concejal y empresario de teatro (no figura el nombre) le echa un billete, por haberle brindado el Fideísta la suerte». Y unos meses después volvió a repetirlo como aperitivo a la lidia de «Mazzantini de Valladolid» y Torriente. Pero «Fideísta» -que era hermano del afamado picador Dacio Martín «Pontonero»- no se quedaba solo en la suerte de don Tancredo, sino que inventaba otras muy pintorescas e insólitas: aguantaba la acometida del toro tomando café tumbado en la arena, o tocando la guitarra, o vestido de hombre de musgo o toreaba montado en bicicleta y hasta montaba un novillo o mataba sobre zancos, como ocurrió el 23 de abril de 1911 en una novillada con «Cantaritos» y «Mellaíto».


El público, en fin, se divertía mientras otros intentaban hacerse toreros. El arrojado «Fideísta» hizo toda suerte de tancredismo, desde el clásico modelo de estatua tipo Don Tancredo López, hasta otras variantes sobre el mismo tema: vestido de arco-iris multicolor o de «hombre de musgo» como los históricos bejaranos, para demostrarle a la afición —y quizás también al toro- que ni al público, ni al toro, le importa la vestimenta de «la cosa estática», sino el valor que se pone en el trance. «Fideísta», que era amante de las viejas costumbres y de la cibernética, también recibía al toro tomando café o tocando la guitarra, rejoneaba en bicicleta y en repetidas ocasiones realizó la suerte suprema encaramado en zancos,se anunciaba en los carteles como "sugestionador de toros". 

Al valiente Vicente no se le ponía nada por delante. Torero bueno, lo que se dice torero bueno, no fue. ¡Pero se fijaba mucho! En el año 1926 "Fideista" fue nombrado representante de la ganaderia de Raso del portillo y en 1929 lidió ganado a su nombre , en las fotos vemos a "Fideista" vestido de Arco Iris y acariciando un toro de Raso del Portillo.

domingo, 5 de junio de 2016

ENRIQUE PATON


Enrique Patón Balsera (Enrique Patón): Nació en higueras el 18 de abril de 1945, dentro de un ambiente familiar muy taurino. Con tan sólo 11 años debutó en un festival en la plaza de Figueres. Actuó de novel sin caballos para todas las plazas de Cataluña, con éxitos sonados en Manresa y debutó con caballos en la plaza de Sant Feliu de Guíxols, el 13 de junio de 1965. Como torero novel llegó a las Ventas, ganando la Puerta Grande en su primera comparecencia. Su alternativa fue en La Monumental de Barcelona, el 3 de septiembre de 1967, como soltero actuó "Chamaco" y "Paquirri" fue testigo de la ceremonia. 


Su primer toro fue Rosagiro de la ganadería de Manuel Arranz. Su última tarde como torero fue también en La Monumental de Barcelona, durante la feria de la Merced de 1977, toreando junto con el catalán Joaquín Bernadó y Dámaso Gonzalez. Fue responsable de la plaza de toros de Castellón y apoderado del torero Matias Tejela.

GREGORIO LALANDA


Gregorio Lalanda López nació en Alameda de la Sagra (Toledo) el día 21 de enero de 1945 con la afición a los toros, su tio fue Marcial Lalanda del Pino y cuando tiene oportunidad intenta torear por las zonas próximas a su pueblo en capeas y tientas. Con 17 años mata su primer novillo en Alameda de la Sagra el día 15 de agosto de 1964. Termina esa temporada toreando 10 novilladas. En 1965 llega a sumar 42 novilladas con picadores. El 12 de octubre del 69 toma la alternativa de manos de Limeño y Miguel Marquez de testigo los toros eran de Guardiola Soto y le corto las orejas al toro de la alternativa. 

Al año siguiente la confirma en Madrid el 6 de agosto con toros portugueses de Murteira padrino Damaso Gomez y testigo José Luis de laCasa, y sale por la Puerta Grande tres tardes consecutivas.
A partir de entonces torea durante siete temporadas las corridas mas duras y grandes, sufriendo varias cojídas, la mas grave en Niones donde un toro de Juan Pedro Domecq le partió la safena. 

En el 1976 un toro le parte los ligamentos y el menisco de la pierna derecha dejándole mermado de facultades, intentando seguir de matador unos años más, pero no vuelve a ser él mismo y decide hacerse banderillero en el año 1980. 

Toreando una media de 70 corridas de toros todos los años, Fue Director de la Escuela Provincial de Toledo, donde se volco en enseñar y ayudar a sus alumnos con todas sus experiencias.

sábado, 4 de junio de 2016

CELESTINO CORREA Rueda.



Nacio en Venezuela en el poblado guariqueño de Tucupido, un 12 de octubre de 1952, habiéndose vestido por vez primera de luces en el Nuevo Circo de Caracas, el 13 de noviembre de 1969. Su trayectoria profesional se inició en la Monumental de Barcelona, el 22 de septiembre de 1974, cuando tomó la alternativa como tal, de manos del español Dámaso Gonzalez como padrino y el colombiano Enrique Calvo "El Cali" como testigo, lidiando entonces, al toro de nombre "Correlinde" de José Ortega Sánchez".
Natural e la localidad de Tucupido, Estado Guárico, centro llano venezolano, Celestino Correa fué un matador de toros de estilo clásico, de alta hechura y buenas maneras, cumplió rodaje profesional por plazas de México, España, Colombia, Venezuela, donde conocieron de su grandeza de buen toreo. 

Su última actuación en corrida de toros, fue el cuatro de mayo de 1997, en la localidad de Guatire, Estado Miranda, en la que alternó con los matadores de toros venezolanos Bernardo Valencia y Manuel Medina "El Rubi", lidiando toros de "Campolargo". 

En sus 23 años como matador de toros, Celestino Correa toreó 72 corridas, cortó 35 orejas y 5 rabos.Murio víctima de un paro cardíaco, a la edad de 56 años de edad en Agosto de 2008 en Maracay.

JACQUES BRUNET ANDRE "JAQUITO"



Nació en Nimes el 26 de marzo de 1948. Tomó la alternativa en Tarragona el 15 de agosto de 1976, Gabriel de la Casa le cedió el toro "Campanito", de Javier Molina, y Agustín Parra "Parrita" actuó de segundo matador.Como dato anecdótico cabe destacar que el torero francés Jacques André Brunet “Jaquito” se presentó en Cuenca el día 24 de agosto de 1975, a la hora del sorteo, con la intención de tomar la alternativa, ya que tenía un contrato con el empresario Sanz Casanova, pues además era baja del cartel por cogida José María Manzanares. Le acompañaban su apoderado con un contrato en su poder y la cuadrilla. 


Al final, tras largas discusiones, entre su apoderado y el empresario, el torero de Nimes se tuvo que conformar con ver la corrida y tomar la alternativa en otra plaza (al año siguiente, en Tarragona, con Gabriel de la Casa como padrino), tras un acuerdo económico. En 1978 fue herido de gravedad en Nimes y decidió abandonar el escalafón en que militaba. Su última corrida como matador de toros tuvo lugar el 22 de octubre de ese año en su ciudad natal, junto a Nimeño II y Simón Casas. Se hizo banderillero y se especializó como puntillero.El 13 de abril de 1982 fallece en accidente de carretera , cuando regresaba de la feria de Arlés su automóvil giró hacia la izquierda y entró en colisión con un camión, resultó muerto a consecuencia del golpe, el siniestro ocurrió en el municipio de Bellagarde, en el sudeste de Francia.

JOSE PARADAS ROMAN



Sin presumir de haber sido una primerfslma figura del toreo, José Paradas realizó durante seis o siete años brillantes campañas, y siempre por su toreo largo supo mantenerse en un puesto muy estimable. Que la lucha con el toro, con el público y con los competidores en corridas de toros no es la misma que en novilladas, no es precisamente un secreto para ningún torero, y mucho menos para Paradas, que al no poder conservar el terreno conquista do rió desplomarse poco a poco el conjunto de ilusiones. Madrileño, nacido el 17 de abril de 1899 en cierta modesta casa de la calle del Amparo, Paradas siguió en los primeros años de su vida el oficio de sastre, que venía siendo hereditario en su familia. A los once años se trasladó con los suyos a Barcelona. Allí comenzó a frecuentar la Escuela taurina que regentaba «el Tortero». 

Por entonces eran discípulos aplicados de la Escuela, «Pedrucho de Eibar», «Civil», «Mella» y otros. Solían agruparse en núcieos de diez torerillos, abonando al «Tortero» un duro por alumno las raras veces que se contaba con debut de novillo. La tarifa íbáse rebajando conforme aumentaba la experiencia y el sentido del comúpeta. Finalmente llegaban a torearlo, si a aquel constan- te esquivar tarascadas podía llamarse torear, por la módica suma de diez pesetas en conjunto. Tenía diecinueve años Paradas cuando regresó a Madrid pafa vivir en casa de Unos tíos suyos, anticuarios de profesión y amigos, por más señas, de los hijos de la «señá» Gabriela. Estos, admirados de la excelente planta y maneras de Paradas, le animaron a seguir en el camino emprendido. Ai fin, el día de Sin Isidro de 1918, Pepe pudo vestir por vez primera el traje del oficio. Se trataba de una corrida que torearon en competencia Fausto Barajas. Parrondo. Muñoz y Frontana; mexicano este último, en cuya cuadrilla salió el novel banderillero. Los toros, de la vacada de Peñalver. salieron duros y difíciles; no obstante. Paradas consiguió destacar por su seguridad y aplomo. 
Alternativa

El 21 de agosto de la misma temporada consiguió, gracias a un ardid, torear por segunda vez. Enterado de que determinado banderillero, previamente anunciado, no estaba dispuesto a hacer el paseo,decidió a suplantarlo, y tan a pedir de boca le salieron las cosas, que cuando trascendió la simulación ya Paradas tenía de su parte al público. Esta salida le abrió las puertas del coso de Tetuán, hasta el punto de torear casi todos los domingos. Era la época en que indefectiblemente se anunciaba ganado de Bertol un día sí y otro también. Bertol y Romera eran a la sazón los empresarios, y esto lo explicaba todo. Al año siguiente consiguió que Retana lo sacara en la primera nocturna celebrada en 1919 en la Plaza madrileña. Y a punto estuvo Paradas de que esta corrida fuera la última de su breve historia. Salió a las órdenes de un modesto novillero llamado Adolfo Guerra, que en unión de tres más habían de pasaportar cuatro novillos del duque de Tovar. Al llegar Paradas al patio de cuadrillas se encontró con que sus compañeros le impedían salir, si previamente no se comprometía a banderillear por el lado izquierdo, Al principio, la pretensión no le preocupó ni poco ni mucho. Por desgrada, le tocó parear a un bicho tuerto del izquierdo, defecto en el que no había reparado en el sorteo. 

Comoquiera que su compañero «Martitos» sólo sabía entrar por el derecho. Paradas hubo de marrar muchas veces en su tenaz intento de banderillear por el lado izquierdo. Se armó el gran escándalo, cobró el hombre sus seis duros y con la amargura del desahuciado obseryó cómo el tiempo pasaba sin que nadie quisiera volver a escucharle. Consiguió su pariente ablandar a Retana, y en una corrida celebrada en Madrid a finales de temporada volvió .Pepe Paradas a ser anunciado. Zarco. Uñarte y Ventolrá lidiaron toros de Miura; el perseverante banderillero triunfó plenamente, abriéndosele,, a partir de entonces un camino firme y seguro. Paradas siguió toreando de banderillero hasta 1922. Durante estos tres años conoció a otros tantos maestros: «Guerrillero». «Juanlllo de Riela» y Emilio Méndez.

Llegado el invierno de 1922 decidió probarse con la muleta en jos tentaderos salmantinos. El 23 de marzo de este mismo año debutó en Vista Alegre con Eladio Amorós y Lorenzo Latorre, Corriéndose ganado de Ceballos. Armó tal alboroto, que a hombros de la multitud recorrió la gran distancia que separa el ruedo del luiente de Toledo. Y al domingo siguiente lo repitieron para, en unión de Latorre, estoquear tres de don Vicente Martínez y otros tantos de Ceballos El madrileño cosechó un nuevo éxi- to rotundo en los tres tercios. Reiteradamente solicitado por la Empresa madrileña leña. Paradas fué anunciado él 24 ge julio en terna con Pepe Belmonte y Martín Agüero; los toros llevaban el hierro de Esteban Hernández. Estuvo bien, sin cuajar una de las tardes apoteósicas de Carabanchel.

domingo, 24 de abril de 2016

GABRIEL HERNANDEZ GARCIA «POSADERO »


Antiguamente se llegaba a matador de toros después de haber pertenecido como banderillero a la cuadrilla de un maestro en Tauromaquia, o que como tal era considerado, aunque no lo fuese; así lo exigía la formalidad en la observancia de lo establecido; pero como «hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad»— según canta, con música de Bretón, el personaje de «La verbena de la Paloma»—, las cosas han cambiado radicalmente, y ahora, después de ser espada de alternativa, se llega a peón de brega y banderillero, según podría demostrar con ejemplos numerosos, que no citaré . 



Quiere decirse que el orden de antaño ha quedado subvertido, y si no todos los banderilleros actuales han sido matadores de toros, lo fueron de novillos, como ocurrió con Gabriel Hernández, «Posadero», de quien paso a dar unos apuntes biográficos con la satisfacción que siempre produce poder hacerlo con elogio para el interesado. Larga y ancha es la historia taurómaca de tan distinguido diestro, y no sólo por los muchos años que ejerció la profesión, sino porque su labor resultó muy intensa desde que, al dejar de ser novillero, se hizo torero subalterno. Gabriel Hernández y García nació el 18 de marzo del año 1894, en Riopar, un pueblo de la provincia de Albacete, en el partido judicial de Alcaraz; los autores de sus días residían en Madrid, y su nacimiento en dicho pueblo fue circunstancial, pues a los pocos días de venir al mundo llevaron a a Madrid, y ahí se crió y ahí aprendió, cuando tuvo edad para ello, el oficio de tornero mecánico, el cual practicó hasta los veinte años de edad, cuando ya llevaba cinco en el ejercicio del toreo. Sus pasos iniciales en éste fueron las capeas, y la primera en que tomó parte fue en Illescas, donde, por cierto, sufrió una formidable paliza de uno de los astados que se corrieron. 

Vistió por primera vez el traje de luces en Santa Cruz de Múdela (Ciudad Real) en el año 1910, para estoquear un becerro, y se estrenó como novillero —aunque en lidia sin caballos— el 14 de septiembre de 1913, en Tarancón, alternando con el aragonés, injerto en valenciano, «Gabardito». en la lidia de unos bichos de Arroyo. Desde que empezó se pudieron advertir en él los dos principales resortes que habrían de servirle para ocupar un señalado puesto mientras estuvo en ejercicio: uno d'e ellos lo manifestó constantemente en su conducta privada y otro en la profesional, y no fueron otros que la simpatía y la habilidad, respectivamente. Su apodo se debe a que fue muy amigo de Julián Saiz, «Saleri II», diestro que en un principio era conocido por el alias «Posadero»; por recomendación suya toreó Gabriel Hernández en Barcelona, y al preguntar el empresario, don Salvador Alcalá, con qué mote le anunciaba, díjole el mencionado Julián: 

—Pues, mire usted, no tiene ninguno; pero póngale «Posadero», que es el que yo tenía antes. 

Había corrido ya la ceca y la meca cuando hizo su aparición en Tetuán de las Victorias el 2 de mayo de 1915, para estoquear ganado de Gabriel de la Morena con Hipólito Zumel, «Infante», y el mejicano Samuel Solís; varias novilladas más toreó en dicha Plaza, entre otras la del 11 de julio siguiente, en la que alternaron con él «Ocejito» y Doroteo Marín: obtuvo un señalado triunfo, pues cortó las dos orejas del quinto novillo, de Torres; pero fué a cambio de una cornada grave en el muslo derecho, la más importante que sufrió en sus actividades, taurómacas. En la noche anterior, o sea el 10, había hecho su presentación en la Plaza de Madrid, con Adolfo Guerra y Díaz Domínguez, nuevos los tres, que estoquearon toros de Palha y de Contreras —mitad y mitad—, y se portó aceptablemente, sobre todo con el de Contreras; pero al juzgarle «Recortes» y «Marcelo» en su anuario «Toros y Toreros», dijeron de él: «Le vimos manejar el capote con soltura, torear valiente con la muleta —aunque un poco codillero—, y no acabó de convencernos como matador.» El día 20 de agosto de aquel año, en Sacedón (Guadalajara) corrió un temporal que seguramente no habrá olvidado. Por algo se halla situada dicha villa al pie de un monte llamado Puerta del Infierno. Con fecha 8 de agosto de 1916 toreó y mató brillantemente en Madrid a un toraco de Cobaleda, viejo, gordo y manso, que había sido fogueado; dos corridas más sumó en la misma Plaza, en los días 20 de agosto y 8 de septiembre, y al final de aquel curso taurino pudo ver que había sido poco solicitado por las empresas y no había adelantado nada. Algo más toreó en 1917 y en 1918, pero en el anuario «Toros y Toreros» de este último año se escribió de él lo siguiente: «Pasa el tiempo sin aprovecharlo, y de nada van a servirle sus aptitudes y su buen estilo si no da un empujón para poder brillar en esfera más importante.» Lejos de esto, dio en imitar al crustáceo fluvial que al cocerlo se vuelve rojo pues toreó solamente seis novilladas en 1919 estancado se hallaba, y olvidado de la empresas se veía , cuando en el invierno de 1921 22 marchó a México; fue con la pretensión de trabajar como matador; pero puesto allí, se le ofreció la oportunidad de ajustarse como banderillero del notable diestro de aquel país Rodolfo Gaona, y cambió el estoque por los palos. Antes lo hubiera hecho. De regreso eñ España, sirvió de peón en la cuadrilla de Ricardo Anllo, «Nacional», en la temporada de 1922; en la de 1923 perteneció a la cuadrilla de su amigo «Saleri II»; ingresó luego en la de Antonio Márquez, a cuyas órdenes estuvo en 1924; tuvo luego por jefe a Marcial Lalanda durante los años 1925, 26 27 y 28; en las temporadas de 1929 y 1930 figuró en la plantilla de Félix Rodríguez; volvió en 1931 a trabajar con Antonio Márquez; lo hizo luego con Antonio Posada, con «El Estudiante», con Manolo Bienvenida y con varios más pues no hemos de seguir paso a paso los servicios que prestó a diversos matadores, y sólo diremos que, habilidoso siempre y bien enterado del oficio, fue siempre un valioso elemento de ayuda. Desde aquel invierno que en México empezó a torear como banderillero en la cuadrilla de Gaona, hasta que éste se retiró en 12 de abril de 1925, todos los años fue «Posadero» a dicho país, cuando aquí terminaba la temporada, para torear durante los inviernos a las órdenes del referido espada mejicano, con el que siempre hizo buenas migas. Además de estos viajes ultramarinos, efectuó otros más, a México y al Perú, con varios matadores, y años hubo en los que, con unos y otros jefes, llegó a sumar un centenar de corridas. En este aspecto, bien puede asegurarse que ningún torero subalterno le aventajó, lo cual es una prueba concluyente de sus méritos, de sus excelentes disposiciones, lo mismo banderilleando por el lado derecho que prestando con el capote una labor inteligente, hábil y eficaz. Entre los percances que sufrió, recordamos los siguientes: en una capea efectuada en Auñón (Guadalajara) el año 1911, recibió una cornada en el cuello, debajo de la barba. Convaleciente de la grave cornada que antes mencionamos, sufrida en Tetuán de las Victorias con fecha 11 de julio de 1915, un novillo de Rufo Serrano, en Maranchón, le hirió gravemente en la axila derecha. En Burgos, el 29 de junio de 1925, un toro de Miura le produjo una herida de diez centí- metros en el muslo izquierdo. Y en Logroño, el 21 de septiembre de 1931, un toro de los Herederos de Matías Sánchez le infirió una cornada en la ingle izquierda. La época de mayor auge de «Posadero» halla en los años que hemos mencionado; toreó algunos más después de la guerra y en el mes de noviembre de anunció su retirada de los cosos taurinos. El único error que hay en su historia taurómaca es el de no haber puesto antes en o su determinación de hacerse banderillero, pasó diez años, bien cumplidos, manejando una espada con la que ganó pocos combates. En cambio como subalterno pudo Ponerse la cometa todo el hilo que le dio la gana pues pocas subieron más altas que la suya.Por consiguiente, puede disfrutar de la jubilación  en Madrid, donde falleció.

martes, 5 de abril de 2016

PASCUAL GONZALEZ "EL ALMANSEÑO"


Nació en Almansa ciudad de la manchega tierra albaceteña , el día 22 de abril de 1871. Cursados los primeros estudios escolares, pretendieron sus padres dedicarle al comercio, en el que parece inició sus actividades; pero surgida en él la vocación taurina, realizó examen de aptitudes en los pueblos de la región levantina, y con deseo de ampliar sus conocimientos, se trasladó a Sevilla, la meca del arte par a todo el que sueña con emular las hazañas de Curro Guillén y Rafael Guerra . Unido allí a los aspirantes regionales, no escasos en ninguna época , frecuentó cerrados, asistió a tentaderos, actuó en capeas, soportó caminatas, hambre y toda la gama de privaciones y trabajos del aprendiz carente de parentela profesional y acreditada que facilite su carrera Antes de reintegrarse a su tierra, tuvo ocasión de torear algunas novilladas de menor cuantía en cosos andaluces, figurando como peón y banderillera 

Retornó luego a la patria chica y comenzó nejar el estoque con suerte varia ; logró algunas tardes de buen éxito , «metió algún ruido» y esto facilitó su acceso a la Plaza madrileña a la que  vino el 24 de junio de 1903, lidiando, en unión de José Villegas, «Potoco» , y Fermín Muñoz, «Corchaito», toros de Pacheco y Moreno Santamaría.; no obstante, su nombre volvió a los carteles de la Corte, ya con alguna mejor fortuna Bueno es hacer constar,que el ganado de desecho de tienta y cerrado, base de aquellas novilladas, distaba mucho de ser cómodo , sencillo y manejable.Pascual González vio en América mayores posibilidades de triunfo, y par a allá embarcó , recorriendo varios países del Sur , en los que mató novillos y toros, alternando con diestros españoles y del país y contratando corridas en las que figuraba de único espada En el año 1909, y en una de sus correrlas por México , Antonio Boto, «Regaterin» , le dio la alternativa el día 19 de diciembre, en la Plaza de Puebla de los Ángeles. 

En España siguió el novillero hasta el 3 de septiembre del siguiente año , que en Villarrobledo le cedió Mazantinito los trastos y el primer toro, «Mulato » (colorado), de don José del Amo, doctorado que no llegó a confirmar en Madrid. No mejor o su situación esta alternativa; siguió casi ignorado por las empresas; tuvo una cogida de grueso calibre que menguaron sus facultades; se retiró del arte, dedicándose a la industria. Volvió momentáneamente a vestir la ropa de torear, y ya definitivamente retirado, murió el 8 de febrero de 1936. Pascual González anduvo siempre más escaso de arte de valentía , si bien de ésta no estuvo extraordinariamente dotado. Pudo, no obstante, realizar en su patria algunas mejores campañas, pero sus continuas ausencias motivaron su olvido por las empresas. Fue lidiador de agradable presencia y simpatía personal. Pasó por la amargura de ver morir en plena juventud a sus hijos Juan y Quiliano, matadores de novillos, a los que él había enseñado a torear.

lunes, 21 de marzo de 2016

FRANCISCO MORENO VEGA "CURRO PUYA"


Nació en el barrio de Triana en el año 1934, era sobrino del también torero Francisco Vega de los Reyes, Gitanillo de Triana, (1903-1931), y de su hermano menor Rafael, del mismo nombre artístico, que fue uno de los integrantes del cartel del 28 de agosto de 1947 en Linares, que se hizo famoso por la cogida mortal que sufrió esa tarde Manolete. Con estos antecedentes, Francisco Moreno encaminó su vida hacia la profesión taurina e, incluso, tomó el apelativo de sus parientes toreros, Curro Puya; fue uno de los novilleros destacados en la década de los años cincuenta, hizo el paseíllo en las plazas de Sevilla y Madrid, y, precisamente, una grave cogida en Las Ventas, que le afectó a la femoral, le impidió tomar la alternativa. Decidió, entonces, integrarse en el escalafón de plata, y ahí encontró el respeto y el reconocimiento de la afición junto a figuras como Miguel Báez Litri, Antonio Ordóñez, Curro Romero, Manolo Cortés, José Antonio Campuzano y Pepe Luis Vargas. Retirado de los ruedos, fue nombrado profesor de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla, donde dedicó sus conocimientos a los jóvenes que sueñan con ser toreros. Fallecio en Sevilla el 21 de Octubre de 2013 victima de un cáncer.

JUAN ANTONIO CERVERA


Son muchos los toreros a los que el ritmo acelerado de la vida les hizo desfilar como fantasmas fugitivos, al menos para la memoria de los aficionados, porque la curiosidad necesita acudir velozmente a la gente nueva que sin cesar aparece, y entre los que no gustaron el sabor de la fruta de la nombradía y cayeron hace tiempo en la sima del olvidó figura el matador de toros Juan Antonio Cervera, nacido en Montoro (Córdoba) el dia 1 de mayo del año 1866. No fue impaciente para dedicarse a la lidia de reses bravas, puesto que no se entregó a ella hasta que estuvo próximo a cumplir los veinte años; mozo de muy elevada estatura, su arte careció de gracia y vistosidad, y si se abrió paso —un paso estrecho, claro está— fue merced al brío que ponía para dar frecuentemente unas estocadas tremendas, cosa relativamente fácil para él por el dominio que su talla física le prestaba. Téngase en cuenta que en su época disfrutó la estocada de mucho prestigio, y si Cervera no lo alcanzó fue porque no daba realce a la ejecución de la suerte.; es decir, que los espectadores le veían meter la tizona sin experimentar la emoción que produce el volapié cuando se practica como lo practicaron los grandes estoqueadores en sus respectivas modalidades. 

Hizo sus primeras correrías por las Plazas de la provincia de Córdoba, y se presentó en Madrid como espada novillero el día 9 de marzo de 1890, alternando con Juan Gómez dé Lesaca en la lidia y muerte de cuatro astados colmenareños de doña Carmen García y 'hermanas, hijas de Puente López. Cervera dio cuenta de los llamados ((Lechuguino», colorado, y ((Zorrito», retinto, y el semanario «El Toreo» juzgó su trabajo en el resumen de la revista con estas palabras: «Cervera tiene desahogo cerca de los toros, para al pasar y se arrima. A l herir se arranca desde cerca, pero sin esperar a que los toros estén cuadrados o en disposición, lo cual prueba que desconoce mucho el arte. En la brega, trabajador.» Repitió el 3 de agosto del mismo año, esta segunda vez para estoquear toros de don Faustino Udaeta con Miguel Almendro y Cándido Martínez, «Mancheguito»; no pudo dar muerte más que al primero de suls enemigos, tercero de ¡a tardé, llamado «Bragaíto», cárdeno, pues el sexto volvió al corral después de banderilleado, por hacerse de noche, y el referido semanario se expresó así al ocuparse del montoreño : «Cervera es un novillero casi desconocido en Madrid, pero esto no obsta para que sepa del arle de torear muchas cosas que suelen ignorar los novilleros. Pasó con tranquilidad al único toro que estoqueó, y, aunque la estocada no fué colocada en muy buen sitio, no estró mal en la suerte. Tiene la buena cuíalidad de que no estorba nunca a sus compañeros y de que en quites sabe lo que hace.» Con el salvocondúcto que le facilitaron aqueHas estimables actuaciones en Madrid, circuló por las Plazas de provincias como un novillero más, sin hacer llamadas a la atención, pero demostrando que nada le venía ancho cuando de «entrar por uvas» se trataba. El día 12 de septiembre de 1895 obtuvo un feliz éxito en el mencionado ruedo madrileño. Celebróse Un festejo mixto, cuya primera parte se compuso de la lidia de dos becerros por las «Señoritas Toreras» catalanas, y a continuación debían estoquear Cervera y Alejandro Alvarado, «Alvaradito», cuatro toros defectuosos, uno de cada una de las ganaderías de Veragua, Aleas, Miura y don Tiburcio Arroyo (antes de Medrano); pero, herido el segundo de dichos matadores al hacer un quite en el toro primero, Juan x4ntonio hubo de estoquear los cuatro animales, verdaderamente imponentes por su tamaño y sus defensas, singularmente el de Aleas, llamado «Marismeño», retinto oscuro, con seis años sobre los lomos, y el de Miura, «Corcito» de nombre, de siete años y «capaz de asustar a cualquiera», como dijo «El Enano» en la revista de tal espectáculo. 

Pues bien; Cervera escuchó cuatro grandes ovaciones por la valentía y el acierto que puso al estoquear a aquellos «pavos», amén de las que ganó bregando sin descanso y no dándose un punto de reposo haciendo quites con mucha vista y gran oportunidad, pues aquellos astados demostraron un poder que estuvo en consonancia con su descomunal tamaño. Indudablemente fué aquella la página más brillante de su historia taurómaca. Siguió el hombre de novillero, y al final del año 1896 marchó a México, en cuyo país permaneció bastante tiempo, y esta larga ausencia contribuyó no poco a que se le fuera olvidando y a que las Empresas no le tuvieran en cuenta cuando regresó. Gastado, profesionalmente, y madurito ya, pues contaba sus buenos treinta y cuatro años, se decidió a tomar la alternativa, sin duda para tener la satisfacción de haber llegado a ser matador de toros, y el día 3 de septiembre del año 1900 recibió tal investidura, de manos de Joaquín Navarro, «Quinito», en la Plaza de Villarrobledo (Albacete), al estoquear mano a mano seis toros de Flores. Después de este paso, siguió en las regiones del olvido, y, en vista de ello, tomó la determinación de marchar de nuevo a tierras mejicanas, donde pasó algunos años toreando y ganando para vivir. Allí toreó su última corrida, y cuando regresó a España fijó su residencia en el pueblo en que naciera y se dedicó al comercio de comestibles. ¿ He dicho que toreó su última corrida en México? Pues he dicho mal, porque cuando llevaba bastantes años retirado de la profesión y contaba más de cincuenta de edad, se le ve torear una corrida en Bélmez (Córdoba) con fecha 25 de julio de 1917, en la que estoqueó dos toros- de Páez alternando con «Manolete». 

Y ésta sí que fue, definitivamente, su última corrida. Juan Antonio Cervera es una figura borrosa en la historia del Toreo, un diestro que apoyó sus actuaciones, principalmente, en la imponderable fuerza de su brazo; y como en su época no existía la propaganda, pasó sin pena ni gloria y sin que sus formidables estoconazos dejaran en el espíritu de los aficionados ninguna sugerencia, ninguna emoción honda, ninguna nostalgia, o sea, que sus estocadas carecieron de ese eco duradero propio de la profundidad artística que es privilegio de las notabilidades.

sábado, 19 de marzo de 2016

FRANCISCO AVILES "CURRITO"


Entre los innumerables Curros que ha tenido el toreo se encuentra este Currito, nacido en el sevillano barrio de Triana el día 17 de septiembre del año 1855, y diestro de vida un tanto accidentada, con ribetes de pintoresca. Ansioso de gloria, y queriendo emular a los que eran grandes maestros cuando él no pasaba de adolescente, se hizo torero muy pronto, o dio los primeros pasos para llegar a serlo, y en edad temprana todavía, alternó en Sevilla, en la lidia y muerte de cuatro toretes, con el que más tarde fue banderillero Francisco Sánchez Arjona, Currinche, sobrino de Cuchares, de quien ya nos hemos ocupado en esta sección. No temblaron las esferas por las hazañas de Currito Avilés, pero pudo vanagloriarse de haber sido Guerrita banderillero suyo en dos ocasiones.

Ocurrió esto en los días 15 de julio y 5 de agosto de 1877. en la Plaza sevillana, en cuyas dos fechas actuaron circunstancialmente como subalternos suyos Mojino, Torerito y Llaverito (este último era Rafael Guerra), pertenecientes los tres a una cuadrilla juvenil cordobesa. No era ya un muchacho cuando hizo su presentación en Madrid como novillero, puesto que tal debut corresponde al 25 de marzo del año 1886; estoqueó en tal día ganado de don Joaquín Castrillón, alternando con Tomás Parrondo, el Manchao, y Raimundo Rodríguez, Valladolid; si entonces no hizo gemir a las prensas para narrar sus hazañas, tampoco pasó inadvertido, y hubo época en la que disfrutó de cierta nombradía, según nos dice esta semblanza suya, debida a Manuel Alamo, Paco Pica Poco;
Es novillero afamado
que ganó muchas palmadas;
está, el hombre acribillado
de tomar tantas cornadas;
gasta una coba muy fina
y unos cuentos de caminos,
y casi siempre camina
con revisteros taurinos.
Es de genio vivaracho;
tiene corridas bien hechas;
las piernas de este muchacho
parecen arcos de flechas.
Los versos no son de antología precisamente, pero los transcribo porque nos hablan del carácter, la figura finísima, las aptitudes y las costumbres del diestro, del cual se dice que sus piernas eran como «arcos de flechas» porque el buen Currito era estevado, o sea que tenía dichos remos curvados hacia afuera. Lo de tener el cuerpo acribillado a cornadas tiene su porqué, como se demuestra con estos datos: en el año 1882, toreando en Higuera, junto a Aracena, sufrió una cogida que puso en peligro su existencia; el 5 de octubre de 1884, en Morón, recibió tan fuerte porrazo en el pecho, que por poco no lo cuenta; cuando aún no se le había pasado el susto, el 19 del mismo mes, el toro Bizcochero, de Arribas, le cogió en Cádiz y le produjo una cornada grave en la región glútea, en la misma que recibió otra herida de consideración actuando en Barcelona el 11 de abril de 1886. Siguiendo la pauta de cuantos mataron novillos durante casi todo el siglo pasado, Currito Avilés, igual que el mozo del Ingenioso Hidalgo, «así ensillaba el rocín como tomaba la podadera»; quiere decirse que lo mismo servía para un fregado que para un barrido, con lo que se quiere dar a entender que, si mataba novillos, no desdeñaba los palitroques para actuar como subalterno de un matador de toros cuando se presentaba la ocasión de hacerlo así, como tampoco perdió las oportunidades que se le presentaron para realizar excursiones a América durante los inviernos, donde en algunos países adquirió cierta popularidad. La semblanza transcrita nos dice que era de genio vivaracho, y el diablo, que todo lo añasca para perder a los hombres y aprovecha cualquier momento para salirse con la suya, hizo que Currito, tomando parte en una juerga, sintiera que se le calentaba la sangre al sostener un altercado con otro de los concurrentes a. la cuchipanda, y no encontró mejores razones en su discusión que asestar a dicho contrincante tal silletazo en la cabeza, que le ocasionó la muerte. No adjetivemos a Currito Avilés, por este hecho, con los más duros calificativos; el hombre era vivo de genio, tuvo un momento malo, y el vino, que no es buen consejero cuando de él se abusa, hizo lo demás. El susto que se le metió en el cuerpo cuando sintió despejada su cabeza y se dio cuenta de las consecuencias que para él tendría aquel homicidio, puede figurárselo el lector; oculto estuvo varios días en Sevilla, en la casa de un compadre suyo, revistero de toros, por cierto, y éste, con sus influencias, consiguió facilitarle un pasaje para América. Allá fue Currito con lo puesto y tres camisas, acaso con menos, y al tocar en el Perú, en Lima encontró su tierra de promisión. Esto ocurrió en 1890, y su destino quiso que no volviera a España en el resto de su vida.
En el Perú pasó bastante tiempo sin dar su nombre; los días que pasaban se encargaban de su pena y de elevar su ánimo; toreó allí algunos años lo que pudo, hasta quedar inválido como secuencia de los percances sufridos y con fecha 6 de marzo del año 1903 se dio en la Plaza de Lima una corrida a su beneficio. Al aparecer en el ruedo fue saludado con una ovación; queriendo corresponder a tales manifestaciones de simpatía, se esforzó en la faena que hizo con el torete que le destinaron -primero de la tarde—, al que mató con dos pinchazos y una estocada caída; escuchó una nueva ovación, recogió mucho dinero y abundantes cigarros, y en seguida el matador de toros Antonio Olmedo, Valentín, le cortó la coleta en el mismo redondel, delante del palco municipal.
A continuación, el mencionado Valentín, Llaverito, Chaleco, Pablito y El Rubio despacharon cinco astados de varias ganaderías. Estas últimas noticias las tomamos de la información publicada por el famoso semanario Sol y Sombra, en su número 398, correspondiente al 5 de mayo del citado año 1903, y en tal ocasión fue cuando la misma revista publicó ese retrato de Currito, en el que éste aparece ataviado con severa levita y sosteniendo con una mano un sombrero de copa. Curiosa es la fotografía; a un torero nacido en Triana no lo hubiera concebido vestido así toda la torería del siglo XIX pero Currito Avilés se elegantizó y adquirió refinados gustos para vestir. Cuatro años sobrevivió al corte de su apéndice capilar, pues falleció allí, en la capital peruana, en 1907.

sábado, 12 de marzo de 2016

José Edgar Zúñiga Villaquirán "JOSELILLO DE COLOMBIA"



(Cali, 1930) Miembro de una célebre dinastía de toreros colombianos, es hermano del diestro Manuel Zúñiga Villaquirán, y padre de un joven torero actual, José Edgar Zúñiga, que también se anuncia en los carteles bajo el apodo familiar de "Joselillo de Colombia". Tras un período de fogueo inicial por diversas plazas de su lugar de origen, logró cruzar el Atlántico y presentarse en España, única vía para iniciar la andadura taurina de cualquiera que aspire a ser reconocido como figura del toreo. Una vez en suelo español, el día 1 de junio de 1952 hizo el paseíllo en la pequeña plaza madrileña de Vista Alegre, en donde, acompañado por los novilleros Pedro Palomo y "Mirabeleño", despachó un encierro marcado con el hierro de Quintana. Era aquélla una de las funciones que entonces se organizaban para dar una oportunidad a los jóvenes modestos que estaban empezando en la difícil profesión del toreo, oportunidad que, en el caso de "Joselillo de Colombia", tan sólo le sirvió para firmar un par de novilladas con picadores. Con tan modesto bagaje, acometió sin desmayo la temporada de 1953, en la que intervino en seis funciones picadas. Mas, para no dar lugar al desánimo, en el curso de aquella misma campaña aprovechó la ocasión que se le brindaba para tomar la alternativa, y se doctoró en la localidad murciana de Lorca el día 20 de septiembre. Fue su padrino el genial diestro madrileño (aunque nacido en Caracas) Antonio Mejías Jiménez ("Antonio Bienvenida"), quien, bajo la atenta mirada del coletudo sevillano Jaime Malaver García -que comparecía en calidad de testigo- le facultó para lidiar y estoquear a un toro perteneciente a la vacada del conde de Ruiseñada, que atendía a la voz de Bombardito. No tuvo ocasión de confirmar este título de doctor en tauromaquia hasta el día 12 de octubre de 1956, fecha en la que hizo el paseíllo a través de la arena de la plaza Monumental de Las Ventas (Madrid). Venía, a la sazón, apadrinado por el matador cordobés José María Martorell Navas, quien cedió el turno a "Joselillo de Colombia" para que lidiara y diera muerte a estoque a un morlaco llamado Algabeño, perteneciente a la ganadería de Ramos Matías. Corrió a cargo del espada mejicano Guillermo Carvajal Garibay dar fe -a guisa de testigo- de aquella confirmación de alternativa, en el curso de la cual José Zúñiga Villaquirán mereció el galardón de fuertes ovaciones. En tierras ultramarinas, "Joselillo de Colombia" confirmó su doctorado en las arenas de la plaza México (Ciudad de México), el día 8 de mayo de 1960. 


Fue en aquella ocasión su padrino el diestro azteca Juan Silveti, quien, en presencia de un testigo también mejicano, José Huerta Rivera ("Joselito Huerta"), le facultó para lidiar y despenar a un toro marcado con el hierro de La Punta. Viendo que su predicamento en Hispanoamérica iba en ascenso, decidió alternar el oficio de matador de toros con el beneficio de empresario taurino, actividad que poco a poco le fue alejando de los ruedos. Así las cosas, el 8 de marzo de 1964 se cortó la coleta en las arenas de su Cali natal, retirada que apenas duró un par de años. Sin embargo, esta reaparición no cosechó tantos triunfos como "Joselillo de Colombia" había deseado, por lo que optó por cortarse definitivamente la coleta en 1975. Zúñiga se enamoró del toreo sentado en una sala de cine. A los 12 años vio una película que mostraba a esos hombres temerarios enfrentándose a los descomunales animales y desde entonces asumió con convicción el destino de su vida.El apoyo de sus padres, que no tenían ni idea del toreo, fue fundamental. El primer traje de luces de este torero fue elaborado a mano por su mamá, que se las ingenió para bordar lentejuelas sobre el vestido de paño negro que Joselillo había utilizado en su primera comunión. En Lorca (España), el sueño de Zúñiga se hizo realidad. En esa ciudad recibió la alternativa el 20 de septiembre de 1953, con ganadería del conde de Ruiseñada. Su padrino fue Antonio Bienvenida.Posteriormente, el 12 de octubre de 1956 confirmó su alternativa en Madrid. A partir de entonces su recorrido por las plazas del mundo se hizo más frecuente, pero sin disminuir esa sencillez que le permitió invertir sus ganancias en la promoción de la fiesta taurina en las localidades más apartadas y pobres de Colombia. Falleció en Cali (Valle), Colombia el 9 de agosto de 1997.

ALFONSO GONZALEZ OLMO "CHIQUILIN"



Chiquilín nació el 27 de febrero de 1933 en el barrio de Santa Marina de Córdoba, el mismo barrio que 16 años antes vio nacer al gran Manuel Rodríguez "Manolete", con el que trataron de compararle por la forma tan similar que tenía de interpretar el toreo y la manera de ponerse delante del toro. Alfonso González heredó su sobrenombre taurino de su padre, banderillero, precisamente, de la cuadrilla de Manolete, además de actuar también a las órdenes de otro gran torero de aquellos tiempos como fue Manuel Calero "Calerito", oriundo también de la tierra cordobesa, más concretamente de Villaviciosa de Córdoba. No acaban aquí los antecedentes taurinos de Chiquilín, puesto que su abuelo, Francisco González Molina, que llegó a actuar de subalterno con el mismísimo Joselito El Gallo, fue, a su vez, hijo de María Manuela Molina Sánchez, hermana de uno de los grandes referentes taurinos del siglo XIX como fue Rafael Molina "Lagartijo". Con semejante árbol genealógico no fue extraño que Alfonso González, Chiquilín, se dedicara también al mundo taurino. Toreó por primera vez una vaquilla con tan sólo 12 años, empezando una esperanzadora carrera novilleril que le llevo a presentarse en Madrid el 2 de octubre de 1955 para, tres años después, tomar la alternativa de manos de Antonio Ordóñez en Cabra (Córdoba), con Chamaco de testigo, y los toros de Álvaro Domecq. Confirmó doctorado en Las Ventas el 29 de marzo de 1959, siendo Marcos de Celis y Juan Antonio Romero padrino y testigo, respectivamente, de una ceremonia en la que se lidiaron toros de Flores Albarrán. La falta de contratos y, sobre todo, las graves cornadas que sufrió le obligaron a apartarse de los ruedos demasiado pronto, en 1961 cuando sólo contaba con 27 años. Una cornada sufrida en la localidad balear de Muro que le rompió la femoral y le afectó gravísimamente al riñón aceleró su retirada de una profesión a la que intentó volver varios años después, primero toreando una novillada picada, después actuando como torero de plata y, finalmente, como asesor de la plaza de toros de Los Califas de Córdoba. Falleció en Córdoba el 04 de Agosto de 2015 a los 82 años victima de  cáncer.

jueves, 11 de febrero de 2016

ROMUALDO ALMODOVAR MONTIEL


Había nacido en Jerez de la Frontera, en la calle Martín Fernández, el día 7 de febrero de 1907. Su padre era tratante de ganado, de caballos especialmente, y él se aficionó a los caballos—y a los toros—desde bien chico. Su debut como picador fue en Jerez el día 25 de julio de 1925. Salió como reserva en una de aquellas tradicionales corridas que se celebraban en la capital del vino el día de Santiago. los toros que se lidiaron en aquella ocasión pertenecían a la vacada de Curro Chica, antes Villalón, y fueron los espadas encargados de despacharlos Andrés Mérida, Manuel Díaz «Torerito de Málaga» y Justino Mayor «Saleri III» . Romualdo, por aquéllo de que era reserva, hubo de poner el primer puyazo a los seis toros que tenían el cuajo, la edad y los pitones de las reses que se lidiaban en aquellas fechas. Y lo peor del caso es que todavía no se había autorizado el peto. Pronto, Romualdo Almodóvar, destacó como un gran varilarguero, figurando en las cuadrillas de Vicente Barrera, Femando Domínguez, Domingo Ortega, Venturita, El Soldado, El Andaluz y Miguel del Pino, entre otras. Se retiró en 1945 porque un padecimiento de reuma en la mano derecha le tenía mermado de facultades. Y volvió de muevo en 1957, para salir en Puerto Real a las órdenes de Juanito Belmonte a picar una novillada que Juanito toreó con Mondeño. Fue esta la última vez que Romualdo Almodóvar vistió el traje de luces. La última vez que le ovacionaron con calor, proísmente porque picó de maravii a los dos novillos de don Jo» María Soto de la Fuente que formaron el lote de Juanito Belmonte. Fue empresario de caballos. Muchos años con los Belmonte. Falleció el 02 de Abril de 1968 en Jerez.

sábado, 6 de febrero de 2016

NICOLAS FUERTES LOPEZ "EL POLLO"


Nació en Bañon (Teruel) el 6 de Noviembre de 1851; criado en Zaragoza, después de haber sido mozo de fonda y esquilador se aficionó al toreo, y como no era cobarde, no tardó en darse a conocer como un buen banderillero, recorriendo importantes plazas de España y Montevideo con muy buenos matadores, entre ellos Lagartijo y Frascuelo: en Madrid trabajo diferentes veces siendo la primera en las corridas reales de 1878 donde formó sin banderillear en la cuadrilla de Cayetano Sanz El 15 de agosto de 1880 se anunció una novillada en Madrid, en la que además de unos embolados, se lidiarían dos novillos de don Donato Palomino, los cuales serían estoqueados por “Mateíto” y “el Manchao” , apenas salió el primer novillo llamado “Valenciano”, a la salida de una vara que le puso “El Ronco” cogió descuidado al “Pollo” que dudo entre echarle el capote o salir corriendo y en ese momento le ocasionó una tremenda cornada en el pecho, que le atravesó el corazón, falleciendo en el acto .El novillo causo terror entre los espectadores pues saltó bastantes veces a la barrera y poniéndose de manos tiraba derrotes a los que ocupaban los primeros asientos por lo que a petición publica fue retirado al corral cuando Mateíto se disponía a estoquearlo, vestía de encarnado y oro El parte facultativo, dado por el doctor D. Antonio Alcaide, decía así: «Ha ingresado en esta enfermería durante la lidia del primer toro el diestro Nicolás Fuertes (el Pollo), con una herida penetrante de pecho, situada en la parte anterior y lateral izquierda del mismo, con destrozo del centro cardíaco, a consecuencia de la que ha fallecido sin darle tiempo que para recibir la Extremaunción.» Fue enterrado el día 17 en presencia de su esposa Dña. Manuela Moreno y su hija de 7 años, presidiendo el duelo Salvador Sánchez “Frascuelo”, Gabriel López “Mateíto” y el caballero portugués José Bento d´Araujo a la conducción del cadáver al cementerio de la Patriarcal acudieron más de 1000 personas.

viernes, 5 de febrero de 2016

YO EN LO MIO, HE SIO EL PAPA¡¡


De todos es conocida la gran amistad que unía al Califa de Córdoba Rafael Guerra con el Rey Alfonso XIII, con quien compartía no sólo cacerías y actos sociales, sino a veces hasta el veraneo en Santander. Se cuenta que en cierta ocasión el marqués del Mérito invitó a Rafael Guerra a una cacería en una finca suya que estaba cerca de Andújar, cacería en la que también participaba el rey Alfonso XIII. El torero cordobés llegó a la misma un poco tarde, cuando todos los participantes en la cacería estaban en la plazuela del cortijo a punto de salir de caza. Rafael Guerra bajó de un lujoso automóvil conducido por su chofer, envuelto en una capa cuyos forros eran de suave seda color morado. El Rey sentía tanto aprecio por el torero que al verlo llegar le dijo sonriente: “Rafael, que le comentaba yo al marqués, que con esa capa que lleva parece usted un Obispo”. Rafael Guerra apercibido de la broma y de la deferencia del Rey para con su persona, le contestó en el mismo tono: “perdoneme ‘osté mahetá’, ...qué es eso de Obispo ni Obispo... que yo en lo mío ‘e sió’ er Papa”. Ante esta ocurrente respuesta el Rey soltó una sonora carcajada y después ambos se dieron un abrazo de buenos amigos.

¿VIO USTED A MI SUEGRO CON LA CAPA?


Lagartijo cuando enviudó.su suegro se presentó un día en su casa y le exigió la mitad de su fortuna porque en su opinión eran gananciales de su hija y que por tanto le correspondían a él. Lagartijo puso el asunto en manos de unos abogados de Córdoba y no dudaron en darle la razón al suegro. Rafael no conforme con esta opinión, se fue a Madrid a ver a un gran abogado y político amigo suyo, que en aquellos días era presidente del Gobierno en España, Francisco Romero Robledo, a quien expuso el caso pormenorizadamente. El abogado y político le contestó a su amigo torero: Rafael, me temo que se lo vas a tener que dar. La ley es la Ley... Y ante el gesto de disconformidad del torero añadió: Ya sé que la ley muchas veces puede ser dura y hasta injusta, pero así es. Unos segundos de silencio entre ambos amigos y “Lagartijo” le dijo: “don Francisco ¿cuántas veses m’a visto osté torear?”. “Cientos de veces Rafael y siempre muy bien”, le contestó Romero Robledo. A lo que el torero le contestó: “Y cuando yo’staba serca der toro... ¿vi’osté alguna vez a mi suegro por allí, a mi lado con la capa...?”.