miércoles, 8 de febrero de 2017

“EL BIZCO PARDAL” José Ramón García Pardal



Nacido en Écija el día 9 de Diciembre de 1877 en la calle Moleros nº 5, hijo de Antonio García Fijo y de Maria de la Asunción Pardal y Bermudo. un defecto físico, unido al segundo de los apellidos del personaje, se convierte en apodo.
Cantaba y bailaba flamenco con mucha gracia , trató de ser torero y se quedó en becerrista. Una vieja placa fotográfica realizada en el estudio Saiz Herrera, en la Plaza de Villasis, 3, esquina a la calle La Plata, por el fotógrafo Francisco Vargas González, lo atestigua. Bizco Pardal, su nombre artístico, torea con el Rubiales y el Mauro. De su paso por el mundo del toro solo quedan sus anécdotas ,era un hombre ocurrente, un personaje de una gracia innata que vivía del mundo de la farándula, de las fiestas privadas y, especialmente, de los sablazos, aprendió a vivir sin trabajar. Sus víctimas solían ser siempre toreros de renombre como Belmonte, Joselito o Chicuelo.
Vivió en la Alameda de Hércules, en una casa de vecinos de la calle Oviedo, donde tramaba sus mangazos. Era vecino del abuelo de Caracol, El Águila, que era capaz de venderle el reloj del Ayuntamiento a Castelar. El Pardal se encontró en una ocasión con Joselito el Gallo y, de una manera totalmente improvisada, se echó a llorar ante él. José le preguntó el motivo de sus lágrimas y El Bizco le dijo que se le había muerto su madre y que no tenía dinero para enterrarla. Naturalmente, el hijo de la Señá Gabriela le dio quinientas pesetas, un cariñoso abrazo, y el pésame. Al mes o algo más de aquello, el torero estaba sentado en el velador de uno de los cafés que había en la Alameda, cuando vio estupefacto que El Bizco se paseaba tranquilamente con su madre por la soleada plaza, y enseguida supo que la madre del cómico era cualquier cosa menos un fantasma. José le preguntó, con la cara pálida: “¿No me habías dicho que tu madre se había muerto?”. En vez de derrumbarse y decirle que le había mentido porque no tenía qué comer aquel día, el célebre pícaro astigitano se lo explicó con total naturalidad: “Y era verdad, primo, pero los domingos la dejan salir del Huerto del Señor para tomar café conmigo, que estoy muy solito”. José se tronchó de la risa, claro.
Los toreros siempre han necesitado de válvulas de escape a sus oficios, y no es nada raro aceptar que cuando había oportunidad de pasarlo bien, o se encontrase con José Ramón, fuera una excusa estupenda de que le contara algunas de sus cosas, que mas bien que chistes , eran anécdotas puras que le habían pasado o alguna invención suya. Murió joven,en Sevilla, con 50 años, el 16 de Agosto de 1927.

ANTONIO DUARTE ACUÑA


Nació en Algeciras el 12 de junio de 1900, hijo de Antonio Duarte y Olea, lidiador modesto y hermano de José Duarte Sus primeros ensayos como lidiador los efectuó en el matadero de su ciudad natal, y vistió por vez primera el traje de luces en la misma población en 1915, en una novillada sin caballos en la que su padre figuró como matador. Las plazas de Ronda y La Línea, San Roque y otras de la comarca fueron los escenarios donde el joven Antonio Duarte Acuña se 'fué ejercitando como banderillero por espacio de varias temporadas, hasta 1922, en cuyo año fué a Madrid, donde fué toreando suelto con unos y otros. En 1925 se doctora el niño de la Palma y se encarama a los primeros puestos de la Torería, y Antonio Duarte, que había sido compañero de penas y fatigas de Cayetano Ordóñez, logra un puesto de confianza en la cuadrilla del espada de Ronda. Permaneció a las órdenes de éste hasta finalizar el año 1927, y en estas tres temporadas consiguió labrarse un buen crédito y darse a conocer de los públicos en las plazas más importantes. Durante el año 1928 fué subalterno de Valencia II. En 1929 fué de nuevo con el Niño de la Palma. En 1930 figuró en la cuadrilla de Cagancho. 
Y en la de 1931 pertenece a la de Nicanor Villalta. Sin renunciar al capote de brega y a las banderillas, Antonio Duarte intento ser matador, Sufrió de las astadas reses dos percances de relativa gravedad: El primero fue en 1917 en la plaza de Algeciras y consistió en una cornada en el muslo izquierdo inferida por un novillo de Abreu. Y el segundo, el 13 de mayo de 1926, en Madrid, en la sexta corrida de abono, cuyo sexto toro, de Bueno, le cogió por querer aprovechar para clavar un par completamente cerrado en tablas, y le infirió una cornada en el muslo izquierdo. Fue a México, donde actuó con el Niño de la Palma durante el invierno de 1925-26.

sábado, 21 de enero de 2017

MANOLO CAMPUZANO.


"Matador de toros español, nacido en Sevilla el 19 de diciembre de 1970.. Es el hermano menor de otros dos toreros sevillanos que vienen anunciándose en los carteles con el mismo apellido, José Antonio Rodríguez Pérez ("José Antonio Campuzano") y Tomás Rodríguez Pérez ("Tomás Campuzano"). El ejemplo de sus dos hermanos mayores le inclinó desde muy joven hacia el oficio del toreo, vocación que desembocó en la plaza de toros de Palma de Mallorca el día 16 de agosto de 1987, cuando Manuel Rodríguez Pérez ("Manuel Campuzano") hizo su presentación en un festejo asistido por el concurso de los varilargueros. Aquella tarde de su debut, acompañado en los carteles por "Soro II" y "Espartaco Chico", el joven novillero sevillano lidió y mató a una res perteneciente a la vacada de don Alipio Pérez-Tabernero Martín, y a otra criada en las dehesas de Los Majales.
Tras una carrera como novillero, sin presentacion en las ventas, entró, "Manuel Campuzano" en el escalafón de los matadores de toros asistido,  , por sus dos hermanos. Y así, el día 9 de abril de 1994, en el coso de la localidad pacense de Zafra, hizo el paseíllo flanqueado por José Antonio, que apadrinaba su alternativa, y por Tomás, que comparecía en calidad de testigo.
El toro con cuya lidia y muerte se doctoró el toricantano era un morlaco negro zaino perteneciente a la divisa de los señores herederos de don José Escobar, que atendía a la voz de Presidente IV. "Manuel Campuzano" anduvo sobrado en la lidia de este su primer enemigo, y cortó luego una oreja al sexto de la tarde."
 
Fuente: web Mcn Biografias https://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=rodriguez-perez-manuel2
 

martes, 17 de enero de 2017

EL INVENTOR DEL "TELEFONO"



Se puede comprender que no he de referíme al prestigioso fisico Mr. Bell, que vió la luz en la tierra del whisky, sino al inventor del remate o adorno tauromáquico que se conoce por la "suerte del teléfono", denominada asi porque su ejecutor apoya el codo sobre el testuz de la res y doblando el brazo, coloca la mano a la altura de la oreja. No sé quien bautizó este adorno con el nombre de "la suerte del teléfono", que es una definición arbitraria, pues también pudo ponerle "la suerte del pensador, y como alguno que otro de sus ya plurales ejecutantes, en vez de acercar su oreja a la mano reclina sobre ésta la frente, por la nueva postura pudo pasar a la historia taurina con el remoquete de la suerte de la jaqueca o ¡hay que ver cómo está esto!" Tampoco he de negar su mérito ni su riesgo evidentes, aunque hable de dicho adorno —que no suerte— un poco a la ligera. Mi propósito consiste, sencillamente, en aportar un dato exacto para la historia anecdótica del toreo, desvaneciendo el error que existe respecto al primer realizador del "teléfono".
Me refiero a Jerónimo Loizaga Arana, el "alias" usado por este mozo fue el de "Chatillo de BaracáIdo", mote plenamente justificado por lo exiguo del apéndice nasal del torero que vió la luz en el alegre y pintoresco pueblo bilbaíno.Este "Chatillo de Baracaldo" fué el que en la Plaza de Madrid, en corrida nocturna y durante la lidia del primer novillo —un novillo que pesó de las veintiocho arrobas, colorado y velete por más señas, aunque por el momento no recuerde á qué vacada pertenecía—., remató el primer quite apoyando el codo en el testuz del astado, y la cabeza del artista descansó en la mano de su brazo doblado. entre el palmoteo unánime de la multitud. Había nacido el remate del "teléfono". Ocurrió el caso durante la canícula de 1917, y tuvo un pintoresco preámbulo que voy a contarles. En Madrid habia un café construido con tablas, cuyo piso era de tierra, que se alzaba justamente donde hoy está el cine del Callao. Ante su extensa portada se formaban todas las noches numerosas tertulias familiares o de amigos en torno a los marmóreos veladores y ocupando los tertulianos unos amplios y cómodos butacones de mimbre. Los que llegaban tarde tenían que conformarse con una silla, desde la cual envidiaban la patriarcal molicie de los que se arrellanaban en los sillones mimbreños. Alli acostumbraba a ir Antolin Arenzana, "Recajo".
"Recajo" era un conversador amenísimo y hombre de ingenio rápido y agudo, tan peligroso cuando se disparaba contra el "enemigo" como afable y cordial para quien gozase de su amistad. En torno a "Recajo" pululaban todos los mozos bilbaínos que llegaban a Madrid con la ilusión puesta en la difícilísima Meca de la carretera de Aragón. Pues en la noche de un viernes, víspera de la corrida nocturna para ia que estaba anunciado "Chatillo". acudió éste a la tertulia para aconsejarse de "Recajo" y para captarse la simpatía y la cordialidad de los "revisteros",presentes en la tertulia, y que enjuiciarían su actuación. Más por pachorrudo que por sufrido. "ChatiIlo de Baracaldo", encajaba todas las pullas que amigos y compañeros le dirigían.
—Creo que os van a soltar seis chotas—lanzó uno.
—Mejor, asi harán menos daño—contestó "Chatillo"
—Nada de eso —terció "Recajo"— la novillada peca de grande y de pitones.
—¿Llorarás entonces, o así?—interrogó al protagonista, otro paisano.
—Según el daño que me hagan. Pañuelos ya llevaré.
—A ver si dejáis al muchacho —intervino el Doctor "Anás", que era vizcaíno también—.
Yo no sé si su éxito será grande o chico: pero de lo que estoy seguro es de que '"Chatillo" saldrá decidido a arrimarse.
--Oiga usté que sí. dotor —contestó el torerillo. animado por tan buen valedor—.
Yo no digo que me voy a montar en los toros, como suele decir alguno de éstos, pero lo que sí le aseguro es que al primer quite que haga, a poco que el novillo me embista, le voy a poner el codo en el testuz. 

Aquello fué destapar, no el tarro, sino la tinaja de las chuflas, que cayeron torrencialmente sobre "Chatillo de Baracaldo" entre risotada ; bullanga. "Chatillo" siguió encajándolo todo roí su sonrisa de buena pasta, y paulatinamente fue desviando la conversación de unos y otros por distintos derroteros, para reposo del espíritu del torerillo baracaldés. A la noche siguiente ocupában sendos asientos del tendido la mayoría de los componentes de la tertulia. Al hacer el paseíllo los buscó "Chatillo" con la vista y los saludó con una sonrisa y, una vez cambiada la seda por el percal se acercó a la barrera.
—¡"Chatillo"! —le dijo uno de los del grupo de "amigos"
—, que no se te olvide lo del codo...
"Chatillo" echó la cara al suelo sin contestar y se alejó del área de sus "incondicionales", muy relativos. Salió el primer toro, el cual, como los restantes, poseía las características anunciadas por "Recajo". Los seis fueron grandes y descarados de armamento. A "Chatillo" como debutante le correspondía el tercero. Pero durante la lidia de los anteriores, cada vez que entraba a hacer un quite, sonaba alguna voz con el recordatorio —"Chatillo", el codo! "Chatillo" ni los miraba siquiera. Y no faltó quien comentase: —En la tertulia del café se matan muchos toros recibiendo...
Y salió en tercer toro, que ya he descrito al comienzo. "Chatillo de Baracaldo" escuchó una ovación porque le lanceó muy quieto, cargando la suerte y jugando los brazos con soltura. Puesta en suerte la res se arrancó muy fuerte y derribó al caballo, dejando al jinete al descubierto. Nuestro "héroe" metió el capote en el hocico del toro y se lo sacó al tercio aguantando tas tremendas tarascadas. Y ya en el tercio se paró con él, le dió tres verónicas ceñidísimas y rematando con media espeluznante, porque se quedó casi encunado, recogió el capotillo con la mano derecha y. acodando el brazo izquierdo sobre el testuz, volvió la cara hacia el tendido que ocupábamos... Así se realizó por primera vez, que se sépa, la "suerte del telefono" en la Plaza vieja de la Carretera de Aragón.Parece ser que en un posterior derrote del toro, por Insistir "Chatillo" en mantener la arriesgada postura, cuando realizó su proeza, ya había sufrido "Chatillo de Baracaldo" más de tres cornadas, todas ellas de gravedad, sin afligirse por ellas, buena prueba de un valor enorme. A pesar de lo cual no pudo ser torero y se dedicó al negocio de compraventa de máquinas de escribir, del que vivió, muchos años el creador del "teléfono" taurino.

jueves, 12 de enero de 2017

EL TORO "JAQUETON"


Qué lejos estamos, del 23 de Abril de 1887, de aquellos tiempos en que salían a la plaza toros como el de la ganadería del cura Solis, antes del marqués viudo Salas, que hizo famoso su nombre de Jaquetón La raza de toros de lidia ha venido tan a menos, que parece cuento o leyenda el relato de lo que Jaquetón hizo en el coso madrileño. Los que sólo hayan visto toros de pocos años a esta parte, no se explicarán que en otro tiempo los haya habido tan bravos como éste de que hoy vamos a hablar.  Para él salieron los cabestros al ruedo, pero no como salen ahora un día sí y otro también, sino para todo lo contrario, para sacarlo vivo en premio a su bravura. Jaquetón era cárdeno, chorreado, apretado de cuerna, codicioso, noble y de extraordinario poder. Se lidió en cuarto lugar en aquella corrida, en la cual actuaron de matadores Currito, Frascuelo y Ángel Pastor. Ya estaba el público entusiasmado con la buena presentación y con las faenas de las tres primeras reses, cuando se dio suelta a Jaquetón. Sus hermanos lidiados antes que él fueron : Caballero, que tomó ocho varas y mató tres caballos; Mirandillo, que recibió ocho puyazos y dejó muertos dos pencos, y Cabezudo, que resistió diez lanzazos y dejó cuatro cabalgaduras para el arrastre.Tomó Jaquetón nueve varas, echándose los caballos a la cabeza seis veces y dejando siete de éstos muertos. 


Empezó destrozando, apenas salió del chiquero, el caballo del Sastre y el de Paco Fuentes, que eran los picadores de tanda, y, cuando terminaba el primer tercio, después de una faena estupenda, persiguió a un caballo desde los medios hasta las tablas.No había descansado ni un momento, y de pronto se le vio hundir la cabeza entre las manos y empezar a moverse presa de una convulsión espantosa.Tocaron los clarines a banderillas, y Ángel Pastor se dispuso a parear, pero el público, entusiasmado con la bravura del toro, pidió que no le banderillearan. Esto no obstante, uno de los rehileteros de Currito, apodado Corito, puso un par, siendo objeto de iracundas protestas del público.El presidente, accediendo a lo que el público pedía, ordenó por fin la salida de los cabestros; pero Jaquetón ni los veía ni podía andar. Estaba cada vez más convulso y con el hocico clavado en el suelo.Por fin, salió Currito, y dio fin de la extraordinaria res con un descabello, después de tres intentos.Cuando fue arrastrado el toro, la plaza entera aplaudió entusiasmada Reconocido Jaquetón en el desolladero por el profesor veterinario D. Simón Sánchez, resultó tener roto un pulmón a consecuencia de los esfuerzos que hizo en su faena de varas. Jaquetón, en opinión unánime, es uno de los mejores toros que se han lidiado en la plaza de Madrid.Los veterinarios quisieron desecharlo en el apartado por chico, feo y mal encornado. En Madrid, no hace muchos días, fueron admitidas como buenas reses que después di muertas se vio que no tenían la edad. ¡Lo que va de ayer a hoy!

miércoles, 11 de enero de 2017

VIERNES SANTO DE 1880 EN ALAMEDA


Sabido es de todo el mundo el esplendor y la magnificencia con que se celebra la Semana Santa en Andalucía, pues no sólo es en Sevilla donde las procesiones de estos días revisten boato y animación extraordinarias. cierto que la ciudad del Betis es primera,que por algo tiene fama universal en Semana Santa y acuden á presenciarla extranjeros de todas partes, altisimos personajes como modestos curiosos. Pero no es menos verdad que en otras provincias de la misma región andaluza echan el resto cuando llega la época de conmemorar por medio de manifestaciones solemnes la Pasión y Muerte del Redentor.Como con los pueblos sucede lo que con los hombres, basta que uno tenga fama de algo para que le atribuyan todo aquello que tenga relación con el motivo de su fama. A Quevedo le han colgado infinitas "ingeniosidades", en su mayor número indignas de aquel gran talento: como de Espronceda.circulan versos que jamás hubiera escrito el autor de "El diablo mundo", y no es lo peor que el vulgo incurra en esta clase de errores, lo peor es que algunas personas que por obligación debieran estar enteradas de lo que dicen, publican, sin pararse a comprobarlos y como acaecidos en un sitio, sucesos que ocurrieron en otro distante.Viene a cuento esto que acabamos de decir porque en un libro que los aficionados a la fiesta de toros consideran como fuente de consulta y que realmente contiene datos ciertos e interesantes en su mayoría, hemos leído un breve relato de la ocurrencia que va a ser motivo de este trabajo y que en el libro se dice que ocurrió en Sevilla el día de Jueves Santo de 1880, siendo así que ocurrió en Alameda, pueblo del partido judicial de Archidona, en la provincia de Málaga, el día de Viernes Santo del año mencionado. Es decir, que en la referencia del suceso son ciertos éste y el año, pero no el lugar ni el dia.Ello fue que, organiada para la noche de Viernes Santo la procesión de la Soledad, habían acudido a tomar parte en ella o a presenciarla no sólo casi todos los habitantes de Alameda, sino muchísimos forasteros.

Más de 3.000 personas había en las calles del pueblo desde primera hora de la noche.Se organizó la comitiva, en la cual, llevadas en andas, figuraban, entre otras imágenes, las de la Virgen de la Soledad, San Juan y la Verónica, acompañadas .por los encapuchados de costumbre. La animación que reinaba en el pueblo era extraordinaria y contrastaba con la solemnidad del acto religioso que estaba celebrandóse y al cual habían acudido devotos y curiosos ajenos completamente al modo de terminar que había de tener aquello.Cuando la procesión, entre nutridas filas de espectadores, pasaba por la calle principal del pueblo,se notó de pronto un movimiento de alarma, que creció rápidamente, y se convirtió en terror pánico y tumulto indescriptible. Sin previo aviso, sin haber adoptado precaución alguna, sin advertir las tristes consecuencias que la imprudencia pudiera tener, los conductores de 14 reses bravas que iban de tránsito con destino a Granada para la corrida de inauguración, metiéronse por entre la procesión, sembrando la tribulación y el desorden entre aquellas 3.000 personas. Atrepelláronse éstas en su desalentada huida, fueron abandonadas las imágenes,que cayeron de las andas al suelo, destrozándose las de San Juan y la Verónica, y pasaron los toros sobre ellas y sobre no pocos de los fugitivos. Contra lo que era de suponer no hubo desgracias grandes; pero las contusiones y los sustos abundaro.

MANUEL MEJIAS LUJAN


Manuel Mejías Luján, al que apodaron Bienvenida por haber nacido en el pueblo, provincia de Badajoz, que lleva dicho nombre. Fue notable banderillero y en alguna ocasión, de manera fortuita, novillero pero, en realidad, estuvo catalogado siempre como subalterno. No obstante su personalidad dentro de la historia del toreo adquiere mayor relevancia por haber sido cabeza de un glorioso linaje de toreros. Más claro: Este Bienvenida fue el padre de Manuel Mejías Rapela y abuelo de Manuel, Pepe, Rafael, Antonio, Ángel Luis y Juan Mejías Jiménez, todos ellos matadores de toros -a excepción de Rafael, asesinado en plena juventud- y apodados Bienvenida.
Manuel Mejías Luján (Bienvenida I) nació, pues, el 23 de julio de 1844 en Bienvenida (Badajoz) en el número 15 de la calle del Cuerno. De chiquillo hizo de monaguillo con un tío suyo sacerdote. A los 14 años se siente atrapado por el gusanillo de la afición al toreo y a los 17 logra salir de sobresaliente en una novillada en Sevilla. Sus dos intervenciones con el capote son vistas con mucho agrado. En 1867 acompaña a José Machío durante varias temporadas e inaugura en 1868 la plaza de Huelva. El 1 de marzo de 1874 en la cuadrilla de Bocanegra se presenta en la plaza de la Puerta de Alcalá de Madrid.
El 4 de septiembre del mencionado 1874 toma parte en la corrida de inauguración del coso madrileño de la carretera de Aragón. En dicha corrida se lidian diez toros de diferentes ganaderías. Actúan Manuel Fuentes Bocanegra, Lagartijo, Francisco Arjona Reyes Currito, Frascuelo, Francisco García Villaverde, José Lara Chicorro, José Machío y Ángel Fernández Valdemoro.
El primer espada que llegó con la cuadrilla a la plaza fue Bocanegra. Manuel Mejías Luján Bienvenida tuvo el capricho de ser el primero, vestido de torero, que penetrase en la plaza. Así lo hizo, arrojándose del coche apenas llegar éste a la puerta de caballos. El primer toro fue del Exclmo. Sr. Duque de Veragua, de nombre Toruno berrendo en negro botinero, de kilos y bien armado. Recibió la primera vara de Francisco Gutiérrez Chuchi. Fue banderilleado por Mariano Antón y Manuel Mejías Luján Bienvenida y Bocanegra estoqueó este toro. Casado Mejías Lujan en Bienvenida con Teresa Rapela Camacho, fruto de este matrimonio nacieron cinco hijos: Teresa, José, Luisa y Manuel. Lo que pueda parecerles un error numérico, el Papa Negro nos lo aclara en seguida: «Tuve un hermano mayor que yo, llamado también Manuel. Y, lo que son las cosas, siendo niño vio unas cabras venir por una calle de Sevilla, sacó el pañuelo para torear a una de ellas que le dio un topetazo y lo derribó con la mala fortuna que el chico dio con la cabeza en el bordillo de la acera y se fracturó la base del cráneo. Allí murió».
Manuel Mejías Luján figuró en las mejores cuadrillas de su época. Con Antonio Carmona el Gordito, Bocanegra, Chicorro, Hermosilla y Mazzantini, con el que fue a La Habana.
Primer capotazo en Vista Alegre
El 13 de agosto de 1882 Manuel Fuentes Bocanegra, José Lara Chicorro y Fernando Gómez Gallito con toros de Concha y Sierra inauguraron la plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao. El primer toro llamábase Casaillo y era negro y bien armado. El primer capotazo lo largó Manuel Mejías Luján Bienvenida, la primera vara la puso Bartolesi y el primer par Rafael Guerra «Llaverito». Lo estoqueó Bocanegra.

Manuel Mejias Rapela "El Papa negro",con la cuadrilla de niños sevillanos, detrás, de pies, su padre el banderillero
Manuel Mejias Luján que siempre lo acompañaba

Toreó en las plazas españolas y expandió su cometido en las de Francia, Portugal, Méjico, La Habana y Montevideo. Fue un excelente profesional. Ágil y fino con el capote de brega y muy notable banderillero. Falleció Manuel Mejías Luján a los 63 años, el 21 de marzo de 1908 en la casa número 40 de la calle Albareda de Sevilla. Al día siguiente, el 22, torea en Las Arenas de Barcelona su hijo Manuel con Bombita III y en la cuadrilla va también su hermano José. De regreso al hotel se enteran de la desoladora noticia. Este Mejías Luján enrolado en cuadrillas de buen fuste asimiló valiosas suertes. Le atrajeron las innovaciones de el Gordito, que sentaron precedente. Como banderillear en silla o el postergado cambio con la muleta. Suertes del toreo que, pulidas, encontraron en los Bienvenida a sus mejores intérpretes.

sábado, 7 de enero de 2017

JOSÉ ANTONIO LEARTE CALDERÓN (CAPITA)


En la mañana del 6 de Abril de 1798 nació  en la ciudad de Carmona José Antonio Learte Calderón, el que fue celebérrimo banderillero y notabilísimo peón de lidia.Era hijo de padres acomodados, que le dieron esmerada educación, y cuando tenía doce años se lo llevaron a Sevilla al cambiar de residencia. Ya en la ciudad del Betis, procuraron los padres de José Antonio ampliar su instrucción dándole las enseñanzas preparatorias para las ellos juzgaban peligrosas tendencias hicieron carreras científicas,a una de las cuales querian  dedicarle; pero el educando no tenía gran afición a los libros aunque sí bastante malicia , para ocultar su desaplicación y evitarse los disgustos que al conocerla habría de sufrir su familia. Cuando cumplió los dieicisiete años se había aficionado tanto a la lidia de reses bravas que no pensaba en otra cosa, y tenía completamente abandonados los estudios.

Sus padres acabaron por descubrir su inclinación, experimentando con ello una contrariedad grandísima. Para apartarle de las que  ellos juzgaban peligrosas tendencias hicieron toda clase de esfuerzos  y emplearon todo género de recursos sin lograr el resultado apetecido. No hubo consideración ni violencia lo suficientemente eficaz para que Calderón variase de propósitos: la afición al toreo le dominaba por completo.Como es de suponer, animábanle a proseguir en la senda que había emprendido no pocos amigos que elogiaban apasionadamente sus aptitudes y le profetizaban un porvenir brillante en la profesión taurina. Ellos fueron los que le buscaron apodo, pues no había de sustraerse a la costumbre en los lidiadores de usar Un remoquete. Y como Calderón era habilísimo en el manejo de la capa, con la cual sorteaba a las reses de modo maravilloso,le llamáron Capita, apodo que se popularizó rápidamente y con el cual figura entre los más notables en la historia del toreo.

Hizo José Antonio sus primeras salidas á varios pueblos, en compañía de algunos toreros de tercer orden, dando así comienzo a su vida taurina, de la cual refiere Bedoya en su libro, lo siguiente:"Hasta estos momentos (los primeros de su vida de lidiador) nada notable se experimenta en Calderón, si no fijamos la vista en la manera irreflexiva con que  por su propio instinto cambió de posición social, pero ambicionando sin duda un crédito que no le era posible adquirir entre tan adocenados diestros, resolvió su marcha a Madrid, que verificó por entonces en compañía de Manuel Parra, torero de cierta reputaciòn "Transcurrían los años de 1818 cuando Calderón llegó a la corte, y en éste mismo fue ajustado para trabajar (por primera vez) en la plaza de Bilbao con el matador Francisco Hernández (el Bolero), en cuyas funciones salió herido de gravedad; se restableció después, y en la misma temporada trabajó igualmente en unas novilladas que tuvieron lugar en Valladolid. Llegó el año siguiente, o sea el de 1819, y ya Calderón pertenecía a otras regiones, puesto que se ajustó para Santiago en Galicia con el célebre matador Francisco Herrera Guillen; ningún contratiempo experimenta este diestro en este año ni el sucesivo en que fue contratado para varias funciones en distintas plazas, hasta que en el año de 1821 vino a ocupar una plaza de banderillero efectivo en la cuadrilla de que era jefe el profundo Jerónimo José Cándido. Tres años permaneció Calderón con este distinguido matador de toros, hasta que en el de 1824 pasó a formar parte de la cuadrilla a las órdenes de Juan Jimenez "En esta época ya se encontraba el diestro a quien aluden estos apuntes enteramente perfeccionado en el toreo, y cada día adquiría nuevos y más interesantes conocimientos que siempre lo han sostenido a una altura de reputación bastante bien aventajada; pero era indispensable ascender a más, y aun cuando Calderón no reunía suficientes dotes para ello, no obstante, crecieron con la práctica sus buenas cualidades, y en breve llegó á figurar en primer término entre todos los banderilleros de su época; así es que todos los matadores de más crédito que han sucedido a los que antes mencionamos lo han tenido a su costado y jamás desatendieron sus consejos ni opiniones.

Transmitiò sus conocimientos a varios lidiadores,Capita fue maestro  de muchos lidiadores famosos, entre los cuales figuran Cayetano Sanz, Matías Muñiz y Ángel López (Regatero).

De sus conocimientos en la lidia de reses bravas será suficiente decir que reconociéndolos superiores a los que ellos poseían, solicitaron y atendieron sus consejos muchas veces el gran Francisco Montes y el admirable José Redondo Por su parte Sánchez de Neira afirma que "no era bullidor en el redondel, pero nunca estaba mal colocado; lejos de estorbar, como otros, en todas partes era útil. Pocos maestros han manejado la capa como él, y pocos, muy pocos, alcanzaban a ver con dos ojos lo que él veía con solo uno (era tuerto). Velázquez y Sánchez, aunque no dedica en sus Anales del Toreo un estudio especial a Capita, habla de él en varias ocasiones con el mayor elogio y dice que era "una de las excelencias en el toreo como teórico y práctico".Disfrutó Calderón larga vida y supo captarse la simpatía y el aprecio sincero de cuantos le trataron.
Falleció en Madrid, en el hospital de Cigarreras, poco antes de cumplir los setenta años, el 21 de Febrero de 1868.

ALEJANDRO SAEZ "ALE"



Alejandro Sáez Ortiz nació en la calle bilbaína de San Francisco, donde su padre regentaba una imprenta, el 9 de noviembre de 1892.En sus principios. Fue protegido por el ganadero bilbaíno Félix Urcola y en su finca de Sevilla tuvo todas las oportunidades para torear. Con 16 años vistió su primer traje de luces en la plaza de Martutene, San Sebastián, toreando un novillo de Carreros.

"Relampaguito" alternativando a Ale

El día 3 de octubre de 1908 debuto en Bilbao, novillos de Carreros, alternando con labernerito. Valiente hasta asustar al público y sin inmutarse por las cogidas. En 1911 toreo varias tardes en Sanlúcar de Barrameda En una fue herido y en otra triunfo con una novillada de Miura cortando orejas y obteniendo la cabeza de obsequio. Toreo varias tardes en Olot y se presentó en Barcelona con novillos de Palha. El 13 de octubre de 1912, temporada que cerró con 15 contratos, se presentó en Madrid ganándose la repetición.



Estuvo valiente, dispuesto y siempre deseoso de complacer. Su pequeña estatura le obligaba a recursos populistas muy ovacionados. El año 1913 toreo 19 tardes y las tres temporadas siguientes se mantuvo con buen nivel y muchas cogidas como la sufrida por un novillo de Urcola en Madrid y otra ese mismo año en Bilbao el 7 marzo. Las dos a la hora de matar. También el día de su confirmación de alternativa - Madrid el 14 de abril de 1918 con Punteret de padrino —fue herido al matar a su primero, y salió de la enfermería a terminar corrida. Se hizo matador de toros, con un toro de Palha al que cortó una oreja, el 8 de abril de 1917 en la madrileña plaza de Vista Alegre siendo su padrino "Relampaguito" y testigo del hecho Manuel Rodriguez "Manolete".




Salió, a hombros. Ese año toreo en Bilbao la Corrida de la Prensa, día 31 de julio, alternando con Rafael "El Gallo" Joselito que cobraron 7.150 pesetas por coleta En la plaza de Bilbao toreo 19 tardes y fue celebre un mano a mano con Torquito y toros de Veragua. Hasta 1930 toreo muy poco en España y completo todas las temporadas las campañas americanas Volvió de forma definitiva a la Península y se hizo banderillero y residentes en Portugal tras haber renunciado a la alternativa. Pero tampoco de novillero tuvo contratos ni interés del público. Murió, en Riofrio de Setúbal, marca de Lisboa, el 14 de diciembre de 1970.

jueves, 5 de enero de 2017

LA ANTIGUA PLAZA DE TOROS DE HUELVA


En Noviembre de 1897 fue derribada esta antigua plaza de toros en Huelva . Fué construida de madera en el año de 1891 por cuenta de una sociedad, compuesta de los Sres. D. Trinidad Gallego, D. Adolfo Blázquez, D. Enrique Corte, D. Carlos Vázquez y otros. Tenia capacidad para 2.800 espectadores, y las localidades se distribuian en palcos, gradas de preferencia, delanteras, tendidos de sol y sombra, y jaulas, nombre con que se designaban las localidades situadas en la parte baja de los tendidos y desde las cuales se podian apreciar muy bien todos los detalles de la corrida, por carecer la plaza de barrera. El redondel tenia un diámetro de 35 metros, formando un polígono de ocho lados, constando de igual número de burladeros,  estaba situada en las laderas del Cabezo del Conquero, a la salida de la ciudad hacia la cercana población de Gibraleón, en el barrio que llamaban de la Vega Larga.Fué inaugurada en el mes de Mayo de 1891, lidiándose rases de D José Clemente , por las cuadrillas de Litri y Quinito, toreando el Boto en sustitución del primero, por hallarse éste enfermo. 

Desde dicha fecha hasta el dia de su derriboactuaron en esta plaza los matadores de toros Currito, Gallo, Mazzantini, Guerrita, Fabrüo, Lagartijillo, Ecijano, Jarana, Minuto, Bonarillo, Reverte, Fuentes, Quinito, Faico, Bombita, Litri, Algabeño, y los de novillos Colorín, Corete, Jerezano, Costillares, Carrillo, Bebe chico, Barberillo, Palomar, Mazzantinito, Tenreiro, Vaquerito, Potoco, Guerrerito, Aseao, Domínguez, Fraseólo, Azuquita, Lobo, Mirlo y las señoritas toreras. Además se efectuaron corridas en las que tomaron parte aficionados de Sevilla y Huelva, y la rejoneadora Doña Matilde Vargas de Zabaleta y Oliveira. Los toros lidiados pertenecieron a las ganaderías de Adalid, Arribas, Martin . Atanasio), Saltillo, Miura, Pérez de la Concha, Cámara, Muruve, Romero, Concha y Sierra, Fernández Mejías, Gómez Ruil, Arrayas, Ibarra, Vázquez (D. Juan), Clemente, Carvajal, Santamaría, Garrido, Valladares y Saavedra. 

El espada Litri sufrio diferentes cogidas, la mayoría graves. Gavira un puntazo leve en el muslo derecho al estoquear el cuarto toro, de Carvajal, lidiado el 4 de Junio de 1893. El día 4 de Octubre de 1891, el toro Golondrino, de Ibarra, causó la muerte al distinguido aficionado Don Carlos Vázquez de la Corte, uno de los dueños y empresarios de la corrida. La última vez que vistió el traje de luces el notable torero Francisco Arjona Reyes {Carrito), fue para trabajar en Huelva el 10 de Septiembre de 1892.

DE COMO "EL PESCADERO" SE LIBRO DE MORIR APLASTADO ENTRE DOS TOROS.



Vicente Méndez "El Pescadero", fue un banderillero de toros excelente, muy buen peón de brega y apreciable matador de novillos hacia la mitad del siglo XIX. Figuró en la cuadrilla del Gordito mucho tiempo y con él estuvo casi hasta que el célebre Carmona se retiró. Cuando esto sucedió ya no contaba "El Pescadero" con las facultades necesarias para seguir la lucha en las plazas de España, pues lo muy, obeso que estaba y la edad un tanto madura le privaban de la agilidad y resistencia precisas para tan difíciles tareas.
Por estas razones se marchó el hombre al vecino Portugal, donde era muy conocido por la frecuencia con la que había trabajado allí con su maestro, y fijo su residencia en Lisboa. Muy pronto hizo amistades con los buenos aficionados portugueses y fue elemento indispensable en casi todas las fiestas de algún fuste como peón de inteligencia para ayudar a los caballeros rejoneadores. Con los toros embolados era más relativo el peligro y podía tirar unos cuantos años más trabajando. No había corrida de importancia en la que no tomase parte el banderillero español, y por esta razón para una fiesta que celebró en la plaza de Cintra el caballero rejoneador Fernando de Oliveira, el día 15 de Septiembre de 1892. llevó como utilísimo auxiliar a Vicente Méndez.
La corrida fue como la generalidad de las que se celebran en Portugal. Hubo numerosos toros, unos para ser rejoneados y otros en los que los diestros de a pie ponían banderillas "El Pescadero" salió a banderillear a uno de ellos, y ya cuando estaba preparado el toro, fija la vista en el torero, éste, dando la espalda a la puerta del chiquero, avanzó con los palos hacia el embolado cornúpeta, que a su Vez arrancó hacia el banderillero. En aquel preciso instante un griterío general resonó en la plaza; el diestro se dio cuenta de las exclamaciones del público, pero no supuso la causa, y atento solo al éxito de su empresa, pensó que la intensa emoción de los espectadores tenía por causa la proximidad del momento en que había de verle clavar un gran par de banderillas al encuentro y siguió su viaje llegando hasta la cara, clavando el par y saliendo por el lado derecho con suma tranquilidad. No bien había salido se explicó el motivo de las aterradoras voces de aquella multitud.
En el momento en que Vicente había iniciado el viaje, otro toro de los encerrados en los chiqueros rompió la puerta de su encierro y súbitamente se presentó en la plaza y arrancó tras el diestro, que era lo que más cerca tenía, sin que nadie pudiera evitarlo la emoción de los espectadores fue grandísima, pues consideraron, y con razón, que lo iban a aplastar entre las dos cabezas aquellas dos fieras en el impetuoso arranque, y la terrible ansiedad se trocó en satisfacción cuando vieron que el lidiador salía intacto de aquel peligroso trance, y, casi al mismo tiempo chocaban las dos testuces produciendo un fuerte chasquido y en los dos toros algo parecido a conmoción cerebral. Aterrorizado al pensar lo que le podía haber ocurrido recibió la ovación con que premiaron los testigos de la fiesta su milagrosa suerte. Indudablemente, le salvó la ignorancia del peligro, que ha sido la que ha producido la mayor parte de los héroes.

RICARDO LÓPEZ GARCIA.






Matador de novillos nacido en Albacete el 19 de octubre de 1935. El 3 de septiembre de 1957, cuando actuaba en la localidad de Castellar de Santisteban (Jaén), sufrió una gravísima cornada en un muslo. A la magnitud de la herida vino a unirse la falta de una asistencia inmediata y las molestias de su traslado de Linares para que fuera intervenido, resultaron demasiado tarde, puesto que falleció a las pocas horas, cuando contaba 22 años de edad. Actuó brillantemente los dos primeros días de feria -—domingo y lunes— con estas dos corridas había terminado prácticamente su actuación, pero, llevado de su enorme afición, pidió a los, diestros que componían el cartel del martes, que le dejaran intervenir en la lidia y vestirse de luces una vez más. La cogida surgió al lancear, de capa al novillo "Palomito", de la ganadería de doña Amelia y don Alberto Márquez; antes Villamarta de Sevilla. El animal lo enganchó en la ingle, lo tuvo colgado de un cuerno y luego lo despidió con violencia. Rápidamente fue llevado a la enfermería, donde le asistió el doctor don Fernando Malo Albacete. Después de la primera cura fue llevado a Linares en una ambulancia, donde falleció.

PEPE CERDA



Josè Cerda Sanmartín nació en Valencia,el 9 de febrero de 1909. Desde muy joven, Pepe Cerda sintió el gusanillo de los toros, que le asaltó tras presenciar una actuación de su amigo Vicente Barrera y Cambra. Su pronta afición le llevó a lanzarse como espontáneo en una becerrada nocturna celebrada en la plaza valenciana. Aprendió el oficio en capeas y tentaderos, acompañado por el que luego sería peón de Barrera, Ruiz Flores. También acudía a torear de madrugada al matadero, en donde su padre tenía una fundición de sebos. El 28 de abril de 1929 hizo su presentación en una novillada sin caballos en Valencia. Dos meses después, el 29 de junio, lo hizo con los del Castoreño, alternando con El Niño del Matadero y Raimundo Tato, en la lidia de novillos de Ricardo Giménez. Su presentación en Madrid fue el 6 de septiembre de 1931, tarde en la que se anunció junto a Atarfeño y Félix Rodríguez, lidiando astados de Coquilla. No pudo matar ninguno de sus dos novillos en esa ocasión al resultar cogido de gravedad en su primero, que le corneó en el muslo derecho.
En sus sucesivas actuaciones mantuvo un nivel muy digno, en especial durante las temporadas de 1934 y 1935, en las que brilló especialmente por su toreo recio y valiente. En esa época realizó frecuentes viajes a América y Francia. Sin embargo, no llegó cuajar las expectativas que había despertado y que él mismo se había propuesto satisfacer, por lo que, haciendo gala del buen juicio por el que se le conocía, tras la Guerra Civil pasó a vestir la plata en una dilatada carrera que llegó hasta la década de los sesenta. En su etapa de subalterno ocupó un lugar de privilegio. Como banderillero, toreó a las órdenes de figuras como Jumillano, Enrique Vera, Nacional, El Suso y El Turia, con quien más tiempo permaneció. Ya retirado de la profesión, se dedicó a la fotografía taurina y colaboró en revistas especializadas, entre las que se encontraban Blanco y Negro El Ruedo Dígame Tendido 13 Venezuela Taurina Aplausos y en El Mundo de los Toros. Falleció el 31 de diciembre de 1996, a los 87 años, en un hospital de Valencia, ciudad en la que residía.

martes, 3 de enero de 2017

BOJILLA


Enrique Bernedo González ‘Bojilla’oriundo de Granada como toda su familia, heredó el apodo de su padre, José María Bernedo Caba, mozo de espadas a quien empezó a conocérsele por este sobrenombre, dada su bondad y eficacia, comparable a la del primer ‘Bojilla’, mozo de espadas también del mítico Ricardo Torres ‘Bombita’. 

Su extraordinario ingenio en la calle, un verdadero filósofo del toreo y de la vida misma, y sus excelentes facultades en el ruedo, ya que como lidiador estába considerado como uno de los mejores de la historia, le granjearon enormes simpatías y muy alta cotización profesional.
Con singular y proverbial agudeza irónica definió las más variadas situaciones de la actividad taurina, en las que siempre él fue protagonista, anécdotas que conformarían un delicioso y ejemplar glosario taurino.
Fue tanta la fama que tuvo ‘Bojilla’ por sus ocurrencias, que hubo algunas muy redondas y acertadas que sin ser suyas se le llegaron a atribuir también, incluso exagerando la realidad, como él mismo reconoció en alguna ocasión. 

De todas ellas, una especialmente emotiva, cuando salió de la plaza de Las Ventas después de la presentación de un novillero al que apoderaba, en el que tenía puestas muchas esperanzas y cuya actuación dejó que desear.
Caras de circunstancias entre los acompañantes del torero ya dentro del coche, cuando el chófer preguntó a dónde debían dirigirse, respondiendo ‘Bojilla’ con un lacónico y contundente «la cuadrilla, al hotel. Este y yo, al viaducto (lugar elegido por los que se suicidaban en Madrid)». 


Por encima de su gracejo, ‘Bojilla’ fue un extraordinario torero. Manejó el capote con tanta seguridad y eficacia que militó siempre en las cuadrillas de los espadas con más nombre.
Debutó a las órdenes de su paisano Rafael Mariscal, y entre otros toreros importantes, estuvo al lado de Rafael Ortega, Pedro Martínez ‘Pedrés’, los venezolanos hermanos César y Curro Girón, y Sebastián Palomo Linares. 



Por cierto, sobre este último ejerció una gran influencia como torero y como hombre, y prueba de ello son las recomendaciones y censuras que le hizo durante la larga relación entre ambos, una de ellas también con ocasión de una tarde poco afortunada de la joven figura.
Palomo le inquirió con inclemente mirada, como pidiéndole comprensión, que justificara el subalterno la poca fortuna de aquella actuación, pero ‘Bojilla’ fue igualmente implacable en su apreciación: «maestro, está usted despedido». 


Tras su retirada de los ruedos ejerció también como apoderado, función que estrenó con otro paisano, José Julio Granada, a quien situó el primero del escalafón novilleril y le llevó a una alternativa de lujo en Granada, y posterior confirmación en Madrid, en una corrida de la Prensa.
Dirigió, entre otras las carreras de Curro Vázquez, Lázaro Carmona, Pepín Liria y Julio Norte, además de un buen número de novilleros. Con el mexicano Miguel Espinosa ‘Armillita Chico’ mantuvo una relación de entrañable amistad, ejerciendo de representante suyo durante mucho tiempo en España.
El apoyo y el cariño que tuvo ‘Bojilla’ de la gran familia del toro lo reflejó el brillante homenaje que se le dedicó en el año 95 con un festival taurino en La Monumental madrileña de Las Ventas.
‘Bojilla’, dejó de existir en el hospital de ‘La Fuensanta’ de Cercedilla, en la sierra madrileña el 01 de Marzo de 2001 a los 74 años.

martes, 27 de diciembre de 2016

RICARDO MARTIN LAFFITTE "TRASMONTES"






Ricardo Martin Laffitte nació en San Martín de Valdeiglesias, el 4 de noviembre de 1908, de padre madrileño y madre francesa, maestra. Del primer tercio de su vida sólo conocemos sus tempranas incursiones taurina, de las que se cuenta con numerosos testimonios gráficos, en carteles y fotos, de actuaciones suyas como novillero en Salamanca (1930 y 1931) o Tetuán (1933 y 1935), donde torearía con Domingo Ortega y Vicente Barrera. Por el contrario, desconocemos cuándo llega a Jaén. Nos consta que era republicano y de izquierdas, y que, por pertenecer a algún cuerpo de seguridad de la República —Agente de Vigilancia, según su libro de Familia-, es destinado a Jaén, en concreto a la Diputación, en los años precedentes a la guerra. Sería allí donde, al poco de comenzar ésta, conocería a Encarnación Barea Siles, la que sería su esposa, por un singular juego de coincidencias. Finalizada la guerra los datos se confunden; su hija me afirma que Ricardo cs llevado a un campo de concentración a Francia. De hecho, la familia conserva numerosas "postales" enviadas desde allí. Sin embargo, su diversa procedencia (Perpignan, Toulouse, Burdeos, Marsella...) y el hecho de que en esos años de la postguerra nos consta que Trasmonte vuelve a los ruedos, toreando en muchas plazas del sur del país vecino, nos lleva a pensar que allí sc encontraba sencillamente exiliado, refugiado. Resulta muy, curioso leer en francés las reseñas relativas a sus faenas en tierra gala («En premier lieu, le vaillant matador Ricardo Martin Trasmonteavait á licher deux toros de l'ancienne race d. Salins...) 






Encarnación haría todo lo posible para que su marido volviera, sabía que era inocente y no había cometido delito alguno. Y sus gestiones dan el oportuno fruto. El 29 de junio de 1940 Ricardo Ie escribe desde Portbou: "Hoy llego a las 12 a nuestra querida España. Con esta fecha salimos para Figueras, donde nos tendrán hasta que Dios quiera, al llegar allí os pondré un telegrama". Martín Lafitte sería conducido al campo de concentración abierto en Algeciras, donde permanecería por algún tiempo. Una vez liberado viaja a Martos donde se encontraba su esposa, y aquí decide residir hasta el final de sus días. Curiosamente, como hemos podido ver, salvo en su época de prisionero en Cádiz, en todo su periplo vital está presente el Ricardo taurino. Su pasión por los toros.


Reanudó su contacto con los toros a partir de 1943, como banderillero, pero, obviamente, este trabajo/afición no era suficiente para sacar adelante a su familia, por lo que hubo de abrirse camino en otros campos. Durante mucho tiempo su principal fuente de ingresos fue una fábrica de capachos que tenía en su propia casa, en la calle Morería, donde llegó a tener contratadas hasta 20 personas. Más tarde vinieron duros momentos pues esta irregular actividad le propició duros reveses, por lo que se aventuró a la búsqueda de otros medios de sustento, como lo fue la representación comercial. Emociona ver sus agendas anuales, en las que, con preciosismo y minuciosidad, va registrando las faenas en las que interviene, fijando el día y la hora de la corrida así como la cuadrilla con la sale al ruedo. De hecho, Trasmonte, que formaba parte de la cuadrilla de Gitanillo de Triana, uno de los matadores que toreaban en Linares junto con Manolete la aciaga tarde del 28 de agosto de 1947 en la que el toro Islero acabó con su vida, fue uno de los que portó su féretro cuando éste salía del Hospital de los Marqueses para ser llevado a Córdoba. 


El cariño de la profesión queda también patente en las numerosas fotografías dedicadas por toreros, banderilleros o ganaderos que conserva su familia. Pero lo cierto es que fue esta, pese a su honda pasión taurina, el verdadero objeto de sus desvelos. En opinión de Lita,su hija, una cornada mal curada, sufrida por su padre en la boca en sus últimos años de banderillero, fue el origen del cáncer que acabaría con su vida. Murió en Madrid, d 7 de abril de 1963, a los 55 años y, como no podía ser de otro modo, en el Sanatorio de Toreros.

sábado, 17 de diciembre de 2016

ARMANDO CONDE



Armando Conde Delso nace en Quito un 1 de febrero de 1937. Torero de técnica, efectismo y valor. Nadie como él para las largas cambiadas y los pases con la muleta cambiada y por detrás en un péndulo torero. Tenemos en la retina el 'Jesús del Gran Poder' de 1973. Fue el primer ecuatoriano en ser reconocido con este premio que daba la comuinidad franciscana de Quito. Su campaña fue dilatada en la plaza Quito. Toreó 14 temporadas: 20 orejas, dos rabos, 20 vueltas al ruedo y 4 cornadas. Como un torero de casta tuvo un rosario de cogidas en toda su vida taurina. 

Como novillero su cartel en Valencia, España fue extraordinario. Llega a torear 36 novilladas en esa ciudad del Levante Español. Fue base de cartel. El 26 junio de 1961 se presenta en la plaza de Las Ventas de Madrid con ganado de Isabel Rosa González acompañado por José Osuna y Manuel García 'Palmeño'. Alternativa: 24 de septiembre de 1961 en Valladolid, España. El maestro Gregorio Sánchez en presencia de Curro Romero le cede el toro 'Temerario' de la divisa de Javier Molina Domínguez. Esa tarde cortó la oreja al toro de la alternativa y otra a su segundo. 

El domingo, 3 de junio de 1984 se da un festival homenaje póstumo a Armando Conde a beneficio de sus deudos. Su hijo (niño de unos ocho años de edad) a las seis de la tarde dió en su nombre, la última vuelta al albero de Iñaquito. Recogió el cariño del pueblo quiteño llorando a su torero. Armando Conde había muerto en marzo de ese año en Bogotá, Colombia --su segunda patria-- por causa de un derrame cerebral. Ese año se preparaba para despedirse del toro en Quito donde no se presentaba desde diciembre de 1979.

¡AQUELLOS DOS NIÑOS !



Aquí están, en Portugal, en una plaza cerrada con carros, nada más que Joselito y Limeño, la pareja que comienza a torear en el año de gracia de 1908, , Han ido a Portugal buscando campo para, sus hazañas. Han llegado allí de la mano de un guardia, como si fueran unos niños traviesos. Del guardia municipal sevillano José Martínez, que los vio debutar en Jerez el 19 de abril del mismo año, y que ha pensado, no en que se hallaba ante el coloso futuro de los toreros, sino en ambiciones más cercanas y concretas, en el interés de la parejita en las Plazas portuguesas y en su propio interés. Por lo pronto, ajusta los contratos y paga a los niños diez reales por corrida. Pero en aquella pareja de "niños sevillanos" iba en potencia y agraz el tremendo torerito, el amo del toreo dentro y fuera de los ruedos. Y en la tercera becerrada se planta. Ajusta por su cuenta el contrato de Campo Pequeño en mil pesetas y él se arregla con todos. Al "guardia", veinte duros, y al resto lo que es de ley, y no los ocho reales que José Martínez pagaba a los banderilleros. Y así, ante un mentor que ha visto como en un relámpago lo que tiene delante, torean catorce festejos más. Con unos novillotes que a lo mejor pasarían hoy por toros. Y aun en aquella época fueron suficientes para que la "seña Gabriela", más o menos enterada, mandase a por los chicos al peón Flavero. Pero ya se habían echado los cimientos —portugueses, para honra del Portugal taurino— de aquella pareja en la que iba un coloso.
En la fotografía puede verse claro. Limeño está en ella, muy marchosito para el objetivo de la máquina. Joselito está pan el suyo, que es ser el amo. Frunce el gesto y observa lo que les va a salir, para aprender lo que su portentosa intuición deja al oficio. Está ya en el sitio de responsabilidad, que no dejó nunca. A lo mejor ya ha puesto en su sitio al "guardia", y piensa además en las futuras contratas. Así fue lo que fue. Y ya se le adivina por debajo de esa guayabera blanca, por cuyas mangas asoman demasiado las muñecas; en su pantalón flamenco y en sus zapatillas. Pero, sobre todo, hay el gesto de ir a lo suyo, de estar en lo suyo, de ser el eje. Y tenía trece años.

POLIZONES


Estos dos personajes son José Ugaz en la izquierda y Gregorio Morote en la derecha, Peruanos que en 1948 se embarcaron de polizones en el barco italiano "Sebastian Cabot" en una travesia que duro desde el 5 de Junio al 12 de Julio de ese año. Llevaban por equipaje 3 trajes puestos uno encima del otro por no llevar maleta, tras una semana ocultos en la bodega y comiendo los viveres que parece ser por norma estaban en los botes de salvamento se presentaròn voluntariamente al capitan quien se lo tomó de buenas y les permitió finalizar su travesia hasta Barcelona, donde descendieron como dos turistas màs al llevar su documentacion en regla. El motivo de toda esta odisea no era ni mas ni menos que torear en España. Me consta que José Ugaz debutó en las ventas el 30 de Marzo de 1950 y Morote un año despues el 18 de Julio de 1951. Los dos eran del mismo pueblo Peruano,Monsefú,y ya tenian experiencia como novilleros.

PACO LARA


El matador de toros Francisco Lara Casado "Paco Lara" nació en San Fernando (Cádiz) el 18 de septiembre del año 1921, comenzó su profesión en los ruedos de la baja Andalucía e hizo su presentación en la Plaza de Madrid el 22 de marzo de 1942, estoqueando reses de Juan Belmonte con «El Yoni» y Mario Cabré. Mientras fué novillero no hubo temporada en la que dejase de sufrir una cornada grave, por lo que sus estadísticas no fueron, en el número de actuaciones, lo abundantes que pudieron ser, y al reducir sus actividades por causa de tales accidentes, temó la alternativa en un ambiente de olvido. Antes de recibirla, en 1945, realizó una excursión a Méjico, donde tuvo una provechosa actuación, y de regreso, en 1946, se dispuso a recibir la mencionada investidura, acto que tuvo efecto en esa ciudad el día 20 de junio de tal año, actuando de otorgante el mexicano Fermín Rivera y de testigo J. Belmonte Campoy, y lidiándose toros de de Dña Julia Cossío, de cuyo cartel fué complemento la lidia de un astado más, rejoneado por Conchita Cintrón.

No toreó más corrida que ésta en aquella temporada; de las doce que toreó en 1947 corresponden ocho a Colombia y cuatro al Ecuador, no sin sufrir en Quito una, cornada grave con fecha 9 de junio;
el 12 de octubre de 1947 en Bogotá para dar la alternativa a Pedro de la Casa “Morenito de Talavera Chico”. en 1948 tomó parte en seis, y sufrió otra cornada, el 11 de julio, en La Linea; de las tres toreadas en 1949 dos fueren en el Ecuador y una sola en España, en Colombia le da la alternativa a Rafael González Villa “Machaquito” en la antigua Plaza de Toros , como testigo estuvo Alvarez Pelayo. y posteriormente sólo se vestio el traje de luces en dicho continente americano.

Falleció: El 14 de noviembre de 1.988 fallece en la ciudad gaditana de El Puerto de Santa Maria a los 67 años de edad

sábado, 10 de diciembre de 2016

«VILLA CONCEPCIÓN»


Cuando el matadero municipal de Sevilla estaba a la vera de la Puerta de la Carne, el señor Garcés era ya empleado en el mismo. Tenía una hija llamada Concepción, en la que había puesto los ojos y el pensamiento un muchacho que quería ser torero. Y toreó el muchacho en Sevilla. José Vázquez se anunciaba en los carteles con el alias de «chico de San Bernardo», que en tal barrio había nacido y vivía el torero en agraz. Una noche, en el ruedo sevillano, un novillo le dio una cornada grave. Allí terminó la historia taurina del «chico de San Bernardo», y entonces pensó el mozo que era preciso dar nuevo rumbo a su vida. Había aspirado a todo en el toreo por ofrecer a Concha un bienestar que no era fácil conseguir por otros medios. No podía ser. La cornada le alejaba de los ruedos, y desilusionado, habló con la muchacha. 

No sospechaba José Vázquez que la noticia de su definitiva retirada de los toros fuera una gratísima noticia para Concepción Garcés; pero tal fue. Se había inaugurado el nuevo matadero sevillano, y, José Vázquez ingresó allí como empleado y al poco casó Con Concha Garcés. José fue nombrado capataz de nave y en su trabajo pasó muchos años sin más afán que el cumplimiento de su deber y  sin otra preocupación que sacar adelante a sus hijos. Y esto pudo ser porque a José Vázquez , que no tuvo suerte en el toreo. Dios le había concedido la gracia de casar con una mujer que si cuando mocita era la admiración de los muchachos por su belleza, ya casada podía ser espejo en el que se mirasen todas aquellas que pretendieran lograr el título de «mujeres de su casa». 


Siempre fue bueno para los suyos José Vázquez ; pero la esposa no se dejó ganar en bondad por su marido y en laboriosidad por nadie. La historia de doña Concepción Garcés es la historia sencilla de la mujer que sabia lo que era sacrificarse por los suyos, que  renuncio a todo por sus hijos y que no puso  límite a su bondad porque creía que el bien no tiene, frontera. Dios bendijo su hogar y le dio siete hijos. Pepe Luis, Rafael, que fue matador de novillos,Manolo, Consuelo,Antonio, Juan y Carmelita.En el hotel que la familia compró en la calle número 17 del barrio de Nervión, conocido por el nombre de «Villa Concepción»,se criaron los hijos en convivencia con  los abuelos paternos y el matrimonio. Nunca vio torear a ninguno de sus hijos .

viernes, 9 de diciembre de 2016

MANUEL NAVARRO


Manuel Navarro Salido, nació en Albacete, el 20 de julio de 1926. Comenzó a estudiar el bachillerato, aban­dona los estudios, para dedicarse al aprendizaje del to­reo, disfrutó siembre de la amistad de varios ganaderos, en especial de los Samuel Hermanos, por lo que gozó de ciertas facilidades para su inicio. Viste por primera vez el traje de luces en el año 1942, en Quintanar de la Orden, (Toledo) comparte cartel con Pepito Mateos, lidiando novillos de Manolo González. 

Dos años después, actuó en su primera novillada picada, en la localidad ciudadrealeña de Tomelloso, siendo sus compañeros de lidia, Ángel Luís Bienvenida y Pepito Mateos, se habló con elogios de su campaña de noville­ro. Se presenta en Madrid el 24 de junio de 1945, lidian­do novillos de de Claudio Moura, le acompañaron en la lidia, Rafael González Villa “Machaquito” de Madrid, “Chicuelo de Méjico” y Tacho Campos, los dos últimos mejicanos. Torea las temporadas 1946 y 1947, alcanzando nu­merosos éxitos y se anima a tomar la alternativa el 25 de julio de 1947, en plena Feria de San Jaime, se la conce­dió “Gitanillo de Triana” (Rafael), con la presencia de Luís Miguel Dominguín y Rovira, y toros de la ganadería de Villagodio Hermanos, el toro que lo doctoró se llama­ba “Limpiador”.


Este mismo año, confirma en Madrid, el día 4 de oc­tubre, en la corrida a beneficio de la Asociación de la Prensa, Domingo Ortega fue el padrino y los testigos, Luís Miguel Dominguín y Paco Muñoz, se lidiaron cua­tro toros de Antonio Pérez-Tabernero y cuatro de Carlos Núñez. Después del doctorado, aún toreo quince corri­das ese año, la temporada de 1948, fue la que más se vistió de luces, llegando a las cuarenta y siete. Tras once años como matador de toros, se retiró en Méjico, en el año 1958. Fue un diestro bastante castigado por los toros, con valor y buen corte, su simpatía personal se transmitía en sus actuaciones. Residió muchos años en Madrid, tambien en Jerez de la Frontera. 

En el año 49 y en el 50 bajan considerablemente los contratos y decide comenzar una nueva etapa. «Yo no quería ni podía permitirme el lujo de ser torero de café, contando batallitas». «Hice amistad con un empresario portugués y organizamos festejos en el extranjero. Se celebraron corridas de toros en Mozambique, Angola, EE.UU, y Filipinas». Se trataba de un iniciativa que jamás se había llevado a cabo, siendo pioneros en organizar festejos taurinos mas allá de nuestras fronteras. «Mi amigo que se llamaba Alfredo Ovella tenía un gran espíritu emprendedor y además era un hombre que respondía». Toda una aventura llena de anécdotas y curiosidades.

domingo, 27 de noviembre de 2016

SIEMPRE HUBO DE TODO

  
Ninguna de las corruptelas actuales ha sido inventada ahora. Los toreros de estos tiempos no inventan suertes; pero tampoco han sacado de su cabeza ninguna de las trampas que usan en el juego de cubiletes con que engañan al aficionado y acaban por engañarse a sí mismos, pues que toman en serio y aceptan como verídicas las mentiras con que disfrazan su paso por las plazas. La costumbre de enviar telegramas, en los que aparecían los diestros como fenómenos del arte, aunque hubiesen estado para ser entregados a la Guardia civil, era tan antigua como el uso del telégrafo y para corroborar esta afirmación, he aquí una anécdota histórica que demuestra cómo las gastaban los toreros que, rendían en todo momento culto a la seriedad. 

Hace ciento cincuenta años que torearon en Santander los espadas Antonio Sánchez, el Tato y Gonzalo Mora dos corridas en dos días seguidos, con motivo de la feria de Julio. Los dos se hospedaban con sus cuadrillas en la misma fonda y comían en la misma mesa. Cuando el primer día terminaron de almorzar fueron abandonando el comedor todos y marchando cada uno a su cuarto a preparar la ropa para, ir a la plaza. Al quedar el Tato solo, llamó al puntillero,: que era a la vez criado y secretario,  le mandó redactar un telegrama con destino a uno de los periódicos de mayor circulación en aquella época. —Pon ahí, le dijo: «Toros buenos, Tato superior, aplaudidísimo; Gonzalo, mal, muy desgraciado.» Este parte lo mandas en cuanto acabe la comida, dijo el Tato, y ambos abandonaron el comedor, sin darse cuenta de que Gonzalo que había salido a fumar un cigarro al balcón, con vistas al mar, que tenía aquel departamento, lo había escuchado todo bien, oculto tras una persiana para no infundir sospechas. El diestro madrileño, que tenía mucha gracia y más intención, se comió la partida y no se dio por enterado aquel día. 

Al siguiente volvieron a sentarse a la mesa todos, y no contaba el popular Tato con la sorpresa que le estaba preparada. Antes de tomar el café dijo Gonzalo Mora a su puntillero, con aire de solemne seriedad: —Trae papel y tintero, que vamos a poner unos partes. Cumplió el subalterno la orden, y el jefe de su cuadrilla le dictó en alta voz para que lo oyeran todos: «Toros, superiores; Tato, desgraciadísimo, sacarónle medialuna. Silba horrorosa. Gonzalo, sublime. Aplausos, vivas, flores, palomas, entusiasmo general.» Mandó al secretario poner la dirección a los periódicos más en boga, y añadió imperativamente:Ahora mismo, llévalos al telégrafo, y así no llegarán tarde. Una carcajada general resonó en el comedor, y no fue el Tato el que menos exteriorizó la risa, no dándose por aludido en la terrible indirecta; pero cuentan los que conocían intimidades, que no volvió Antonio a poner más partes agraviando a los compañeros. De todo esto, resulta que aunque haya defensores del tiempo pasado, hay que reconocer que en todo tiempo y edad, hubo mentira y verdad, mucho más de la primera, que es rara casualidad hallar un alma sincera.

DE COMO ANTONIO CARMONA «EL GORDITO» MATABA TOROS A TIROS CON UN FUSIL REMINGTON, ENCARAMADO EN UN PESEBRE Y VESTIDO DE VERDE Y ORO, EN EL AÑO DE GRACIA DE 1880.


El 15 de Agosto de 1880 se dio en Orihuela la primera corrida de feria, estoqueando el Gordito y Lagartija seis toros de D. Fructuoso Flores, de Víanos, con divisa naranja. Transcurría la corrida sin grandes incidentes ni mayores entusiasmos, cuando, hallándose estoqueando Lagartija, que vestía de azul y oro, el cuarto toro [Desertor, negro cornicorto), que había tomado 12 puyazos, causando cuatro caídas y habiendo sido banderilleado por Isidro Rico y Manuel Gimeno después de recibir la res un pinchazo hondo entre huesos y una estocada corta a paso de banderillas, saltó la barrera frente a la puerta de caballos, entrando en la cuadra de éstos, de donde no hubo medio de poderlo echar, sacándose malamente los que había preparados para la fiesta.


Las malas condiciones de seguridad del lugar  y el peligro posible de que Desertor pudiese salvar el recinto de la plaza hicieron al Gordito consultar rápidamente con la presidencia, y autorizado por ésta, requirió un Remington de la Guardia civil con abundante dotación de cartuchos, y penetrando en la cuadra, con las precauciones consiguientes, tanto para él como para los que pudieran ser víctimas de su equivocada puntería, se encaramó en un pesebre con su flamante traje de luces verde recamado de oro, y desde tal baluarte comenzó á disparar tiros sobre la res hasta el número de once, el que dio fin de la vida del toro manchego con un balazo en el testuz. 


Ciertamente que tal hecho no constituiría motivos para un premio en un concurso del Tiro Nacional, pues prueba que el gran torero manejaba las armas de fuego con tan detestable puntería como manejó el estoque, pero ciertamente, asimismo, que su decisión salvó quizá de un día de luto la gentil población alicantina, y que el hecho, por lo extraño e insólito, es digno de figurar en la historia del toreo. No entramos en detalles del resto de aquella corrida, por ser cosa que al caso presente no interesa. Únicamente consignaremos, a título de curiosidad, que el sexto toro (Coronel, castaño) causó en una caída al picador Antonio Arce (que llevaba cerca de cuarenta años picando reses, y que, según parece, fue la última corrida en que toreó en su larga vida profesional), graves contusiones en el costado derecho y dislocación del brazo del mismo lado.