sábado, 23 de mayo de 2020

EL GORDITO

Fotografia realizada por Emilio Beauchy Cano y coloreada por mi.

Uno de sus biógrafos refiere que el «Gordito» soñó la suerte que había de atribuirle toda su fama, que en ello despertó, y llamando a sus hermanos José y Manuel, les contó el sueño y les propuso un viaje a Portugal para realizar y perfeccionar lo soñado. Marcharon, en efecto, los tres hermanos a Lisboa, donde torearon seis corridas y donde quedó cumplido el sueño de Antonio Carmona. Trascendió la noticia a España y el «Gordito»,se le considera el inventor del quiebro,aunque no lo fuese de hecho si fue quien lo popularizo, se cubrió de gloria y se hizo rico banderilleando. Cobraba como tal mucho más que lo que percibieran los mejores maestros. De cómo el «Gordito» ejecutaba su nueva y dificilísima suerte, da razón Sánchez Neira, en las siguientes líneas explicativas :
con una de sus cuadrillas

«Era, efectivamente, asombroso, ver a un hombre en el centro del redondel, atadas las manos unas veces, otras veces con grillos en los pies, o dentro éstos de un pequeño aro, o del hueco de un pañuelo, llamar a un toro, verle llegar, inclinarse a un lado, y, sin mover nada, absolutamente nada., los pies, darle salida por un lado, clavándole los palos y quedándose de brazos cruzados, esperando tranquilo el aplauso que todo el público, sin excepción, tenía que tributarle. 

Sí a lo dicho se agrega ver a un hombre sentado en una silla, o con otro hombre tendido a sus pies, esperar del mismo modo a la fiera, sin capa alguna en sus brazos , sin más que unas banderillas, muchas veces de a cuarta, el entusiasmo y la admiración tienen que subir de punto hasta el extremo, y todo el mundo tiene que conceder al inventor grandes cualidades de torero, puesto que sin valor, serenidad y perfecto conocimiento del arte, no es posible ejecutar bien, y sin exponerse a una desgracia, suerte tan difícil y lucida». El mismo Sánchez Neira decía de él «que rara vez hería por derecho y su muleta era de mareo».
Fotografia realizada por Emilio Beauchy Cano

En el año 1857 se presentó en Madrid, agregado a la cuadrilla de su hermano José, el «Panadero», que llevaba seis corridas contratadas. Ya Gordito», entonces meritorio, se distinguió por su fino modo de banderillear. Al año siguiente, segundo día de la feria de Sevilla,19 de Abril, el «Gordito “practicó públicamente por primera vez en España la suerte del quiebro, produciendo en el público un clamor de sorpresa y una oleada de entusiasmo. El 03 de Mayo del mismo año se celebraba en Ia plaza Bética la corrida de Beneficencia, y en cuanto salió el primer toro, Antonio Carmona arrojó el capote de que iba provisto y, cruzándose de brazos, cambió a la res con precisión absoluta, apoderándose de la hermosa moña que ostentaba, y que regaló a Sus Altezas los Infantes. Se cuenta que estando ya retirado, presenciando una corrida en la Plaza de toros sevillana. El público al verle pidió con entusiasmo que bajara al anillo y pareara a la res que se estaba lidiando. Accedió gustoso Carmona y no obstante ir vestido de caballero cogió los palos y citando al toro — que era noble — para el quiebro, consumó la suerte con toda perfección, dejando arriba—que dicen los revisteros —un par soberbio y llevándose la fiera en las astas el faldón de la levita del Gordito, de haberse ceñido tanto aquél. La ovación fue delirante.
1910
Con la aparición en el mundo taurino de El Gordito surgieron amplías discusiones entre la mayoría de los aficionados, respecto a si eran o no de su invención alguna de las suertes que practicaba, tales como el quiebro a cuerpo limpio y la suerte de banderillas realizada con aquel aliciente. Revolviendo papeles un bibliófilo a finales del sglo XIX dio con un escrito del famoso D. Leandro Fernández de Moratín, fechado en Madrid en 1776, en el cual se encuentran las siguientes líneas:
«... en tiempo de Cárlos I dos hombres decentes se pusieron en la plaza delante del balcón del Rey, y fingiendo hacer que hablaban, sin mover los pies del suelo, se libraban del toro cuantas veces les acometía, al cual burlaban con un quiebro de cuerpo...» Con esto, la discusión quedó zanjada en aquellas fechas, si bien no cabe duda de que fue Antonio Carmona quien reverdeció la suerte y la llevo a las mas altas cotas. El Gordito estrenó, entre otras plazas, las de: Bilbao (antigua). Málaga, Jerez de la Frontera y La Línea, Figuró como banderillero en las cuadrillas de Manuel Domínguez "Desperdicios" y sus hermanos José y Manuel Carmona "Los panaderos" llamados así por la profesión de sus padres que tenían una tahona en el sevillano barrio de San Bernardo.
1905

Dio la alternativa a José Lara "Chicorro", José Giraldez Diaz "Jaqueta", José Martín González Pinto "La Santera", Julio Aparici Pascual "Fabrilo", Manuel García Cuesta "El Espartero" y Rafael Molina "Lagartijo". En su cuadrilla llevó como Banderilleros a "Cara ancha", "Chicorro" y "Lagartijo", a este ultimo puso muchas veces como condición indispensable que fuese en su cuadrilla para que lo contratasen a él, amigo y admirador cuentan que cuando murió "Lagartijo" dijo ante su cuerpo presente "Contigo no pude".
Tuvo 9 hijos de los cuales uno, José, llego a tomar la alternativa anunciandose tambien como "El gordito" , Dos de ellos fueron comerciantes (Antonio y Felipe) y uno,Manuel, teniente de caballeria. Una de sus hijas se casó con José Anastasio Martin hijo de ganadero y posteriormente ganadero,por ésta línea, un biznieto de Antonio Carmona fue rejoneador en la primera mitad de los 40 del siglo pasado,anunciandose como "Pepe Anastasio".
Fue encarcelado en Valladolid haciéndosele además pagar una multa de mil reales por aquella autoridad local. La causa de tan severa medida fue que el torero en cuestión insultó desde la Plaza a los espectadores, cuando éstos silbaban. En aquella tarde parece que se convirtió la Plaza de Toros de Valladolid en una Babel, según los gritos y el desorden que reinó. Amenazado a punta de pistola en la estación de tren en Cádiz cuando regresaba a Sevilla después de torear por un individuo que el día anterior mientras toreaba salto al ruedo y lo ofendió, siendo abofeteado por Carmona. El individuo fue reducido por la cuadrilla con los estoques que portaban y detenido por la autoridad. El famosisimo tenor italiano y amigo personal,Enrico Tamberlik, lo contrató para actuar en Italia con el propósito de fomentar la cultura taurina en aquel país, hecho que nunca sucedió aunque no sabemos cuales fueron las causas.
con 4 de sus 9 hijos

Nunca se cortó la coleta, nunca la tuvo, decía que la toreria y la habilidad que había que tener no la proporcionaba la coleta, manifestó su retiro dejándose crecer el bigote.

Me llama mucho la atención, esta lista de regalos recibidos durante su carrera por Antonio Carmona Luque "El Gordito" y publicada en 1865 (24 años antes de su retirada en 1889, con lo cual es de suponer que la lista al final de su carrera seria interminable) en el librito editado en Sevilla "Verdadera biografía del célebre espada, sevillano Antonio Carmona y Luque, (vulgo el gordito)" firmado por un tal "MSMG", vaya ud. a saber.
"El gordito" se retiro millonario e invirtió en inmuebles de los que vivió el y su familia cómodamente durante 31 años hasta su muerte a los 82 años, ocurrida en 1920.
Con su hijo Manuel, teniente de caballeria


"DEMOSTRACION DE LOS REGALOS MAS IMPORTANTES CON QUE HA SIDO AGRACIADO EN ESPAÑA Y PORTUGAL EL DIESTRO ANTONIO CARMONA EN PREMIO DE SUS HEROICOS TRABAJOS. ESPAÑA . Sevilla.S. M. la Emperatriz de Austria (consta en la página 27 J Idem.
—SS AA. RR, Los Excmos. Infantes Duques de Montpensier. —dos estuches: uno conteniendo útiles para fumar; y el otro, de viage; ambos de oro esmaltado; y seis cajones de cigarros habanos. Logroño
—Excmo. Sr. é Ilustre Duque de la Victoria: una sortija con un buen brillante, Madrid.
—Excmo. Sr. Duque de San Lorenzo.—Un lindo juego de botones, y pasadores (gemelos) de brillantes. Idem.
—Dicho Sr. Duque de San Lorenzo: una espada para matar toros, con un membrete grabado que expresa «Fernando VI I á Francisco Montes, año de 1832.» Algeciras.
—Excmo. Sr. General Serrano Bedoya: una petaca manileña, superior. Puerto de Santa Maria
—Excmo. Sr. General Echagüe: igual objeto. Madrid
—Excmo. Sr. D. José Salamanca: una expresión metálica cuantiosa. Sevilla.~Sr. Marqués del Saltillo, conde del Aguila y otros personajes; el mismo obsequio. Cádiz.
- El Doctor Don Juan Ceballos; una petaca de oro, filigranada, chinesca, bellisima. Idem.
—El Sr. D, Antonio Hurtado, Gobernador que fue de dicha plaza; una elegante y rica leontina de oro. Madrid.
—Sr. Don Manuel Sánchez Mira; otra gran petaca de oro, esmaltada. Idem. Sr. D. Antonio Gil: otra magnifica petaca de plata, filigranada. San Roque. -Sr, Don Roque Linares: otra buena petaca de plata.
— Sr. Don Francisco Martínez Polo: una preciosa caja, con pertrechos para afeitar, y una petaca de terciopelo bordado con hilo de oro. Madrid.
—Sr. D. Tomás Solís; un par de tirantes bordados en terciopelo con hilo de oro, y hebillas del propio metal. Valencia.
—Sr. D. Froílan Torija: dos cubiertos de plata, singulares. Jerez de la Frontera.
—Sr. Don Guillermo Angulo (hijo): un caprichoso estuche con útiles para fumar. Bilbao.—Los actuales empresarios de toros: una escopeta de dos cañones, con todas las suertes del toreo grabadas en plata, Sevilla y Cádiz.
—Sres. Don Manuel Lándara y Don Tomás Fernandez, administradores de la empresa «Cordobesa»: una petaca de plata esmaltada. PORTUGAL . Lisboa.
—Excma. Sra. Duquesa de Parmélo: una cadena de oro, y una sortija de brillantes escelentes. Idem.
—Ilustre Señora Condesa de Carballár: otra sortija también de brillantes finísimos. Idem.
—El Sr, Conde del mismo título: dos petacas; una de nácar, y otra de plata martillo. Idem.
—Señor Don Juan Bernardino: un par de banderillas, cubiertos los palos con carey, y las púas y casquetes de plata. Idem.
—Sr. D. F. Mato: una petaca de oro. Idem.
- Sr. D. Antonio de Costa Guerra: un juego de botones y ,una sortija de puro oro. Idem.
— Una sociedad de jóvenes aficionados á la lidia: una hermosa cadena y cilindro de oro. Idem
—Varios comerciantes españoles: otro juego de botones de ricos diamantes. Y por último: un crecido número de elegantes coronas de plata y oro, y profusas dádivas metálicas, efectos y caprichos, por desconocidos individuos de ambos reinos y extrangeros "
1910 su casa

Un ramito de claveles
le echó al Gordito una niña
¡Ay! lector, por un clavel
de aquellas manos de armiño
me estaba yo dando quiebros
a mil toros veinte siglos!
Fuentes: "Sol y Sombra", Momo Carmona (El Gordito) Madrid Ginés Carrión.1908, "La Fiesta Brava",Treinta años de crítica taurina en "El liberal" de Sevilla, "Alrededor del mundo" (Madrid). 10/1/1901, página 22. "La Unión ilustrada". 15/3/1931, página 32


jueves, 14 de mayo de 2020

EL SALTO DE CACHETA

Poco es lo que se puede decir dé Cacheta, que debió su fama a la habilidad con que practicaba un salto— que no ha intentado siquiera, que sepamos, ningún otro torero español,— el salto de cabeza a rabo, a pies juntos, a cuerpo limpio y sin tomar carrera. Así lo hizo en Madrid en la novillada que se verificó el 30 de Marzo de 1884, con el tercer toro. 

Al salir la res de una vara, la esperó capote al brazo y saltó dejando la capa en el suelo, al lado derecho, cayendo por la cola del bicho y siendo premiados su agilidad y su arrojo con una ovación. En investigaciones propias, encuentro en la revista LA LIDIA la siguiente aportación del periodista e historiador taurino Mariano del Todo y Herrero: «Recorridas algunas comarcas, vino a parar a Madrid, centro común de todo cuanto encierra alguna novedad, y presentóse en nuestro Circo por el año 1884 como banderillero, y ejecutando desde luego en la primera corrida en que tomó parte, el salto consabido, que después de visto varias veces, fue bautizado por unos con el nombre de «salto de Cacheta», atribuyéndole su invención, y por otros con el de «salto de la eternidad», fundándose los que la califican de esta última manera, en las consecuencias no muy provechosas que en varios casos había tenido para el intérprete, particularmente una tarde en que alcanzado por el toro quedó casi desnudo, y fuerte y abundantemente contusionado en cara y cabeza». 

«Cacheta» se hizo famoso con su salto, que realizó en la mayoría de plazas españolas y francesas. En América consiguió también triunfos sonoros, principalmente en Cuba, en cuya isla y entre las poblaciones de La Habana, Cárdenas y Cienfuegos, hizo una provechosa campaña. 

La ilustración que acompaña a este texto fue publicada en la revista "Blanco y Negro" de Madrid el 16/10/1910.

jueves, 7 de mayo de 2020

LA FATALIDAD



"Joselito" se campanea en el aire, luego se abate en el suelo. De allí le recogen los subalternos, que le conducen a la enfermería. Por el callejón, los labios resecos del herido profieren una sola frase: — ¡Ay "Blanquet" que me ha "echao" las tripas fuera! Hasta aquí, no hay terror por el percance. Su gesto es de doler, un dolor profundo, que sólo se manifiesta, al ser tendido sobre la mesa de operaciones, en un imperativo de abandono y desafío: —« ¡Dejadme! Tres médicos de guardia en la enfermería. Don Francisco Luque don Leandro Pajares y don David Ortega. Comienzan a curar al herido, y la intervención de los galenos es presenciada por los practicantes y por algunos amigos del diestro, una voz clama impaciente. - —Que avisen a Mascarel para que practique una laparotomía. En aquel preciso instante penetra en la enfermería el médico forense de Talavera. Ha sido requerido con urgencia. 'Treinta minutos escasos, a galope tendido de un coche de caballos, es el tiempo que media desde la cogida de "Gallito" hasta él .momento de la entrada en 3a enfermería de este médico, número cuatro, ante el torero caído. El recién ¡llegado observa el rostro contraído de José. Oye su voz angustiada que reclama a Mascarel. Toma el pulso al sevillano. Observa las pupilas, y una frase, sombría, dirigida a nadie, dirigida a todos, resuena en la pequeña estancia: —Atiendan ustedes al estado genera! Un silencie denso, aplomado, cae, se extiende y recubre el ambiente. "Joselito" reposa para siempre sobre una cama metálica. Duro colchón, como su dura vida. La corrida termina. Entra Sánchez Mejías, capote al brazo, sudoroso el rostro, plegada la frente. Se encamina lentamente hacia el doliente. Intenta pronunciar unas palabras de ánimo, porque sospecha que aun perciben el sonido los oídos del amigo. Pero la frase se corta en el doble silencio de seres que no hablan y pulso que no late. Ignacio se pasa la mano por el rostro. Resbala una lágrima, entre surcos, de mejilla rugosa. Y el compañero de lidia invoca al Todopoderoso: —jAy, Dios mío!... He aquí, sucintamente, la película de un hecho ocurrido hace treinta y cinco años. Sin poner ni quitar una coma a lo que sucedió en Talavera.
La autopsia practicada el día 17 por el médico forense, doctor José Fernández Sanguino, ayudado por los doctores Antonio Fernández-Sanguino y Fermín Muñoz Urra, puso de manifiesto lo siguiente: "En la inspección exterior, una herida de forma circular, de siete centímetros de diámetro, en la región hipogástrica derecha. En la cavidad abdominal, perforación de peritoneo y rotura de Ares asas intestinales. Desgarro de la aorta descendente a 1 nivel del cuerpo de la segunda vértebra lumbar... Hemorragia interna, producida por la herida arterial, mortal en pocos minutos, y sin posibilidad de ninguna intervención científica." EL torero se llamaba José Gómez Ortega. El toro "Bailaor" pertenecía a la ganadería de la viuda de Ortega. Uno de los médicos de guardia en la enfermería era don David Ortega. El párroco oficiante en el traslado de los restos de "Gallito" hasta la estación del ferrocarril fue don Saturnino Ortega. Y el escribano de la causa llevaba por nombre Francisco, y se apellidaba Ortega..; Una coincidencia extraña, ligada a la fatalidad, que brindo a los curiosos y coleccionistas para su conocimiento.
María FERNANDEZ-SANGUINO ABC de Sevilla 15/05/1955 PAGs.8 y 9

LA HUERTA DEL GALLO

Allá por el año 1875, uno de les toreros que apasionaban a las multitudes era Fernando Gómez "el Gallo", hermano de José Gómez "el Gallo", banderillero de "el Tato". Fernando tenía la más pura escuela sevillana, poseía arte la gracia y también valor, como lo acredita el quiebro de rodillas, pase de su invención. Cuando en una de sus tardes triunfales en la feria, de Sevilla, le vieron torear los duques de Alba, estos grandes señores no sólo sintieron una gran admiración por el torero, sino que le otorgaron el título de su amistad. Fernando "el Gallo" era invitado con mucha frecuencia al palacio de las Dueñas, y dicen que en la mesa de palacio, siempre había un cubierto destinado, a "el Gallo". 
Fernando Gómez García "El Gallo"

El duque y la duquesa le llamaban Fernandito; a él recurrían cuando necesitaban un buen cuadro flamenco en sus fiestas. A uno de ellos asistió una hermana de Gabriela, llamada Carlota Ortega. Esta suplicó a su cuñado Fernando que la llevase a conocer a la duquesa Rosario, cuya fama de simpatía era grandísima. Cuando la gran duquesa la vio bailar, la sentó a sus pies,en un cojín, y le dijo: "Vente conmigo a Madrid para que me acompañes y me enseñes a bailar." En este grado de amistad y simpatía estaban los duques de Alba con "el Gallo" y su familia cuando aconteció un triste suceso que había de estrechar mucho más estos lazos. - Una hija de "el Gallo", llamada Rita, ha muerto. La mujer de "el Gallo", Gabriela, se halla deshecha, se negaba a comer y no quería seguir viviendo en su casa de la calle Re- » yes Catolices, porque todo le recordaba a su hija. Mi abuelo estaba muy preocupado, habló con el duque de Alba, le contó sus tristezas, sus desvelos por ' su mujer, y el duque, siempre solícito, le propuso que se marcharan al campo, a una finca que él tenía en un pueblecito cercano a Sevilla, Gelves, en cuya iglesia están enterrados varios antepasadas duques de Alba.
Así tuvo que suceder para que allí naciera el más grande coloso de todos los tiempos taurinos, "Joselito". A esa finca le llamaron desde entonces la huerta del Gallo; a ella fue muchas veces a comer un "menudo" (callos) el duque de Alba. En esta histórica huerta, con plantaciones de naranjos y limoneros, cuajada de flores; con una fuente de agua fresquísima, con su ' gran alberca, donde iban, las mujeres del pueblo a lavar, pagando una perra chica; en esta huerta dieron sus primeras lecciones de toreo los hijos de "el Gallo". José, que aún no contaba dos años, decía: "Mamá, dame un capote que "vía torea" los "queterro". En su placita de toros, el señor Fernando encerraba algunos becerros para enseñar a sus dos hijos, Rafael y Fernando. "'Joselito" cogía su capote y sus hermanos, con unas cornamentas, hacían de toro. Al cumplir José los dos años, murió Fernando Gómez "el Gallo". Este decía de su hijo: "Mi José será un mal torero o un fenómeno." A los cuarenta y ocho años moría de una afección al corazón un gran torero y un gran hombre. 
Gabriela Ortega Gómez ,nieta de Fernando "El Gallo"

Poco antes le dijo a su mujer, por la que había sentido siempre una gran pasión: "Gabriela, eres "mu" joven y tendrás que casarte otra "ve". A lo que ella contestó con desesperación y firmeza; 'Fernando, yo te juro por nuestros hijos que no habrá otro hombre en mi vida." - Ya está sola la "seña" Gabriela, con treinta y cuatro años y seis hijos, pero ella; es de la casta de mujeres que no se acobardan. Luchó, sufrió y vivió por sus hijos. Ejemplo de esposa leal y de madre sublime, ella fue como, la mujer fuerte de la Sagrada Escritura. Se quedaron a vivir en la huerta, porque todos le tenían mucho cariño. Cuando Rafael, el hijo mayor, tenía armado un alboroto en Sevilla como novillero; cuando las gentes, esperando que abrieran la taquilla de la plaza, se quedaban a dormir en la cola; cuando los pobres empeñaban para poder ver "ar Gallito"; cuando las mujeres le asediaban como torero y como hombre; cuando hasta el mismo gobernador iba a felicitarle al hotel y le echaba aire con un abanico; con todo ese ambiente de gloria, al llegar la noche, Rafael se montaba en su cochecito, tirado por su jaca "Chispa", y se iba a la huerta de Gelves, donde le esperaba su madre,- con un cocido a lo sevillano con mucha pringue (que nosotros llamamos "berza"), el gazpacho y aquel agua más fresquita que la nieve. Murieron los duques, pero la amistad no se acabó. Rafael "el Gallo" continuó la amistad con los nuevos herederos, como después "Joselito".

En la finca de Gelves, de los duques de Alba, llamada todavía la huerta del Gallo, se ve una placa en bronce que dice: aquí nació José Gómez, Gallito." de esta manera han quedado unidas en la historia la Casa de Alba y la dinastía de los "Gallos. Este fue el relato de los hechos tal y como lo contó Gabriela Ortega Gómez para ABC el 25/10/72

miércoles, 6 de mayo de 2020

UNA CARTA PINTORESCA


"Hace ya unos años, y gracias a la amabilidad de mi buen amigo Gonzalo Segovia, de Jerez de la Frontera, me fue factible explorar el epistolario que conserva en su poder del conde de Casa Segovia, y dar a conocer unas cartas inéditas de Fernán Caballero, Tula Avellaneda, así como otra, buenísima, de Bécquer. Además, entre las que transcribí, entonces, no aireadas todavía, se encontraba esta que presento ahora, de Fernando Gómez El Gallo, que por su carácter pintoresco y singular y por la escasez de muestras semejantes en figuras taurinas del pasado siglo —en general, bien poco inclinados a coger la pluma— considero interesante. 
Fernando Gómez García "El Gallo"

Dicha misiva se la envía Gonzalo Segovia, desde Málaga, a su tía Mercedes, coleccionista de cartas. Está fechada en Montevideo a 12 de diciembre de 188S v dice así, textualmente, a excepción de algunas palabras para mi ilegibles, por muchas y pacientes vueltas paleográficas que les llevo ya dadas: «Mi querido amigo Domingo, deseo te alle bueno, llo llegué a esta con un biage feliz y sin ninguna novedad el mismo día que llegué toreé la primera y salí bien. Pero creo que no concluiré toda la corrida porque en Buenos Aires ay cólera y aquí no dejan entrar de fuera y todo los días disen que aquí hay alguno caso de modo que puede figurarte el miedo que ay en esta y no va mucha gente a los toros y aller lla no querían dar permiso para la corrida. Pero por fin lo dieron. Si proiven los toros salgo enseguida para España. Beremo lo que sucede, es todo cuanto tengo que desirte por oi...» (Aquí la frase a la que no pude cogerle la punta. Al parecer dice: «la torcía escogiendo surada pasa dava mí.») «Recuerdo a nuestro amigo chilindro Juan León Emilio Pener (?) y demás amigo y tu savé que te quiere como a un hermano... Fernando Gómez». Una rúbrica laboriosa y a continuación, de postdata: «Dime que torero ay ajustado para este año en esa. Bivo calle Mini nüm. 21. Recuerdo de toda la cuadrilla».
José Paúl y Angulo politico español

Lo primero en llamar la atención son las garrafales faltas ortográficas. Junto a la consabida s por c, la 11 por la y, las b por v, amén de un par de «hay» sin h. Pero, en fin, tampoco le demos demasiada importancia, sobre todo si no nos olvidamos de que también las tuvieron, y del mismo o parecido calibre, personajes de mucha mayor categoría y campanillas en aquel siglo. Por ejemplo, Frita En una carta del Conde de Reos al Conde de Lucena, pidiéndole un puesto en la guerra de África, veréis faltas peregrinas. Ni más ni menos que siete. A la misma Isabel II os será dado cazarle algunas. Natalio Rivas refiere que un gobernador levantino escribía a Nicolás María Rivero, en 1870: «hayer dominé la situación que se presentó dificultosa; si oy se repitiera...» Don Nicolás contesta, felicitándole, y le añade de colofón el siguiente consejo: «la hache es una letra muy moderna; no «a de ayer, es de hoy». Como veis, la ortografía andaba un poco en mantillas y cada cual tiraba, muchas veces, por la letra de enmedio. Lo que sí nos impresiona será ver a nuestro sevillano —38 años cumplidos-- torear el mismo día de su llegada, dos» pues de una travesía tan larga como Fatigosa, por muy feliz que quiera pintárnosla. Hoy que saltamos el océano a piola, por el aire, en cuestión de unas horas, deberíamos destocarnos ante las energías de aquellos hombres forjados a machamartillo. Femando, por otra parte, ha desembarcado sin suerte. SI cólera en Buenos Aires anda haciendo de las suyas y teme vayan a suspenderse las corridas que restan. No fue así, porque, según leemos en Cossio, torea, de nuevo, en Montevideo, el día 15, o sea, tres fechas más tarde, con la mala pata de que un toro le pega un puntazo en la mano derecha, al borde de la cicatriz producida por el estoque al entrar a matar a un Banuélos, en Madrid, en abril de 1884, un año fatal para Fernando, puesto que en Junio sufrió otra tarascada, y grave, de un Veragua. Si a ello unís el adiós definitivo de Guerrlta, su impar banderillero, que se pasa, a Lagartijo, y el «desastre» —así lo califica Cossio— de su última actuación en Madrid, en octubre, cuando la alternativa del Espartero, comprenderéis cómo Fernando Gómez, al que no soplaban buenos vientos, quisiera probar fortuna allende los mares. No era tampoco ni la primera ni la Última vez en visitar América. Ya lo habla hecho a La Habana, y aún volverla allí y a México en 1888. ¿Recordarla Rafael «El Gallo», en sus idas y venidas por los países hermanos, por las «Pompeyas del lujo asiático», cuanto contara su padre de aquellos entrañables tiempos? ¿Escribiría también, entonces, Fernando, a Gabriela Ortega? ¿Cómo serían aquellas líneas a Gabriela, caso de que fueran escritas, Rafael con tres años y Fernando con uno? (Gabriela vivía ya en Sevilla, donde se trasladaron a renglón seguido de nacer Rafael, en Madrid, en la calle de Los Madrazo, y fue después cuando decidieron irse a vivir a la huerta de Gelves. Fernando Gómez era un hombre do fácil, «calificada» palabra. En su casa, en su «universidad» sevillana, doctoraba como nadie al hablar de tauromaquia. [Se las sabía todas! [Qué bien decía y cuánta lógica tenían sus. argumentos!
El autor del articulo, Jesús de las Cuevas

En teoría muy pocos pisaron tan firme; la dificultad consistía, en explicarla, luego, en la realidad, en la arena de la plaza. Y ¡cuidado! que nunca careció de valor. De maletilla, de Gallito Chico, llegó a tenderse ante «Regalado», un toro feroz y enorme, y ya sabéis la receta in mortal de Pedro Romero: «Más se hace en la plaza con una arroba de valor y una libra de inteligencia, que al revés». Pero su fuerte estaba en la gracia, en la destreza. Nadie como él para dibujar las largas de rodillas. Llegó a hacerlas sin capote y con los brazos cruzados, y sus «recortes de cadera», sus quites a medio capote fueron inimitables. Idéntico salero fluía en su conversación a cada momento, y dichos y ocurrencias hicieron época. Esto aclara la sabiduría única de Joselito, su último hijo —contaba éste veintiséis meses al morir Fernando—, o la elegancia inmensa de Rafael, del que recuerdo siempre una frase de Waldo Frank: su chaquetilla de torero era como un frac al que le hubieran cuitado los faldones. Pero retornemos, por favor, a Montevideo, para ver pasear a Fernando Gómez, como un rey desterrado, por parques y. avenidas. Más bien bajito, las piernas algo zambas, la tez aceitunada y lorquiana. «Si provén los toros salgo enseguida para España». La Patria, que le tiraba, furiosamente, de las solapas. ¿Más quién organizó aquellas corridas? A guisa de curiosidad, Paúl y Ángulo, el revolucionario atormentarlo de Jerez, pensó, en algunos de sus años delirantes, dar corridas en Uruguay y en la Argentina, donde existía una tradición taurina que ascendía a la época colonial, y al que le tiente el tema de los toros allá, en el XVIII, que lea el artículo de Torre Revello, escrito en Sevilla e inserto en «La Nación», de Buenos Aires, en mayo de 1927, donde no falta ni sobra ni una coma. De cualquier forma, desconozco de quiénes fueron los toros, como también; quién pudiera ser ese Domingo al que Fernando quiere «como a un hermano» y al que dirige su sabrosa carta. En verdad, a Fernando Gómez no le disgustaba escribir. En la misma agonía, que sepamos; garabatea una misiva patética al compadre Guerrlta, encomendándole los hijos. «No los deje sin pan». Por lo visto, no sospechaba el futuro espléndido que Dios les tenía reservado. Porque figuraos el pan que irían a necesitar, andando el tiempo, aquel par dé fabulosos maestros de la tauromaquia, que crecían, entonces, a su alrededor, en el aire mágico de la Huerta de Gelves".
Jesús DE LAS CUEVAS ABC SEVILLA 22-09-1965 página 11

miércoles, 15 de abril de 2020

BONIFA


Eduardo Albasanz Sánchez, El Bonifa o el cojo Bonifa sobre él,Cossío relata que había nacido en Madrid el 15 de septiembre de 1869 y que, huérfano desde muy niño, se hizo vendedor de periódicos y décimos de lotería. Comenzó a frecuentar las capeas de los pueblos y después a trabajar bajo las órdenes de algunos novilleros de la época, siendo Cándido Martínez (Mancheguito) uno de sus más constantes jefes. A las órdenes de Mancheguito se presentó en Madrid el 1892 por vez primera, resultando lucida su labor. Al finalizar ese año marchó a Filipinas en la cuadrilla del Americano. En 1893 fue contratado por la empresa de la plaza de Murcia y visitó plazas de Francia a las órdenes de Adradas llegando a alternar con Félix Robert. En 1895 y 1896 figuró como sobresaliente en algunas corridas, en 1897 estoqueó novillos en varias ocasiones y el 27 de febrero de 1898 se presentó en Madrid de novillero, echándole al corral su primer toro. Durante 1898 y 1899 alternó su labor de banderillero con la de matador de novillos, toreando en Barcelona, Zaragoza, Valencia o Burgos y alternando con Vicente Pastor, Regaterín, Platerito y otros diestros. En 1900 trabaja como banderillero y sobresaliente, marchando a América hacia el mes de agosto, toreando varias corridas en Rosario, provincia de Santa Fe, Argentina. Formó en la cuadrilla de Reverte y luego en la de Luis Mazzantini en la que estuvo hasta la retirada de este. Desde entonces se ajustó de banderillero sin cuadrilla fija, actividad que acompañaba con la de gerente de una pequeña plaza sobre cuya situación no se ponen de acuerdo las fuentes, pues según Cossío estaba edificada cerca del Puente de la Princesa, según Cañabate estaba en La China y según el diario ABC (5 de mayo de 1914) en Las Delicias. Sobre esta placita, Cañabate aporta información en una columna publicada en la revista El Ruedo el 27 de marzo de 1947, donde afirma que él frecuentó dicha plaza en su juventud, y aporta una fotografía realizada en el año 1910 en la que se ve a Gallito pasando por alto a un "novillo"en dicha plaza, antes de comerse una paella en compañía de varios aficionados. Eduardo Albasanz fue, en opinión de Cossío, un buen peón y un regular novillero que siempre se distinguió por su oportunidad en los quites, su buena colocación, sus conocimientos del arte y su simpatía natural. Murió, pobre y olvidado, el 7 de mayo de 1929.
Sobre el decia Gonzalo Gil Gonzalez lo siguiente: Se llamaba Eduardo Albasanz, de nombre artístico "Bonifa"; entró en la Asociación en noviembre de 1909, y de él dice Josefina Villaplana, que era la hija de su compañera: «Mi pobre padrastro, después de torear cuarenta años, todo lo que nos pudo dejar fueron mil pesetas que daba la sociedad cuando él murió.» Efectivamente, este párrafo resume la vida profesional de un torero sin suerte. Su revés de fortuna empezó el 29 de junio de 1923, cuando en la novillada de la plaza de Soria sufrió la cogida de un novillo que le provocó una lesión en la región inguinal y un "varetazo" en el pecho. Como consecuencia de la primera se le produjo una hernia en pocos años, y a causa del golpe en el pecho sufrió un hundimiento de tórax que le ocasionó pronto problemas respiratorios, probablemente a causa de alguna costilla que acabó mal soldada hiriéndole un pulmón. Una tarde de 1926, toreando en Jadraque (Guadalajara), el primer toro lo empujó contra la barrera, donde se golpeó fuertemente en el costado. Dentro de su pecho algo debió romperse porque se agudizaron sus problemas respiratorios y jamás recuperó su fuerza y su entereza. Dos años después, en 1928, murió en su casa sin más aplauso ni consuelo que los cuidados de su familia, a la que dejó arruinada. Es la historia resumida de un torero sin fortuna.

martes, 24 de marzo de 2020

JUAN ARIAS

La foto original es en byn, coloreada por mi


1951 fue un año convulso, se desarrollaba la guerra en Corea con la ocupación por parte de las tropas de la Onu de Seul, Estados Unidos hizo varios ensayos nucleares en el atolón Enewetak ,en España se estrena la película La revoltosa, protagonizada por Carmen Sevilla y Tony Leblanc, Winston Churchill inicia su segundo mandato como primer ministro y Juan Domingo Perón es reelegido presidente.

Málaga es una ciudad moderna y cosmopolita con rincones que han sabido conservar su esencia. Es el caso de El Palo, un barrio marinero cuya historia está estrechamente vinculada al mar y donde las tradiciones permanecen intactas.
En el bonito barrio de El Palo, nacio el 2 de mayo de 1951 Juan José Segado Arias, "Juan Arias" para el mundo del toro y del toreo. Desde muy pequeño Juan sentía la atracción por los toros y su mundo, con nueve años resolvia la distancia entre su barrio, unos seis kilómetros, y la “Malagueta” unas veces en el tranvía y otras como podía, para no faltar a su cita con la señorial plaza que lo tenia cautivado, casi hechizado. Juan se propuso ser torero, esa era su meta, con diecisiete años “se va de su casa”, así lo cuenta él , como la tremenda aventura que fue de un muchacho lleno de ilusiones de maletilla con un amigo por los campos de Sevilla y Cádiz ,provincia en la que hizo cuartel entre las localidades de Alcalá de los Gazules y Medina Sidonia en donde “se orientaba de los tentaderos”.

En aquella época hizo amistades con muchos chavales que aspiraban como él a ser toreros, entre otros muchos Miguel Márquez,Antonio José Galán.Su primera novillada la toreo en Vélez Málaga “un 16 de mayo de 1970 feria, y corte un rabo y ya empezaron a ayudarme y me pusieron en 12 novilladas seguidas” se estrenaría con los del castoreño ese mismo año. 

Toreó 60 novilladas picadas e hizo el paseíllo en cosos tan importantes como Valencia -donde sufrió una grave cornada-, Granada, Córdoba, Almería, Málaga, Bilbao, Sevilla -dio dos vueltas al ruedo-... Pocos toreros pueden decir que mataron como único espada -seis astados- cuatro novilladas. Ocurrió en Málaga, Motril, Antequera y Tomelloso. Tampoco hay muchos que presuman de haber matado tres novilladas en un mismo día: a las 12.00 horas en Nerva; a las 18.00 horas, en Valverde del Camino, y a las 23.00 horas, en Aracena. Las tres, en la provincia de Huelva. La carrera de Juan Arias estuvo llena de cambios en el escalafón y de nombres artísticos, porque se anunció después como Juan José Málaga al renunciar la alternativa. Luego se hizo banderillero y más tarde volvió a ser novillero con el nombre de "El Cabrero", pero vamos por partes:

Tomó la alternativa en Málaga el 8 de septiembre de 1974 de manos de Manolo Ortiz, con José Ortega de testigo y toros de José Domecq, el Padrino fue Manolo Ortiz y el testigo José Ortega. También actuó en esa corrida el rejoneador Bombita.Renunció a ella, se hizo banderillero y más tarde volvió a ser novillero anunciándose como Juan José Málaga 'El Cabrero'.

Volvió a tomar la alternativa el 4 de septiembre de 1983. Ocurrió en Nerja con José Mari Manzanares de padrino y José Luis Galloso de testigo. Los toros fueron de Pérez Pacheco. «Manzanares me dio la alternativa por amistad. Fue la primera vez que él, una figura del toreo, iba a una plaza portátil».En una corrida celebrada el 1 de noviembre de 1977 y en la que Juan Arias se despedia de la afición su padrino Manolo Ortiz, ya banderillero por esa época, fue cogido de gravedad, la femoral, hubo un toro de rejones de Manuel Camacho,para Luis Valdenebro (vuelta) y se lidiaron dos de Lacave y dos de Vázquez Silva. Juan Arias, palmas y vuelta al ruedo. Avelino de la Fuente, oreja y pitos. 


Pocos toreros pueden decir que mataron como único espada -seis astados- cuatro novilladas. Ocurrió en Málaga, Motril, Antequera y Tomelloso. Tampoco hay muchos que presuman de haber matado tres novilladas en un mismo día: a las 12.00 horas en Nerva; a las 18.00 horas, en Valverde del Camino, y a las 23.00 horas, en Aracena. Las tres, en la provincia de Huelva. Se retiró en 2008. Juan Arias ha sido desde entonces un exitoso hombre de negocios y empresario taurino de las plazas de la plaza de Torremolinos Benalmadena y Mijas y hoy dia a sus 69 años, un hombre jubilado al que le gusta rodearse de su familia y sus amigos.

sábado, 15 de febrero de 2020

MANUEL CORZO ANDALUZ "CORCITO"




“Corcito” nacio el 24 de octubre de 1880 en el popular barrio sevillano de Triana. Manuel Corzo Andaluz se sintió atraído por la profesión de torero desde que era un chaval. A mediados de la década de los años noventa andaba presentándose en cuantas tientas y capeas iban saliendo a su paso. Finalmente, tras varias pruebas de escasa importancia, en 1897 consiguió llamar la atención de los taurinos de su entorno y fue incluido en el cartel de una novillada anunciada en la plaza de Sevilla, donde el joven Manuel Corzo estoqueó su primer novillo. Cayó en gracia, a partir de entonces, a su paisano el matador de reses bravas Antonio Fuentes y Zurita, que por aquel entonces andaba colocado en los primeros puestos del escalafón. Fuentes, promociono la carrera del joven Corzo, consiguió que fuera anunciado en un cartel en las arenas madrileñas, a través de las cuales hizo el paseíllo el día 30 de enero de 1898, en unía corrida en que rejoneó Badila, acompañado del joven novillero José Pascual ("Valenciano"). Se jugaron aquella tarde reses procedentes de los hierros de don Félix Gómez y de Bertólez, frente a las cuales anduvo muy valiente y eficaz Manuel Corzo en el manejo de capa y muleta, si bien falló a la hora de ejecutar la suerte suprema.
Foto de Fuentes y Corcito con sus  cuadrillas el dia de la alternativa de este ultimo

El día 29 de junio de aquella temporada de 1898 Antonio Fuentes y Zurita contrató al joven Manuel Corzo de sobresaliente en un festejo en el que el maestro había de enfrentarse en solitario a seis reses de la ganadería de Biencinto. Fuentes resultó violentamente atropellado por el tercero de la tarde, que le propinó un fuerte golpe en el pecho. Ante la imposibilidad de que el maestro continuase sobre la arena, Manuel Corzo Andaluz asumió la responsabilidad de liquidar ese tercer toro y los tres que aún aguardaban en los corrales. La severa afición de la Villa y Corte valoró en mucho esta prueba de madurez de "Corcito", quien, aunque no brilló a una gran altura artística, supo mantener el tipo y conservar la sangre fría durante la lidia y muerte de cuatro reses bravas, en la plaza de toros de Madrid, sin haber tomado la alternativa.
Corcito con el toro de la alternativa

Al término de dicha temporada decidió cruzar el Atlántico y establecerse en México, país del que ya no habría de regresar. En Ultramar, amparado también por el renombre de que gozaba allí Antonio Fuentes, consiguió algunos contratos que acabaron permitiéndole tomar la alternativa, en una ceremonia que se verificó el día 4 de febrero de 1900, en la plaza de la capital azteca, donde se anunciaron 4 reses criadas en las dehesas de El Cazadero Y 2 de Miura siendo que 1 de las de Miura lo fue del hierro de Càmara para Antonio Fuentes y Enrique Vargas “Minuto” que no actuo por enfermedad siendo sustituido por “Corcito” que seria alternativado. Feliz por la acogida que le deparó el público de México, contrajo nupcias y se instaló definitivamente allí, para tomar parte en las diferentes ferias del país que se sucedieron durante la primera década del siglo XX.
El día 23 de octubre de 1910, cuando toreaba en las arenas de San Luis de Potosí, acompañado por el diestro charro Manuel Lavín ("Esparterito"), fue gravísimamente corneado por un toro marcado con el hierro de Agostadero. El toro que le cogió fue el tercero de los que le correspondía estoquear, lo engancho al torearle de muleta y le volteó horriblemente entre los cuernos, sin que los individuos de la cuadrilla pudieran prestarle auxilio. El público, sobrecogido .de espanto, abandonó la plaza en su mayoría. Los médicos que asistieron al espada le apreciaron una herida de 35 centímetros en la región glútea penetrante en la cavidad peritoneal y en vista de la gravedad de su estado hubo que aplicarle una inyección de estricnina. Fray Benigno Arias y fray Manuel da los Ángeles concedían al pobre torero los auxilios espirituales. 
Durante los tres días que estuvo luchando entre la vida y la muerte se le pusieron varias inyecciones de suero artificial y se le sondó varias veces; pero todo fue inútil. Trasladado con cuidados inmensos a la clínica del Dr. Joaquín Rodríguez, ésta procedió a la canalización de las heridas, ayudado por los Dres., Quijano, Sobara, Páramo y Gómez, Durante la noche durmió algo. Se le sondó varias veces, expeliendo el orín sanguinolento en absoluto El espada murió entre horribles dolores rodeado de sus compañeros. Manuel Corzo (Corcito), a quien algunos confundieron con su hermano José, qué vivía en Sevilla. Hacía bastante tiempo que se encontraba en México, donde se sostenía difícilmente actuando en corridas económicas. Sucumbió a los cuatro días, después de horribles sufrimientos. A pesar de esto, mostró en sucesivas corridas que sabía torear y que, si no era; un gran estoqueador, tenía algo que hacía a los públicos que le aplaudieran. Hacía ya algunos años que marchó a América, y, por tanto, que no toreaba en España.





Dato curioso: El pintor y escenografo mexicano Antonio M. Ruiz (1892-1964) era conocido por sus amigos como "El Corzo" o "El Corcito", a causa de su parecido con el célebre torero Manuel Corzo Andaluz.

miércoles, 4 de diciembre de 2019

EL VALOR DEL...ALCOHOL



Toreando en la plaza de toros de Vista Alegre (Carabanchel- Madrid) la tarde del 16 de junio de 1948, el novillero Francisco Carrasco «Gitanillo de Huelva», después de un revolcón sin consecuencias que le propinó un novillo de Frías y viendo en el torero una actitud dudosa sobre su estado, el presidente con buen criterio mandó que pasara a la enfermería. El parte médico fue el siguiente: «Francisco Carrasco “Gitanillo de Huelva” no puede continuar la lidia por intoxicación etílica». El entonces novillero Gumer Galván, al que acompañaba en el cartel, se hizo cargo de la lidia cortando las dos orejas del astado.

Años mas tarde, el 24 de julio de 1983. Francisco Esplá Ortuño "Curro Ortuño El Gitano" novillero alicantino, actuó en Sevilla apreciánclosele en la enfermería una fuerte intoxicación etílica.Según decían algunos conocidos estuvo bebiendo durante la madrugada del sábado y la mañana del domingo, y que momentos antes de entrar a la plaza, ya vestido de luces, ordenó a su conductor que estacionara el automóvil unos minutos frente a una taberna porque quería tomarse la última copa antes de hacer el paseíllo. Emilio Fernandez Díaz expresidente de la maestranza (1980-87) lo recuerda así: "El novillero Curro Ortuño «El Gitano» se presentó ebrio. En el patio de caballos, descalzo y fumándose un puro, me dijo que lo detuviera para no torear. Hizo el paseíllo dando saltos. Pedí en la enfermería un certificado para inhabilitarlo pero no tenían alcoholímetro. El primero lo toreó yéndose para los lados... me dieron una bronca monumental. Le dije al delegado que llamara a la Guardia Civil o a los municipales, pero el segundo no lo toreó." No volvió a torear.
Foto: Después de esta cogida de «Gitanillo de Huelva», el presidente ordenó la retirada del diestro. Revista El Ruedo del 10 de junio de 1948. Cartel del 24 de Julio en Sevilla,

martes, 15 de octubre de 2019

REVERTE Y SU MALA FORTUNA

Antonio Reverte nació en Alcalá del Rio (Sevilla) en el año 1869. A los dieciocho años hizo sus primeros ensayos taurinos, después de haber pasado toda su niñez con su padre al cuidado de la ganadería de la que este era mayoral. Debuto en Sevilla, y poco después el 14 de julio de 1891, en Madrid, tomando la alternativa en septiembre del mismo año. Desde entonces su fama fue en aumento y su nombre entre los aficionados al toreo adquirió tal relieve que puede afirmarse que pocos toreros han tenido mayor popularidad. Reverte tenía un valor temerario, y su escuela de toreo, clásica rondeña, entusiasmaba al público, especialmente en los recorte, con el capote al brazo. El número de cogidas que el diestro sevillano ha sufrido durante el ejercicio de su profesión fue muy considerable siendo las mayores las que en la plaza de Madrid el toro Serranito, el 31 de Mayo de 1896, y que puso en peligro la vida del torero y la que recibió en Bayona el 3 de Septiembre de 1899, desde cuya fecha puede decirse que terminó su historia. Hace ya tiempo que Reverte sentía cierto malestar en el hígado, que más de una vez le obligó a guardar cama. Antonio lo achacaba a un golpe que un becerro hubo de darle en una da las capeas con que en los cerrados de Alcalá del Río se preparaba para sus lides taurinas que tantos aplausos y tanto dinero le valieron. Desde hace poco tiempo la incomodidad hubo de exacerbársele hasta el extremo de ponerle en cuidado. El día 4 de septiembre de 1903 toreó en Lisboa, y aprovechando su estancia en la capital lusitana hubo de consultar sobre el particular con un médico que allí goza de gran renombre, quien le dijo que el malestar provenía de un quiste que tenía en el hígado y que era conveniente operar cuanto antes. Dicho doctor le aplicó los rayos X y confirmó el diagnostico, añadiéndole, según nos ha manifestado su amigo íntimo D. Antonio Velasco, que en aquella ocasión le acompañaba, que se había formado el quiste por un microbio que germina en la solitaria de los perros. Con efecto, Antonio era muy aficiona lo á ellos y los tenia de varías clases, prodigándoles muchos cuidados y gustando de sus caricias. 



Al pasar por Madrid para torear en Marsella, donde trabajó como en sus mejores tiempos, siendo muy aplaudido, celebró una entrevista con el doctor Bravo, explicándole la consulta que había tenido con la celebridad lisbonense. El popular médico de los toreros estuvo de acuerdo en un todo con el diagnóstico de su compañero lusitano, y convinieron que la operación se verificase a la vuelta de Marsella y de Barcelona, donde toreó Reverte el día 7 con igual fortuna. El doctor Bravo no ocultó la gravedad de la operación á Reverte, quien, á pesar de ello, se decidió a sufrirla para evitar mayores males, y en vista de que la afección cada vez le iba originando mayores molestias y podría inutilizarle para el toreo. Llegó Reverte de Barcelona el día 7, y el doctor Bravo le ordenó que se purgase y que descansara hasta el día 11, en la que la operación hablada verificarse. Llegada la fecha la operación se realizó con éxito, el día siguiente se presentó una peritonitis que fue la que acabaría con su vida. El cuerpo de Reverte fue embalsamado para su traslado a Alcalá del Rio.

Desde mucho antes de las cuatro de la tarde, hora señalada para el entierro, multitud de curiosos se agolpaban en las verjas de la Casa de Salud de Sastra Señora del Rosario, establecida en la calle de príncipe de Vergara, desde donde había de ser conducido el cadáver de Reverte a la estación del mediodía para trasladarle a su pueblo natal. Alcalá del Rio (Sevilla) El número de coches también era muy considerable pues a medida que se iba acercando la hora llegaban numerosos compañeros de toreo y muchos de los admiradores del difunto. Varias parejas de orden público y de la guardia civil montada se encargaban de mantener el orden. A las cuatro y diez minutos fue sacado el cadáver, encerrado en una lujosa caja de zinc a hombros de Agujetas, Cantaritos, Crespo y Moreno. Inmediatamente quedo colocado en la carroza, como asi mismo las coronas que en gran número y de gran valor había enviado la familia, varias empresas de plazas de toros y la mayoría de la gente de coleta. Una buena parte de estas hubo que colocar en varias carrozas por su excesivo número. La carroza fúnebre era de ébano e iba tirada por ocho caballos empenechados con palafreneros y postillones. De la caja pendían ocho cintas que fueron llevadas por Bonarillo, Agujetas, Lagartijillo chico, Sanchidrian, Alegre, Perdigon, Cantaritos y Garcia Vao (Dulzuras), éste en representación de la Prensa. La presidencia del duelo fue ocupada por Mazzantini, Vázquez (D. Leopoldo), un hermano de Reverte y algunas personas más de su familia. Puesta en marcha la comitiva, se dirigió por las calles del Príncipe de Vergara, Alcalá, Plaza de Castelar y Paseo del Prado a la estación del Mediodía. En ésta se le colocó en un furgón, y en él se le conducirá a su pueblo natal, en el tren correo de Andalucía.
Reverte dejo una fortuna de 120.000 duros, (seiscientas mil pesetas de la época) habia fallecido con 34 años.

sábado, 12 de octubre de 2019

ESTEBAN SALAZAR

Novillero, matador de toros, representante de la Plaza Vieja de Madrid, secretario de la Asociación de Matadores y Novilleros, delegado de la Unión de Ganaderos del Sur de España, apoderado de varios matadores de toros y de novillos, tratante de ganado de lidia y empresario del coso de Tetuán de las Victorias Esteban Salazar había nacido en Santader en 1879. Salazar acudía a una tertulia taurina denominada “El Quines”, encargada de organizar cuantos festejos taurinos se daban en el ruedo de aquella capital. Cierto día, un amigo y contertulio suyo, por gastarle una broma afirmó que, de toda la peña, Esteban era el único que nunca sería capaz de ponerse ante un, becerro.. Como se caldeara la discusión, sin meditar lo que ofrecía, y sin otros conocimientos taurinos que los adquiridos como mero espectador, se comprometió a realizar en el ruedo cuanto pudiera hacer un profesional. Y lo que empezó en broma, concluyó en realidad. Vestido con un traje alquilado que le llevaron de Madrid y una coleta amarrada con el cordón de unas botas, saltó Esteban al ruedo de Ampuero, el 7 de abril de 1921, para lidiar, con Hipólito Zumel Infante unos novillos de don Cesáreo Martín. 

La impresión que produjo en el público, no pudo ser más halagadora. Animado por tan inesperado éxito, intervino en varios festejos celebrados en los pueblos de la Montaña e incluso firmó su nombre en carteles de la Plaza de Santander, entre les de Algabeño II, Curro Posada, «Vaquerito» y «Gabardito», entonces considerados como novilleros punteros. Pero el primer dinero —125 pesetas— no lo percibió en su provincia, sino por su trabajo en una novillada celebrada en la Plaza de Zaragoza, alternando con «El Aragonés» y «El Chico de Casetas». Considerándose en sazón para la alternativa, el 30 de mayo de 1926, en el ruedo turolense, Villalta le cedió los trastos ante la presencia del «Algabeño». Cuando se disponía a confirmarla en Madrid, le fue ofrecida la representación de la Empresa madrileña, aceptándola a cambio de renunciar a una carrera que, si bien estimable, no había alcanzado la fama. Y contando treinta y siete años cumplió su último contrato, en el ruedo de Talavera de la Reina, donde se lidiaron aquel día toros de la divisa de la Viuda de Ortega; alternó con “Torquito I” y Fuentes Bejarano. La cogida de mayor gravedad la sufrió en Madrid al dar un lance de capa. No obstante, continuó en pie, brindó por señas, sin poder pronunciar palabra, dio unos pases para fijar al buen mozo de Palha que tenía delante, y después de quitárselo de una buena estocada, pasó por su pie a la enfermería, en medio de una enorme ovación. 
Fue ocho años apoderado de Villalta, los más triunfales del torero de Cretas También representó a Fernando Domínguez, José Amorós, Luis Mata, «Valencia III», Cirujeda, Almagro y Eleuterio Fauró. Fallecio en 1949.

MONTES


Montes, al que llamaban en su epoc el rey de los toreros, fallecio a los cuarenta y seis años de edad. Una fiebre maligna terminó con su existencia, sin que le aprovechase los auxilios de la medicina, sus exequias se celebraron pomposamente, honrándolas todos los vecinos, que dieron público y justo testimonio del aprecio que les merecía el célebre lidiador. Seis toreros en triste silencio llevaban a pulso el ataúd y rendían el postrer homenaje a su maestro, merecedor sin duda de tan universales muestras de afección. Este hombre, hijo de familia noble, se vio reducido cuando entró en el mundo a ganar su subsistencia con sus brazos, porque su padre donjuán Félix Montes, natural de Monte real, y administrador de los bienes, del señor marqués de Monte-Corto, habiendo perdido este destino, no pudo darle la carrera ni educación; pero el ejercicio de jornalero no era campo suficiente para el movimiento de su alma. En tan estrecho recinto buscó una puerta por donde llegar al templo de la fama, y la encontró en efecto, y llevó el arte a una altura desconocida y el mundo todo vio con asombro su destreza y su valor. Tan clara fue la inteligencia de Montes, tan fuerte y probado su corazón que si la fortuna lo hubiese llevado al mundo de los ejércitos, se le habría contado entre los héroes. Espléndido, generoso y compasivo, lucían en él estas virtudes. Muchos rumores aseguraban que dejo un capital de tres millones.

Foto: Escultura de Paquiro de Nacho Falgueras (1986) Chiclana.

viernes, 11 de octubre de 2019

LA MUERTE DEL CHICLANERO

El lunes 28 de marzo de 1873, a las cinco de la tarde falleció en Madrid de resultas de la enfermedad que hace mucho tiempo padecía, José Redondo el Chiclanero. Anteriormente,el ocho de marzo se habia trasladó desde su Chiclana natal a la casa que poseía en Madrid con el convencimiento de que en la capital recibiría una mejor atención y cuidados médicos, con una tisis tuberculosa que padecía desde hacía años y que por momento se fue agravando. Sometido primero el paciente al tratamiento de un empírico por voluntad propia y más tarde a los cuidados de un entendido profesor, fueron ineficaces todos los recursos empleados para salvarle .El lunes por la mañana fue llamado a casa de Redondo el distinguido médico don José de Prada al cual solo quiso encargarse condicionalmente del enfermo en vista de su mal estado, y hasta tanto que se celebrara una consulta. Asistieron a esto los señores Toca y Guardia, quienes desesperando de la curación del paciente como el señor Prada, dispusieron a propuesta de este, que se le administraran los santos sacramentos sin perjuicio de seguir con el plan que por la mañana le había prescrito el facultativo. Así transcurrieron algunas horas sin que al parecer se advirtiera alteración sensible en la salud del enfermo; pero una reacción fatal agoto momentáneamente sus fuerzas y en un acceso del mal le sobrevino la hemorragia y exhalo el último suspiro, José Redondo murió a la edad de 33 años, rodeado de una familia que nada omitió por salvarle, y de amigos que le querían entrañablemente. El martes a la una de la tarde, el cadáver fue trasladado desde la casa mortuoria, calle de León, a la iglesia de San Sebastián donde quedo depositado en una capilla con el mayor decoro y aun con lujo. El día 29, a las cuatro de la tarde se verificó el entierro, y mucho antes de esa hora un gentío llenaba todos los alrededores de la iglesia de San Sebastián. Al salir de esta el cadáver en su ataúd cerrado, fue colocado en el carro fúnebre del cual tiraban seis caballos enlutados, y se ordenó la comitiva.
Delante iba un crecido número de pobres de San Bernardino con hachas encendidas: después el carro: sobre el féretro se veían las insignias de la sacramental de San Ginés y San Luis y del mismo pendían cuatro cintas negras que llevaban los espadas Manuel Díaz, (Laví), Julián Casas, Cayetano Sanz y otro matador, puestos de capa; y en seguida un crecido número de toreros y muchos aficionados, todos a pie. Iba luego el coche de gala del señor Ordoñez, gobernador de Madrid; después otro coche del señor duque de Veragua, otro de los empresarios da la plaza de toros, algunos de grandes y títulos, varios de los más ricos ganaderos de esta corte, y a continuación hasta unos cien carruajes, casi todos ocupados por amigos y apasionados del célebre torero, el cortejo se encaminó por la calle de Atocha, bajó por la de Carretas, siguió la Puerta del Sol! , Calle de la Montera, Red de San Luis, calle de Fuencarral, puerta del mismo nombre, al cementerio de la citada sacramental, donde se dio sepultura al cadáver del lidiador.
Se leyeron ante su tumba sentidas poesías; la Prensa le dedicó artículos necrológicos, y en la corrida siguiente, en señal de duelo, todos las toreros se presentaron vestidos de luto, ante emoción de los espectadores. , «Curro Cúchares» y «el Chiclanero», tan opuestos en sus costumbres y en la forma de torear sólo coincidieron, porque el Destino así lo dispuso, en la forma de pasar a mejor vida, de tuberculosis, y a consecuencia de vómito.



jueves, 10 de octubre de 2019

LA TRAGICA CAMPAÑA AMERICANA DE CUCHARES


Francisco Arjona, nacido en Madrid el 19 de mayo de 1829 de padres sevillanos, jamás había cruzado el charco, para la esperanza de vida de la época,(a finales de 1800 era de 48 años) a sus 50 años era una persona mayor. Se había dirigido a la Habana con otros lidiadores, entre ellos el gaditano José Maria Ponce Almiñana y desde allí pensaba también ir a México, con el objeto de torear y ganar lo suficiente a fin de dejar libres las fincas que poseía, asegurando de este modo el porvenir de su querida familia.Anteriormente a su viaje a Cuba Torea la apertura de temporada en Sevilla el 12 de abril de 1868, 6 toros de Miura con Lagartijo. Y el 11 junio Corpus, toros de Rafael J Barbero con Nili y Jacinto machío. El 21 junio en Sevilla toro de la vda de Anastasio Martín con Nili y Machío, es su última tarde en la Maestranza de Sevilla. Cuchares estaba anunciado para el dia 29 de noviembre de 1868 era la corrida de estreno de cuchares en el nuevo mundo, en la plaza de Belascoain. A las tres y cuarto, cuando todo estaba lleno y la gente impaciente porque saliera el maestro, empieza a correr la voz de que éste no podía trabajar por hallarse enfermo; parte del público no se conformó con esto, y aun cuando empezaron a repartirse anuncios participando lo que ocurría, y que mataría los seis toros Machio, no quería esto el público, sí no que trabajase (Cuchares) o se suspendiera la función. El presidente, que veía esto, no sabía cómo arreglarlo o decidirlo, y propuso que el que no quisiera ver la función se le devolvería el dinero; muchos empezaron a marcharse, pero los más sulfurosos se aguantaban gritando; el presidente mandó se verificase ¡la corrida según el nuevo cartel aprobado por la superioridad, y al salir la cuadrilla fue Troya, pues les arrojaron botellas y naranjas, tirándose, como llevo dicho, lo más sulfurosos a la plaza; con esta demostración se retiró la cuadrilla, suspendiéndose la corrida y devolviéndose el dinero, con lo que se concluyó la bulla sin haber habido la menor novedad.

Cúchares estuvo casi una semana luchando contra la enfermedad la fiebre amarilla que le provoco el vómito negro. Cayó enfermo, como he dicho, el día 29 de noviembre, y murió el 04 de diciembre a las dos cuarenta de la mañana. Desde el principio sufrió una gran postración, tanto de las fuerzas físicas como de las intelectuales. “Su médico de cabecera, el Sr. Redondo, médico que estuvo en el Perú, después en Cádiz y durante dos años en la Habana, le aplico sanguijuelas con el fin de descargarle la cabeza, cosa que se consiguió” ( sic. Boletín de loterías y de toros (Madrid). 4/1/1869). Habiéndose agravado después, hubo dos juntas de médicos. Durante los pocos días de su enfermedad, y a pesar de que fue bien asistido por los dueños de la fonda de la Victoria, donde vivía, se acordó mucho de su mujer y de sus hijos, cuyos cuidados y cariños echaba de menos. Momentos antes de fallecer dio dos terribles quejidos. Al siguiente día del de su muerte su cuerpo fue depositado en la santa catedral, dentro de una magnifica caja de caoba. Por la tarde sé le hizo el entierro, que estuvo muy concurrido.



El Coche del Sr. Gutiérrez de la Vega gobernador de la Habana, iba inmediatamente después del, cadáver, que fue llevado en hombros por cuatro de los de su cuadrilla. Murió igualmente en la Habana, a consecuencia del vómito, el banderillero Mateo Cabrera (Velías), de la cuadrilla de Cuchares; de estado soltero que nació en Madrid el día 4 de Noviembre del año de 1834 también fueron atacados de la misma enfermedad el picador Ramón Agujetas y Silva. El 14 de Diciembre torearon en la plaza de la capital de las Antillas las cuadrillas unidas de Ponce y de Cuchares: todos los diestros trabajaron admirablemente, incluso Machio, segundo espada de Cuchares, la entrada fue floja, el objetivo de esta corrida era sacar el coste del viaje de los toreros a la Península. Al poco tiempo organizaron otra corrida cuya recaudación les permitió regresar a España. Cuchares era casado, le sobrevivió su mujer, un hijo (Currito, que siguió sus pasos) y cuatro hijas,(una de ellas casada con el matador de toros Antonio Sanchez "El Tato").
El 11 enero de 1885 llegan a Sevilla sus restos y son depositados en San Bernardo, bajo el altar del Cristo de la Salud, dos días antes habían llegado a Cádiz en barco, y acogidos por una multitud.
Foto original de Juan Laurent coloreada por mi.