Cuentan que andaba en el patio de cuadrillas de la Maestranza de Caballería de Sevilla Miguel Baez "Litri", que aquel día hacía el paseíllo con el inefable Curro, cuando pasa por delante el apoderado del onubense y el maestro de Camas pregunta al Litri “no hablas con tu apoderado antes de las corridas” Miguel responde que no y Curro dice “pues tienes que hablar, preguntarle cuanto ganas hoy, cuanto has ganado esta temporada, para salir a pasar miedo por algo”.
domingo, 17 de marzo de 2013
EL SORO CONDENADO
03 de noviembre del 1985 El Soro es condenado a tres días por pegar a Manzanares en Valencia.
El torero. Vicente Ruiz El Soro, fue condenado ayer a tres días de arresto menor y una multa de 7.500 pesetas por agresión al diestro José Mari Manzanares, ocurrida en la plaza de toros de Valencia el pasado 12 de. mayo. El Soro, que lidiaba su toro e interpretó como demasiado largo un quite de Manzanares, se dirigió en furecido hacia éste y tras incre parle, El Soro comentó que José Mari le intentó estropear el toro, “le dio nueve chicuelinas tocándole los costados, y eso en mi casa no se puede consentir porque aquí mando yo”.
Los espadas, sus cuadrillas y los mozos de estoque se enzarzaron en una tangana, con bofetadas y puñetazos. Mientras, el toro estaba cerca de la escena y pudo haberse organizado una masacre de arrancarse hacia ellos.ambos se enzarzaron a golpes.El presidente de la plaza, Jacinto Pérez Acosta, mandó detener al valenciano. Los motivos fueron alteración del orden público y desacato a la autoridad, los guardias irrumpieron en el ruedo y lo llevaron a comisaría y al juzgado. En su defensa, El Soro declaró que el alicantino le había llamado “loco y payaso” y pidió perdón al público
jueves, 14 de marzo de 2013
OTRA SUERTE EN DESUSO: PICAR MONTADO SOBRE OTRO HOMBRE:
Es una suerte que describe Paquiro en su Tauromaquia: "Para ejecutar ejecutar esta suerte se pone el diestromontado en el hombro de otro torero, que llevará en la mano derecha la muleta, y el de encima armado con la vara de detener, como si fuera verdaderamente a picar. De este modo el que tiene la muleta cita al toro conforme a las reglas que para el manejo de ella hemos dado, y el de encima, cuando está en la humillación, le pone la garrocha y lo pica. Es inútil decir que quien principalmente hace la suerte es el de la muleta".
Una suerte en desuso,el salto de la garrocha,interpretado aquí por Antonio Porras.
Antonio Porras Lucena (1945)
Matador de toros español, nacido en Espejo (Córdoba) el 20 de abril de 1945. Alentado por una temprana vocación taurina, se forjó en el duro aprendizaje del toreo frecuentando los festejos menores que se convocaban en su entorno meridional, dependencia regional que no le impidió, sin embargo, enfundarse su primer traje de luces en un coso tan apartado de su tierra natal como el de la ciudad gallega de Orense. Corría, a la sazón, el día 19 de junio de 1964, fecha en la que el joven Antonio Porras dio inicio a una excesivamente prolongada andadura novilleril, plagada -como la de tantos otros toreros modestos- de asperezas y dificultades.
No era la menor de ellas el no poseer unos mentores o padrinos que pudieran mover sus influencias para inscribir al joven aspirante en los circuitos de las novilladas sin picar que se convocaban en el panorama taurino de la época; de ahí que, durante los cinco largos años que tardó en ser incluido en un festejo picado, el animoso torero cordobés sólo tuviera ocasión de intervenir en quince novilladas sin caballos. Finalmente, el día 4 de mayo de 1969, en el pequeño ruedo madrileño de Vista Alegre, Antonio Porras Lucena debutó en una función asistida por el concurso de los subalternos de la puya, la mona y el castoreño; se jugaron aquella tarde seis novillos procedentes de la ganadería de don José Cobaleda, anunciados en un cartel en el que figuraban, junto al ya veterano novillero de Espejo -que acababa de cumplir los veinticuatro años de edad-, otros dos ilusionados aspirantes a convertirse pronto en matadores de toros: José Tarjuelo y "Curro Vázquez". La sorpresa para los aficionados madrileños que se habían dado cita en el humilde coso de Carabanchel vino protagonizada, precisamente, por Antonio Porras, quien practicó una las suertes más añejas del Arte de Cúchares, ya prácticamente olvidada hasta por los espectadores de mayor edad: el salto de la garrocha. Éste y otros gestos similares, plagados de valor y honradez, dieron crédito a los vivos deseos que tenía Porras Lucena de convertirse en figura del toreo; pero, al mismo tiempo, otros desagradables detalles (entre ellos, su pésimo manejo de los útiles de matar) pusieron de manifiesto las carencias que arrastraba un novillero que, a su edad, aún se hallaba en pleno proceso de aprendizaje.
Sin embargo, el handicap de estar "poco placeado" empezó a resolverse durante aquella campaña de 1969, en la que Antonio Porras Lucena consiguió cumplir diecinueve ajustes. Tras mantenerse bien situado en el escalafón novilleril en el transcurso de la temporada siguiente, al dar comienzo la de 1972 recibió, por fin, una oferta para tomar la alternativa en la primera plaza del mundo. Compareció, pues, en la Monumental de Las Ventas el día 14 de mayo de dicho año, fecha en la que daba comienzo el ciclo dedicado a la advocación del santo labrador, patrón de la Villa y Corte; venía, a la sazón, acompañado por el espada segoviano Andrés Hernando García, quien, a título de padrino, facultó al toricantano para dar lidia y muerte a estoque a una res criada en las dehesas de Sánchez Fabrés, que atendía al taurino remoquete de Espartero. Se halló presente también en la emotiva ceremonia el coletudo sevillano Marcelino Librero Ruiz ("El Marcelino"), quien tuvo ocasión de comprobar cómo Antonio Porras Lucena daba una vuelta al anillo de Las Ventas, entre las ovaciones del respetable, después de haber pasaportado a su primer oponente.
A pesar de esta lucida actuación, los ecos del buen toreo que era capaz de desplegar el valeroso lidiador cordobés no llegaron demasiado lejos, debido en parte a que seguía perteneciendo a ese grupo de toreros modestos que no cuentan con buenos mentores a la hora de conseguir contratos y manejar los intereses mediáticos. Y así, a pesar de esa prometedora intervención en Madrid frente al toro de su doctorado, la carrera de Porras Lucena no contó nunca con la ocasión propicia para iniciar su definitivo despegue; antes bien, en un vertiginoso declive arrastró pronto al diestro cordobés hasta los peldaños más bajos de un escalafón que acabaría abandonando con tanta discreción como amargura.
DE OTRA ENCARNADURA: PROEZAS, EXTASIS, ORGASMO... Y PESADILLAS
Los toreros son de otra 'encarnadura'. Una manera de definir la vocación y el misterio de quienes arriesgan las carnes a cambio de experiencias sublimes. Algunos matadores evocan el orgasmo a propósito de las sensaciones que experimentan en el ruedo. Otros mencionan el estado de abandono corporal. Redundando en la definición que Fernando Arrabal hizo de Morante de la Puebla: "Cuando torea el maestro se deja el cuerpo en el burladero".
Luis Francisco Esplá (Alicante, 1958) prefiere hablar de 'estado de gracia'. Una dimensión de paz, de misticismo y de asombro que reconoce haber vivido únicamente en tres ocasiones. Son muchas en relación a la vacuidad de los mortales, pero pocas considerando que el maestro alicantino se retiró en 2009 después de haber cumplido 33 años de matador.
El estado de gracia le sorprendió o le vino asistir en los años ochenta. Una vez en Valencia, delante la lidia de un Miura. Otra en Albacete, frente a un astado de Salvador Domecq. Y la última ocasión en Albacete, toreando un ejemplar de Sepúlveda. Ha protagonizado Esplá muchas más faenas de triunfo y de repercusión, pero sólo en aquélla trilogía sintió que el cuerpo se elevaba de la arena y que se veía a sí mismo desde fuera, en plan 'crisis mística'.
Se había olvidado de la tensión y hasta de la técnica. Se había olvidado del cuerpo. Se había olvidado hasta del toro. Fue un trance, una revelación. Inútil resultaba invocarla. El estado de gracia apareció igual que se evaporó, pero hizo comprender al maestro que estaba unos escalones por encima de los mortales. Igual que Santa Teresa en su éxtasis religioso.
DIVISON DE OPINIONES
Rafael El Gallo se abstraía de las pitadas y de los abucheos. De otro modo, no habría resistido tantos años en los ruedos, como él mismo decía irónicamente. Era un resistente y habría aprendido a relativizar las increpaciones y los almohadillazos. Su lema consistía en que una bronca dura cinco minutos y una cornada tres semanas.
Bien lo sabe un amigo aficionado que se encontró con el maestro en el tren de Córdoba a Sevilla. Había toreado El Gallo en el coso de los califas en competencia con Bombita, pero no anduvieron demasiado bien las cosas.
-"¿Entonces qué ha sucedido, Rafael?", inquirió el partidario.
-"Pues nada, división de opiniones".
-"¿Entre tú y Bombita?"
-"No, entre mi padre y mi madre. Unos se metían con él, otras con ella".
OJEDA EL FRANCISCANO
Paco Ojeda (Sanlúcar, 1954) se emociona todavía hoy cuando evoca la faena que instrumentó a un ejemplar de La Quinta en la feria de San Isidro de 1983. Salió el toro desparramando la vista. "A ver si te atreves conmigo", le decía a Ojeda con su arrogancia y con su violencia.
La quietud franciscana del maestro de Sanlúcar fue 'reduciendo' al animal, intimidándolo. Especialmente en el desenlace del último tercio, cuando las distancias del maestro y el toro desaparecieron completamente.
"Me miró de arriba abajo, me olfateó la taleguilla y con la punta del pitón me empujo los adornos de la chaquetilla. Lo hizo con tanto mimo y con tanta curiosidad que me estremezco al recordarlo", cuenta Paco Ojeda casi 30 años después.
La anécdota forma parte del misterio de la tauromaquia. Igual que las lágrimas de los toros. Dice Ojeda que las ha visto derramar en algunas reses sometidas y entregadas. Hay que ponerse muy cerca para asistir al fenómeno, hay que respetar la intimidad de la fiera.
Sabe Paco Ojeda de lo que habla. De otro modo no habría celebrado a su manera el triunfo sevillano que le abrió de par en par la puerta del Príncipe de Sevilla. Tenía todo el derecho de emborracharse, de abandonarse, pero el cuerpo, así lo recuerda él, le pidió coger el coche, marcharse a la marisma y torear unas vacas a la luz de la luna. Sin testigos ni aplausos.
Médicos
A Machaquito le pusieron un yeso por una mala cogida cuando llegó la factura su hermano le comentó: «Pues menos mal que no te han puesto mármol...»
A un novillero sevillano muy poco placeado le contrataron para actuar en un pueblo de la provincia. Por no tener, no tenía ni traje de torear que le pidió a un compañero que acababa de estrenar y le había costado un riñón.
El novillero fue cogido de manera sería, destrozándole por completo el traje. Sus compañeros iban a la enfermería y preguntaban por su salud.
– Mientras no entre el shock, bien- llegaron a contestar hasta siete veces los médicos...
– Y digo yo ..¿quien es el shock ....?- preguntó uno de los compañeros.
– Debe ser el que ha prestado el traje- contestó otro. —
MANUEL HERMOSILLA Y EL EMPRESARIO
Toreaban en una plaza andaluza Gordito, Hermosilla y Chicorro, y ello era en los tiempos en que los tres podían con los toros, y cautivaban a los aficionados con sus especialidades toreras pintureras.
El empresario, queriendo adelantar en el cartel los mayores atractivos, solicitó de los tres matadores algo extraordinario, que anunciado previamente pudiera servir de gancho a la curiosidad de la afición y redundase en beneficio de la taquilla .
– Diga Vd. –manifestó Antonio Carmona- que podré banderillas en silla si alguno de los toros tiene condiciones.
– Pues yo -dijo José Lara– daré er sarto de la garrocha si lo admite algún bicho.
Y como Manuel Hermosilla (que no tenía especialidades vistosas) callase como un muerto, le preguntó el empresario:
– Y de Vd. ¿qué anuncio?
Y Hermosilla que no confiaba mucho en la honorabilidad del empresario contestó:
– Pos ponga Vd. que yo cobraré antes de comenzar la corría. —
martes, 12 de marzo de 2013
CIERTO. PERO INCREIBLE
La popularidad de Luis Miguel Dominguín (1926-1996) y su dimensión cosmopolita explican que unos empresarios japoneses del espectáculo decidieran contratarlo para una tourné nipona. Se entrevistaron con el maestro y le pidieron un presupuesto, pero no les convenció que en la cuenta aparecieran gastos suplementarios como la cuadrilla, otros matadores y el número necesario de reses bravas para organizar los correspondientes festejos.
Así es que propusieron a Luis Miguel que se viniera a Japón con un solo toro. Y que lo empleara en todas las plazas, como si fuera el oso de un circo, la cabra del legionario o el león amaestrado del domador. "¿Para qué vamos a andar con semejantes dispendios?", le preguntaron al incrédulo diestro. "A nosotros lo que nos interesa es usted", añadieron los empresarios sin imaginar las dimensiones de la carcajada del torero.
A LA MEDIDA DE BUÑUEL
Joselito también a conocido desaires mexicanos –«Iberia sale a las seis», acostumbran a jalear cuando las faenas no se cuajan-, pero ha vivido situaciones de insólito delirio. Le ocurrió, por ejemplo, cuando cortó un rabo en la plaza de México en la temporada de 1997. Tal conmoción había en los tendidos que los aficionados lo secuestraron del coche para llevarlo en volandas hasta el hotel.
Tenía mérito la devoción porque varios kilómetros separaban la plaza monumental del hotel donde residía el diestro madrileño, pero no le importaron a los aficionados aztecas. Despojaron al ídolo de la chaquetilla de oro y lo condujeron como un paso de semana santa a través de la Avenida de Insurgentes, arteria capital de la ciudad mexicana.
Los transeúntes y conductores debieron quedarse estupefactos cuando se les «apareció» Joselito a hombros. También hubo protestas e indignación, puesto que el cortejo imaginario de Luis Buñuel entorpecía uno de los carriles a costa de un musculoso atasco.
«Torero, torero, torero», jaleaban incansables los peregrinos. Hubo viandantes que decidieron incorporarse a la compaña sin haber estado en la plaza. Otros se bajaban en marcha. Especialmente los costaleros, que se repartían el peso del matador y las propinas.
Joselito se iba quedando sin oro en el vestido. Ya le habían despojado de la chaquetilla y le habían arrancado los alamares. Estuvieron a punto de desvestirlo. Y de colmar la paciencia del maestro, que empezaba a preocuparse a lomos de la turba.
Le esperaba en el hotel su familia y no había dado señales de vida, así es que hizo saber a los costaleros su voluntad de tocar el asfalto. Únicamente se lo permitieron después de haberlo llevado a hombros durante dos horas y media.
LA MARCA DEL TORO DE MARCA
Es difícil enumerar las cicatrices que convierten a José Tomás en un mito y en un modelo de costura. Al menos ha recibido 20 cornadas de gravedad. Entre ellas, la 'doble' que le propinó un ejemplar de José Luis Marca el 9 de abril de 2000 en la plaza de toros de Zaragoza.
Conocía el maestro a la res porque la había visto en el campo en una visita invernal a la finca del ganadero andaluz. No le gustaron la mirada ni las hechuras, aunque era difícil sospechar entonces que el toraco le correspondiera en suerte varios meses después.
Tampoco lo imaginaba su apoderado, que entonces era Antonio Corbacho. El toro 'apareció' en los corrales de Zaragoza y no hubo manera de suprimirlo de la corrida. Peor aún, los azares del sorteo dieron lugar a que le correspondiera al propio José Tomás.
Corbacho no le dijo nada en el hotel para evitar las situaciones de sugestión o de nerviosismo. Podría ocurrir además que el poderdante se hubiera olvidado del toro. No ocurrió así. Nada más aparecer el animal en el ruedo, José Tomás se dirigió a voces a Corbacho:
-"¿Qué hace aquí ese toro? Si es aquel cabrón que vimos en el campo".
El 'cabrón' en cuestión se atuvo a los malos presagios. Le pegó una cornada a José Tomás mientras el torero se empleaba con la mano izquierda. La herida en el glúteo requería inmediata asistencia sanitaria, pero el matador resistió en el ruedo y quiso rematar la faena con una serie de ceñidísimas manoletinas.
El ejemplar de Marca volvió a echarse a los lomos a José Tomás. Y no sólo le pegó una cornada, sino que le introdujo el asta por el mismo agujero de la herida anterior. Parecía inverosímil. No lo era. El doctor Val Carreres, cirujano jefe de la plaza de Zaragoza, confirmó en la redacción del parte médico que el astado había hecho diana en dos ocasiones.
EL RETO DE DOMINGO ORTEGA
En diciembre de 1935, tras una actuación gris de Domingo Ortega en Mexico, Alberto Balderas reta públicamente al español a través de diferentes medios de comunicación, declaraciones que caen como un bombazo entre los aficionados de acá y de allá. Al lance, Domingo Ortega responde con la carta que se reproduce a continuación.
"Contra mi costumbre, voy a contestar a unas declaraciones hechas por el matador de toros Alberto Balderas, en las que se me reta e injuria de una forma que no creo merecer por parte del citado diestro ni por parte de nadie.
Alberto Balderas, en estas declaraciones, me ha lanzado un reto que quiero recoger aun estimando que, en este medio, todas las circunstancias son favorables para él y desventajosas para mí. Recojo y acepto el reto de Balderas. Torearé con él una corrida mano a mano en las condiciones siguientes:
Como yo debo elegir "armas", pues soy el ofendido, en este caso el arma serán los toros. Yo deseo que toreemos juntos una corrida de La Punta o de Xajay, que según le he oído decir a los aficionados son toros para toreros valientes.
Como supongo que el valor temerario de Balderas -que desde luego reconozco- no le permitirá vestirse de torero para ir a una pantomima sino que querrá una lucha seria y recia, así como también noble y leal, elegiremos seis toros grandes, fuertes y con pitones para el encuentro.
Sin embargo, si no obstante ese valor temerario de Balderás -que ya he reconocido- la prudencia o el instinto de conservación le aconsejaran no ponerse delante de tan terribles animales, propongo lo siguiente:
Para el día 13 de enero tengo entendido que se prepara una corrida de concurso. Claro es que, habrá toros de varias castas aceptables a las condiciones artísticas de los dos; y es también seguro que los ganaderos que van a enviar a esta corrida lo mejor que tengan en sus ranchos, puesto que van a disputarse un premio de diez mil pesos. Pues bien, yo estoy dispuesto a rogar a la Empresa que, aunque ya tenga pensado el cartel, nos dé esta corrida a Balderas y a mí para el mano a mano que propongo.
Otra condición: deseo que, minutos antes de salir al redondel, seamos ambos por uno, dos y tres médicos, para que digan si nos encontramos en estado normal para salir a la plaza (*) y tomo esta precaución porque pudiera suceder que, por falta de control de los nervios excitados o por cualquier otra causa, nos echara mano un toro a cualquiera de los dos y en este lamentable caso no sería justo que el otro cargase con toda la responsabilidad.
Aún otra condición: Yo no empleo el término "incondicionalmente" que emplea Balderas en sus declaraciones. Me comprometo a rogar a la empresa que le pague los mismos honorarios que ganaba el año pasado, que según tengo entendido es lo que más ha cobrado en su vida de torero y que me alegraré mucho para que pueda seguir cobrando después del mano a mano que nos ocupa.
He aceptado ya el reto que me lanza Balderas "como torero". En cuanto al que me dirijo como hombre, debo advertirle que no he venido a México para matar toros únicamente.
Alberto Balderas tiene la palabra"
En diciembre de 1935, tras una actuación gris de Domingo Ortega en Mexico, Alberto Balderas reta públicamente al español a través de diferentes medios de comunicación, declaraciones que caen como un bombazo entre los aficionados de acá y de allá. Al lance, Domingo Ortega responde con la carta que se reproduce a continuación.
"Contra mi costumbre, voy a contestar a unas declaraciones hechas por el matador de toros Alberto Balderas, en las que se me reta e injuria de una forma que no creo merecer por parte del citado diestro ni por parte de nadie.
Alberto Balderas, en estas declaraciones, me ha lanzado un reto que quiero recoger aun estimando que, en este medio, todas las circunstancias son favorables para él y desventajosas para mí. Recojo y acepto el reto de Balderas. Torearé con él una corrida mano a mano en las condiciones siguientes:
Como yo debo elegir "armas", pues soy el ofendido, en este caso el arma serán los toros. Yo deseo que toreemos juntos una corrida de La Punta o de Xajay, que según le he oído decir a los aficionados son toros para toreros valientes.
Como supongo que el valor temerario de Balderas -que desde luego reconozco- no le permitirá vestirse de torero para ir a una pantomima sino que querrá una lucha seria y recia, así como también noble y leal, elegiremos seis toros grandes, fuertes y con pitones para el encuentro.
Sin embargo, si no obstante ese valor temerario de Balderás -que ya he reconocido- la prudencia o el instinto de conservación le aconsejaran no ponerse delante de tan terribles animales, propongo lo siguiente:
Para el día 13 de enero tengo entendido que se prepara una corrida de concurso. Claro es que, habrá toros de varias castas aceptables a las condiciones artísticas de los dos; y es también seguro que los ganaderos que van a enviar a esta corrida lo mejor que tengan en sus ranchos, puesto que van a disputarse un premio de diez mil pesos. Pues bien, yo estoy dispuesto a rogar a la Empresa que, aunque ya tenga pensado el cartel, nos dé esta corrida a Balderas y a mí para el mano a mano que propongo.
Otra condición: deseo que, minutos antes de salir al redondel, seamos ambos por uno, dos y tres médicos, para que digan si nos encontramos en estado normal para salir a la plaza (*) y tomo esta precaución porque pudiera suceder que, por falta de control de los nervios excitados o por cualquier otra causa, nos echara mano un toro a cualquiera de los dos y en este lamentable caso no sería justo que el otro cargase con toda la responsabilidad.
Aún otra condición: Yo no empleo el término "incondicionalmente" que emplea Balderas en sus declaraciones. Me comprometo a rogar a la empresa que le pague los mismos honorarios que ganaba el año pasado, que según tengo entendido es lo que más ha cobrado en su vida de torero y que me alegraré mucho para que pueda seguir cobrando después del mano a mano que nos ocupa.
He aceptado ya el reto que me lanza Balderas "como torero". En cuanto al que me dirijo como hombre, debo advertirle que no he venido a México para matar toros únicamente.
Alberto Balderas tiene la palabra"
VENTE¡¡¡¡¡
En una ocasión se corrió la noticia por Madrid de que Antoñete, ya retirado, mataba un toro en Aranjuez para quien quisiera ir a verle. Eran pocos los que estaban en la plaza. Paco Alcalde, de corto, bregaba al toro. Tras las banderillas lo lleva hacia el burladero. Sale Antonio con el vestido verde y oro caminando hacia las rayas. Paco le dice: -¿Dónde lo quiere, Maestro? Antoñete responde: -¡Déjalo ahí! ¡Da igual! Anda Antoñete dos o tres pasos más hacia el centro y a veinte metros del toro le tiende la muleta y le dice: -¡Vente! Y el toro, como si le hubiesen dado cuerda, galopa alegre, imantado por la muleta de ese hombre...
LA ALMOHADA DE EL CORDOBES
En el mes de Febrero de 1967, Manuel Benítez Pérez "El Cordobés" anunció su retirada de los ruedos. Los pilares de la Fiesta temblaron hasta el punto de todos los empresarios taurinos más importantes de la época fueron en busca del diestro palmeño con el objeto de que cambiara su decisión, y, efectivamente, en Villalobillos(la finca del matador) el 6 de Febrero de 1967, El Cordobés se comprometió a volver a los ruedos, rubricándolo en un insólito documento. Junto a su firma hizo que todos los presentes estamparan la suya en una almohada, la misma con la que había “consultado” su retirada. En ella aparecen, además de la del torero, las de los empresarios más relevantes de la época:Diodoro Canorea, Pedro Balañá, Barceló, Alonso Belmonte, Ramón Sánchez, Rafael Muñoz “Leafar” o José Luis de Córdoba.
PISO ESTE RUEDO Y ME PASEO POR EL ALBERO DE LA MAESTRANZA CUANDO ME DA LA GANA¡¡¡
Un año, Ignacio Sánchez Mejías rompió sus conversaciones con la empresa de la plaza de Sevilla, en términos muy duros, tanto para el empresario, José Salgueiro, como para el torero. El origen de la discusión estaba en que Ignacio era entonces presidente de la Asociación de Matadores y no aceptaba la propuesta de contrato de los principales empresarios. Las negociaciones terminaron, como se dice por aquí, malamente. “Mientras yo mande en la empresa, tú no pisas el ruedo de esta plaza”. Dijo Salgueiro. A lo que Ignacio le contestó, crecido, que no pasaría la feria sin que le viera en el ruedo. Llegó la feria y empezaron los toros. Una tarde al tocar a banderillas y un vez puesto el primer par por los peones, saltó al ruedo un señor muy elegante, vestido de negro (según dice Corrochano) y con sombrero andaluz, que estaba en el burladero de los médicos de la plaza, al lado del doctor Sánchez Carrasco. Sorpresa en el público por ver a un espontáneo tan atípico. Pronto corrió por el tendido la voz de que se trataba de Sánchez Mejías. La gente empezó a aplaudir. Ignacio se acercó al espada de turno, que era Martín Agüero el gran estoqueador bilbaíno y con quien ya estaba de acuerdo y le pidió banderillas, que inmediatamente le dio. Con el par en una mano, el sombrero en la otra y acompañado de Agüero que así se lo indicó, pidió permiso a la presidencia para poner el par, apoyado por los aplausos del público y del Rey Alfonso XIII, que asistía al a corrida. El presidente dio su permiso. Sánchez Mejías que tenía una enorme personalidad banderilleó extraordinariamente poniendo tres pares. Contaba el Conde de Colombí, que el primero fue espectacular, sin terreno casi para salir de la suerte. El segundo, de dentro afuera, apoyando la espalda en los tableros de la barrera y, el tercero, cambiando el viaje en la cabeza del toro. Lo de este último par, lo cuenta, con más detalle Corrochano, quien dice que el toro se le arrancó, haciendo extraños, no se sabía por que lado venía. Sánchez Mejías, iniciado el viaje se paró, fijó al toro, que al verle a pie firme partió hacia el torero como una bala. Ignacio, le puso el par. Corrochano destaca el valor y la tranquilidad del torero para ver venir el toro. Lo que siempre ensalzaron las viejas tauromaquias (esto último lo digo yo). Cuando acabó de poner banderillas, había tanto estupor como entusiasmo, según nos dice el crítico. Finaliza Corrochano: “Ignacio Sánchez Mejías, se inclinó ante el Rey, saludó al Presidente, dio las gracias Agüero, se despidió del público desde el centro del ruedo y se fue al burladero del doctor Sánchez Carrasco, que en esta misma plaza, cuando empezaba de novillero, le había ligado la femoral. Pero de esto ya no se acordaba Sánchez Mejías”. Habría que añadir que al volver a su localidad y cuando pasaba frente al burladero del empresario, Ignacio le dijo: “Lo ve usted… piso este ruedo y me paseo por el albero de la Maestranza, cuando me da la gana, Don José”
CESAR RINCÓN: BAUTISMO DE SANGRE EN MADRID
César Rincón era un novillero anónimo e ilusionado en Madrid cuando le sorprendió el bautismo de sangre. Y no por culpa de una res brava, sino por la paliza que le dieron los policías nacionales en una manifestación que recorrió el centro de la capital en 1981. El torerillo nada sabía de la algarabía. Víctima de la candidez, se topó con los gases lacrimógenos y la carga expeditiva de los maderos, llamados así entonces por el color marrón de los uniformes. Quiso aclararles Rincón que él era un simple viandante y que nada sabía de la revuelta. No lo dejaron de hablar. Y lo acosaron como los miuras de unos sanfermines hasta arrinconarlo en un portal. Se presentó llorando y ensangrentado al hostal donde residía. Acudieron a consolarlo la señora Lidia, que regentaba el negocio, y otras mujeres que se trabajaban la calle. "¿Quién te manda meterte en una manifestación?" "Niño, dedícate a torear", le decían. Diez años después, aquel novillero retaco y de piel oscura se reencontraba con la policía. Los nacionales procuraban el paso como una imagen de semana santa. Porque César Rincón abría de par en par la puerta grande de Las Ventas y se convertía en el héroe de la década.
¿Y SI AL EMPRESARIO LE DA POR CONTRATARME?
Estaba Pepe Luis Vázquez Silva (Sevilla, 1957), hijo del gran Pepe Luis, en la barra de una taberna sevillana conversando con un amigo y el difunto y entrañable Julián Campo. El tiempo transcurría deprisa a cuenta de la conversación, así es que también aparecieron los imperativos fisiológicos. Pepe Luis necesitaba ir al servicio. Le urgía. El problema es que el 'objetivo' se encontraba al otro lado del restaurante y era necesario rebasar la mesa en que se encontraba almorzando Manuel Chopera, uno de los grandes empresarios y de los más añorados. Regentaba muchas plazas y en muchas de ellas se estilaba el toro voluminoso y descarado, todo lo contrario de cuanto agradaba a Pepe Luis. Es la razón por la que no se atrevía a cruzarse en el camino de Chopera. ¡Temía que lo contratara! Suena a broma y a excentricidad. Con más razón considerando que el diestro sevillano estaba en horas bajas y apenas toreaba, pero le aterraba la idea de que 'Don Manuel' decidiera alistarlo en algunas de las ferias del norte. Se aguantaba y se aguantaba Pepe Luis. Imploraba que Chopera ahuecara del restaurante y dejara libre el camino del servicio, pero la sobremesa del empresario, vino y puros, se prolongaba tanto como crecía la incertidumbre del matador. -"Imaginaros que paso por ahí y me dice: Pepe Luis, dos tardes en Logroño y dos en Bilbao. Me muero en el acto. No, no, yo por delante de su mesa no paso". La bravuconada pujaba con la emergencia de la vejiga, aunque Pepe Luis anteponía cualquier solución, incluidas las más extremas, antes que exponerse a que un empresario le propusiera contratarlo. Es probable, muy probable, que Chopera no tuviera la menor intención de reclutar al torero sevillano, pero Pepe Luis se negaba a correr el menor riesgo. La solución se la puso en bandeja una pizzería que había enfrente. El diestro abandonó con disimulo el restaurante y cruzó la calle para ganar el aseo del local italiano. Cumplido el trámite se incorporó a la tertulia de la barra, aunque sin perder de vista los movimientos del empresario. "Imagínate sin me contrata...".
sábado, 9 de marzo de 2013
Y ME CAIGO DEL CARTEL...
En cierta ocasion,no ha mucho, le estaban preparando un homenaje en Sevilla al matador de toros Pepe Luis Vazquez Garces,querian que el homenaje a Pepe Luis rematase con un banquete multitudinario en honor del maestro, algo así como aquel que le dieron a Manolete en Lhardy, pero con quinientas o seiscientas personas más. Pensaron como escenario en el ruedo de la Maestranza, en el pisoplaza de albero. Y Pepe Luis, con las ideas clarísimas, hombre antes que torero, les dijo que nanai de la China con las más bellas palabras que se han oído en los últimos tiempos, Dijo Pepe Luis: --Miren ustedes: en ese pisoplaza ha habido mucho triunfo, mucho fracaso y mucha sangre. Eso no es sitio para comer... Además, que quinientas personas me parecen demasiadas personas. Estén ustedes seguros que si van más de treinta, mando el parte facultativo y me caigo del cartel....
LO QUE YO TENGO ME LO COMO EN UN RESFRIADO
El carácter desprendido para los negocios de Curro Romero se refleja en la anécdota acontecida con Manuel Prado Colón de Carvajal. Comenta Curro: "... una vez, cuando en España todo el mundo hablaba del pelotazo, y de hacer negocios, y de amasar pelotas de dinero, Manolo Prado Colón de Carvajal me dijo: "Hombre, Curro, si tienes dinero guardado, yo podría aconsejarte dónde invertirlo y hacerlo productivo". Y le dije: "Pero Manolo, si lo que yo tengo me lo como en un resfriado".
LA GRACIA ESTA EN TOREARLA EN ESE TERRENO
Cuando Joselito era ya novillero famoso y Belmonte aún luchaba por abrirse camino, coinciden los dos en un tentadero. Belmonte se va a la becerra y la cita. Joselito le advierte: En ese terreno te va a coger, muchacho. Belmonte no se inmuta y la becerra lo voltea. Insiste Belmonte y consigue torear a la becerra, luego se encara al torero famoso: Que me iba a coger ya lo sabía yo, le dice, pero la gracia estaba en torearla justamente en ese terreno. Aquella respuesta incomodó tanto a Joselito que ya no dirigió la palabra a Belmonte en el resto la jornada.
miércoles, 6 de marzo de 2013
¿QUIEN ES ESE CHALAO QUE ESTA TOREANDO?
Corría el año diecinueve, era un día de verano, hacía calor, ese calor abrasador que hace en Zaragoza por la canícula, las piedras, las maderas y los hierros que conformaban la estructura de la plaza , quemaban; la arena que cubre el ruedo ardía bajo los pies de los toreros que practicaban toreo de salón. Ese día,ocurrió que entre los espectadores del entrenamiento, aquella mañana, se encontraba el representante de la empresa, don Nicanor Villa, que preguntó a los que le acompañaban, asombrado por lo que veían sus ojos: “¿Quién es ese chalao que está toreando? Le contestaron que era el hijo de su amigo Joaquín, al que, por el compromiso de la vieja amistad con su padre, había anunciado para la próxima novillada económica de “La Misericordia”. Impulsivo, como era don Nicanor Villa, exclamó con mucho enfado: “Pero qué he hecho yo al anunciarlo, si no sabe ni tener el capote. Ahora mismo voy a la imprenta para que lo quiten del cartel”. Lo pudieron convencer para que no hiciera tal cosa y, de esa forma, mantener su compromiso y no faltar a la palabra dada a su amigo.
Ese "chalao" era Nicanor Villalta.
Corría el año diecinueve, era un día de verano, hacía calor, ese calor abrasador que hace en Zaragoza por la canícula, las piedras, las maderas y los hierros que conformaban la estructura de la plaza , quemaban; la arena que cubre el ruedo ardía bajo los pies de los toreros que practicaban toreo de salón. Ese día,ocurrió que entre los espectadores del entrenamiento, aquella mañana, se encontraba el representante de la empresa, don Nicanor Villa, que preguntó a los que le acompañaban, asombrado por lo que veían sus ojos: “¿Quién es ese chalao que está toreando? Le contestaron que era el hijo de su amigo Joaquín, al que, por el compromiso de la vieja amistad con su padre, había anunciado para la próxima novillada económica de “La Misericordia”. Impulsivo, como era don Nicanor Villa, exclamó con mucho enfado: “Pero qué he hecho yo al anunciarlo, si no sabe ni tener el capote. Ahora mismo voy a la imprenta para que lo quiten del cartel”. Lo pudieron convencer para que no hiciera tal cosa y, de esa forma, mantener su compromiso y no faltar a la palabra dada a su amigo.
Ese "chalao" era Nicanor Villalta.
¿Y TU POR QUE TOREAS ESO BONIATO?
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Toreaba Jaime Marco una corrida de Miura en Valencia, en la que los toros salieron pegando bocados. A El Choni le correspondieron dos, de los de no te menees pulguita. Le pegaban una cornada a un mosquito. Jaime, en el segundo de su lote, estaba pasando las de Caín cuando al llegar a terrenos debajo de la presidencia, donde se encuentra el Palco Portón, se encaró con Vicente Barrera Cambra, que ocupaba como siempre allí su localidad y le espetó en valenciano, que queda traducido así: "Que te parece Vicente que dos "regalitos" me han tocado" La respuesta de Barrera no se hizo esperar. "Y tu porque toreas eso, boniato"
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LA PREOCUPACION DE GUERRITA
Aquella tarde actuaba en la plaza de Madrid. Le había tocado en suerte a "Guerrita" un toro cobardón, que buscaba mucho las tablas. No había banderilleado y mientras sus peones cumplían tal menester, Rafael se hallaba recostado en la barrera, como hondamente preocupado. Un amigo íntimo, al advertir el talante del torero, le dijo:
- ¡ Rafael, no te preocupes, que tú has podido con toros más difíciles que ese !
A lo que contestó "Guerrita":
- ¡ Qué toro, ni qué toro ! Estoy preocupado porque tengo albañiles en mi casa de Cordoba.
Aquella tarde actuaba en la plaza de Madrid. Le había tocado en suerte a "Guerrita" un toro cobardón, que buscaba mucho las tablas. No había banderilleado y mientras sus peones cumplían tal menester, Rafael se hallaba recostado en la barrera, como hondamente preocupado. Un amigo íntimo, al advertir el talante del torero, le dijo:
- ¡ Rafael, no te preocupes, que tú has podido con toros más difíciles que ese !
A lo que contestó "Guerrita":
- ¡ Qué toro, ni qué toro ! Estoy preocupado porque tengo albañiles en mi casa de Cordoba.
UN DISCURSO MUY ESPECIAL
Muchas y muy variadas anécdotas son las que han tenido como protagonista al diestro jerezano Rafael Soto Moreno, más conocido como Rafael de Paula, torero de pellizco y de temple insuperable.
Nunca se caracterizó por un valor desmedido y no fueron pocas las ocasiones en las que tuvo que abandonar la plaza escoltado por la policía, pero también es cierto que dejó algunas tardes para la historia, como la que tuvo lugar en la madrileña plaza de Vista Alegre, ubicada en el barrio de Carabanchel, el día 5 de octubre de 1974 y que todavía recuerdan los buenos aficionados.
Mucho mejor torero, a pesar de los pesares, que orador, protagonizó esta curiosa anécdota que hoy traemos hasta nuestros lectores:
El 25 de mayo de 1987, en plena Feria de San Isidro, tomó la alternativa el diestro sevillano Fernando Cepeda, que tuvo a Rafael de Paula como padrino y a José María Manzanares de testigo, perteneciendo los toros a la ganadería de Torrealta.
Rafael de Paula, como padrino de la ceremonía, era el encargado de dar el tradicional discurso al nuevo diestro. Paula, que siempre se ha caracterizado por tener un carácter muy singular, apostó por una disertación tan insólita como sorprendente.
Las palabras del maestro jerezano fueron las siguientes: “Fernando, no torees muchos años, gana mucho dinero y a todos éstos, refiriéndose a los espectadores que abarrotaban la plaza, que les den mucho por el culo”.
El público, lógicamente ajeno al discurso del gran Rafael, no paró de aplaudir durante toda la ceremonia.
Nunca se caracterizó por un valor desmedido y no fueron pocas las ocasiones en las que tuvo que abandonar la plaza escoltado por la policía, pero también es cierto que dejó algunas tardes para la historia, como la que tuvo lugar en la madrileña plaza de Vista Alegre, ubicada en el barrio de Carabanchel, el día 5 de octubre de 1974 y que todavía recuerdan los buenos aficionados.
Mucho mejor torero, a pesar de los pesares, que orador, protagonizó esta curiosa anécdota que hoy traemos hasta nuestros lectores:
El 25 de mayo de 1987, en plena Feria de San Isidro, tomó la alternativa el diestro sevillano Fernando Cepeda, que tuvo a Rafael de Paula como padrino y a José María Manzanares de testigo, perteneciendo los toros a la ganadería de Torrealta.
Rafael de Paula, como padrino de la ceremonía, era el encargado de dar el tradicional discurso al nuevo diestro. Paula, que siempre se ha caracterizado por tener un carácter muy singular, apostó por una disertación tan insólita como sorprendente.
Las palabras del maestro jerezano fueron las siguientes: “Fernando, no torees muchos años, gana mucho dinero y a todos éstos, refiriéndose a los espectadores que abarrotaban la plaza, que les den mucho por el culo”.
El público, lógicamente ajeno al discurso del gran Rafael, no paró de aplaudir durante toda la ceremonia.
EL QUITE DEL PERDON
Pepe Luis Vázquez como buen artista,alternó sonados triunfos con importantes petardos que crispaban a los públicos.Por eso,un buen dia después de haber escuchado broncas en sus dos toros,le correspondia hacer su quite al sexto,un toro de Tassara en la plaza de Barcelona (toreaba con Arruza y Antonio Bienvenida) y aquella vez,Pepe Luis tomó el capote y le dió cuatro lances y una media que siempre recordó la afición catalana como la máxima expresión del toreo a la verónica,lo que aprocçvechó el critico de Radio Nacional de España,Julio Alonso Gallego para bautizarlo como "el quite del perdón".Y desde entoncés,en las tardes aciagas,muchas veces más se volvió a repetir "El quite del perdón", de este genio del toreo.De Pepe Luis Vázquez que era sencillamente Sevilla vestida de torero.
domingo, 3 de marzo de 2013
LAS VENTAS TIENE TRUCO.
Las Ventas tiene truco. Una joroba en mitad del ruedo, idea de Manolo Chopera, para que el toro trepe y surja, enorme, en el medio de la arena. Pero esa treta que los agiganta hace que los morlacos bufen cuando les cuesta trepar y se desboquen cuesta abajo achuchando a los diestros. A esta mezcla de arenas con grava la llaman el lecho de los sueños toreros(¡qué buen nombre para semejantes menesteres!). La mezcla de arenas es un secreto, pensada para que el toro tenga agarre y no se hunda
EL PERRO PACO Y LOS TOROS
El perro Paco callejero, vagabundo y de raza indefinida,allá por el último cuarto del siglo XIX, dicen que entró un día en el café Fornos y le cayó en gracia al marqués de Bogaraya, quien le puso el nombre y lo sentaba siempre en su mesa, como si de una persona se tratase, para que comiera un plato de carne. Incluso asistía con él a funciones de teatro y cuentan que si los chistes no tenían gracia, lanzaba un lastimero aullido entre las carcajadas del público, que premiaba al simpático chucho con una gran ovación.
Pero la mayor fama le vino por su afición a los toros compartida con el marqués. Ocupaba su localidad como uno más de los aficionados asistentes, y sólo cuando finalizaba la faena y el toro era sacado del ruedo, salía a la arena a realizar unas carreritas y hacer algunas cabriolas para gratificar al público, que agradecido aplaudía a tan peculiar can.
La tarde del 21 junio de 1882, el tabernero José Rodríguez de Miguel metido a novillero con el apodo de “Pepe el de los Galápagos” lidiaba, malamente, a uno de los toros que le había tocado en suerte. En el momento de la suerte suprema, nadie sabe por qué, Paco, se lanzó al ruedo y ladró furioso al torero,por primera vez en su vida saltó a la arena mientras el toro estaba aún con vida. Comenzó a hacer cabriolas, como reprochándole al lidiador su escasa pericia. Éste, temiendo tropezarse con el can, y para sacárselo de encima, intentó golpearle con la parte plana del estoque pero, al revolverse el perro con rapidez, recibió una estocada que lo dejó malherido en la arena.
A duras penas sobrevivió “Pepe el de los Galápagos” a las iras del pueblo de Madrid, que quería lincharlo. Finalmente, el empresario teatral Felipe Ducazcal, hombre muy querido en Madrid, consiguió apaciguar a las masas, y llevarse a Paco para que lo cuidasen. Pero a pesar de los cuidados recibidos, nunca se recuperó y murió poco después. Su muerte fue tan sentida, que se dice que hasta el mismísimo Alfonso XIII envió un sincero pésame al marqués.
Tras una etapa en la que permaneció disecado en una taberna de Madrid, fue enterrado en el Retiro.
Nunca llegó a reunirse dinero para hacerle una estatua que se había proyectado, no sabemos bien ni cómo era, ni dónde está enterrado. Pero Paco es, desde luego, un caso extraño, conmovedor porque todo el pueblo de Madrid, se aplicó a quererlo, a alimentarlo y a respetarlo. Lo que empezó como una broma terminó siendo un fenómeno de masas, pues incluso hubo avispados comerciantes que lanzaron productos «Perro Paco» y los sucesores de Rivadeneyra
EL DIA QUE EL VITI QUISO SER TRACTORISTA
Un grupo de aficionados organiza una novillada haciéndose cada uno de ellos cargo de un número de acciones. Se lidian reses de Diniosio Rodríguez, de Villavieja de Yeltes y Santiago protagoniza una tarde desafortunada que mella su ánimo. Lo mella tanto que,a la mañana siguiente, decide ir a Pozo de Hinojo para recoger su muleta, junto a los trastos de torear que
guardaba allí y comunicarle a la familia Garzón que dejaba los toros. Al primero que tiene intención de transmitírselo es a Juan Andrés Garzón, la persona que tanto vela por su carrera y en la que Santiago tiene depositada toda su confianza.– Juan Andrés quiero hablar contigo y manifestarte quehe decidido dejar de torear. Vengo a buscar mis cosas,no me encuentro con fuerzas para continuar.En ese instante un sorprendido Juan Andrés Garzón deja perder su mirada durante unos segundos y, a continuación, con parsimonia le dice a Santiago Martín.
– No pasa nada, Santiago, súbete al tractor que aquí en esta casa siempre tendrás un puesto de tractorista. Pero piénsatelo bien, que tienes unas condiciones muy buenas para ser un gran torero y por una tarde poco afortunada no te puedes venir bajo y desanimarte.
Santiago debe pensarlo detenidamente en su intimidad,sobre todo después de que se enterase don Manuel Francisco Garzón de la decisión que pensaba tomar, porlo que habla con él para darle ánimos, motivándole para que fuera capaz de superar las dificultades y la dureza que se presenta en la profesión. Tras escucharla sabias palabras da la familia Garzón, que siempre hizo una piña alrededor de Santiago, desde luego que acierta en su decisión tomada. Porque tras ese varapalo sufrido ante sus paisanos de Vitigudino decide seguir sucamino torero y, felizmente, dejar en la cuneta la propuesta de convertirse en tractorista
Un grupo de aficionados organiza una novillada haciéndose cada uno de ellos cargo de un número de acciones. Se lidian reses de Diniosio Rodríguez, de Villavieja de Yeltes y Santiago protagoniza una tarde desafortunada que mella su ánimo. Lo mella tanto que,a la mañana siguiente, decide ir a Pozo de Hinojo para recoger su muleta, junto a los trastos de torear que
guardaba allí y comunicarle a la familia Garzón que dejaba los toros. Al primero que tiene intención de transmitírselo es a Juan Andrés Garzón, la persona que tanto vela por su carrera y en la que Santiago tiene depositada toda su confianza.– Juan Andrés quiero hablar contigo y manifestarte quehe decidido dejar de torear. Vengo a buscar mis cosas,no me encuentro con fuerzas para continuar.En ese instante un sorprendido Juan Andrés Garzón deja perder su mirada durante unos segundos y, a continuación, con parsimonia le dice a Santiago Martín.
– No pasa nada, Santiago, súbete al tractor que aquí en esta casa siempre tendrás un puesto de tractorista. Pero piénsatelo bien, que tienes unas condiciones muy buenas para ser un gran torero y por una tarde poco afortunada no te puedes venir bajo y desanimarte.
Santiago debe pensarlo detenidamente en su intimidad,sobre todo después de que se enterase don Manuel Francisco Garzón de la decisión que pensaba tomar, porlo que habla con él para darle ánimos, motivándole para que fuera capaz de superar las dificultades y la dureza que se presenta en la profesión. Tras escucharla sabias palabras da la familia Garzón, que siempre hizo una piña alrededor de Santiago, desde luego que acierta en su decisión tomada. Porque tras ese varapalo sufrido ante sus paisanos de Vitigudino decide seguir sucamino torero y, felizmente, dejar en la cuneta la propuesta de convertirse en tractorista
sábado, 2 de marzo de 2013
Curro: el Papa del toreo
Esta anécdota sucedió en una tertulia radiofónica celebrada en un hotel sevillano durante una Feria de Abril. En ella intervenía un gran currista, el sacerdote sevillano don Federico María Pérez Estudillo y Sánchez, capellán de la Real Maestranza que escuchaba como uno de los ponentes que, ante una de las "espantás del Faraón, incidía en que debía retirarse.
Para el padre Estudillo Curro no estaba ni mucho menos acabado y era consciente que una u otra tarde volvería a armar "el lío".
El que atacaba al de Camas dijo (aprovechando la condición de sacerdote de su opositor):
- A todos nos llega la hora de la jubilación, incluso a obispos y cardenales...
Pero don Federico, de inmediato le dijo:
- Efectivamente; sacerdotes, obispos y cardenales se jubilan. Pero Curro es el "Papa" del toreo, y usted debe saber -y si no lo sabe, yo se lo digo- que el Papa no se jubila nunca.
Curro y la creación del mundo 12 de abril de 1998, domingo de Resurrección, Real Maestranza de Sevilla, 18:15 horas. Un buen aficionado llega a la plaza, no porta la ramita de romero tradicional, él lleva romero para varias tardes de su Curro. Empieza a repartirlo entre los que estamos a su lado convencido seriamente de que éste va a ser el día. Comienza el paseíllo y exclama: ¡Qué elegancia, ya ha merecido la pena venir a verlo!. El primer toro de Curro a las primeras de cambio se había roto un pitón tras embestirle al burladero. Poco podía hacer el Maestro de Camas ante semejante fatalidad y tras acabar con su enemigo hubo voces de desencanto en la grada. En estos mismos instantes este aficionado grita: Señores, Dios no hizo el mundo en un solo día, ¿por qué Curro va a tener que hacerlo todo en la primera tarde? Tengan paciencia que la temporada acaba en Septiembre y esto no ha hecho nada más que empezar
Y ME PUSIERON RAFAEL DE PAULA
"Un sábado, don Juan, con Sebastián Miranda, Cossío y Conchita Cintrón, en su casa. Celebraban algo. Nunca abría la boca. Yo, delante de la vaca. Era mediodía. Pero le oí decir a sus amigos: 'Fijarse cómo pega el natural con el de pecho". "Yo entonces toreaba muy bien. Aquel día pensaron en ponerme nombre. Mi padre se llamaba Francisco de Paula, y Cossío decía: pues Rafael de Paula. A lo que Belmonte respondía: no puede ser, porque De Paula es Francisco. ¿Qué importa que no se llame Francisco?, insistía Cossío. Y me pusieron Rafael de Paula".
viernes, 1 de marzo de 2013
EL SUEÑO PREMONITORIO DE JUAN GARCIA "MONDEÑO"
Un día o dos antes de lo que sería su tarde de despedida en Monterrey, se anunció que no torearía y un periódico diario anunció que no lo haría,porque había soñado que el toro de su despedida lo iba a coger. ( así se publicó)
En fin, llegó la tarde: Mondeño asistió como espectador y precisamente el toro que sería su ultimo, cogió de gravedad al torero que había sustituido a Mondeño. Desgraciadamente no recuerdo quien fué el que lo sustituyó en esa corrida, creo que fué Antonio Lomelín.
Cuando vuelva a Jerez lo haré en coche
Ahora recuerdo un viaje. Tendría 13 o 14 años. Fue mi primera experiencia fuerte y me dejó huella. Nos escapamos de casa tres o cuatro chavales. Salimos de Camas. Nos colamos en el tren. Yo me escondía debajo de un asiento, para no pagar. Nos detuvo la Guardia Civil y nos pidieron el permiso paterno. Nos retuvieron en Jerez. No nos hicieron nada. Pero tuvo que ir a sacarnos un familiar. Fue la madre de Juanito Cruz, que luego fue novillero. Cuando estaba en la estación me dijeron: “No aparezcas más por aquí”. Y contesté: “Cuando vuelva a Jerez lo haré en coche”. Cuatro o cinco años después fui a torear a Jerez y mi entrada en el pueblo y en la plaza fue como yo quería: en coche. (PACO CAMINO)
ESTA NOCHE SOLO SE HABLARA DE DIEGO PUERTA
En cierta ocasión el maestro Filiberto Mira (periodista taurino) acompañaba a Diego Puerta y su cuadrilla a Salamanca donde el diestro debia torear,llegaron a Salamanca al anochecer, esa tarde había armado un alboroto El Viti. En el hotel sólo se habla de la faena del torero salmantino.
Puerta se retiró a su habitación. A la mañana siguiente preguntó si aún seguían hablando de aquella faena. Le dijo a Filiberto: Pues esta noche en Salamanca sólo se hablará de Diego Puerta.
Faltaban tres días para la despedida definitiva de Diego en Sevilla. Toreaba en Zaragoza una de Urquijo. Uno de los toros sacó guasa y le cogió de mala manera y le partió la bolsa escrotal. Camino de la enfermería, con un testículo fuera, sujetándose con sus manos, al ver a Filiberto en su localidad le dijo: Di por la radio que pasado mañana toreo en Sevilla.
Se despidió a lo grande, con su cuerpo cosido por una nueva cornada, como si fuera una constante en su vida torera. Aquella noche se le impuso la Cruz Beneficencia.
jueves, 28 de febrero de 2013
NO AL AFEITADO
En 1952, cuando el afeitado estaba en su apogeo, Antonio Bienvenida alzó voz y muleta contra el fraude. Y se quedó más solo que la una. Al denunciar el afeitado y negarse a torear reses manipuladas, dejó al descubierto los fundamentos, circunstanciales por supuesto, de la tauromaquia de unos cuantos fenómenos: el utrero abecerrado y, además, afeitado. Antonio Ordóñez fue el adalid de la conjuración. Pero no estuvo solo. Al veto del torero de Ronda, indiscutible mandamás del momento, se unieron Antoñete, Jumillano, Pedrés y Rafael Ortega, quizás el más grande y puro del último medio siglo, aunque siempre sin mando. Fueron los más significativos. Julio Aparicio, beligerante al principio contra Bienvenida, rompió el veto apuntándose a un ruidoso mano a mano con el vetado. Sólo la ayuda de Pérez Tabernero, que había aportado seis toros una semana antes para una corrida en solitario de Antonio en Las Ventas, ayudó a Bienvenida en esos difíciles momentos.
Los recelos contra Bienvenida nunca se disiparon. Y fue acusado de «enemigo de la Fiesta». El afeitado no desapareció entonces, aunque alguna disposición se reflejó en el Reglamento. Y ahí sigue. ¿Quién podría hoy emular el gesto de Antonio Bienvenida? Los aficionados esperan y la gloria está al alcance de la mano. ¡De frente, ar! A ver si surge otro «enemigo de la Fiesta».
COMODO ES UN SOFA
Una vez fué invitado el maestro "Galloso" a participar en un charla coloquio como conferenciante,era un dia desabrido de un invierno en Chipiona y el lugar el recogido "rincón del palomar" santuario que mi amigo Juan Marín habia creado para el maestro Palomo Linares. El maestro "galloso· de naturaleza timida es poco amigo de este tipo de eventos en los que a de disertar,estaba un poco tenso mientrás hablaba de la suerte suprema, en un momento determinado de aquella charla alguien preguntó:
--maestro: ¿ no es verdad que matar al volapié es más cómodo que de otra forma ?
El maestro,visiblemente molesto le contestó:
¿ Cómodo ? no mire usted Nó conozco ningún toro cómodo Cómodo es un sofá....
miércoles, 27 de febrero de 2013
ALBERTO BALDERAS Y EL COLOR AMARILLO
El domingo 29 de diciembre de 1940, el diestro mexicano ALBERTO BALDERAS, llegó a la puerta de cuadrillas de la Plaza “El Toreo”, vestido elegantemente con un terno AMARILLO Y PLATA. Iba a hacer el paseo de cuadrillas para un festejo en el que daría la alternativa de matador de toros a Andrés Blando, siendo testigo José González “Carnicerito” lidiando un encierro de la ganadería tlaxcaltecana de “Piedras Negras”. El torero hizo el “paseíllo”, muy serio y había estado en el patio, muy callado, lo que no era su costumbre. Al terminar el paseo, declaró al narrador radiofónico Paco Malgesto: -Esta tarde tengo mucho miedo… Balderas cortó una oreja al segundo toro de la tarde, y salió el tercero, que correspondía a “Carnicerito”…se llamaba “COBIJERO”, y estando en la brega de un toro que no le correspondía torear, el astado le metió el pitón asesino en las carnes, y mató al llorado “Torero de México”.
LA DOBLE VISION DE SILVERIO PEREZ
Silverio Perez pasaba mucho miedo antes de torear, y después de haber recibido una gravísima cornada por un toro de La Punta llamado “Zapatero”, el miedo se le acrecentó un poco más, y aún así marcho a España a intentar hacer temporada, por la inseguridad e incertidumbre que demuestra, únicamente torea trece corridas y regresa a México, argumentando que padecía una extraña enfermedad, que le hacía ver doble, cosa que nadie creyó por supuesto. Estando en una sobremesa, charlando con varios amigos al centro, de pronto quedó un solo bocadillo, entonces al mismo tiempo estiran la mano para tomarlo, Silverio y Mario Moreno “Cantinflas”, a lo que el ingenioso mimo, quedándose con la única pieza que había en la mesa, le dice al torero “maestro este bocadillo me lo como yo, y usted como ve doble, pues cómase el otro”.
LA GOYESCA DE EL CORDOBES
Una goyesca que Ordoñez no la quiso torear disgustado con su primo Juan Arillo, entonces alcalde, por haber cambiado la fecha en que solía celebrarse coincidiendo con el aniversario de la toma de la ciudad por las tropas nacionales en la Guerra Civil,se hizo sustituir por “El Cordobés” algunos amigos comprendian las decision pero insistian en que eso iba a suponer la profanación del templo.A Ordoñez lo único que le preocupaba era que Benítez saliera con un vestido goyesco bordado en oro que él siempre quiso hacerse y nunca logró. Terminada la corrida un fiasco casi total ni se llenó la plaza ni se profanó el templo. El Cordobés ni habia podido dar el salto de la rana”. Al poco rato llegaron a la finca el propio Benítez, Manolo Vázquez y Manzanares para cenar junto a Ordóñez con otros invitados y enseguida se armó la juerga con El Cordobés” a la cabeza de la manifestación. Ordoñez contemplaba distante la jarana hasta que, harto, echó a todos no sin antes de que Benítez se arrojara a los pies de quien nunca toreó con él de luces para decirle a gritos que le adoraba. “! Fuera, fuera ¡”, insistió el maestro y todos salieron disparados de la finca. Luego se supo Ordóñez había escondido 400 entradas altas de sombra para que “El Cordobés” no pudiera presumir de que se habían agotado los billetes en su debut en Ronda…
UN LLENO HASTA LA BANDERA
Se celebraba en San Sebastián una becerrada benéfica en la que tomaban parte varios distinguidos aficionados. Uno de éstos era el crítico don Joaquín Bellsolá apodado "Relance".
Don Joaquín no tenía que hacer otra cosa que poner un par de banderillas a un becerro ; pero tuvo tan mala suerte que el becerrete le atropellase, le derribara y le diera un revolcón. Conducido a la enfermería, pronto se comprobó que el renombrado crítico solamente había sufrido un susto mayúsculo, y ya repuesto de él, al preguntarle los amigos si se encontraba bien, respondió tan ingenua como cándidamente:
— Sí, sí; me encuentro bien. Lo único que siento es que me haya visto alguien rodar por el suelo... ¡Y la plaza estaba llena hasta la bandera!
EL SOMBRERO DEL PICADOR
Pablo Ruiz Picasso (Málaga, España, 1881, - Notré-Dame-de-Vie, Francia, 1973) nunca dejó de asistir a las corridas, desde su ciudad natal, hasta a las últimas que acudió, ya en el exilio, en las francesas plazas de Nîmes o Arlès. Este célebre pintor también se ha vestido de torero, como Goya, ha tenido amigos toreros, como Luis Miguel Dominguín y por los toros, nació su amistad con Eugenio Arias, un español que llegó ser su barbero predilecto durante la residencia de Picasso en Vallauris, Francia. Fue una amistad que se mantendría hasta la muerte del artista. Asistieron juntos a muchas corridas de toros y muchas también fueron las vivencias y anécdotas que protagonizaron. Una tarde, en el transcurso de una corrida que presenciaban Picasso y Arias, un picador le brindó la faena a don Pablo, lanzándole su sombrero. Picasso se lo devolvió con un dibujo que había improvisado durante el transcurso de la misma. Más tarde, al finalizar el espectáculo, el picador le comentó a Eugenio Arias que uno de los toreros que intervenían en la fiesta le había ofrecido, nada más y nada menos, que cincuenta duros por su sombrero. Arias le aconsejó que lo recuperara porque había hecho un muy mal negocio. Años más tarde, se volvieron a encontrar el barbero y el picador y éste le agradeció efusivamente el consejo que Arias le había dado en aquella ya lejana oportunidad, ya que gracias a la venta del "famoso" sombrero había podido comprarse una casa.
martes, 26 de febrero de 2013
SOLO SE VEN HIJOS DE PUTA...
Pasó que en una feria de una ciudad española del norte se contrataron Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez cuando la rivalidad entre los dos cuñados puso el toreo al rojo vivo -verano sangriento- aguantando cada uno el tirón del otro como si se tratara de dos tigres. No lo puedo asegurar, pero creo que a dos corridas por barba se contrataron, en la que en una de ellas coincidirían.
.Quizás fuera por los acoples de fecha, o por causa de una sustitución que cogió, el caso es que Luis Miguel se vio obligado a permanecer casi toda la semana de feria en la ciudad y, en tardes de asueto, se acercaba por la plaza para presenciar la corrida del día, seguramente, acompañado por un amigo.
.Y observó cómo un espectador mientras veía torear a Ordóñez bramaba como un poseso, ido, y se echaba la manos a la cabeza en señal de que no se podía torear mejor. Recordó que el mismo aficionado le había chillado a él sin compasión, dándole la paliza en su primera comparecencia, y decidió esperarle para ver su reacción en el festejo en el que alternaría con el marido de su hermana Carmen.
.Cómo se podrían de revolucionado aquel hombre en el tendido, tanto a favor de uno como en contra del otro, que hasta llegó a contagiar al público, pero Luis Miguel no se arrugó y logró dar una vuelta al ruedo con las dos orejas de un toro en la mano. Y al pasar por debajo de la localidad de semejante energúmeno comprobó como el aficionado se levantaba de su asiento y moviendo el dedo índice de su mano derecha para un lado y para otro como si fuera la aguja de una balanza, le negaba cualquier clase de mérito a su labor.
.Total, que llega Luis Miguel a territorio de capotes y le ordena a Chavola que investigue acerca de quién es tan molesto aficionado. Regresa poco después Chavola con la noticia, y le dice al matador: "Maestro, se trata de un óptico que tiene puesta una óptica aquí de nombre Perenganito. Es un partidario furibundo de Antonio y un detractor suyo tremendo".
.Pero a la mañana siguiente saliendo del hotel camino de una comida que tenía concertada con su gente, vio Luis Miguel un enorme letrero en la fachada de un local en el que ponía "Óptica Perenganito". Rápido, no había alcanzado la puerta del establecimiento cuando, zas, ve que sale un empleado a subir el toldo ya que iban a cerrar, y que no era otro que el óptico ordoñista. También el óptico se percató de la aparición de su inesperado cliente, que antes de que saliera de su asombro, se dirigió a él con estas palabras:
.- Buenas tardes, ¿puedo comprar unas gafas de sol? - Desde luego, señor, pase.
.Solo los dos con el mostrador por medio, el óptico Perenganito sacó un par de muestrarios y le fue ofreciendo modelos al torero. En un momento dado Luis Miguel se encajó una de las gafas y le comentó con toda naturalidad al volado Perenganito:
.-Qué gafas más raras, no se ven nada más que hijos de puta. -Extraño, pues concretamente las gafas que tiene puesta son de una firma americana que viene sirviendo un género de una calidad excepcional. No obstante, ¿me permite?
.Se cala el tío la gafas, mira fijamente a Luis Miguel a través de los los cristales ahumados a medio metro de su nariz, y salta:
.- Pues tiene usted razón, sólo se ven hijos de puta.
lunes, 25 de febrero de 2013
"El Gallo"
¡Enviadlo a la cárcel!
Las reacciones de los públicos presentes en una plaza de toros son muy dispares y en ellas influyen una gran cantidad de factores: las faenas, el tiempo, el ganado...Por ello, a menudo se producen grandes manifestaciones de fervor popular en una plaza, tanto a favor como en contra. En esta ocasión, pasamos a relatar una anécdota sucedida a Rafael Gómez El Gallo en Valladolid. Antiguamente, se tenía por práctica habitual anunciar seis toros para dos toreros. Habiendo matado El Gallo el primero de su lote, no había tenido el ilustre torero mucha suerte y su actuación había sido más bien gris. En esto que un espectador comenzó a increparle duramente a la muerte del toro y gritaba: - A la cárcel, a la cárcel con El Gallo... A lo que Rafael, consciente de que aún le quedaban dos toros encerrados, respondió: - A la cárcel... ¡qué más quisiese yo con lo que me queda ahí dentro!
Fernando "El Gallo"
Unos zapatos con huecos
Fernando "El Gallo", gran torero, pero muy deficiente estoqueador, fue a matar cuatro toros a la Isla de San Fernando, complaciendo así a un compadre suyo que se hizo empresario de la corrida. Era el tal compadre, zapatero de profesión y pensaba utilizar en su industria del calzado, las pieles de los cuatro toros. El maestro Fernando no estuvo muy acertado con la espada y pinchó más de la cuenta, sobre todo estoqueando al cuarto toro que lo volvió loco. Cómo sería la cosa, que el empresario-zapatero poniéndose de pie, le gritó: — ¡"Compare" de mi "arma"!... Pare "usté" la "ametrallaora" que no me va a "queá" libre un 'peaso de piel pá jaserle" unos zapatos a los chiquillos, Fernando Gómez "El Gallo" fué padre de Rafael "El Gallo" Y José Gómez Ortega "Joselito"
FERNANDO VII GANADERO
La moda del lightismo hace tiempo que llegó al mundo de los toros. El torero sólo aspira a ser figura para ir cómodo en los carteles, en segundo lugar y con ganaderías de prestigio, que son las que fabrican, bajo demanda pertinaz y chantajista de los taurinos, un toro suave y blandón. Al gran público, el que llena las plazas y los bolsillos de los empresarios más poderosos, le han convencido de que el toreo no es riesgo y emoción y que a las plazas se va a divertirse y no, como decía García Lorca, a gozar sufriendo. Por ello, de vez en cuando es bueno pararse y echar la vista atrás para saborear gestas y gestos pasados, como los de algunos ganaderos románticos. Es conocida la afición que el rey Fernando VII tenía por los toros, que le hizo incluso convertirse en ganadero de reses bravas. Para ello llegó a retentar 1.500 vacas vazqueñas en 25 días. Trasladadas las 400 vacas aprobadas desde Sevilla a los predios reales de Aranjuez se corrió la voz de que las vacas, de puro nobles, eran mansas. Este rumor llegó a los oídos del rey, quien dio la orden de retentarlas por segunda vez: de las 400 vacas volvieron a aprobarse 396. Fernando VII, además de buen rey fue un gran ganadero.
SOBRAN LETRAS Y CARIÑO
En cierta ocasión, Enrique Vargas, "Minuto" hubo de dedicar un retrato suyo al maestro que le había enseñado a leer y escribir, y la dedicatoria que escribió en la fotografía decía: —"A mi querido y "hadmirado" maestro don “fulano de tal”, a quien le devo el saber leer y escribir". Cuando el maestro leyó la dedicatoria, se indignó, como es natural, al ver como andaba de ortografía su ex-discípulo. —Pero hombre de Dios —le dijo—. ¿Yo te he enseñado a escribir admirado con hache? Y "Minuto" replicó de inmediato: —Mire usted, es tanto el cariño que siento por usted, que todas las letras me parecen pocas para demostrárselo.
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