martes, 20 de agosto de 2013

Joaquin Hernández "PARRAO"


La profesión fué áspera para Parrao. Después de luchar media vida se retiró con tres o cuatro mil duros por todo capital. Si no hubiera sido hombre emprendedor y se hubiera metido, a representar empresas y proporcionarles corridas: a comprar y vender ganado, y a explotar  veinte o treinta vacas de leche en los establos de una huerta en Sevilla, hubiera llegado a la vejez malamente.
"Parrao" en 1896

Pero Parrao era trabajador, tenia buen crédito y vivia sin necesitar de nada ni de nadie. Llevó una vida aventurera, y corrió medio mundo y parte del otro medio. Don Francisco Golfín, vecino de Ecija, tuvo la humorada de querer implantar en Italia las corridas de toros. Y se llevó a Roma a Cara Ancha, al Americano y a Parrao, como banderillero. Anduvieron por la Ciudad Eterna, Napoles y Turin. Toreaban embolados, sensa morte, según anunciaban los carteles.
"Parrao" cuando andaba con "Faico" y "Minuto"

Todo era simulado, menos las banderillas. Se le iban poniendo pares al toro, hasta que el animal, aburrido, se cansaba de embestir. La empresa no era como para enriquecer a nadie. Parrao acabó por irse solo a Marsella, donde salía de banderillero o de matador, indistintamente. La evolución de sus primeros tiempos resucitaba en sus labios apodos casi olvidados. El del Barberulo de Olivares, el Niño del guarda de Tablada y el de Julián Berrinche, por ejemplo. A Parrao le dio la alternativa en Sevilla Reverte, y al acabar de dar muerte a ese toro, realizó una ceremonia única.en la plaza. Su padre picó el toro de la alternativa, y después de haber salido las mulillas en el arrastre, Joaquín Hernández, en el centro de la plaza, solemnemente, le cortó la coleta al autor sus días y maestro en el torear, para que el viejo picador no se jugara más la vida en el ruedo.
"Parrao" en el hospital de Nimes.

Lo más terrible de la vida de Parrao son las cornadas. tenia una en el vientre, la que le quitó de torear, que, pasados los años, todavía causaba espanto con sólo ver "la cicatriz, negra y honda, que no encubre la carne arrebujada sobre ella". En Chalons, toreando con Quinito, recibió la primera cornada: un puntazo en la ingle. Otra, en Nimes. Otra, grave, en la misma región del cuerpo, que le tuvo cuarenta y dos días luchando con la muerte. Y en Granada, en Santander, en Méjico, fueron dejando en su persona los toros sangrientas huellas, que son la historia del valor de este torero.

La cornada de México fue espantosa,apoyado en bastones y con unas barbas increíbles recibía la visita de los médicos.
Que a lo último fué a la Argentina y a Uruguay a torear embolados, como habia empezado en Roma.El padrino de Parrao fué el conde de Romanones, de quien se hizo amigo por Perico Niembro. Tomo parte en Barcelona en la despedida de Chicorro, donde Pagés, el  empresario, fué como banderillero. de la Bella Geraldine, una de las artistas más celebradas por su belleza decia."Verá usted. Eso de la Geraldine tiene lo suyo.
Algún tiempo después,recuperado ya,pudo fotografiarse con la cabeza disecada del toro que estuvo a punto de quitarle la vida.

Cuando "tomé" la cornada de Granada estaba en la misma fonda que yo. Entró a verme. A rezar y a llorar junto a mi cama. ¡Era guapa de verdad! Pero cuando me dieron la de Méjico, que a poco me mata, que me quitó de los toros, estaba también en el mismo hotel que yo, y quiso repetir la escena. Cuando la vi entrar me espanté. Y la eché de allí, a pesar de lo bonita que era. ¡ Luego dicen que eso de la mala sombra son tonterías!" Parrao sobre las mujeres decia:. "Las de antes- comenta—eran más claras, más fáciles y más desprendidas que las de ahora. Entonces, una blusa de seda valía ocho pesetas. Las convidaba uno y tomaban una copita de anís. Ahora, piden un ponche, que vale seis pesetas, o, lo que es peor, un whiskey, que es caro y no hay quien se lo beba, porque sabe a ratones." 

De la compra-venta de ganado y de 20 ó 30 vacas lecheras subsistio "Parrao"· en su vejez.

Tiene razón Parrao. La verdad es que están los tiempos muy malos.

lunes, 19 de agosto de 2013

MANUEL ESTEBAN "TEMERARIO"



Esta es la historia de Manuel Esteban el inventor del rodeo español contada por  él mismo.

"A los quince años senté plaza voluntariamente, como trompeta en el regimiento de Húsares de Pavía. Allí se despertaron mis aficiones al toro. Me picó el "gusanillo" de la afición. Yo quería vivir exponiendo la vida..."Cumplidos mis deberes militares, empezó mi calvario, de "capea" en "capea", hasta que conseguí vestir, por vez primera, el traje de luces en la plaza de Vista Alegre (Carabanchel), anunciado como banderillero, y con el apodo de "Estebita.", segui toreando hasla que... 

 EL "TEMERARIO" NO FUE A MADRIDEJOS 

En este pueblo, cercano a Madrid, tenía que actuar como matador de novillos Antonio Villa, "Hablapoco". Yo pertenecía a su cuadrilla. El empresario, atento a su negocio, había anunciado que el "Temerario" rejonearía un toro, y "montaría" otro... pero, llegada la hora de ía corrida, el tal "Temerario" no parecía por ninguna parte. El empresario estaba aturdido y disgustado por el engaño de que había sido víctima; el público ocupaba la mayoría de las localidades de la plaza, ávido de presenciar las faenas de "Temerario", y este sin llegar. Al hablar de suspender la corrida para evitar un conflicto de orden público, fué cuando, por no perjudicar a mi amigo y matador "Hablapoco, y para salvar al empresario, me ofrecí a sustituir y suplantar al "Temerario". Y, efectivamente, yo, el banderillero "Estebiíta'", actué por primera vez corno rejoneador y montador de toros. Salve a la empresa, y obtuve un éxito formidable, éxito que me hizo dedicarme de lleno a "montar toros", hasta el extremo de que, D, Arturo Millot, mi apoderado, escribió a las empresas, y empecé mi nuevo y peligroso oficio. Trabajé ocho corridas seguidas en Barcelona, contratado por el entonces empresario D. Luis Castillo, que me pagaba cincuenta duros por cada actuación... He montado toros en la mayoría de las plazas españolas. He brindado mi experimento en Lisboa, al Rey Don Carlos de Portugal, que me felicító y regaló una preciosa petaca, y me presenté en Madrid, el día del debut como novillero de Juan Cecilio, "Punteret", montando un toro de Adalid, grande y cornalón. Mi presentación fué un éxito y Pedro Niembro, que era el empresario, me firmó, y actué en dos corridas más, no siguiendo toreando por cesar en el negocio el Sr. Niembro, al ser sustituido por el señor Mosquera. 

G.ANANCIAS Y PERCANCES: 
En Portugal, las veces que trabajé, que fueron muchas, ganaba mil pesetas. En España, toreaba más barato: 750 pesetas. De esta caniidad pagaba los gastos de viaje y fonda, y el "sueldo" de mi ayudante Manuel Pérez "Parsifal". que fué matador de toros en Méjico... Pero entonces se podía vivir a gusto con aquellos ingresos, que en la actualidad, representarían el triple  tuve varios percances; pero uno gravisímo. En Cádiz, un toro de Villalba, al derribarme, "me metió la cabeza" y me calo a placer. Un cornalón en el muslo derecho, que me interesó la, femoral y me tuvo en cama dos meses, a pesar de las concienzudas y desinteresadas curas que me hizo el fallecido doctor Mascaren... Después, la lesión, grave también, que sufrí en el brazo izquierdo, toreando como "picador", a las órdenes de Joselito, el "Gallo"...  Cansado de partirme las piernas sujetándome a los morrillos de los toros, y por recomendación de mi gran, y llorado, amigo, el inolvidable D. Ángel Caamaño, el "Barquero", toreé en Madrid agregado a la cuadrilla del infortunado Agustín García Malla, en calidad de "picador". Metí cuatro puyazos, y me tocaron cuatro ovaciones... Me felicitaron, y seguí picando a las órdenes de Rafael el "Gallo", Vicente Pastor, Josclito, Malla, "Punteret", "Ostioncito", "Pastoret"...; hasta que, cansado de rodar por las arenas, con varios huesos rotos, y cada día más castigado, y con menos afición, toreé en esta plaza la ultima corrida de picador, a las órdenes de José Amuedo... Y ahora, con cincuenta años "en el lomo", trabajo en esta casa muy contento, desde hace  tres años y medio, y, por no perder la costumbre, sigo "montándome" en las mesas de billar....para limpiarlas"

al abandonar la profesion taurina Manuel Esteban fué camarero (mesero) 

domingo, 18 de agosto de 2013

EDUARDO LICEAGA MACIEL



Nació en la capital de la república mejicana el 20 de noviembre de 1922. Sus hermanos, el matador de toros David y el banderillero Mauro no querían que Eduardo siguiera la carrera de ellos y le costearon estudios de bachillerato. Sin embargo, el infortunado muchacho decidió dedicarse al arriesgado arte taurino. Muy joven aún, al toro, de nombre “Cortesano” de Santín, le cortó las orejas y el rabo, así como el trofeo que había en disputa.En 1939 actuó en Tampico como sobresaliente de Juanita Cruz, al resultar cogida se encargó de matar los dos toros anunciados. Se presentó en "El Toreo" el 6 de agosto de 1944 estoqueando novillos de Rancho Grande en compañía de Nacho Pérez y Tacho Campos. . En 1945 emigró a la Península y llegó aquí el 5 de abril acompañándole su madre y su hermano. Primeramente tuvo 14 actuaciones previas a su presentación en Madrid, el 26 de agosto de 1945, sus alternantes fueron Rafael Llorente y "Andaluz Chico", novillos de Garro y Díaz Guerra. Liceaga cortó una oreja. 

El 18 de agosto de 1946 fue a torear a San Roque (Cádiz), alternando con "Vito" y Chávez Flores un encierro de Concha y Sierra. En su primer enemigo de nombre “Jaranero”, cárdeno, número 93 de la vacada citada, al cambiarse la muleta por la espalda, el toro lo empitonó y arrojó al suelo. Volvió a atacarlo por la entrepierna, teniéndolo suspendido largo rato y solo entonces se pudo hacer el quite. La herida cerca del ano era muy profunda, lo trasladaron al Hospital Militar de Algeciras, falleciendo a las 10 de la noche. Eduardo Liceaga era un torero muy fácil y decidido en todas las suertes. En España llevaba muy buena campaña y lo que más deseaba era que Carlos Arruza le otorgara la alternativa a fines de ese año. La herida fue gravísima en la región glútea muy cercana al orificio anal. Con el fin de operarle en condiciones más óptimas que en la enfermería de la plaza lo trasladaron al Hospital Militar de dicha localidad, la gran pérdida de sangre que sufrió fué la causante de su fallecimiento a las diez y media de esa noche. Le acompañaban en el cartel Julio Pérez Herrera "Vito" y Antonio Chaves Flores.

¿PROVIDENCIA O MILAGRO ? CAGANCHO SALVA LA VIDA GRACIAS A UNA MEDALLA.




Este torero no es otro que el famoso gitano «Cagancho», de cuyas actuaciones se acostumbraba a oír tantos comentarios pintorescos. Hasta hubo quien dijo que era «el Rubio del toreo...si Pues sí, este era el matador que, a pesar de las ironías de los que le acusaban de «no arrimarse a los toros, en 1928 fué cogido por uno que le causó varias heridas. 


La que recibió en el pecho hubiera podido ser mortal, si una de las medallas que siempre llevaba consigo el trianero, no hubiera desviado el cuerno. Comentando el percance, «Cagancho» dijo: «En esta cogida estoy seguro de que la Providencia me ha salvado de una cornada gravísima. La medalla de Nuestra Señora de Riánsares, que me regaló la villa de Tarancón, -y que llevo en el pecho siempre, ha servido de muralla para el asta del toro y ha impedido que el cuerno hiciera algo más que rasgarme la piel.» En estas fotos pueden verse las medallas que siempre llevaba al cuello el matador, y a éste besando la que le salvo la vida. En la foto inferior el diestro herido está rodeado de algunos amigos y compañeros de su cuadrilla, uno de los cuales tiene en sus brazos al hijo del torero que tambien fuese matador de toros.

jueves, 15 de agosto de 2013

NICANOR VILLALTA


Se casó poco antes de empezar la guerra civil y, en diciembre de 1936, en plena contienda, nació su hijo Niqui-Luis. El parto resultó una aventura que se resolvió favorablemente gracias a la ayuda del médico Luis Yunta, padrino del chico en lo que se llamaban «aguas de socorro» porque por entonces no se podía pensar en un bautismo eclesiástico. Luego, al cabo de los años, a Nicanor Luis se le bautizó en el templo del Pilar de Zaragoza con la presencia del citado doctor Yunta. Pero, al mismo tiempo que Josefina Juberías, la esposa del torero, tenía que cuidar del chaval, su gran preocupación era salvar a su marido de la persecución de los milicianos. 

Ella tenía la carrera de Comercio, era experta en taquigrafía mecánica y traductora de francés por lo que había estado en el Ministerio de la Gobernación de la República y conocía al ministro Ángel Galarza, con el que se puso en contacto cuando Josefina se enteró de que a Nicanor se lo habían llevado a la checa de Fuencarral. De allí lo trasladaron a la embajada de Estados Unidos y luego a la de Rumanía para, al final, refugiarse en la casa precintada de un diplomático destinado en Londres y en la que aguantó hasta el término de la guerra mientras Josefina y Niqui pasaban a la otra zona con la ayuda de Queipo de Llano, que instaló a madre e hijo en Sevilla a costa del Auxilio Social. Hasta que acabó la contienda y Nicanor tuvo que volver a vestir el traje de luces porque había desaparecido el dinero que tenía, unas fincas las había tenido que vender para subsistir y todo se le complicaba de forma fatal. 

El matrimonio abrió un establecimiento que se llamaba «Salón de Té Niky», con pastelería y repostería, en Princesa, 55, y tuvo que cerrarlo porque su socio industrial se quedaba con harina, azúcar y otros productos que entonces estaban racionados y el socio prefería aprovecharse de esos productos en el estraperlo. Tenía la plaza de toros de Toledo y también la perdió, un taxi y tampoco le lució el pelo con este negocio, hasta el punto de tener que acudir a la ayuda de los demás con el festival que se celebró en Madrid, que fue un rotundo éxito, y otro no menos brillante que se celebró en Zaragoza. Pero Josefina no podía aguantar más, se resintió su salud mental, deterioro psíquico le llama su hijo, e hizo blanco de todas sus críticas a Nicanor Villalta, que, al final, tuvo que abandonar el piso de Alonso Cano, en donde había vivido toda su vida, y marcharse en los años setenta con sus hermanas Delfina y Marina. Su triste situación la reflejó en imágenes Summers en la película «Juguetes rotos», en la que el cineasta puso unos cuantos ejemplos de ídolos truncados como el boxeador Paulino Uzcudum o el futbolista Gorostiza. Lo cierto es que Nicanor mantuvo el tipo hasta que murió el 6 de enero de 1980. 

Pasó mucho para llegar a ser figura del toreo, pero su gran cruz fue la enfermedad de su hijo Niqui-Luis al que le hubiera gustado ver vestido de torero, pero una lesión en una cadera y una enfermedad en el riñón le impidieron alcanzar tal sueño a cambio de muchos disgustos y gastos en médicos y operaciones. No todo fueron imprevistos y malas administraciones. Hubo mucho de mala suerte y circunstancias adversas: la guerra y la enfermedad de su hijo rompieron la vida de un hombre cabal.

miércoles, 14 de agosto de 2013

DON ANTONIO FUENTES ZURITA


Don Luis Mazzantini había revolucionado el vestuario torero,antes de que el italiano-español pisara los ruedos no se concebía a un torero vestido a la última moda, después se había generalizado el uso normal de otras indumentarias aunque «Guerrita» impusiera su criterio senequista y califal. Pero ese «naide» que había dejado como heredero don Rafael, al margen de ser un buen torero al que tenía difuminado el poder del cordobés, iba a revolucionar el aspecto externo de un hombre que, pese a sus altibajos, también daba una medida artística de buen gusto y calidad. 

Fue don Antonio Fuentes y Zurita, de Sevilla, un árbitro de la elegancia masculina y torera. Pero, antes de recordar la figura de Fuentes. Fue el Beau Brummell del toreo y no acabó tan arruinado como el lord inglés de la corte de Jorge IV porque volvió a los ruedos hasta el 31 de mayo de 1914, fecha en que toreó su última corrida en la plaza de Las Arenas de Barcelona, con toros de Concha y Sierra y la compañía de Rafael el Gallo y el mexicano Luis Freg. Era un buen torero y un dandi que no sé si leería a lord Byron, Musset o Baudelaire, pero que sí hubiera merecido una crónica de todos y cada uno de esos que veían la vida con un sentido estético.
"Después de mí, naide, y después de naide, Fuentes " (Guerrita)

 Y ese sentido de la elegancia lo tuvo desde chico: «Yo he rendido culto a la limpieza, a la higiene y al buen vestir. Es decir, que me ha gustado la buena ropa sobre todas las cosas... Ese mote de «el señorito» quizá nació de un sucedido de mis tiempos de aficionado... Estaba yo en Madrid, lampando de hambre y sin más que lo puesto, cuando un día un rico labrador paisano, de la tertulia del Café Suizo, me regaló dos duros... ¡Un caudal en aquella época!... Yo andaba muy mal de ropa interior y decidí comprarme una camiseta. Y como siempre he tenido gusto de las cosas finas, en lugar de adquirir una camiseta de algodón que entonces valían cinco reales, me «merqué» una de seda, de lo mejor que encontré, que me costó las diez pesetas justas y me quedé, muy a gusto, aquel día sin comer... Esto pareció a mis compañeros tan absurdo, que lo atribuyeron a presunción, y les dio por llamarme irónicamente «el señorito»...». 

Algún señorito más vendrá a esta historia porque el gusto por la elegancia ha sido también virtud de algunos hombres que vistieron y visten el traje de luces. Pero Antonio Fuentes hizo raya. Físicamente era la antítesis de su antecesor Mazzantini. Proporcionado de estatura, tez morena, pelo negro y ondulado, ojos brillantes, armonioso en el andar, juncal, distinguido y... jugador. . Lo cuenta «El Caballero Audaz» que coincidió con el torero sevillano en el Casino de San Sebastián y éste le confesó sus emociones como jugador. Como decía «Hilario el zapatero»: «Si el juego es emocionante perdiendo, ¿qué será ganando?» La suerte tampoco le era muy propicia al famoso torero, pero decían que la finca de «La Coronela», de su propiedad, lo aguantaba todo y daba para todo y que Antonio Fuentes, tan elegante como siempre, iba a la calle de las Sierpes y todos los días le limpiaban los zapatos y le afeitaban y le daba un duro al betunero y otro al barbero por un servicio que entonces costaba 15 céntimos.

¿ SE CASO PAQUIRO ?


Quién fue la mujer que empujó a Francisco Montes «Paquiro» al aguardiente? ¿Qué suerte de pesares íntimos pudieron llevarle, contrariando sus eminentes cualidades, a buscar el olvido en la embriaguez del aguardiente que minó su naturaleza y acortó su vida? «Vejez prematura que abate las existencias afanosas, gastados a la vez el alma y el cuerpo en el torbellino de las violencias emocionantes y de las rudas faenas» (Velázquez y Sánchez). No sería, desde luego, la reina Isabel II que lo quiso nombrar Conde de Chiclana, «porque tiene mucho mejor ganado su título que otras excelencias de escotillón». No estoy seguro, ante la fama de doña Isabel, que no lo fuera, aunque si hubiera existido alguna aventura amorosa entre el torero y la Reina es seguro que habría llegado hasta nosotros la curiosa noticia. No basta con el deseo de ennoblecer al elegante diestro. 

 El caso es que «Paquiro» falleció a los 46 años por unas fiebres tercianas, el 4 de abril de 1851. Algunas noticias, no sé si muy fidedignas, tengo sobre la amistad de Francisco Montes «Paquiro» con el modelo de bandidos generosos que era Luis Candelas y la criolla Blanca Montellanos y Vargas de Montero. Estaban los dos con el torero cuando les avisaron que la policía tenía localizado a Luis Candelas que, para salir del aprieto, dicen que se vistió de banderillero y así fue a la plaza con el de Chiclana. Va más allá la cosa: Candelas pone un par, «Paquiro» se deja coger y en ese barullo escapa el perseguido. Lo leí en la revista El Ruedo del 3 de febrero de 1949. 

Como también leí este poema que ensalza la figura del torero: Cáscaras —dijo el diablo alzando el hopo— este es Montes; me cuco y vaya al cielo que temo más a su capa que un hisopo. El cielo en coro aplaude la victoria, vomita el dragón fuego y muerde tierra y Montes triunfa, entrándose en la gloria. No tengo constancia de que Francisco Montes «Paquiro» se casara, pero en el tomo VII del «Cossío» aparecen reproducidos los retratos del torero y su supuesta esposa firmados por José Elba, de la colección Berckmeyer del Museo Taurino de Arte de Lima, Perú. Dos medallones gemelos con la figura ya conocida del de Chiclana con la muleta, una banderilla y la espada apareciendo por la parte inferior del óvalo. Ella con un escote generoso difuminado por un tul vaporoso, talle estrecho, falda de organdí, hombreras y puños bordados con el mismo dibujo y materiales. Raya en medio en el pelo negro, peineta recortada, moño generoso y pendientes largos y colgantes. Abajo del medallón, un mantón y un abanico. Pero ¿quién fue esta mujer?

sábado, 10 de agosto de 2013

JAIME BALLESTEROS "HERRERIN"


Nació el 8 de junio de 1891,en Villanueva de Gállego (Zaragoza),su padre era herrero en el pueblo, de ahí el mote. Ya desde su infancia sintió atracción por el toreo, cosa a la que se oponía la familia. Inició su carrera como peón de brega y más tarde banderillero. Comenzó a matar novillos por tierras aragonesas actuando en Barbastro, Caspe, Tarazona, etc. La primera vez que se puso ante un toro fue en Zaragoza hacia 1909 y por accidente, ya que tuvo que sustituir a otro diestro (Perlita) que había sufrido una cogida. Esa tarde se enfrentó a dos astados agradando mucho su labor. Desde sus inicios tuvo una encendida rivalidad con el ya mencionado Florentino Ballesteros. Se cuenta que mientras Herrerín era el torero de la clase modesta, Florentino era popular entre el artesanado y la clase alta zaragozana de la época. 

En cierta ocasión la Banda de la Diputación tocó un pasadoble dedicado al del Hospicio en el paseo de la Independencia, los herreristas a continuación solicitaron lo mismo para su ídolo, como los músicos no tenían partitura y no podían ejecutar la obra, se armó un gran revuelo en el que no llegaron a faltar agresiones físicas. El apasionamiento estaba en las calles, en los cafés, los casinos, en la plaza de toros etc., el que era ballesterista no admitía el herrerinismo y viceversa. En 1912 comienza su proyección nacional en Barcelona al lado de Juan Belmonte, toreando el 16 de febrero en la Barceloneta. Recibió una oferta sustanciosa pero Herrerín tenía que incorporarse a filas como soldado de cuota hasta julio de ese año. 

El día 3 de agosto hace el paseillo en Madrid y gusta tanto que repite cartel dos tardes más en ese mes, la segunda con su eterno rival el día 15. Durante las Fiestas del Pilar se anunció el día 13 la primera de Feria con Gaona, Gallito y toros del duque de Veragua, actuando Herrerín como sobresaliente. Por cogida de Gaona, Joselito estoqueó los seis veraguas y antes de dar suelta al cuarto, invitó a Herrerín a que alternara con él en quites y banderillas. En al año catorce, Jaime actuó otras tantas tardes. El día 6 de septiembre le correspondía la número quince en la plaza de Cádiz. Allí el novillo «Almejito» de López Plata le infirió tan gravísima cornada, que fallecería a las siete y media de la mañana del día 6 de septiembre de 1914,era herido de muerte en la cuarta plaza de toros de La Hoyanca de Cádiz, alternaba con Chanito, José Díaz Domínguez y Amuedo. “Almejito”, un toro negro, bien puesto de defensas y algo bizco del derecho de la dehesa de López Plata, el novillo que corneó al torero maño vestido de rosa y oro y que murió el día 9 del mismo mes.
"Herrerin" en la enfermeria

Era el primero de la suelta, le correspondía a Díaz Domínguez y alcanzó a “Herrerín II” al hacer un quite con el capote. Fue la segunda y última víctima del toreo en este ruedo. La primera había sido el picador Francisco Cazalla Moreno "Caito" que el 30 de mayo de 1869, actuaba en la cuadrilla de Julián Casas "Salamanquino" cuando fue herido de muerte en la cabeza por el toro "Enamorado" de Joaquín Castrillón. Moriría el 14 de junio siguiente,tenía veintitrés años.
Cadaver de "Herrerin"

Fue enterrado provisonalmente en tierras andaluzas hasta que cinco años más tarde, por cuestación popular, sus restos fueron trasladados a Zaragoza y depositados en un mausoleo que todavía se puede visitar en el cementerio de Torrero, obra del escultor Domingo Ainaga.
Tumba del valeroso novillero aragonés Jaime Ballesteros Jaime (Herrerín), Cementerio de Torrero de Zaragoza


LA MISERICORDIA DE JOSELITO EL GALLO

Joselito tenía a orgullo el ser torero, en parecer torero siempre. Por eso lucia la fina trenza de la coleta y el traje corto,ceñido y pinturero.


Cuenta Gustavo del Barco, en su magnifica biografía sobre el torero de Gelves, que una noche de riguroso invierno, cuando la lluvia caia a torrentes, Josellto descendió de un automóvil, ganando de un salto el portal del domicilio de su apoderado, don Manuel Pineda, que ¡por aquellas fechas lo tenía en la calle de Trajano. Al tocar la campanilla para que le abriesen la cancela, una mano sarmentosa le tocó al torero, en súplica de limosna. Joselito, así sorprendido, objetó a la implorante, entre severo y piadoso: «¡Señora, con la noche que hase y con la edá que tiene, ¿cómo se atreve usté a salí de casa?»... —Es que... -replicó la vieja, Justificándose— mi hija es viuda y lava ropa pa mantené a unos nletesiyos, pero gana tan poquita cosa que cuando el hambre aprieta me vengo a la puerta de ese cabaret (señala a Variedades, ubicado frente al sitio de la ocurrencia) pa recoge arguna cosiya, y como la noche está tan mala me metió en este saguán pa no mojarme. joselíto, impresionado por el relato de la pobre, dijo a Pineda, al tiempo que éste le abría la cancela: «Infórmese a fondo de cuanto di se esa mujé, y dele por ahora, como cosa suya, un par de duros», resultando de la información efectuada ser ciertos los extremos alegados por la mendicante, y asignándole Josellto, bajo secreto absoluto de su nombre, ciento cincuenta pesetas mensuales, que la señora hacía efectivas cada primero de mes, desarrollándose el día 1 de junto de 1920, en el domicilio del señor Pineda, una escena desgarradora cuando el apoderado del torero dijo a la beneficiada que ya no podría facilitarle más Socorros porque su protector, 

Josellto «El Gallo», había fallecido. Y de la misma madera de este hecho, que en sustancia recogemos, debe estar plagada la vida de Joselíto, ya que don Antonio Sánchez Barroso, con domicilio en Sevilla, calle de la Albóndiga número 62, entre un sinfín de anécdotas y caridades de Joselíto, contaba que, al vibrar la campanilla de la casa de Josellto en la Alameda, impulsada por la mano del matador de novillos José Alvarez «El Tello», Joselito, desde el principal de la vivienda, ordenó: —Anita, ve a ve. quien llama. (Anita era la sirvienta del torero y luego fue la esposa de su mozo de estoques, Paco Botas.) —Dise que e «er Teyo» —respondió la criada. —Pos ábrele la cánsela y mételo en mi despacho, que ya bajó —replicóle el diestro. —¿Qué te trae por aquí, José? -dljo al Tello Joselíto. —Pos mira, José, que estoy en las urtimas y, vengo a ve si tú me echas una mano. Un benefisio resolverla mi sitúasíón. Me haría un hombre. Estoy cosió a cornás, y ni tengo contratos, ni' yo, aunque los tuviera, podría ya torear. No vargo ya pa na, y de verdá, de verdá te digo que estoy dando las boqueas. ¡Si tú me ayudaras!... Joselito* le rnlró a los ojos, y tras una breve pausa embarazosa, le contestó resuelto: —Vente por aquí mañana a esto misma hora y no digas de esto una palabra a nadie. A la misma hora del día siguiente estaba otra vez el Tello en. el despacho dé Joselito, —Mira. José —lé dijo Gallito—. Ya tengo los toros y los toreros pa darte el benefisio; pero a tí qué te conviene má, un benefisio o dos duros diarios que yo puedo pasarle mientras vivas, —¡Hombre, José! —replicóle el Tello llevándose el pañuelo a los ojos—. A mí me convienen más los dos duros diarios, pero yo np quisiera abusa de tu buen corasón. —Pos entonces —prosiguió Josellto—, tendrás desde ahora dos duros todos los días, pero con una condíslón. , —Toas las que quieras, José; toas las que quieras. —Una sola, Tello, una sola. —¿Y qué condíslón es esa, José?.. —Que de esta visita y de esta conversación y de esto que te ofrezco no se tiene que entera ni la tierra. Absolutamente nadie, José, porque si yo me entero que tú lo. dises a arguna persona, desde ese mismo momento dejas de pérsibí los sesenta duros al mes. 
1916 Joselito jugueteando con un becerro en una fiesta privada celebrada en Pino Montano (Sevilla)

Y pasaron los años, y con ellos los días que trajeron el nefasto 16 de mayo de 1920, cuando por Sevilla, al anochecer, comenzó a circular, como marea que se eleva y agiganta despaciosa e insensiblemente, la noticia de la tragedia de Talayera, La gente, sobrecogida por el «runrún», restaba crédito a lo que oía, y a lo que para ella era absurdo que sucediera, pero el rumor crecía y se extendía inexorablemente por Sevilla entera con la fuerza incontenible de las cosas fatales.A Joselito le ha matado un toro!, se oía por doquier. Don Juan José Serrano Gómez, fotógrafo eminente, por desgracia fallecido, que con don Agustín López Maclas «Galerín» presenciaba la función de tarde en el Teatro del Duque, salió a la calle con el periodista, temerosos ambos de comprobar lo que ya por el patio de butacas sé comentaba y paralizaba la acción de los actores en el escenario: ¡Que a Joselito le había matado un toro en Talavera! Al cruzar los aludidos la calle de Trajano, desde el Petit-Café (actualmente Café Rueda), situado en la Plaza del Duque de la Victoria, les salió al encuentro José Alvarez «El Tello», quien, llorando y abrazándoles, les decía: «¡Ya se ma acabaron los sesenta duros! ¡A Josellto le ha matado un toro eh Talávera¡, revelándoles el Tello seguidamente el enigma y secreto de las trescientas pesetas mensuales.
Jose Alvarez Tello

 Luego, Galerín y Serrano refirieron lo sucedido  a don José Berro González, maestro barbero con industria abierta en la calle del General Polavieja número 15. Joselito. con su leyenda de roñoso en el ambiente taurino, y también, acaso en el general, ha sido probablemente el torero más rumboso en caridades que registra el escalafón torero profesional. Díganlo si no las Hermanitas de los Pobres, la Macarena y otras instituciones y particulares.extendiéndose por aquellos tiempos su fama de tacaño, porque él jamas se envileció prodigando la limosna denigrante, ni sus donaciones tuvieron nunca carácter publicitario, Joselito exigía siempre el secreto más cerrado para sus obras piadosas, conminando seriamente a sus protegidos con suprimírselas si el hecho se divulgaba. 

Alma grande, Joselito se avergonzaba de poner su óbolo en la mano que se le extendía. Directamente, jamás dio nada en la vía pública. «Eso a mi madre, a mi madre» —repetía imperturbable a la nube de llorones que le acosaban apenas pisaba la Alameda. Y luego, cuando llegaba a su casa, humildemente, tímidamente, decía a la que lo llevó en su seno: «Si viene a visitarte (aquí el nombre del pedigüeño) le das de ¡mi ropero un trajesiyo cuarquiera. He visto al pobresiyo en la caye y yeba los codos rotos.» Y a Juan Soto, su amigo inseparable, que durante sus estancias en Sevilla diariamente y en los atardeceres le acompañaba al camarín de la Macarena, le daba al salir de casa cien pesetas en monedas de dos para que al paso, y a los menesterosos que reconociéndole se le acareaban, su amigo los socorriera, en tanto pue él, invariablemente, les decia: «¡Usté perdone, hermano!» Así era Joselito. Así era Joselito y asi se producía en su vida cotidiana este torero vértice y señor, humano y bueno, a quien tan fácil le hubiera sido destruir su fama de cicatero; pero a él —está probado— sólo le importaba satisfacer en secreto su innata inclinación misericordiosa, su vocación artística y torera, y estar siempre con Dios en la paz de su conciencia.

viernes, 9 de agosto de 2013

Francisco Peralta Serón "Facultades"

Este antequerano nació el 2 de abril de 1900, si bien desde niño vivió en Sevilla, por lo que algunos le tenían por sevillano. Su presentación como torero fue el 19 de julio de 1917 en Madrid en una novillada nocturna pero, sin suerte, su actuación pasó inadvertida. Tomó la alternativa en el año 1922, el 2 de julio, en la plaza de Barcelona, al cederle Chicuelo el toro Decoroso, de doña Carmen de Federico. Confirmó la misma en Madrid, el 31 de mayo del año siguiente, con ganado de García Pedrajas. Toreando en años sucesivos, una enfermedad hizo que sólo pudiera hacerlo una vez en 1928 y dos en 1929. El 4 de enero de 1930, con tan sólo 29 años, falleció en Sevilla, donde había fijado su residencia.

martes, 6 de agosto de 2013

ANGEL FERNANDEZ PEDRAZA "ANGELETE"

Matador de toros español, nacido en Baños de Montemayor (Cáceres) el 28 de enero de 1892, y muerto en su lugar de origen en julio de 1931. Fue tío de otro matador de toros que se anunció en los carteles con el mismo apodo, Eugenio Fernández Sánchez.
Tras darse a conocer en varios festejos populares organizados en su entorno geográfico, consiguió presentarse ante la afición madrileña el día 18 de mayo de 1916, fecha en la que obtuvo un éxito clamoroso. A partir de entonces, su nombre comenzó a sonar con fuerza en los círculos taurinos de todo el país, lo que le facilitó su toma de alternativa. Tuvo lugar esta ceremonia en la plaza de toros de Salamanca, el día 12 de septiembre de 1917, cuando el genial espada sevillano José Gómez Ortega ("Joselito" o "Gallito") le facultó para que lidiara y estoqueara al toro Gitano, que había pastado en las dehesas de Coquilla.
Monumental de Barcelona 1916

Tan vertiginosa fue su irrupción en el circuito de las plazas de primera, que el día 23 de dicho mes compareció ante la severa afición de la Villa y Corte, dispuesto ahora a confirmar su alternativa. Vino entonces apadrinado por el célebre diestro bilbaíno Cástor Jaureguibeitia Ibarra ("Cocherito de Bilbao"), quien, bajo la atenta mirada del no menos famoso espada gallego Alfonso Cela Villeito ("Celita"), que compareció en calidad de testigo, le cedió los trastos con los que había de trastear y despenar a un toro perteneciente a la ganadería de Urcola.
Ángel Fernández Pedraza destacó sobre todo por el coraje y la valentía con que afrontaba la lidia de cualquier toro que le tocase en suerte, mostrándose siempre tan voluntarioso en el desempeño de su oficio como limitado a la hora de la creación artística. Cuando el público dejó de manifestar su grata sorpresa ante el valor derrochado por este aguerrido diestro cacereño, su trayectoria comenzó a acusar el descenso en el número de contratos que se le ofrecían. Retirado a su pueblo natal, falleció prematuramente cuando aún no había cumplido los cuarenta años de edad

MANUEL SOLER GISBERT "VAQUERITO "

El 19 de marzo de 1892 nació este diestro en Valencia, y el 17 de agosto de 1913 se presentó en Madrid como novillero, estoqueando reses de Pérez de la Concha con Algabeño II y Valencia. Era corto de talla, pero no de conocimientos, y con la habilidad propia de todos los toreros de baja estatura. Cuando ya había dado de sí cuanto llevaba dentro, tomó la alternativa en Valencia, de manos de Juan Belmonte, el 24 de junio de 1921, con Granero de testigo y toros del duque de Tovar. En el hoyo cayó aquella misma tarde, y para ver si sacaba algún provecho, renunció a la alternativa en el año 1925. Pero sin resultado. Obtuvo un empleo en el Ministerio de Agricultura, y recluido años después en el Manicomio Provincial de Valencia, por haber perdido la razón, allí falleció el 27 de diciembre de 1944.

RAFAEL VALERA "RAFAELILLO"

Inquieto, intuitivo, con voca­ción para la aventura, en sus años primaverales, a «Rafaelillo» no le sujeta nada. Vive en la sevillana Alameda de Hércules, en vecindad con Joselito «El Gallo», espejo en el que se miran cuantos sienten el toreo. Los mucha­chos de la edad temprana, como Rafael, juegan juntos al toro, mientras sus ilusiones taurómacas, esperanza aún en la lejanía, revolotean en torno a su cabeza, hasta que quebrada su voluntad por cuanto no fuera el toreo, intu­ye que su deseo primero es ser torero. Deja el trabajo y se dedica por entero a su sueño dorado.
Pronto da que hablar por sus buenas maneras toreras, que deja ver en su asistencia a ganaderías y tentaderos. En breve número de crepús­culos florece su tálamo torero y sus ilusiones se convierten en realidad. En Lisboa, viste por primera vez de luces, incorporado como banderille­ro a la cuadrilla de «Niños Sevillanos», capitaneada por «Facultades» y «Rubichi».Anda con desahogo en su labor, pero no se conforma, él quie­re ser matador. En Córdoba, aún becerrista, recibe su bautismo de sangre, percance que no le amilana sus doradas ilusiones. Después de un largo tiempo actuando de espada, sin éxito, vuelan sus ilusiones, la realidad de aquel empeño, donde sólo hubo un sueño.
Sus yerros le obligan a salir del engaño, a mayor gloria. Se pasa a ban­derillero, destacando pronto entre los mejores. La ardiente hoguera de su venturoso renacer torero, le abraza su amor propio, como llama lisonje­ra y le lleva a la osadía de explotado, volviendo a torear de matador. Sie­te novilladas sin lucimiento. Alterna sus compromisos como banderille­ro, entre 1923 y 1928, con los de novillero, toreando por ruedos andalu­ces. En Sevilla, lidia reses de Villamarta con Carralafuente y «Chamusqui­no». Se llega hasta Madrid y el 21 de octubre de 1923, da fe de los asta­dos de Andrés Sánchez de Buenabarba (Salamanca), en unión de Correa Montes y Manuel García Mella.
Cuando desciende la espuma de su ofuscamiento y resuelto en pol­vo su ardiente deseo, retorna a su puesto de privilegio en las cuadrillas, y en esa ribera feliz del toreo, afianza su prestigio. En las temporadas de 1918-1919, va a Venezuela incorporado en los elencos de los espadas Agustín García Mella, «Limeño» y «Pacorro». Al regreso ingresa en la cua­drilla de Curro Martín Vázquez. Rafael une a su trato fino y afable, senci­llez y alegría, una enorme capacidad torera. Conoce las querencias y resa­bios de los toros, es el mejor banderillero por el pitón derecho y, técni­camente, es muy eficaz con el capote. Domina al manso y puede con el toro bravo. Una alegre Andalucía, le canta por alegrías, que es de raza calé, y en la noche y el día, con gracia se han desposado.
Entre los años 1920 y 1922, pertenece a la cuadrilla de Pepe Bel­monte, en 1923, a la del «Algabeño», en 1924 y 1925, va con Juan Bel­monte, incluso en su temporada del Perú. El 19 de julio de 1925, al saltar la barrera resulta cogido en la Plaza de la Línea de la Concepción. Des­pués se incorpora a la cuadrilla del «Niño de la Palma» y desde 1928 a 1936, torea sucesivamente a las órdenes de «Chicuelo», «Cagancho», Mar­cial Lalanda, Domingo Ortega y Rafael Ponce «Rafaelillo».
La furia de la Guerra Civil se desata, el año 1936, entre las dos Espa­ñas. Aquello le espanta, y decide cruzar el Océano. Busca el nido en el árbol propicio y se afinca definitivamente en Lima, capital del Perú. Sus dotes de hombre educado, simpático, respetuoso, espléndido, liberal y melancólico, se granjea amistades que le abren sus puertas. Administra y dirige una destacada ganadería peruana. En tan cuidado refugio ve acer­carse el otoño de su existencia hasta su final, el 18 de junio de 1956

FRANCISCO TAMARIT CHAVES

Fue un torero de estilo clásico y puro con un futuro brillante. Lástima que descarrilara tan pronto Era nacido en el Grau de Valencia, el día 18 de Octubre de 1.896. Se presenta en Madrid el mismo año nebuloso en que murió “Joselito” en Talavera de la Reina, 1.920, el día 23 de Septiembre. No aparecía su nombre en los carteles de la novillada porque solo intervendría en la lidia de un novillo corrido en último lugar por ser sobrero. La verdadera presentación como novillero en la Plaza de Toros de la Carretera de Aragón, sucedió en 1.925, el 9 de Junio. Estuvo bastante aseado, tanto que se le consideró con suficiente fuerza para la Alternativa. 

 En la plaza de toros de Valencia, el día 26 de Septiembre de 1.925, toma la alternativa de manos del baturro, Nicanor Villalta. El señor Cayetano les acompaña. Los toros, Murubes de doña Carmen de Federico. Aquella tarde ocurrieron detalles que, más que paradojas, fueron anécdotas. Tamarit hace el paseillo con la montera calada hasta las cejas. Al preguntarle por el asunto contesta : “Cuando he hecho el paseo “entoadía” no era matador, seguía en novillero, “asin” que no era la primera vez que pisaba el ruedo” La época era de máximo respeto pero de relajación reglamentaria. Nicanor Villalta le cede la muerte del primero, con “El Niño de la Palma” fuera del cuadro, como era costumbre, el toro se llamaba “Embargado”, pesó 327 Kg en canal. “Chaves” cortó su primera oreja de matador. El segundo salta al ruedo, corresponde al padrino. 

El animal se lastima y es devuelto. En su lugar sale el que estaba preparado para quinto. Cayetano Ordóñez lo lidia y estoquea con su estilo particular en el sitio que después se llamaría “el rincón de Ordóñez”. Por este error en chiqueros, Nicanor Villalta lidia el tercero y el cuarto. El quinto, ya el orden restablecido, corresponde a Ordóñez. Manso de solemnidad, es condenado a banderillas de fuego, está práctica será cambiada en 1.950 por las banderillas negras. En el sexto “Chaves” abrevia y da la vuelta al ruedo. La crónica destaca el trapio de los toros: - Los Murubes han sido fuertes, muy nobles y de extraordinaria bravura excepto el quinto, ligeros como el viento y con más leña que un obraje del Charles. (El Charles era un industrial célebre de Valencia que fabricaba carros de madera) Entre los seis toros sumaron, 45 varas, 18 derribos y 14 caballos arrastrados. Confirma el 22 de Mayo de 1.927 con Rafael “El Gallo” de padrino y Fuentes Bejarano de testigo que se unía a la ceremonia. 

Las reses del Duque de Veragua. Francisco Tamarit “Chaves” fue un buen torero que sufrió demasiadas cornadas, tantas que le minaron el aliento para convertirle en un matador medroso con un corazón que no obedecía a la cabeza. Intentó recuperar su valor en América. En Méjico obtuvo la doble nacionalidad. Se paso a la plata para torear en la cuadrilla de Jesús Solórzano. Retirado ejerció de pequeño industrial en el D.F. donde fallecía el 23 de Septiembre de 1.964.

FRANCISCO FERRER Y RODRÍGUEZ "PASTORET "



Nació en Sidi Bel Abbes (Orán) el 10 de septiembre de 1884. Su primer oficio fue el de pastor, pero le abandonó pronto, porque desde niño sintió la afición al toreo. Su aprendizaje fue duro, haciéndole en las capeas de los pueblos con todas sus calamidades. Toreó en novilladas modestas por la región de su nacimiento, y el 27 de agosto de 1911 se presentó en Madrid alternando con Torquito y Rosalito en la muerte de seis novillos de Olea. Se le aplaudió con profusión aquella tarde. 

Toreó mucho como novillero, y, gastado ya como tal, decidió tomar la alternativa, que le fue otorgada por el espada Manuel Mejías Rapela, Bienvenida, en la plaza de Vistalegre (Carabanchel Bajo, Madrid), el 21 de octubre de 1917, matando toros de Juan Sánchez, de Carreros (Salamanca). Fue un triunfo rotundo el de Pastoret en aquella tarde, pues cortó las orejas a sus tres toros y fue llevado en hombros hasta cerca de Madrid. Torea el siguiente año, 1918, ocho corridas. Entre estas una nocturna en Madrid, el 11 de julio, en que el espada Matías Lara, “Larita”, le confirma la alternativa, cediéndole el toro Italiano, de don Fernando Villalón. Mataron los dos solos y nuestro biografiado quedó muy bien. 

En la temporada de 1919 torea 10 corridas. Otras tantas en la de 1920. Marcha a México y hace una campaña que no pasa de regular, toreando cinco corridas. En España, en la de 1925, alterna en cuatro. En la de 1922, siete. No llega a este número en la de 1923. Pero, pese a sus esfuerzos, a su buena voluntad y a sus alardes de valor, no conseguía, no ya sobresalir, sino ni siquiera sostenerse en un plano que le permitiera vivir decorosamente. Y en 1924 renuncia a la alternativa y actúa como novillero. Torea en esta temporada once novilladas. Parecidas o iguales fueron sus actuaciones en provincias. Quince torea en la temporada de 1925 y catorce en la de 1926 con idéntico resultado. Empieza la de 1927 toreando el 27 de marzo en Madrid, y torea el 3 de julio en Gerona. “Pastoret”, convencido de que solo toreando no podía sostener su vida, la ayudaba con negocios taurinos modestos. 

El día 20 del mismo mes de julio se dirigía, conduciendo un pequeño automóvil de su propiedad, a la alquería de Calzadilla de Mendigos (Salamanca), para escoger unos novillos que había comprado al ganadero don Ignacio Sánchez. Acompañaba a “Pastoret” Antonio Álvarez, conocido con el apodo de “Alvarito” cuando fue novillero y que cuando murió apoderaba a varios matadores. Marchaba el auto a una velocidad exagerada, y en la carretera de Villacastín a Vigo, en el término de Narros del Castillo (Salamanca), sufrió un accidente que costó la vida, en muerte instantánea, a los dos ocupantes. Cifró “Pastoret” su característica como torero en aparecer valiente, y puede decirse que lo fue; la calidad y el tamaño de los toros que mató lo demostraban; era muy aficionado, y de ello hacía ostentación, a los platos fuertes; su especialidad eran los toros de Palha, Concha (don Luis Patricio) y Miura, anunciando estas corridas de modo truculento. 

Matar pronto y con facilidad fueron sus únicas virtudes taurómacas, y no son despreciables. Pero su toreo con el capote y con la muleta, y con las banderillas, eran tan sosos, tan bastos, tan ordinarios, seguramente reminiscencias de su aprendizaje, que se reputaban por inaceptables. Y esta fu la causa de no poder sobresalir regularmente en ninguna de sus actuaciones artísticas.

LUIS MUÑOZ HOYS, ”MARCHENERO”



Nacido en Marchena (Sevilla), el 26 de agosto de 1886. Comenzó a torear en 1907.Marchó a México y sus éxitos allí hicieron que debutara en Sevilla el dos de junio de 1912, alternando con Celita y Vázquez II con ganado de Gregorio Campos. Se presentó en Madrid el 15 de agosto de 1915 con novillos de Esteban Hernández y acompañado de José Zarco y Antonio Amuedo.
Monumental de Barcelona 25 de Junio de 1916

Toreó otra corrida más y no logró justificar ante la afición de Madrid la fama de que venía precedido de América. Inventor de la Tafallera, porque este quite -que se inicia como para dar una verónica, colocado el torero un poco de frente. En el momento en que se produce la arrancada del astado, el torero debe invertir el capote de manera que las manos cambian su posición. Se inicia entonces un movimiento ascendente de las manos y el toro pasa por debajo del capote, que barre su lomo en la embestida- se realizó por primera vez en esta localidad, o Marchenera, como se la conoce en México, pues fue Luis Muñoz Hoyo, ”Marchenero”, quien la inventó.

sábado, 3 de agosto de 2013

MANUEL BELDA "BELDITA"


El domingo 10 de Junio de 1928 a las dos de la tarde y tras corta y traidora enfermedad,pulmonia, dejó de existir el buen peón de brega y excelente banderillero Manuel Belda "Beldita". Nació en Vergel (Alicante) el año 1890; su desmedida afición a la fiesta de toros, hizo el que de muy joven se dedicara a correr capeas por los pueblos de la provincia, en las que prontamente se destacó entre sus compañeros de correrías, saltando de las plazas pueblerinas a ruedos de mayor categoría. En Barcelona ciudad llevaba, una porción de años, saliendo en novilladas y corridas de toros, siendo solicitados sus servicios por los matadores de categoría. Era así mismo muy popular en las plazas francesas donde con diversos diestros había lidiado toros, tanto del país como españoles. Una de sus últimas actuaciones, 6 y 7 de Mayo del corriente fué en Nimes, en cuyas corridas sumamente accidentadas debidas a la lluvia, sería donde desgraciadamente cogería la enfermedad que lo llevó al sepulcro, y que habrá estado incubando unos días ya que el día de Pascua toreó en Beziers y el lunes siguiente en la Monumental  de Barcelona toreando con el diestro Pastor. Esta fué su última actuación. Para el domingo estaba anunciado en la cuadrilla de Saleri II, con el que había estado colocado en otras temporadas. Esta corrida la toreó en su lugar "Ribera", quién dando una prueba grande de compañerismo ha entregado el sueldo íntegro a la viuda del desgraciado Manolo.

GIL TOVAR BONAFONT

Nació en Barcelona el 4 de febrero de 1907, era el hijo de un popular monosabio de la plaza de Las Arenas a quien llamaban cariñosamente El rubio Tovar. La relación de su padre con el mundo taurino, hizo que ya desde bien sintiera la afición taurina y acompañaba a su padre en la plaza siempre que podía. Decidido plenamente a intentar la aventura del toreo, comenzó actuando en festejos económicos hasta su presentación con picadores que se llevó a cabo en Palma de Mallorca el 31 de agosto de 1924, con una novillada de Clairac, compartiendo cartel con José Moreno "Morenito de Zaragoza" y Melchor Delmonte. Ese mismo año de 1924, el 8 de octubre se presento en Barcelona. El 9 de agosto del año siguiente realizó su debut en Madrid junto a "Torquito III" y "Trinitario" con rebaño de la divisa de Gabriel González. Se situó muy joven como uno de los principales novilleros y debido a sus buenas actuaciones repitió desfile en plazas tan importantes como la de Madrid, Sevilla o la propia Barcelona.
El 14 de septiembre de 1930 en Barcelona Antonio Márquez el doctoró en tauromaquia cediéndole un toro de Perez Tabernero, estando aquella tarde Marcial Lalanda como testigo de la ceremonia. Confirmó su alternativa en Madrid al año siguiente, el 12 de octubre de 1931 alternando con los espadas Fortuna y Palmenia para estoquear toros de Conradi.
Toreó en España, Francia, Portugal, México y Venezuela y posteriormente renunció a la alternativa para convertirse en banderillero. Pasó a formar parte de la cuadrilla de Antonio Márquez, su mozo de alternativa. De nuevo volvió a enfundarse el traje de oro en 1939 aunque en la categoría de novillero. En 1940 concretamente el 28 de julio realizó torear en Madrid junto a Pepe Chalmeta y Agustín Díaz "Michelin" con toros de Hidalgo Hermanos.
Se despidió del toreo definitivamente el año 1941 y se dedicó a diversos asuntos, como la compra y venta de fincas o ampliar su magnífica colección de pintura, que era otra de sus grandes pasiones. Murió el 9 de mayo de 1992 en Vilanova y la Geltrú

ANDRÉS LEIVA MÉRIDA, Andrés Mérida

Tuvo una carrera fugaz. Nacido en Málaga el 23 de mayo de 1905, tomó la alternativa en Sevilla el 20 de abril de 1930 con Chicuelo de padrino y Cagancho de testigo con toros de Casal. La confirmó el 19 de octubre del mismo año en Madrid con toros del duque de Tovar compartiendo cartel con su paisano Carnicerito y José Maera. Luego renunciará a la alternativa para volver de novillero.Torea poco más, pues la Guerra Civil en España no se lo permite. Fallece el 7 de febrero de 1939