miércoles, 9 de octubre de 2019

UN POCO DE FRASCUELO


A todo el que me ha cogido lo he matado!
—decía con frecuencia Salvador.
Y era verdad. Ni aquel toro de Hernández, que en la corrida del Gran Pensamiento hirió gravísimamente en el vientre a Salvador Sánchez, ni aquel otro de Veragua que en Valladolid le predijo una dolorosa ruptura en la clavícula izquierda, ni otros muchos que engancharon, voltearon, pisotearon y magullaron al espada incomparable, vieron ¡salir ensangrentado del redondel a su adversario, porque todos rodaron a sus pies heridos en el morrillo por el estoque sin rival del famoso torero. Frascuelo so olvidaba de la mano izquierda en el momento de entrar a matar. Sus banderilleros, y especialmente Pablo Herráiz, no se apartaban del maestro en el supremo instante, y al verle liar el trapo rojo y clavar con furia la mirada en la cruz de la res, poniendo sus cinco sentidos para «herir en o alto», un grito de angustia llegaba a los oídos de Salvador:
—¡Maestro... esa muleta!
Y aquel aviso providencial imprimía al paño rojo un movimiento de izquierda a derecha, que salvaba al torero de una cogida inevitable, pues el bicho, recogido en los vuelos del percal, salía de la reunión herido de muerte para caer a los pocos pasos del valeroso espada. Viejos y jóvenes han reconocido siempre a Salvador como el primer matador de toros de tojas las épocas. Habrá habido y aún hoy habrá diestros con mayor conocimiento en el arte de lidiar reses bravas, más elegantes, más completas; pero matar toros frente a frente, de poder a poder, administrando el volapié como dicen que le administraba Costillares, ninguno como Salvador Sánchez Frascuelo. Lagartijo y Frascuelo llenan una época de la tauromaquia; quizá la más grande, la más gloriosa de la tiesta nacional. Veteranos recalcitrantes de esos que creen que todo «tiempo pasado fue mejor», convienen al fin en que Frascuelo y Lagartijo, con su supuesta rivalidad, enardecieron los ánimos y entusiasmaron a la afición, más que Cuchares y Chiclanero con sus famosas competencias. Lagartijo decía:
—El primer frascuelista, soy yo. Salvador contestaba:
—Sólo Lagartijo me aventaja matando.
Ambos decían verdad, porque los maestros se admiraban mutuamente cuando toreaban juntos en alguna plaza.
—Eso que hace Rafael con la muleta no hay quien lo haga
—decía Frascuelo.
—Matar como mata Salvador, no hay quien mate
—replicaba el cordobés. 

Y frascuelistas y lagartijistas llenaban con sus apasionadas polémicas y ardientes discusiones el espacio que mediaba de una corrida a otra. Entonces duraban las corridas una semana. Ahora apenas duran una hora. Antes se aquilataba el mérito de un pase de maleta o el valor de una gran estocada. Ahora «todo va bien. La cuestión es acabar pronto. Peña y Goñi, Sánchez Neira, Don Éxito, Carmena Millán y otros escritores taurinos de nota fueron frascuelistas sin negar, como se hace hoy con el adversario, la suprema inteligencia y la suprema elegancia a Lagartijo. Cuando la fama de Salvador se extendía por todas partes, en Córdoba, tierra natal del Gran Califa, preguntaba un día a Lagartijo un paisano suyo que no habla visto torear a Salvador: 

 —Oye tú, eze Frascuelo ¿ez tan bueno como disen? Lagartijo le miró en silencio algunos segundos, como «haciendo coraje» y rompió al fin: 
—Afigúrate tú zi zerá bueno, cuando lo acomparan conmigo. 

Capilla ardiente de Frascuelo

Frascuelo, el hombre de hierro, de quien se llegó a decir que era inmortal, porque las horribles heridas que le producían los toros restañaban como por ensalmo, y lejos de abatir su espíritu, le enardecían, sucumbio, después de diez días de rudo combate con la muerte, sin el cual ha demostrado su habitual entereza. Tantas veces la había visto y hasta buscado en los cuernos de los toros, que pueda decirse que estaba familiarizado con ella. Así es que, en lo más grave de su enfermedad y aprovechando un momento lúcido que le dejaba la intensa fiebre, decía a su íntimo amigo don Vicente Andrés, con una sangra fría verdaderamente espantosa: De esta me voy y no se vuelve, — ¡Dejadme solo! ¡Dejadme solo gritaba lleno de coraje a su cuadrilla cuando algún bicho da mucha romana y macho poder se defendía en el último tercio y la tiraba derrotes que le arrancaban los alamares del pacho y se le colaba, teniendo en un ¡ayl de angustia al público; y es que su valor hallaba especial placer en luchar con el peligro frente a frente, sin ayuda de nadie, y cobraba ante él un empuje temerario. También en los momentos más difíciles y más supremos de la enfermedad que le ha conducido al sepulcro, decía a los parientes y amigos que estaban a su lado: ¡Dejadme solo! Cuando la fiebre bajaba y la lucidez volvía al cerebro y la energía al corazón y él mismo llegaba a abrigar esperanzas de su salvación, apresurábase a llamar a su cabecera a la familia para abrazarla, Para infundirla alientos, porque cuantos peligros ha corrido jamás le preocuparon por sí, sino por los suyos a quienes sacrificó toda la vida. Sobre una mesa de disección, en la que será embalsamado, yace su cuerpo cubierto con una sábana, y a su semblante asoma aquella típica sonrisa que descubría en él la afición, cuando cogido y volteado por el toro, se levantaba herido y desangrando para darle muerte. —Le coge esta enfermedad hecho ya polvo —decía noches pasadas su hermano Paco— y, con efecto, desde que se inició han ido acumulándose sobre ella complicaciones hasta el punto de que puede decirse que muerto de todo. Ayer, de madrugada entró en el período agónico; a las once se inició el colapso, y atribulada la familia, llamó al doctor Pérez de Hierro; pero ni las inyecciones de aceite alcanforado, ni de cafeína, ni de éter lograron reaccionar aquel corazón quo ya no tenía fuerzas para latir y a la una y media Frascuelo quedó muerto en los brazos da sus amigos sin exhalar ni un suspiro. Inmediatamente su mujer y sus hijos penetraron en la alcoba, y arrojándose sobre el cadáver le cubrieron de besos, desarrollándose una escena profundamente conmovedora. La esposa del Sr. Porras, que estaba próxima a dar a luz, sufrió una congoja, y su hermana y su madre tuvieron también quo ser apartadas del lado del cadáver, víctimas da una fuerte excitación nerviosa. El pobre Paco, que adoraba a su hermano, lloraba amargamente en un rincón, y Valentín Martin, Lagartijillo, el Chano y el Desahogao, que no se han apartado un instante de la cabecera de Frascuelo desde que cayó enfermo, se dispusieron a lavar el cadáver del que fue su maestro.


Frascuelo y su familia en Torrelodones 1890

El capital de Frascuelo 
A pesar de que Salvador fue generoso hasta la prodigalidad, dilapidando materialmente con sus amigos y con los pobres el mucho dinero que ha ganado en su larga vida torera, deja sin embargo a los suyos una respetable fortuna, de cuyo cuidado se preocupó en estos últimos años especialmente, procurando arreglar sus intereses y darlas productiva inversión. Dejo dos casas en la calle de la Sombrerería, valuadas en unos 60.000 duros; la finca de Torrelodones, valuada en 50.000; cincuenta y cinco mil más en papel del Estado, y alhajas por valor de unos 8.000 duros. Tenía hecho testamento a favor de su esposa.



25 de Junio de1866. Contratado en Tolosa para matar seis toros de D. Raimundo Díaz, se hallaba Salvador Sánchez "Frascuelo" estoqueando el quinto, cuando el sexto derribó á cornadas la puerta, de, chiquero, presentándose en el redondel. En la cuadrilla se presentó un pánico asombroso. Salvador, sin inmutarse. se dirigió al intruso enemigo, y sin previa preparación, de un certero mete y saca lo echó á rodar; después volvió á la suspendida faena, dando muerte al bicho y escuchando una atronadora salva de aplausos. Frascuelo dió la alternativa a Agustín Perera, Hipólito Sánchez Arjona, Luis Mazzantini Eguía, José Centeno, Enrique Santos "Tortero", Ponciano Díaz y Antonio Moreno "Lagartijillo".

martes, 8 de octubre de 2019

CURIOSIDADES DE LAGARTIJO



Durante su vida de torero tomó parte en más de 1700 corridas, estoqueó más de 5.000 reses y de su cuadrilla formaron parte, en distintas ocasiones, 19 banderilleros, 11 picadores y 3 puntilleros.

• • • De sus manos tomaron la alternativa: el año 60, Jaqueta; el 71, Hermosilla; el 78, Cara-Ancha; el 76, Ángel Pastor; el 80, Manuel Molina; el 84, Mazzantini; el 85, Paco Frascuelo; el 87, el Guerra, y el 89, el Torerito.
• • • Estrenó Lagartijo, 11 plazas, entre otras las de Alicante, Almería, Granada, Madrid, Málaga, Murcia y Puerto de Santa María.
• • • Sufrió siete cogidas graves, en las fechas y plazas siguientes: 18 de agosto de 18S2, plaza de Cáceres, un toro de Benjumea, 3 de julio do 1864, plaza de Madrid, un toro de Pérez de la Concha. 20 de jumo de 18S7, plaza de Sevilla, un toro de D. Anastasio Martin. 20 de octubre de 1867, en Madrid de Andrade. 11 de mayo de 1870, en Cádiz, da Siguri. 14 de octubre de 187-2, en Zaragoza. 2-2 de junio de 1873, en Madrid, de Bermúdez Reina.
 • • • La última vez que Lagartijo bajó a la plaza fue en 1898, en la corrida de Funcionarios públicos, a poner un par de banderillas. Llevaba traje corto de calle.
• • • Entre los mayores amigos da Lagartijo se contaba D Francisco Romero Robledo, al cual profesaba el torero su afecto tan grande, que después de cortarse la coleta, llego a decir que solo volvería a torear si D Francisco Romero Robledo se lo mandaba. 
• • •Decía Lagartijo que los toros no cogían a los toreros viejos, sino que los toreros cogían los toros por no retirarse a tiempo. 
• • • En cierta ocasión le preguntaba una señora a Lagartijo qué decían los toros cuando escarbaban la arena, y le contestó Lagartijo; Señora, entonsé es que se están jechando sus cuentas. 
• • • El picador Manuel Calderón decía que cuando Rafael dejaba la montera en el suelo paesía un estudiante cuando lee; pero cuando la tiraba atrás con la cabeza, era entonces el filósofo más entendió de la historia. 
• • • Lagartijo se lo pusieron por que era muy bajito y muy vivaz. 
• • • Cenando una noche en el comedor de una fonda de Sevilla, dirigía frecuentes miradas a una buena moza. En aquel instante entró un camarero y le dijo a Rafael que unos amigos le esperaban. Rafael contestó: 
—Diga usted a esos señores que cuando uno cumple con su obligación, no se puede mover de su sitio. 
—;,Pues qué hace usted?
— le volvió a preguntar el camarero. 
Y dirigiendo entonces una mirada a la buena moza, le contestó Rafael: 
—Estoy toreando.

PRELUDIO DE LA TRAGEDIA DE MANZANARES


ANTECEDENTES
La corrida anunciada para el sábado último en Manzanares no estaba en el animo de Ignacio Sánchez Mejías torearla. Ajustadas más de 30 corridas para la temporada, Ignacio no tenía fecha libre. El reciente percance de automóvil ocurrido a Domingo Ortega le puso en trance de dejarse llevar per el favor. El diestro de Borox pidió a Sánchez Mejías que le sustituyese en el cartel, y el sevillano, siempre buen compañero, lo prometió en el acto. Bien pronto, en la práctica, advirtió su error. La víspera de la corrida de Manzanares toreaba Ignacio en Huesca, y tenía que hacer este largo y precipitado viaje, para, sin descansar, torear en Pontevedra a las veinticuatro horas de haber actuado en Manzanares. Entonces Mejía quiso deshacer el compromiso; pero como estaba por medio el interés de un compañero, se dispuso a ir a Manzanares. Para darle mayores facilidades, se le ofreció que la cuadrilla de Ortega le esperaría en la población citada, y así podia dejar la suya en Pontevedra, Ignacio dudó mucho antes de obligar a los .suyos a que aceptaran las condiciones de este contrato, y también ahora accedió. Los populares banderilleros Mella y Blanquito, al enterarse, mostraron deseos de acompañarle como espectadores. Mejía les contestó: "Ni por mi dignidad artística, ni por la vuestra, debéis estar viéndome torear desde el tendido. Esto "tiene" que ser así, y asi sera." Poco después, Ignacio volvió de su acuerdo, y les invitó a tomar asiento en el coche, en el que iba a hacer el viaje con su apoderado, D. José Alarcón, y su mozo de estoques, el popular Conde.

Se inició el viaje, y, a llegar el coche a Zaragoza, se inutilizó. Entonces Mejía tomó el tren, en unión de su apoderado y de Conde, y dijo a Mella y a Blanquito que no siguieran el viaje. Se avisó un coche, para que estuviera en la estación de Atocha para recoger a los viajeros y llevarlos a Manzanares. Al llegar Ignacio a Madrid se encontró con que la cuadrilla de Ortega no toreaba, y que le habían designado o:ra. Esto le afectó y disgusto mucho y dijo asi: que hace siete años conocían a Sánchez Mejías no lo conocen ya por lo visto. Y los que no lo conocían siguen sin conocerle." Y con un apretón de manos a "su nueva" cuadrilla salió para Manzanares.
TRISTES PRESENTIMIENTOS
El auto marchaba veloz hacia Manzanares, y Sánchez Mejías decía por el camino: —Este es el último pueblo en que toreo. Nadie sabe lo que es luchar, no con los toros, sino con las enfermerías de las Plazas poco importantes. Luego, dirigiéndose a su mozo de estoques, le dijo: —Entérate, cuando lleguemos, de quién es el médico, y qué opinión merece.
LLEGADA A MANZANARES
Horas después el famoso espada sevillano llegaba a Manzanares, y marchó ai hotel, donde no había ninguna habitación libre. Entonces buscó al dueño, y le dijo: "Si me demuestra usted de verdad que no tengo habitación para vestirme de torero le doy un abrazo." Por fin se arregló, por cesión, una, que tiene el fatídico número 13. En el momento del sorteo, la cuadrilla de Ignacio no estaba en la Plaza. Los banderilleros de los otros espadas, por atención al maestro, se dirigieron al Hotel Refugio, y dijeron a Mejías si quería sacar las papeletas. El cuñado de Joselito contestó: "Voy, por primera vez en mi vida de torero, a probar fortuna." Y sacó, sonriente, su "lote". Como quiera que en la corrida estaba anunciado Simao da Veiga, Mejías envió recado a éste para que, por favor,, abriese y cerrase plaza, al objeto de ganar tiempo para marchar cuanto antes de Manzanares. Veiga se negó, y entonces, el sevillano dijo a su apoderado: "Gloria que pida hoy se me vuelve infierno. ¡Qué ganas tengo de salir de Manzanares, si salgo!" Y en este estado de ánimo salió después a torear.

Fotos coloreadas por mí.

viernes, 4 de octubre de 2019

APUNTES SOBRE JOSE GOMEZ ORTEGA "JOSELITO"


Para demostrar la poca importancia qué tanto Joselito como Sánchez Mejías daban a la corrida celebrada en Talavera de La Reina, basta advertir que por deseo expreso de los diestros no se celebró el sorteo de los bichos par a determinar el orden de lidia da los mismos. Además Joselito dispuso que figurase como sobresaliente Miguel Cuchet, joven de buena posición aficionado al toreo y al cual llevó seguramente en la creencia de que no había peligro alguno para el muchacho.


Sin embargo, a medida que avanzaba la lidia de los bichos do la viuda de D. Victoriano Ortega, tanto los peones de las cuadrillas como los amigos que Joselito tenía en las barreras, observaron que éste hacía gestos de gran contrariedad, y, cosa rara en él, toda la tarde se la pasó aconsejando" a sus compañeros que tuvieran cuidado con los mansos. A su cuñado Sánchez Mejías le advirtió con estas palabras: “Ten cuidado con estos bueyes que como te roce alguno te va a lastimar” En el toro de la cogida al cambiarse el tercio de varas, Joselito manifestó a un amigo: “Lastima que no lo hayan castigado con una vara más” y al tomar los trastos para torearle de muleta y dirigirse a «Bailador», le dijo a uno de sus peones: “Mala cara tiene este ladrón”.


Bailador, era negro, tenía cinco años, era terciado, corto de pitones y pesaba 260 kilos ; pertenecía a la ganadería de la viuda de Ortega, una cruzada de Veragua y Santa Coloma,los colores de la divisa son azul y blanco y el hierro una O.Esta ganadería no estaba asociada y tampoco pudo estarlo nunca, aunque se supiera que no había de producir más que toros de bandera. Estába así estatuido en la Unión de Ganaderos de toros de lidia, pues para poder ingresar en ella se precisaba comprar por entero una ganadería, con su antigüedad, hierro y divisa. El primer semental de esta vacada fue un toro de don Amador García, de Salamanca, pero todas las crías salían con «hormiguillo» y se quedaban mogones , y por eso, hará unos siete años adquirió de don Dionisio Peláez el toro Canastillo, del conde de Santa Coloma, que en la ganadería del señor Peláez ya había padreado tres años. De ese semental procedía Bailador. A los seis o siete dias del deceso, cierto tipo de prensa en un intento de boicotear, a la ganaderia de la viuda de Ortega comenzo a publicar en nombre de la asociacion de toreros el veto a la misma, por lo que la asociacion publico la siguiente nota:
                                                                   No hay tal veto
“El presidente de la Asociación do toreros ha hecho pública, la siguiente nota: “Con motivo de la información relativa a la muerte del espada José Gómez (Gallito), algunos periódicos acogieron noticias informando que la Asociación de toreros había acordado poner el veto a determinada ganadería, y al reunirse por vez primera desde el día de aquél desgraciadísimo accidente, la Junta directiva de la Asociación benéfica de toreros acuerda hacer público que semejante noticia es inexacta. La Asociación es exclusivamente benéfica, y sólo atiende a los fines de beneficencia y mutualidad económica que se determinan en su reglamento”
Foto: Joselito con el empresario de Lima señor Botto y don José María Pinillo, en su casa de Sevilla. (*) Hormiguillo, enfermedad pruriginosa del cuerno.

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En el mausoleo de Joselito, estan enterrados Rafael Gómez Ortega, su sobrina Dña. Gabriela Ortega Gómez, Ignacio Sánchez Mejías, su esposa, su hijo y un sobrino.El grupo escultorico, obra de Benlliue fue instalado en 1926 se empezo a esculpir en 1922.El 15 de abril de 1921 el Ayuntamiento de Sevilla reunido en sesión concede la concesión de 21,98 m2 de terreno a D. Rafael, Dña. Gabriela, D. Fernando, Dña. Trinidad y Dña. Dolores Gómez Ortega, para la construcción de un panteón familiar y la colocación de un monumento en memoria de su hermano D. José Gómez Ortega.


"Primeramente se intentó enterrar a Joselito en el mismo nicho en que reposan los restos de Fernando Gómez (el Gallo), padre de José, pero hubo que desistir por no caber el ataúd; se pensó después enterrarle en el mismo nicho donde está su madre, y tampoco pudo realizarse por no haber transcurrido desde el fallecimiento de dicha señora el tiempo preciso que disponen las leyes sanitarias; se acordó, por último, enterrarle en un nicho provisional, hasta que se termine el gran mausoleo donde será trasladado en su día." (El toreo,Madrid,24/05/1920).


La fortuna que dejó Joselito se calculó en unos cuatro millones de pesetas (de 1920). Antes de embarcar para Lima hizo testamento dejando todo el capital en usufructo de sus hermanos, hasta que sus sobrinos fuesen mayores de edad.



Joselito dio la alternativa a a Florentino Ballesteros, Angel Fernández "Angelete",Félix Merino, José Flores "Camará", Francisco Díaz "Pacorro";Manuel Varest "Varelito", Domingo González "Dominguín" (padre), Ignacio Sánchez Mejías (padre), Ernesto Pastor, Juan Luis de la Rosa,Alberto Fernández "Cachucha" y Bernardo Muñoz "Carnicerito"- Desde los años 1912 hasta el de su fallecimiento, 1920 estoqueo 1561 toros e intervino en 677 corridas, de ellas 9 corridas y un beneficio fueron en Lima correspondiendoles 28 reses.


La tarde de su tragico final, joselito aun de luto por la muerte de su madre, saco un capote de paseo negro que coloco en un palco donde estaban situados amigos del torero y periodistas que estaban cubriendo el evento.

Documento gráfico de 1920, explicando la cornada de Joselito

El parte médico decía así : «Durante la lidia del quinto toro ha ingresado en la enfermería el espada José Gómez «Gallito», con una herida penetrante en el vientre en la región inguinal derecha, con salida del epiplon, intestinos y vejiga, gran traumatismo y probable hemorragia interna; y otra herida en el tercio superior, parte exterior, del muslos derecho. Pronóstico gravísimo — Venancio Luque.»


Su hermano Rafael llegó después de media noche juntos a la plaza de toros de Talavera, y en la carretera saltó' del auto. Su acompañante Caracol entró a dar cuenta de la llegada de Rafael. Hasta el camino salió Sánchez Mejías, que le instó para que entrase en la enfermería- Dudó un momento Rafael, pero luego se negó' a entrar, llorando desconsoladamente. Sin cesar en sus lloros y lamentos, Rafael pidió la coleta de su hermano. Inmediatamente se dispuso lo necesario' para complacerle, procediendo a cortar la coleta al cadáver del gran lidiador. Botas, el mozo' de estoques, le hizo la trenza, y mientras Zurito chico sostenía la cabeza muerta, el picador Farnesio1 cortó, con pulso tembloroso', la coleta del torero más grande que ha conocido' la tauromaquia. Es de advertir que Gallito, conservándose fiel a la clásica tradición, era de los pocos lidiadores que usaban ya coleta. Cuando' se la estaba trenzando, Botas, lloroso, repitió varias veces : 

—Es la última vez que le trenzo el pelo. ¡ Pobrecilio ! Es la última vez que le trenzo el pelo. Rafael aun permaneció breves momentos en una huerta cercana a la carretera, frente a la plaza de toros. Después regresó en el automóvil a Madrid, en la situación de ánimo que es de suponer, completamente abatido, como atontado. Hablando' con algunos de sus parientes Rafael les dijo : 

—Me voy a Madrid a encerrarme en la fonda. No veré a nadie. Por la noche iré a Sevilla... ¡Allí veré por última vez a José ! ¡ Esto se ha acabao!...


Foto 1

Joselito toreo el 15 de mayo de 1920, en Madrid, con Belmonte y Mejías aunque la ganadería anunciada era de doña Carmen de Federico mató un toro de Medina Garvey y otro de Salas en sustitución de aquellos.
“Durante la lidia del toro primero, se produjo en la plaza de Madrid un fuerte escándalo. En diversos tendidos, los aficionados partidistas discutían violentamente. En el 1, la discusión degeneró en disputa y rápidamente en colisión. Casi al mismo tiempo, en las barreras del 10 se producía otro incidente. Detrás de un grupo de antiguos abonados, alzóse un forastero que, dirigiéndose a Joselito, en aquel momento allí bajo,.- pegado a la barrera, le gritó, siendo oído perfectamente por el infortunado diestro:
— ¡Ojalá mañana te maté un toro en Talavera!

Joselito que no disimulaba su contrariedad, palideció intensamente al escuchar el exabrupto. Los aficionados se levantaron en masa para increpar al que, de aquella manera grosera, se pronucíaba.” El Liberal (Madrid). 17/5/1920
Foto 2

Foto: 1.-Corrida celebrada en Barcelona el 15 de Marzo de 1914."Gallito" adornándose después de la estocada con que mató a su primer toro. Tanto por la faena de muleta ejecutada con este toro, como por las banderillas que colocó en el quinto, y por los quites magistrales de que hizo gala en toda la corrida, puede considerarse ésta como una de las mas afortunadas para Joselito" Fotografía y texto publicados en Nuevo Mundo del 19 de Marzo de 1914.
2.- Material quirúrgico disponible en la enfermería de la plaza de toros de Talavera de la Reina el 16 de mayo de 1920, a la izquierda el material exigido por las disposiciones vigentes en la época a la derecha el disponible en la enfermería. Publicado en The Times en noviembre de 1920 ante la insistencia de sus lectores por saber la dotación de la enfermería, los datos fueron facilitados por el propio Dr. Sanguino

A su hermano Rafael, cuando se retiró del toreo, le ofreció 2,000 pesetas mensuales mientras él, Joselito, torease, y 1,000 cuando se quitase de los toros. Como a Rafael, eso le pareciese insuficiente y quisiese volver a torear, José se negaba a actuar en las mismas plazas que su hermano, porque creía, que hacer lo contrario sería declararse cómplice de la falta de formalidad de aquél y dar pie a que la gente dijese que se habían confabulado los dos para explotar al público simulando despedidas.
Foto: Rafael y José besándose después de darle la alternativa el primero en Sevilla

Joselito sufrió las siguientes cogidas: El 01 de septiembre de 1912, en Bilbao, una cornada de cinco centímetros de profundidad en la parte superior de la pierna izquierda, el 05 de julio de 1914 el toro «Aceituno», de Pérez de la Concha, en Barcelona, le dio una cornada de diez centímetros de extensión en el mismo derecho y le causo la fractura de la clavícula izquierda,el traje que llevaba puesto ese dia se lo regalo a su amigo valenciano Luis Moroder quien tenía un pequeño museo taurino. El 19 de agosto de 1914 un toro de Murube, lidiado en Bilbao, le alcanzo en un derrote y le causo una cornada en la región axilar. El 01 de mayo de 1919 fue cogido en la plaza de Madrid, al pasar de muleta al quinto toro, sufriendo una cornada de ocho centímetros de profundidad en lo cara posterior del muslo izquierdo. 16 de Mayo de 1920, la trágica cornada de Talavera. Foto: Joselito en el hotel de Oriente, de Barcelona, convaleciente de la cogida.

Vicente Pastor, que iba nunca de espectador a los toros por lo mucho que sufría viéndolos a todos cogidos, iba tranquilamente a ver torear a Joselito; y como éste una vez, que al día siguiente de matar en Madrid, él solo aquellos siete toros de Martínez, le dijese al encontrarse en la calle:
— ¿No desía usté que no iba nunca a los toros? Pues ayer le vi a usté en la plasa.
— ¡ Toma !—respondió Vicente ;— a verte a ti ; mira, qué gracia ; como que contigo estoy tranquilo, porque sé que no hay toro que te coja.
Foto: Madrid 1916 Joselito, Belmonte y Vicente Pastor

Las fotos coloreadas son obra mia.

miércoles, 24 de julio de 2019

PREMONICION


Poco antes de las cuatro tomó asiento el Espartero con su cuadrilla en un carruaje, y cuando este salía de la calle de la Gorguera para entrar en la de Sevilla, vieron pasar un entierro. Como los toreros son, por lo general supersticiosos y se fijan hasta en los más insignificantes detalles, al ver el fúnebre cortejo, exclamó Antolín:
—¡Mala pata!
— ¡Ca, hombre!— repuso Julián.
— Esto es señal de buena suerte.
— Allá veremos.
Maoliyo se fijó, como los demás, en la fúnebre comitiva, oyó el diálogo de sus compañeros, movió ligeramente la cabeza, como haciendo un signo de asentimiento á las palabras de Antolín y calló. Largo rato siguió sin articular palabra, como si fuera recordando las últimas de Antolín, y como si estuviera conforme con la significación de aquella frase supersticiosa: ¡Mala pata!.

Fotografia original de E.Beauchy, coloreada por mi.

lunes, 6 de mayo de 2019

GREGORIO LOPEZ CALDERON


Fue sobrino del celebre Capita, pero su nombre no pasó, como el de su tío, a la posteridad. Banderillero, después novillero, sin dejar por esto de coger los rehiletes cuando se terciaba, lo hacía todo y se aplicaba a cuanto podía reportarle alguna utilidad, como tantos otros toreros oscuros del pasado siglo. Se le pudo conceptuar también como matador de toros, pues en muchas ocasiones y en diversas plazas alternó con espadas que tenían el doctorado. Su citado tío Capita, le inició en los secretos de la profesión y le recomendó a algunos lidiadores para que le llevasen de banderillero. Mostrando inclinaciones y aptitudes para ser matador, fue punto fuerte en las novilladas que se efectuaron en Madrid en la década de 1860 a 1870, pues durante estos diez años actuó con asiduidad como estoqueador en la mencionada plaza y frecuentemente en provincias con algunos espadas de alternativa, según hemos dicho. 



En la corrida que en Palencia se celebró el 5 de junio de 1870, en la que el espada Agustín Perera sufrió del toro Girón, de Fernando Gutiérrez de Benavente, la contada que le ocasionó la muerte, alternaba Gregorio López con el infortunado espada sevillano, Gregorio se negó a estoquear dicha res, y amedrantada toda la cuadrilla por la desgracia y porque las reses de la mencionada ganadería no ofrecían buenas condiciones de lidia, fue conducido a la cárcel. No constituye este suceso una ejecutoria muy brillante, que digamos, en la historia taurina del sobrino de Capita. pero es un hecho rigurosamente histórico, y lo que es verdad, debe decirse. En noviembre de 1867 se presentó en Barcelona para estoquear los toros en puntas en una novillada en la que también se ofreció al público la lucha del elefante Pizarra con un toro de la ganadería de Juan Fernández Pozo, de Colmenar. La anunciada lucha no existió porque el paquidermo no permitió que se le acercara el estado, y el Gobernador no autorizó la celebración de otro espectáculo análogo que se anunció para el domingo siguiente. Gregorio López Calderón desapareció de la esfera taurina inadvertidamente.En los carteles se anunciaba como Gregorio López Calderón Gregorio L.Calderon y Gregorio Calderón.

viernes, 8 de marzo de 2019

JUANITO GIMENO


Juanito Gimeno (izquierda) y Rafaelin Valencia 

Juan José Gimeno Valdivia nacio en Almeria el 01 de Febrero de 1944, de familia procedente de tierras valencianas.Su trayectoria profesional estuvo plagada de triunfos, aunque la afición (la de antes y la de ahora) parece interesarse más por vidas y milagros ajenos que por los propios, olvidando al paisano que fue firme puntal del escalafón novilleril en la década de los Sesenta. "Lo que ocurre con los toreros de Almería es un caso trágico. Creo que existe un poco de mafia taurina en nuestra tierra, una especie de mano negra… La Empresa de la plaza no nos da ni las sustituciones… ", manifestaba en la entrevista aludida. Por no tener, no tiene ni una calle a su nombre en la tierra que le vio nacer. Y ello pese a firmar más novilladas que ningún otro en toda la tauromaquia local, incluido el mismísimo Relampaguito, desde que debutó -sin caballos y de corto- el 23 de agosto de 1960 en un concurso de noveles organizada por Radio Juventud: ¡36 corridas en la temporada 1961 y 46 en la del 63! (Almería capital: 20 en total). Hasta ser apoderado por el exmatador granadino Rafael Mariscal, fue de la mano de Miguel Canet, Juan Carreño y Juan Aguilera. Aguilera, a quien pertenece la mayoría del material expuesto en el Instituto de Estudios Almerienses, fundó un Club a su nombre con sede en la Rambla de Alfareros. En marzo de 1963 debutó con picadores en Fuengirola; continuando su racha triunfal por media España y Francia: Granada, Zaragoza, Valencia, Madrid, Barcelona o Málaga (en La Malagueta recibió su bautizo de sangre). En Almería fueron épicas las protagonizadas formando pareja con Rafaelín Valencia.


Uno de sus mayores errores fue romper el apoderamiento con Mariscal. Este consideraba prematuro que tomase la alternativa, pero lo desoyó e hizo el paseíllo en Berja el 12 de septiembre de 1965 con Miguel Mateo "Miguelín" (oficiante del doctorado) y El Jerezano (testigo), ante reses de Quesada Contreras. Gimeno recibió aplausos en el de la ceremonia (Abulito) y cortó las dos orejas y rabo al segundo, Buscaíto. Tarde que pasó a los anales por, además, el sainete (y cinco mil pesetas de multa del gobernador tras ser arrestado por la Guardia Civil) protagonizado por Miguelín al negarse a matar uno de los toros. Su estrella declinó y ante la falta de contratos renunció a la alternativa, volviendo al escalafón novilleril con el nombre de Juan José Almería. En esa tesitura, Paco Flores, antiguo compañero y amigo, le preparó su vuelta a la categoría superior en Almeria el 28 de junio de 1975 (festejo nocturno): Enrique Vera, Ricardo de Fabra y Juanito Gimeno ("el fenómeno torero de Almería que viene dispuesto a refrendar sus éxitos conseguidos de novillero en esta Plaza"). Lamentablemente, el mal juego del ganado de Bernardino Jiménez deslució por completo la reentrada. El intento de relanzar su carrera tampoco funcionó y definitivamente se retiró de los ruedos.
Juan Gimeno Valdivia dejó de existir el 10 de mayo de 1986 víctima de un accidente de automóvil en la provincia de Gerona. Sus hermanos Antonio y Virgilio trasladaron el cadáver para ser enterrado junto a su madre, Josefa Valdivia. Diario de Almeria

viernes, 22 de febrero de 2019

PEDRO ABILIO HURTADO. “CURRITO DE GRANADA”.


El 17 de agosto de 1968 se celebró en Miraflores de la Sierra (Madrid) una novillada sin picadores en la que aquel novillero había de entendérselas con un torete de Juan Sánchez. El cornúpeta mostró desde su salida peligrosa tendencia a acostarse del lado derecho y Currito atendiendo a los consejos de su apoderado Manolo Escudero, lo toreo por el izquierdo, con lo que el a. lado pareció mejorar, aunque todavía le dio un par de revolcones, que no amilanaron al valiente muchacho. Durante la faena de moteta volvió a ser cogido y lanudo al aire, en cuyo momento recibió un plumazo en la boca del estómago. Retirose hacia la barreta, con las manos crispadas y sin poder respirar; pero se le paso. y reanudo la brega con su enemigo, al que mato bien y le cortó las orejas. Al desnudarse en la fonda, se le apreció como un pequeño redondel amoratado en la parte del estómago; pero w fue a cenar con unos amigos de su apoderado a los que habla brindado la muerte del novillo y comió con excelente apetito y notorio contento por el éxito alcanzado.
Al acostarse, sin embargo sentía gran pesadez de estómago e incluso dolores que atribuyó a que llevaba diez o doce días comiendo mucho después del hambre que había pasado durante sus correrías toreriles... El lunes transcurrió normalmente y el martes se fue a la plaza madrileña de Vista Alegre, a torear de salón. A causa, quizá, del ejercicio se le reprodujeron las molestias estomacales y tuvo que ser atendido en la casa de socorro de Carabanchel Bajo donde ya presento síntomas que parecían de un ataque de apendicitis determinante de grandes vómitos y dolorosos retortijones de vientre. Conducido al sanatorio de toreros, experimentó nueva mejoría, por lo que se te preparó el alta para el día siguiente, que no llego a dársele, por no estar en las debidas condiciones. y el jueves se le renovare las molestias. Ni las radiografías ni los análisis acusaron síntomas de apendicitis: pero su estado empeoraba rápidamente y se decidió la intervención quirúrgica: entonces se descubrió que a consecuencia del pitonazo sin que éste abriese ningún orificio de entrada, le había estallado al herido un asa intestinal siendo el pronóstico de muela gravedad, Transcurrieron nuevas horas, sin embargo, en estado estacionario, hasta que el domingo presentó el empeoramiento caracteres alarmantes, que fueron agravándose durante la mañana del lunes 2 de septiembre, en que a la una de la tarde entregó su alma a Dios.



Parece que poco antes había exhalado como en un postrer lamento el fin de sus ilusiones: — ¡Me muero sin torear en Granada! Porque él mismo se consideraba como granadino y Currito de Granada era su apodo aunque había nacido, el 20 de noviembre de 1950 en Becerril de Campos, en cuyo pueblo palentino estaba destinado su padre como guardia civil y de donde fue trasladado a tierras granadinas en las que el chaval se aficionó a los toros. Después vino a Madrid a probar fortuna en las novilladas de la “oportunidad” organizadas en la plaza de Vista Alegre por los hermanos Dominguin y en ella, destaco lo suficiente para dedicarse de lleno como profesional a la difícil y arriesgada carrera que le costó la vida. Trasladados sus restos mortales al depósito del sanatorio donde se instaló la capilla ardiente el día 3 fueron conducidos a Granada para recibir cristiana sepultura. después de que al féretro que los contenía se le dio en el coso taurino a hombros toreros profesionales, vuelta al ruedo que el infortunado soñaría en vida con haberla dado tras una tarde triunfal que quizá no llevó a causa de un accidente inexplicable por lo inusitado...

jueves, 21 de febrero de 2019

PACO




En los años 40 Paco Parejo, mayoral de la plaza de toros de las Ventas y cuñado del maestro Chenel entrenó a este perro, al que puso de nombre Paco, en recuerdo de aquel otro perro llamado Paco famoso en el madrid de la década de los 80 del siglo XIX. Paco salia con los cabestros a hacer su trabajo y era todo un espectaculo verlo trabajar.

DOMINGO SANGRIENTO EN SAN SEBASTIAN DE LOS REYES 27 de agosto de 1967.


Un muerto, un herido gravísimo y tres leves durante los encierros de la mañana, y otro herido muy grave, el diestro Manuel Álvarez El Bala que actuaba por la tarde, ese fue el trágico balance de la primera corrida de feria en San Sebastián de los Reyes. Don Manuel Baz Rastrillo, cogido en el transcurso del encierro, Ingresó cadáver en la enfermería, El Bala recibió la extremaunción en la misma plaza de toros.
Manuel Baz Rastrillo, peón de albañil, de cuarenta años, casado y con seis hijos, murió ayer, en la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes, corneado por una res, durante la celebración de un encierro, al estilo de Pamplona, con ocasión de las fiestas patronales. También resultó herido de importancia el joven de diecinueve años Antonio Aguirre Monge, domiciliado en Madrid y otros tres muchachos resultaron con lesiones leves. Manuel Baz llevaba dos años afincado en San Sebastián de los Reyes, a donde llegó con su familia, procedente de Badajoz. Al momento de su muerte se construía una casa sobra un solar que habían comprado entre sus padres y él, con el dinero ganado durante su trabajo en Alemania, de donde había regresado hacia unos meses.


La muerte de Manuel Baz fue producida por el toro «Hechiero», número 76 de la ganadería de don Filiberto Sánchez y Sánchez, de Benavente (Zamora). Al entrar los astados en la plaza, Manuel Baz se interpuso con un pañuelo blanco en la mano, embistiéndole «Hechiero» de frente. La muerte debió ser instantánea, por cornada que le rasgó el pecho de parte a parte. E l herido grave, Antonio Aguirre, resulto con una herida contusa en el hemitórax derecho, a la altura del sexto espacio intercostal, con fractura de dos costillas, penetración en tórax con destrozos de la pleura y que afecta al pericardio y colapsa totalmente el pulmón izquierdo. Otra herida, a la altura de la boca, le destrozo la mucosa alveolar, y su estado era gravísimo. Antonio Aguirre era solador de profesión aunque su verdadera vocación fue la da bailarín, y con su hermana Marisa había constituido un dúo: los Hermanos Aguirre.

Fotos: cogida de Manuel Baz y Manuel Baz yaciendo muerto.

ANGEL ALCARAZ "ANGELETE"

"Angelete" toreando con los ojos vendados


Ángel Alcaraz Alcalá “Angelete” habla cumplido ya los treinta años (Nacio en Albacete el 19 de mayo de 1937) y llevaba diez alternando su profesión taurómaca con la folklórica de “bailaor” para la que usaba el apodo de El Pajero por el oficio de su Padre, que también era jardinero. En ambas se caracterizaba por su tremendismo, pues lo mismo bailaba descalzo sobre un tablado astillado por el taconeo que toreaba con los ojos vendados por aquello de que para comerse un guisado caliente y comprarse una corbata decía él que “había que reunir el arte de saber bailar y estarse quieto” En el toreo, el que baila es el toro al compás que le marca la muleta, pero el torero ha de permanecer como un poste. Y esto último lo cumplía con un valor a prueba de cornadas, que varias veces rasgaron su cuerpo sin amilanar su ánimo, aunque el público se riera de sus genialidades al ejecutar las más peregrinas suertes de su inventiva…
EI 08 de octubre de 1967, se celebró en Torre Pacheco (Murcia) una modesta novillada en que que dicho torerillo había de entendérselas con dos toros del ganadero albacetense Tomás Sánchez Cajo. Despachó al primero con lucimiento: pero el segundo le cogió en un pase de muleta y le infirió una tremenda cornada en el muslo derecho. Curado de primera intención en la enfermería, el médico autorizó su traslado a Madrid, no sin previa advertencia de que la herida era muy. grave. Como se sintiera empeorar en el camino. Angelete pidió, al pasar por Albacete. que se le ingresara en la clínica de Santa Cristina donde fue intervenido quirúrgicamente. ya de madrugada: el pitón había rozado por un lado la femoral la vejiga y el recto y penetrado por otro en la cavidad abdominal. en la que destrozó el meseterio y lesionó el bazo, con intensa hemorragia. se le llevase a morir en Albacete. Y el día 13 a primera hora de la tarde se volvió a trasladar al herido, al cuidado de un técnico sanitario, de regreso a su tierra natal. No llegó vivo pues falleció a la altura de Quintanar de La Orden.

viernes, 8 de febrero de 2019

PEPITA RIOS



Esta es Maria Josè Rios Galvez, a finales de los 40 habiendo tomado impulso en Sanlucar de Barremeda (Cádiz) donde había nacido en 1935 la afición taurina con el novillero local "Cardeño" Pepita Rios hija de unos industriales panaderos se aficiona a la tauromaquia. 


Según ella en una entrevista que concede a la revista "El Ruedo" de donde proceden estas fotos aprendió a torear leyendo esta revista, lo cierto es que un día en el cortijo Alventus (entre Sanlucar de Barrameda y Trebujena) antigua propiedad de Villamarta y hoy de los Nuñez Guerra y en cuyas tierras Spielberg rodara escenas del "Imperio del Sol", le soltaron una vaca cuatreña con mas mala idea que ganas de verla, hizo su desempeño con tanto ahínco fortuna y buen hacer que a la semana siguiente Alvaro Domecq la invito a Jandilla, con quince años toreo a puerta cerrada y donde podía debido a la prohibición en España de torear a pie para las mujeres por lo que se decidió a hacerlo a caballo, en sus primeros tiempos. 

Al levantarse dicha prohibición toreo en varios festejos alternando frecuentemente con Joaquina Ariza "La Algabeña" Al tiempo dejo a un lado la actividad artística dedicándose al negocio familiar, si vive, debe tener 84 años.


miércoles, 6 de febrero de 2019

BELMONTE Y LA JULIA

Belmonte se despide de la Julia.

Fue hace ya muchos años. Un torerillo flacucho y desgarbado, Y tan simpático como guasón, llegó o Valencia procedente de Sevilla. Se hospedó en una modesta casa de viajeros que a la sazón había frente a la plaza de toros. Era de varias hermanas; pero la que allí mandaba con todos los honores se llamaba Julia. Por la celebridad que adquirió más adelante fue conocida la pensión de viajeros por "Casa de la Julia". Yo no está. Hace bastante tiempo que desapareció. La Julia era una buena moza muy desenvuelta, agraciada y muy alegre. Tal vez pasaba de los treinta años; pero por su buen humor y por su donaire diríase que era una mozuela con el encanto de hacerse simpática. El nombre del torerillo no decía nada, o pesar de su euforísmo: Juan Belmonte.
Quería ser torero a toda costa. Ser torero era su única y torturante ilusión. Apenas si salía de caso, y se pasaba las horas toreando de salón, ante la admiración de aquellas mujeres y de algunos estudiantes de Medicina, que apenas tenían noción de lo que era una muleta o un capote. Pero hacía tales cosas Juan, se transfiguraba de tal manera delante del toro imaginario, que su público, después de una faeno de muleta en que lo inspiración pareció tocar la frente del que después había de ser uno de las más grandes figuras del toreo, prorrumpía en olés! y otras exclamaciones propias del coso y le obsequiaba con uno atronadora ovación. Belmonte, tartamudeando, Ies da las gracias a todos medio en serio y medio en chufla. Juan estuvo varios meses en Valencia. N a die pagaba lo pensión de Belmonte; pero el futuro fenómeno continuó viviendo en cosa de Julia, rodeado del máximo cariño y respeto. Julia llegó a enamorarse rendidamente de Juan. No creo que lo dijera nunca o nadie, y tal vez no lo supo el propio Belmonte. Si fuera así es que el trianero tenío una venda en los ojos, lo que no es muy probable, tratándose de un muchacho tan avispado. Todo le pareció poco paro el mocete escuchimizado que quería ser torero.

En el comedor de Casa Julia.

Belmonte, agradecido, ayudaba lo que podía en los faenas de la casa, i De alguna manera había que pagar el hospedaje! ¿Qué pasa en la humilde pensión para tanto movimiento, Y tanto ir y venir, y tanta algazara? Pues pasa que Juan Belmonte, vestido con uno ropilla infame, va a torear una novillada sin picadores. Julia y sus hermanas están asustadas; los estudiantes de medicina se hallaban en el cuartito de Belmonte. Como éste está pálido, creen que tiene miedo y le animan. Mala tarde para el extraordinario lidiador. Un becerrote con muchas arrobas y corniveleto le da un cornalón en una pierna. Por la gravedad de su estado lo llevan al hospital. Julio, que no ha querido verle torear, está inconsolable en lo enfermería. El público se queda en lo plaza haciéndose lenguas del estilo de Juan y de su valentía. Los viejos le comparan con el Espartero y con Montes; los nuevos aficionados se quedan absortos por lo que le han visto hacer a un mocete que apenas si puede tenerse en pie Y andar. "lAsí no se puede torea r!", dicen algunos. “ iCómo se saca a los toros de la misma faja!", replican otros. Belmonte pasó su convalecencia en Casa de la Julia hasta que llegó el momento de volver a Sevilla ya recuperado, muchas veces volvió Juan a Valencia, nunca más volvió a Casa de la Julia, nadie sabe porqué.

EL NIÑO DEL HOSPICIO


ANTONIO ARÁIZ JURADO había nacido en Zaragoza el 15 de agosto de 1.913. A los diez años ingresó en el Hogar Pignatelli al quedarse huérfano y quizás por su proximidad con el coso de La Misericordia o -lo que es más probable- empujado por la desesperación de intentar salir del fango, decidió hacerse torero. En 1.932 debutó como novillero, cuando tenía 19 años, anunciándose en los carteles con un nombre del que nunca renegó: “Niño del Hospicio”. Cosechó éxitos notables en plazas importantes como Madrid, Sevilla, Salamanca y Zaragoza.. En 1.940 emigró a Venezuela intentando hacerse un sitio entre la torería sin llegar a conseguirlo del todo, lo que le obligó a cortarse la coleta en 1.948. Como tenía grandes dotes para la comunicación, inició una nueva carrera como comentarista taurino a través de las ondas de Radio Caracas Televisión , triunfando de forma rotunda hasta última hora con su programa “ Venezuela taurina ” que emitía a través de “Radio Sonera” de La Guaira y que tendrá continuidad a través de la dirección de su hijo Javier. En sus más de sesenta años de actividad periodística fundó también una revista taurina que llevó el mismo nombre que su programa de radio y que fue, posteriormente, reconocida como la mejor publicación taurina de América. Durante más de veinte años fue corresponsal de la Agencia EFE para toda Venezuela, informando no sólo de toros, si no de cuanto aconteció políticamente en ese entrañable país hermano. Desde el primer momento fue conocido por todos como DON ANTONIO ARAGÓN.
Pero su actividad pública no se limitó a los toros, si no que se extendió a su otra gran pasión: los programas radiofónicos de acción social que fomentaban la tolerancia y la comprensión entre los venezolanos. Destacaron entre ellos: “Rutas de fraternidad” y “Arriba corazones” . Fue uno de los fundadores de las entrañables “Granjas infantiles” donde se separaba de la miseria y de la delincuencia a los niños de las zonas marginales, proporcionándoles una oportunidad que la vida les hurtaba. También participó en la creación de la obra “Ciudadanía de la Asociación pro Venezuela” y fue fundador y presidente de la “Agrupación Aragonesa en Venezuela”. Se quedó ciego a los 81 años cuando transmitía en directo una corrida de toros, pero continuó en la radio hasta el final, hablando de toros, fomentando la hermandad entre los hombres y protegiendo a los niños y a los ancianos más necesitados.


España y Zaragoza no se olvidaron de él reconociendo, en su momento, al hombre que llevó con orgullo el nombre de Aragón por tierras extrañas. El Estado Español le concedió la Medalla de Oro al Mérito Civil en su grado de Comendador y la Diputación Provincial de Zaragoza le impuso en 1.989 la Medalla de Oro de Santa Isabel de Portugal .
Antonio Aráiz, Don Antonio Aragón y el “Niño del Hospicio” murieron el 23 de marzo de 2005 en Caracas a los 91 años de edad, dejando tras de sí una familia entrañable, millones de amigos y el cariño de una sociedad a la que se entregó en alma y vida, como hacen los hombres de bien. Como dato curioso, Aragón, cuando tenía 81 años, y transmitía por radio una corrida de toros desde San Cristobal, quedó ciego.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

FERNANDO GUITARTE, EL ABOGADO DE LOS TOREROS.


Fernando Guitarte y García de la Torre, nació en Madrid el 23 de mayo de 1895, en el seno de una familia adinerada. Dueño de una gran fortuna familiar y muy morigerado en sus gastos -hasta el fin de su vida conservó su viejo coche, un modelo antiquísimo. Amante del arte y los toros,soltero empedernido.
Estuvo fuertemente vinculado al primero como abogado del Montepío de Toreros, una asociación benéfica creada en 1909 por el torero Ricardo Torres, Bombita, a favor de aquellos matadores que resultaban heridos o que ya retirados, carecían de recursos económicos. Hacia el año 1912 se forjó una estrecha amistad entre ambos al asumir Guitarte la defensa del diestro en un sonado pleito contra la empresa que gestionaba la plaza de toros de Las Ventas, del cual se desconoce el resultado. Fue un asiduo del palco nueve de la plaza madrileña, donde se codeó con los toreros Domingo Ortega y Juan Belmonte, los escritores José María de Cossío y Ernest Hemingway y otros personajes de la vida social madrileña de entonces, como el rejoneador Carlos Pérez de Seoane, duque de Pinohermoso y los marqueses de Villabrágima y Vega de Anzo, entre otros.A principios de los años cuarenta, como gran amante que era del Madrid castizo, frecuentó la Real Gran Peña y las tertulias del Café Lyon organizadas por José María de Cossío, en las que intelectuales como Antonio Díaz-Cañabate o Eugenio d’Ors hablaban primordialmente de toros y poesía.De talante discreto, sencillo, entusiasta y generoso, Fernando Guitarte representa el arquetipo de un insólito filántropo por su compromiso con los desfavorecidos y, sobre todo, por su condición de mecenas artístico.

Los diestros Bienvenida, Belmonte y Flores firmando su ingreso en la Sociedad de Defensa, fundada por el abogado D . Fernando Quitarte

En su afán coleccionista se convirtió en un habitual de los anticuarios de la capital, llegando a reunir una extraordinaria colección artística que estuvo formada por más de setecientas obras entre pinturas, esculturas, dibujos, estampas y piezas excepcionales de porcelana, plata, vidrios, lozas, bronces, alfombras, muebles, arañas, relojes y pequeños bibelots. Se relacionó con importantes personalidades del mundo del arte como Ignacio de Zuloaga o los miembros de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Luis Mosquera y el conde de Yebes que facilitaron el contacto de Guitarte con dicha institución. En 1970, animado especialmente por su amigo Mosquera y al carecer de herederos directos tras la muerte de su hermana Purificación durante la Guerra Civil, nombró a la Real Academia heredera universal de todos sus bienes, tratándose de una de las donaciones más importantes realizadas en España en los últimos tiempos. Falleció el 23 de agosto de 1978 con 83 años legó íntegramente su cuantiosa fortuna a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, para que ésta enriqueciera los fondos de su museo. Las más famosas donaciones histórico-artísticas, como la de la duquesa de Pastrana o la del duque de Lerma, eran de colecciones de obras de arte, y en cuanto a los legados en metálico, ninguno ha alcanzado el volumen de la herencia Guitarte, cuyo valor se estimo próximo a los mil doscientos millones de pesetas. «Tenía especial predilección por los muebles, las camas, sobre todo», recuerda uno de sus amigos, Antonio Díaz Cañabate. «También le gustaba mucho bailar y era para eso muy castizo. Dominaba a la perfección el chotis y las habaneras.»

miércoles, 31 de octubre de 2018

MANUEL DE CASTRO y PARDIÑAS (El hijo del cura)




Nadie calificarla de excepcional, aunque sí de poco corriente, el hecho de que cualquier escritor empuñe estoque y muleta, y enjaretando unos pases de mayor o menor lucimiento—que esto no afecta a la cuestión—, cuadre al toro que los recibe, y tras perfilarse como los cánones preceptúan, salga el animal muerto con su estocada hasta la cruz.
El 08 de junio de 1970 falleció en Montevideo el escritor Manuel de Castro Pardiñas, hijo de un sacerdote (Manuel de Castro Cobas) y una pianista (Soledad Pardiñas) con la que tuvo que huir a Paris al dejarla embarazada, de ahí se trasladaron a Rosario (Argentina) donde contrajeron matrimonio civil y donde nació Manuel de Castro Pardiñas. Tras una enfermedad y un traslado a Córdoba, fallece doña Soledad, al enviudar, Manuel de Castro (padre) pensó en retomar los hábitos por lo que se radicó en Chile dejando a su hijo en Villa Casilda, Santa Fe, bajo la tutela de un maestro retirado, con la indicación de decirle que su padre había muerto y que su único familiar era un tío sacerdote que residía en Chile, en espera de poder hacerse cargo de él.


Transcurridos tres años solicitó que le fuera enviado su hijo a Chile. Al llegar le pidió que lo quisiera como padre pero que lo llamase tío y lo inscribió en el Seminario Conciliar de Concepción, donde finalizó su educación formal. Al terminar su hijo los estudios, fue cura párroco y profesor de Victoria, Chile, hasta que decidió regresar a Galicia, pero durante el viaje falleció del corazón al arribar a Montevideo. Manuel de Castro (hijo), al quedar huérfano en plena adolescencia, se estableció definitivamente en Montevideo al cuidado de un tío paterno, en la situación que años más tarde describirá en su novela Oficio de vivir, publicada en 1959. La historia de su origen familiar la describió en otra de sus novelas, publicada en 1937 con el título de El padre Samuel (su vida sacra y profana evocada por un llamado su sobrino). Novela picaresca americana.
Con una afición desmedida a las corridas de toros, y con poca preparación el 15 de abril de 1941 el peruano Adolfo Rojas, «el Nene», le da la alternativa en Montevideo (más simbolica que otra cosa, pero alternativa a fin de cuentas). Y a tal honor corresponde nuestro escritor ilustre cortando la oreja bizarramente al astado de la ceremonia, tal suceso ocurrio en La Blanqueda, el campo del Parque Central, estadio de Nacional, fue escenario de corridas entre 1939 y 1941, siendo presidente Alfredo Baldomir, quien levantó las prohibiciones fue debut y casi despedida pues ya no actuaria más que en tentaderos fiestas camperas y ocasionalmente como sobresaliente. Con motivo de la muerte en 1940 del torero español Manolete, en la plaza de toros de Linares, escribió la obra poética Pregón lírico diciendo de la muerte de Manolete (1949). Publicó un ensayo sobre Goya titulado Goya y la fiesta de toros (1964).


Además de escribir una extensa obra poética, novelas y cuentos, fue periodista en La Mañana y Mundo Uruguayo de Montevideo, Ercilla de Santiago de Chile y Clarín de Buenos Aires, entre otros medios. Tuvo a su cargo la sección de crítica, de arte y literatura del diario El Pueblo. A fines de los años 1950 creó la Editorial Banda Oriental a fin de publicar sus propias obras. Falleció, como ya dijimos, a los 74 años de edad en Montevideo.
¿Dónde majeza se viera y tan regida elegancia?
¿Dónde solera tan rancia, que de Córdoba viniera?
Tez morena, sangre mora, de malva y oro vestido: Manuel Rodríguez,
¿qué ha sido de tu sangre vencedora?
¡Qué movible geometría sobre estática cintura!
Sobre arena endurecida yacen la negra montera y una rosa desvaida que la muerte le ofreciera...
(Manuel de Castro,Pregón lírico diciendo de la muerte de Manolete )

martes, 23 de octubre de 2018

MANUEL CENTENO TORERO CANTAOR



Manuel Jiménez Centeno, conocido artísticamente como MANUEL CENTENO,nació,en el popular barrio sevillano “Puerta de la Carne”, el día 11 de octubre de 1885. su madre era hermana del afamado torero sevillano José Centeno Laboise (1861 – 1910), quien lo metió en el toro, debutando como banderillero en su tierra natal (Sevilla) el día 7 de octubre de 1907. Al año siguiente, su tío José se lo llevó a México y torea el día 5 de abril su primera novillada americana. El día 18 de octubre del mismo año torea en la Real Maestranza de Sevilla con “Cuatrodedos” (Diego Prieto Barrera, 1856 – 1918) y “Morenito Chico de San Bernardo” (José Rivas Rodríguez, 188? - 1916), con tan mala fortuna que uno de los toros, “Pocaprisa”, le pegó una cornada en el pecho que estuvo a punto de morir. Sin embargo, el joven Centeno, lejos de amedrentarse, siguió en el peligroso mundo de los toros, pero, a la verdad, la suerte no estaba con él y en el 1910 tomó la decisión irrevocable de abandonar el mundo del toro para “buscarse la vida” en el no menos difícil campo flamenco en una época llena de calamidades.El propio Centeno confesaba públicamente que había aprendido a cantar escuchando fonógrafos. Era consciente que él no era un cantaor de enjundia, de pellizco, por lo que en su tarjeta de visita podía leerse: “Manuel Cantaor. Cantaor fino sin duende”. No obstante, era dueño de una voz magnífica y con buena planta, lo que le llevó a hacerse un hueco en las compañías de comedias que afloraron al máximo en el primer tercio del siglo XX. Fue un destacado cantaor de saetas, y con el tiempo pasó a ser el saetero más solicitado en los desfiles procesionales de la Semana Santa sevillana.

Manuel Centeno y su tio, el matador José Centeno.

Se le conocía como "el emperador de la saeta", y contribuyó en gran medida a la difusión del macho en la toná del Cristo, con la que se acaba en muchas ocasiones este cante. Manuel Centeno, firme y tenaz “forjador del Cante”, estuvo cantando en las compañías hasta el mismo día de su muerte, que tuvo lugar en Cartagena (Murcia) el día 14 de agosto de 1961, pocos días antes de cumplir los setenta y seis años. La muerte le sorprendió actuando en la compañía del “genial Maestro” Pepe Marchena (José Tejada Martín, 1903 – 1976) quien, por aquella época, recorría España con su espectáculo “Así canta Andalucía”. Fue el propio Marchena el que reunió un dinero para tasladar el cadáver de Centeno a Sevilla. Pero – circunstancias de la vida – su viuda, Josefa Pacheco Gascó, rogó a Marchena que, por favor, le diera el dinero recogido a ella para poder sobrevivir.


Como reconocimiento a su contribución al arte de la saeta en Sevilla el Ayuntamiento de la ciudad, junto con la emisora Cadena Cope, promovieron la colocación de la placa que hoy existe junto a la capilla de El Silencio, en la calle del mismo nombre, al cumplirse el cincuentenario de dicha cadena de radio. En ella está grabada la primera estrofa de la saeta que Manuel cantaba a la Cruz de Guía de la Hermandad de El Silencio, y que dice: "Silencio pueblo cristiano ..."