martes, 30 de noviembre de 2021

EL CAITO

 

Litografía de la Lidia

Francisco Cazalla Moreno, el “Caíto”, al que generalmente se le anunciaba con el nombre de José. Lo sacó el Gordito con frecuencia como agregado por la tierra baja. Nació en Cádiz en 7 de Junio de 1841, No toreó en Madrid, fue picador ocasional, su oficio el de tratante de bestias (mulas, burros y caballos), “…que la mona era prestada, según consta en documentos fehacientes que aún existen, igualmente que el sombrero, la pescaraya, la banda, y todo cuanto el arreo compone de un picador; por lo cual, yo me sospecho que al tauromáquico oficio le sacaba poco medro quizás por tenerle asco, tal vez por presentimiento “ (“La revolución de Setiembre”, PEDRO IBÁÑEZ PACHECO “Cuentos Gaditanos” 1876).
En Cádiz, el 30 de Junio de 1869, le dio una caída el toro Enamorado, de D. Cándido Castrillón, Ganadero de la localidad gaditana de Vejer) y haciendo por él en el suelo, lo alcanzó en un derrote en la cabeza, arrancándole y arrollándole el cuero cabelludo de la región occipital. Declarada la gangrena, falleció en el Hospital de Cádiz el 14 de Julio de 1869.
La cogida que causó la muerte a este lidiador fue sumamente extraordinaria. Al poner una vara fue derribado del caballo, y al citar el matador a la res para hacer el quite, tiró ésta un derrote y enganchó por bu base la coleta del picador, ocasionándole una herida por arrancamiento en la región occipital, cuyo colgajo fue completamente separado de la cabeza y lanzado por el toro a algunas varas de distancia. Conducido al hospital fue curado por el doctor Cordón, quien, de manos de un mozo de plaza tomó el colgajo, lo lavó con agua tibia para quitarle la arena adherida a la superficie cruenta, cortó la coleta y lo reaplicó, fijándolo con varios puntos. Al cabo de algunos días el colgajo estaba adherido y el estado de Cazalla era satisfactorio, pero fue invadido por el tétano y terminó su existencia en la mañana del citado día.
Como complemento reproducimos íntegramente La revolución de Septiembre, de los cuentos gaditanos de Pedro Ibáñez Pacheco de 1876 :
LA REVOLUCIÓN DE SETIEMBRE
Era el señor de Caíto 
un simpático torero, 
según unos, de esperanza, 
según otros, de camelo; 
pues decían estos últimos, 
que nunca midió más suelos 
en sus suertes arriesgadas 
tan incomparable diestro, 
que el redondel de esta plaza,
 y alguna vez el del Puerto; 
y eso, a fuerza de mil súplicas, 
de compromisos y empeños, 
pues todo el mundo sabía 
que era un diestro de recelo, 
es decir, de los llamados 
de camama o de paseo; 
más claro, de los que salen 
sólo en los casos extremos 
por estar los de la tarde 
bizmados o medio muertos.

 Y que aseguran lo fijo 
los que tal dicen, es cierto;
 pues en los muchos carteles
 que al escribir este cuento,
 como datos, a la vista 
en este momento tengo,
 no se encuentra que Caíto 
saliese a lucir el cuerpo
 en más plazas que las dichas;
 y además sé por extenso,
 que en tiempo de la parada
 por ganarse el sustento,
 era corredor de bestias,
 olvidando lo torero;
que la mona era prestada, 
según consta en documentos
 fehacientes que aún existen,
 igualmente que el sombrero, 
la pescaraya, la banda,
 y todo cuanto el arreo
 compone de un picador;
 por lo cual, yo me sospecho
 que al tauromáquico oficio
 le sacaba poco medro 
quizás por tenerle asco,
 tal vez por presentimiento;
 si fue así, tuvo razón, 
que el pobre murió de cuernos.

 Pero dejando esto a un lado
 para asunto de otro cuento, 
bástenos, por hoy, decir
 que este apreciable mancebo
 honor de la gente crúa, 
y regocijo del templo
 que llaman mulabardó, 
vulgarmente matadero,
 a fin de que me comprendan
 los que en el arte son legos,
 cuando el señor de Topete 
y sus bellos compañeros 
confeccionaron la honra 
que nos trajo
a Carlos sétimo ,
 los cantoncitos dichosos
 y lo demás que sabemos, 
y entró aquella madrugada 
de aquel Setiembre,
 tan bueno y fecundo en peripecias,
 al son del himno de Riego
 en la gran ciudad de Cádiz, 
para armar aquel jaleo 
de abrir cárceles
 y echar por las calles a los presos,
 y todas las demás cosas
 que en la memoria tendremos 
mientras aliente la vida
 nuestros miserables cuerpos;
 el intrépido Caíto
 liberal de pelo en pecho, 
tomó parte muy activa
 en tan glorioso suceso; 
recorriendo alborozado 
los más peligrosos puestos,
 como son la Sacristía
 y la tienda de Modesto, 
el Siglo, el Candil, la Parra
 y otros sitios como estos, 
consagrados al dios Baco 
en Cádiz, desde ab aeterno. 
Iba nuestro buen Caíto
 en un jaco caballero,
 dando destemplados
 vivas y esgrimiendo 
un sable viejo, 
seguido de grande golpe 
del entusiasmado pueblo,
 que libre de sus cadenas
 vociferaba contento, 
las toscas barbaridades
 de aquel borracho aplaudiendo.

En esta forma, llegó, 
según autores muy serios
 que este episodio relatan,
 mil plácemes recibiendo,
 de los ilustres patriotas 
que formaban su cortejo,
 a la tienda del Castillo,
 taberna que, 
a lo que entiendo, 
está, si no me equivoco,
 en la calle del Fideo, 
esquina a la del Marzal, 
cansado ya y sin aliento;
 y queriendo refrescar,
 ató a la ventana el penco, 
y seguido de sus próceres, 
se coló nuestro hombre,
 dentro: pero es el caso maldito, 
(¡quién había de creerlo!) 
que un grupo de liberales 
y honradísimos sujetos, 
de los muchos que aquel día
 realzaban el suceso,
 pasando por aquel sitio 
y observando aquel jamelgo
 sin jinete, calculando sin duda
 que era mostrenco,
 por derecho de conquista,
 se lo llevaron corriendo: 
«No lo busque usté ya más,
 que hace poco lo cogieron
 unos cuanto, y de seguía 
se fueron con él corriendo;
 y asegun lo que najaban 
en la Isla están lo menos».
 Convencido por lo dicho
 nuestro infelice torero,
 que el robo de su caballo 
no tenía ya remedio,
 siendo excusado negocio 
el empeñarse en ponérselo, 
marchose para su casa 
mil ideas revolviendo, 
y exclamando entre suspiros
 con honores de regüeldos: 
«Esto no es revolución ni puede ni podrá serlo».

miércoles, 7 de julio de 2021

EL PRIMER "MAERA"



Francisco Soriano “Maera” tiene el honor de ser el primer torero en llevar dicho apodo que según algunos antiguos escritos venia de aquello de que “maera es la maera ” de los buenos toreros, poco se sabe de la fecha de su nacimiento que sin lugar a dudas tuvo lugar en Sevilla bien pasada la mitad del siglo XIX, tuvo cierto cartel como novillero entre 1894 y 1899, debutó con éxito en Madrid, tomó varias alternativas, sin valor alguno, la última en Cádiz el 29 de julio de 1900 con toros de Peñalver y de manos de Mazzantini, realizo frecuentes viajes a América, donde tenía más cartel y trabajo que en España, se sabe que toreo en México, Montevideo y Acho, ya en decadencia, allá por 1903 se estableció unos años en México donde fue banderillero, novillero, matador, sobresaliente y hasta empresario, de ello da fe el siguiente recorte periodístico del año 1915, en esa época hacia bastante tiempo que “maera” no tenía actividad en el mundo del toro y poca credibilidad por aquel entonces, y que textualmente dice lo siguiente:
“Resumen de las novilladas verificadas en 1915 Primera 14 de febrero -Para el domingo de Carnaval, el diestro Francisco Soriano “Maera”, actuando de empresario y matador, organizó este espectáculo. Salieron de banderilleros un extorero y un picador, y dos pelados. Se lidiaron cuatro novillos de la hacienda de Basilea, los que resultaron bravucones maera despachó los cuatro bichos regularmente. Parte de la cuadrilla fue conducida a la cárcel al terminar la corrida, por abundancia de jindama (MIEDO)”. Soriano fue un torerito muy valiente al que no le acompañaba la suerte:
“Entre la grey novillera
que surge continuamente
toreó en la primavera
dando muestras de valiente
el madera o el maera.
No estuvo el chico acertado,
por lo que un aficionado
de los que a todo maldicen,
gritó entre guasón y aireado:
¡Maera….que te barnicen¡

 

Pero muy popular por sus ocurrencias y como muestra van estas anécdotas: A la vuelta de una larga campaña en México, casi toda hecha en Veracruz, se encontró maera con un amigo, vago de profesión, sablista recalcitrante y vividor eterno a costa de toda la humanidad con el que tuvo esta conversación:

 — ¿Qué tá ta dio, Maerita? 
 — Asia, asía. Por lo rigulá ná má. 
 — Güeno. Pos yo tengo un negosillo empantanao por farta de lú, y quisiera que tú me emprestaras...
 — Ni una perra! 
 —¡Pero habiendo ganao la má, que lo sé ye.!... 
 —Sí que he ganao muncho; pero da la casolidá de que me enteré de que era un negosio superió er comprá casas, y... 
 —¿Y qué? 
 —Na. ¡Que tóo lo he gastao en eso! ¡Que las he mercao toas!
 —Eso es una chufla tuya. 
—¿Conque chufla? Pos allégate a Veracrú, tú pregunta a tóo er mundo, y verá cómo tóos te contestan que allí toas las casas son de maera. 

Otra: 

Se encontró una vez en Barcelona con su paisano y compañero Alejandro Alvarado, “Alvaradito”, matador de novillos también. y al observar éste que el primero llevaba un pegadizo de tafetán en el pescuezo, le preguntó: 

— ¿Qué tienes ahí “Maera”? 
—No sé; un grano, seguramente. 
-Eso debe ser la guasa - añadió “Alvaradito” 
-¿La guasa, malage? –replicó maera---. 
Si la guasa saliera fuera, tú necesitarías una capa para tapártela.
 
Caricatura de Antonio Soria "Maera"

Con el tiempo se perdió su pista y no se oyó hablar de el hasta que el 29 de noviembre de 1927 apareció en la prensa la noticia de su muerte en Sevilla, su ciudad natal. 

Maera tuvo un hermano, Antonio Soriano “Maera Chico “novillero, de poco éxito y banderillero de fortuna que murió en México el 30 de diciembre de 1910 a consecuencia de un disparo involuntario, otras crónicas (El imparcial de México, ABC) afirman que fue voluntario, por el picador Antonio Viño “Inglés chico”, sobre el asunto escribió e ilustró el insigne grabador, ilustrador y caricaturista mexicano José Guadalupe Posada Aguilar (Aguascalientes, 2 de febrero de 1852 - Ciudad de México, 20 de enero de 1913) “Corrido del diestro Banderillero Antonio Soriano (a) Maera Chico (Balada del torero diestro Antonio Soriano, también conocido como Maera Chico)”. 





“Qué triste fin de año tuvo 
El pobre Antonio Soriano, 
Que sin querer lo matara 
Su amigo, casi su hermano…. 


He contabilizado doce toreros, de más o menos categoría, que ostentaron el apodo Maera, a saber: Antonio, José y Juan Orenes de Murcia, matadores y banderilleros , Antonio Albaladejo, que actuaba años 30 del siglo pasado. Vicente Cárdenas, novillero mexicano que estaba en activo en el tercer decenio del siglo pasado. Angel Forcén, modesto banderillero aragonés. Manuel García López, matador de toros,y el más famoso, fallecido en el año 1924. José García López, hermano del anterior y también matador de toros. Manuel Rubida, novillero pueblerino que toreaba hace cuarenta años. Manuel Rubio Casero, manchego, matador de novillos y luego banderillero, que no sabemos por qué nos parece que es el mismo que el anterior. Antonio Soriano notable banderillero. Y el hermano de éste, novillero sevillano de bastante reputación desde 1894 a 1899 y el primero en haber ostentado el referido apodo

martes, 1 de junio de 2021

SE DESPIDE "LAGARTIJO"

 


Hace 128 años ,en Madrid, una tarde que amenazaba lluvia y con una corrida del Duque de Veragua que no sirvió, se despedía del público un 1 de junio de 1893, tenía 52 años de edad, un anciano para una época en la que la esperanza de vida para los hombres en España era de 32 años (entonces el decano de los toreros) Rafael Molina “Lagartijo”, primer califa del toreo, 28 años después de tomar la alternativa. El último toro que estoqueo, después de abreviar la faena, en su vida profesional se llamaba “Pandereto”, negro bragado que se arrimó seis veces, derribo dos y mato a dos caballos. Con anterioridad se había despedido de la afición en Zaragoza, Bilbao, Barcelona y Valencia, los días 7,11,21 y 28 de mayo sin mucha suerte y con unas entradas a precio “abusivo” según la prensa de la época.



A lo largo de su carrera participo en 1632 corridas de toros, 404 de ellas en Madrid y estoqueó 4687 toros, alternativó a “Jaqueta”, Hermosilla “Cara ancha” Caballero,Pastor, Molina, Mazzantini, Paco “Frascuelo”, “Guerrita”, “Torerito” y “Minuto”. “Lagartijo” junto con Salvador “Frascuelo” (con el que mantuvo rivalidad en los ruedos y amistad fuera de ellos), que se retiró poco antes que él, marcó toda una época del toreo, tuvo estilo propio, como en su tiempo lo tuvieron Cúchares y El Gordito, toreo alegre, de movimiento efectista, original e intransmisible según Sánchez Neyra. "Lagartijo" falleció siete años después en su Córdoba natal victima del cáncer. 

Fotos. Aquel 1 de junio de 1893, su hermana le corta la coleta, hay que recordar que entonces, este tipo de ceremonias eran un acto intimo donde solo participaban familiares y los más allegados al torero. Rafael Molina en su madurez.

lunes, 22 de febrero de 2021

ANTONIO AGUADO DE CASTRO

 


Antonio Aguado  Rodado, “Antonio Aguado de Castro” nació el 1 de diciembre de 1922 en Alcaraz, Albacete. Provenía de una familia humilde y numerosa,(siete hijos) el oficio de su padre era el de carnicero. De joven se aficiono por un tío suyo que quiso ser torero  y andaba de capea en capea y por las fincas buscando tientas, con la desgracia de fallecer en una de ellas.

Su carrera se desarrolla en los pueblos de su comarca, en 1957 en busca de una mejor vida emigra a Francia (Burdeos) allí aprende la profesión de pintor con el fin de ayudarse en la época invernal, trás muchas vicisitudes fija su residencia en Arles donde formó una familia ,su hija Sylvia es quien nos da el apunte biográfico.

Su carrera de 45 años de duración culmino como novillero con picadores, como tal entre otros lugares actuó en Alcaraz. Boicarente. Hellin.. Minagam. Lorca. Pamplona. Logroño. Villarobledo. Pontouc sur Adour. Riscle. Fos sur mer. Orange. Fontvieille. Mont de Marsan. Mauguio y Frejus. Como dato curioso comentaremos que en una novillada en Vichy donde se cortaron 7 orejas, los picadores estaban en huelga, a falta de los del castoreño, Antonio aquel día actuó como único picador, fue apoderado por José Luis Marca, al que le unía una gran amistad con posterioridad se pasó a las filas de los de plata.

En su larga trayectoria sufrió 10 cornadas en Hellín 1949 ,Villarobledo 1953, Lorca 1951, Sanguesa 1952 y  Albacete 1978 y en Francia en Tarascón 1954, Frejus 1956, Fos sur mer 1954 ,Marsella 1954 y Mont de Marsan 1955. 

Se retiró con 65 años amante de la naturaleza “Sus pasiones eran los perros galgos, los canarios a quien les ponía la Cintas de Isabel Pantoja Para que cantaran mejor, los palomos, la caza con los hurones, la pesca, cortar leña y el Campo de tiro” “En el mundo de los toros lo llamaban El huracán Albaceteňo” “Tenía un coche americano chevrolet impala cuando llegaba a Alcaraz sonaban las campanas... Llego el toreo y la gente se juntaba en la plaza mayor para verlo y charlar” cuenta su hija Sylvia.



Falleció en Arlés el 15 de mayo del año 2001, fue Íntimo amigo de Dámaso González y de Luis Montero.

Fotos cedidas por Sylvia Aguado Guerrero.






 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

sábado, 6 de febrero de 2021

PAJARITOS

 


Ahora que hace unos días se cumplió años del vuelo de “Pajarito” (de la ganadería de cuatro caminos) en la México, permítanme contarles una historia.

Jacinto Caballero Daza nació en Sevilla un 30 de mayo de 1866, en su empeño por ser torero Y tras una carrera muy irregular se estrenó en Sevilla como matador de novillos el 21 de julio de 1889. Su deambular por los pueblos de Sevilla y Cádiz nunca le dio la fama ni la experiencia necesaria para presentarse en la capital del reino. 

El 13 de septiembre de 1891 se celebraba en la localidad sevillana de Alcalá de Guadaira una novillada con reses de la ganadería López Conde del Viso del Alcor (Sevilla), se lidiaba el novillo “Pajarito” que salió manso y con peligro que acabó por coger al novillero de turno. 

El Alfarero, que así se anunciaba Jacinto Caballero, estaba en el tendido de espectador. Pidió permiso a la presidencia para finiquitar a este “pajarito” echándose al redondel. En una vuelta fue alcanzado por el cornúpeta y golpeado contra la pared pues en esta plaza de toros no había barreras, con tan mala fortuna que sufrió fractura en dos partes de la columna vertebral. El Alfarero falleció en aquella población dos días después de resultas de sus heridas.

Foto Antigua de la plaza de toros de Alcalá de Guadaira.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

EN EL RECUERDO

 

Ayer día 29 de Diciembre se cumplieron dos años del fallecimiento del maestro Emilio Oliva Fornell, quisiera recordarlo con este articulo de Cañabate del año 67 del pasado siglo, publicado en ABC:





 "Hubo un gran toro. El segundo. ¡Qué alegre salió! No le faltaba más que el repique de unos cascabeles que anunciaran: "¡Aquí estoy yol j Un toro! ¿Les agrada mi trapío? Pues ahora verán mis hechos". Y en el centro del ruedo le salió al encuentro Emilio Oliva. Le ofrece el capote. Más que con los cuernos, el toro lo embistió con los cascabeles de su alegría, de su bravura. Emilio Oliva se puso a su son. Lo aguanta con valor, juega con donaire los brazos. Tres entusiasmos se unen: el del toro, el del torero y el del público. La deliciosa brisa se acentúa. Ahora es la brisa del toreo la que nos hace carantoñas. La brisa que levanta un toro que embiste con arte, porque hay toros artistas, y éste era uno de ellos. Toros que sienten el hervor de su sangre inspiradora de sus movimientos. 


Toros que galopan con belleza, con armonía, como si sus cuatro patas fueran cuatro pinceles manejados por la mano de su bravura. En el primer quite, cambiando el capote de mano a cada lance, como hacía de manera primorosa Domingo Ortega. ¡Cómo se le notaba al toro artista su contento! Repicaban sus cascabeles como diciendo: "¡He tenido suertecilla! Me he encontrado con un torero que me comprende. Veremos a ver con la muleta. Por mí no va a quedar". Toma otra vara recargando, y Oliva pide el cambio. ¿Por qué Emilio Oliva no brindó al toro? Hubiera sido un brindis original. Un brindis de pocas palabras: "Quiera Dios que sepa unir tu arte al mío". 
Lo quiso Dios. La faena fue digna del toro. Parecían dos amantes prodigándose requiebros. Los pases, variados, eran caricias mutuas. Si el toro embestía bien, mejor toreaba el torero. Toreaba con sal chiclanera. Toreaba con pases largos y magníficos, aprovechando hasta el límite el arte del toro. La compenetración de los dos artistas era absoluta. ¡No es difícil esto, que digamos! Y miren ustedes por donde lo hemos visto en una tarde de canícula. Emilio Oliva y Botillo Gutiérrez, dos artistas que lograron una perfecta obra de arte. Oliva mató muy bien de una estocada y descabello, y muy justamente le entregaron las dos orejas de su admirable colaborador." 

Descansa en Paz.

martes, 21 de julio de 2020

JOSE ROGER DURAN "VALENCIA"

José Roger Durán "Valencia" fue un banderillero español, nacido en Torrente, Valencia el 8 de septiembre de 1867. Le empezaron a llamar Valencia, por su origen y así se quedó, apodo que puso los cimientos de una saga siguieron sus pasos en la profesión taurina. Sobresalen los nombres de sus hijos José Roger Serrano ("Valencia") y Victoriano Roger Serrano ("Valencia II"), ambos matadores de toros, así como los de sus nietos José Serrano Martín ("Valencia III", hijo del citado José Roger Serrano) y Victoriano Cuevas Roger ("Victoriano Valencia"), que también tomaron la alternativa. Tuvo una hija, de nombre Ana Roger y Serrano, madre de Victoriano Cuevas Roger “Valencia”.

José Roger y Durán se crio desde su temprana niñez en Madrid, donde, alternó su oficio de pintor revocador con sus incursiones en los ruedos. Hizo su aprendizaje taurino como miembro de las cuadrillas de algunos matadores consagrados que, como "Valladolid", le llevaron en varias ocasiones en calidad de banderillero; Como novillero se presentó en Madrid el día 17 de noviembre de 1889, sin que la suerte le acompañara aquella tarde. Ante este fracaso en la primera plaza del mundo, regresó al escalafón de los subalternos y, ya como uno de los rehileteros más acreditados de aquellos años postreros del siglo XIX, ingresó en la cuadrilla del afamado espada sevillano Manuel García y Cuesta ("Espartero"). En aquella época era muy raro que un subalterno de Valencia fuera en la cuadrilla de una figura sevillana de ahí le vino el apodo. A él le corresponde la penosa anécdota de haber sido él quien, en la fatídica tarde del 27 de mayo de 1894, en las arenas de la Villa y Corte, clavó los arponcillos a Perdigón, el miura largo, cornalón, astifino, listón y colorado "ojo de perdiz" que, a los pocos minutos de haber sido pareado por "Valencia", segó la vida del desventurado coletudo hispalense.

Después de la trágica muerte de "Espartero", José Roger y Durán se puso a las órdenes de otra gran figura de la época, el genial matador guipuzcoano Luis Mazzantini y Eguía. A partir de entonces, los historiadores del Arte de Cúchares pierden el rastro de este eficaz y aguerrido subalterno. A consecuencia de la enfermedad crónica que padecía, falleció un miércoles ,08 de Enero de 1924 en Madrid a los cincuenta y seis años de edad, el que fue banderillero del Espartero, José Roger Duran, Valencia. El entierro se verificó el dia siguiente. El cadáver, encerrado en, un arcón de caoba y plata oxidada, fue depositado en una carroza de seis caballos por varios compañeros de sus hijos, José y Victoriano. En el cortejo figuraban todas las torerías que se encontraban en Madrid, las directivas de las sociedades de matadores de toros y novillos y la del Montepío taurino.

El acompañamiento fue multitudinario, llegando en su mayoría hasta el cementerio de San Justo, donde recibió sepultura el cadáver. Los hijos recibieron numerosos telegramas de pésame de todas provincias. Como detalle curioso, (da idea del cariño que guardaba valencia a la memoria del que fue su jefe, merece citarse que Valencia dejó dispuesto que el retrato del Espartero, que durante más de treinta años llevó en un bolsillo del chaleco, fuera enterrado con él y así se cumplió. La foto de su juventud es de Beauchy, la de su vejez de The Times 1924

jueves, 9 de julio de 2020

CAJONES

D.Gabriel Mirete hijo del inventor del cajón

Los cajones de transporte para los toros fueron inventados por  don Pascual Mirete, conserje y maestro carpintero de la plaza vieja de Madrid, la de la puerta de Alcalá,el primer traslado se hizo con una res de doña Gala Ortiz, de San Agustín, que se envió, como prueba, a Barcelona, para ser jugado de sobrero en la ciudad condal el 26 de junio de 1863. La operación de encajonarlo se efectuó en los corrales del coso vecino a la Puerta de Alcalá, ante gran número de invitados; y tanto el encajonamiento como el viaje, resultaron a pedir de boca. 

Hacía falta un sitio para encerrar, y asociados el antiguo ganadero colmenareño don Vicente Martínez y don Gabriel Mirete, hijo del inventor de los cajones, edificaron el encerradero de Villalba, a quinientos metros de la estación del ferrocarril del Norte. 

Hasta entonces eran conducidos los cornúpetos a pata, aunque tuviesen que ir desde Cádiz a Gerona. De Sevilla a Bilbao tardaban las corridas tres meses: uno, de la capital andaluza a la provincia de Madrid; otro aquí de descanso, y el tercero a la villa invicta. El cajón vino a reducir los meses a días. 
Plaza de toros de Murcia

Eran los primeros cajones mayores que los de hoy. Y hubieron de achicarse en beneficio de las reses, aunque parezca un contrasentido,los primitivos cajones eran mayores que los actuales, y tenían puertas de bisagras en vez de correderas. La práctica aconsejó estrechar el tamaño de dichas jaulas para impedir que el toro pudiera revolverse dentro de ellas, evitando así golpes, rozaduras y otros posibles accidentes graves, conservando los movimientos de cabeza y extremidades, así como la facultad de echarse y dormir a pierna suelta... pero encerrada. 

Los encerraderos consisten en vanos corrales, cuyas puertas de comunicación se manejan desde la parte superior de las tapias. Para encajonar se colocan las jaulas junto a una o varias de las puertas exteriores, y los mismos interesados van colándose en sus encierros, casi siempre de rondón, incautamente, sin hacerse de rogar. Luego eran llevadas las cajas a la estación, rodando y tiradas por bueyes o mulas; se cargaban sobre el vagón abierto o plataforma, utilizando las grúas de los muelles, y el mayoral o vaquero encargado de la conducción se instalaba en el furgón de cola. Durante el viaje, cuidaban del ganado aprovechando las paradas para echarles de comer y de beber. Llegada la expedición al punto de su destino, se descargaban con la grúa, se llevaban las jaulas a la plaza o prados procediéndose al desencajonamiento. 
traslado de cajón por mulas


Tanta importancia tuvo el transporte en ferrocarril que las compañías de ferrocarriles fabricaron unas bateas especiales, más largas, en las que cabían siete cajones. 
Grúa descargando del ferrocarril






Los toros que se embarcaban iban encerrados de la misma manera, y los cajones se colocaban sobre cubierta, generalmente, en el castillo de proa de los barcos. 
desencajonamiento

Los encerraderos se convirtieron en una industria accesoria adquiriendo relevancia y uso, de cuya explotación hizo un negocio el hijo del inventor del cajón Además del encerradero de Villalba, habia otro en Getafe, propiedad también de Gabriel Mirete; en Torrelodones, uno en la provincia de Salamanca, de la viuda de Pérez Tabernero; otro en la de Valladolid, del marqués de Villagodio; uno en Portugal, de la ganadería del hacendado Palha Branco, y los sevillanos del Empalme, Dos Hermanas y Salteras.


sábado, 27 de junio de 2020

PELUCHO

Ignacio Donoso “Pelucho”, o Daniel Pérez Sánchez, pues este parece ser que eran sus verdaderos nombre y apellidos, fue un excelente peón y banderillero que figuró en cuadrillas de importancia y que al morir pertenecía a la de Valencia II. banderillero de toros, nacido en Madrid hacia el año 1892 que se dio a conocer como banderillero en el año 1910 en la plaza de toros de Tetuán de las Victorias (Madrid), plaza desaparecida después de la guerra civil, donde toreó varios años y dicen las crónicas, que fue muy aplaudido. Con posterioridad el 9 de septiembre de 1912 actuó de subalterno de“Esparterito” en la novillada de feria celebrada en Puertollano y según parece, estuvo muy lucido. A modo de comentario, podemos decir que ya en el año 1915, era considerado por la afición, como banderillero y peón de brega de los que podía ir con las figuras, a pesar de lo cual, no conseguía figurar en las cuadrillas de los importantes de la época, aunque bien es cierto, que con posterioridad si lo consiguió como más adelante veremos. 

Haciendo una somera referencia de algunas de las actuaciones más sobresalientes, para poder hacernos una idea de la trayectoria profesional de “Pelucho”, destacando de entre ellas, la vez que actuó en Ciudad Real, en calidad de espada el 25 de julio de1913, o la de Puertollano como subalterno el 5 de Mayo de 1918 a las órdenes de Paco Madrid, o la que actuó como subalterno de Rafael “El Gallo” en Manzanares, el 10 de agosto de 1919. En el año 1922, se tiene conocimiento que figuraba como banderillero-puntillero en la cuadrilla de Marcial Lalanda. 
El malogrado Pelucho

Como se puede apreciar, al fin había conseguido el sueño de poder figurar en una de las cuadrillas más punteras. Pero ocurre que las cosas buenas duran poco y en este caso en concreto lo que pasó es que en Pamplona el 8 de julio de 1922, Marcial Lalanda puso dos pares aceptables. Al meter un capote Pelucho recibió una cornada en la frente. Marcial toreó con precipitación para media estocada delantera, saliendo el diestro enfrontílado, Intentó el descabello y el toro doblo. Reconocido Pelucho en la enfermería se redactó el siguiente redactó el siguiente parte facultativo: “El banderillero de la cuadrllla de Lalanda Ignacio Donoso (Pelucho), herido por asta del toro, sufre la fractura del frontal, teniendo descubierto los dos senos frontales, con fractura del etmoides y de la pared superior de la órbita. Las lesiones son de pronóstico muy grave”. Curó de tal percance, al parecer, relativamente pronto, no sin haber pasado unos meses con fuertes dolores de cabeza y dificultad para ver con el ojo izquierdo.
Antigua plaza de toros de Tetuán

Al banderillear al toro Travieso, de Palha, en la novillada celebrada en Madrid el 9 de septiembre de 1923, sufrió un varetazo en la región precordial; al salir de la suerte se quedó apoyado en las tablas, congestionado; le llevaron a la enfermería, probablemente se lesionó alguna viscera y tuvo una hemorragia interna, casi imposible de diagnosticar en la enfeimería. Aquella misma noche murió en su domicilio por efecto de tal congestión,. Nadie dio importancia en un principio al percance que sufrió Pelucho, y nadie se enteró de lo que le habla ocurrido. Sólo se pudo observar que se lo llevaban a la enfermería conmocionado. El parte, que firmaba el doctor Segovia, decía lo siguiente: “Durante la lidia del primer toro ha ingresado en esta enfermería el diestro Ignacio Donoso (Pelucho), con una contusión en la región lumbar izquierda, que le impide continuar la lidia” Pelucho fue conducido a su domicilio con el resultado ya relatado.

jueves, 25 de junio de 2020

LUIS ALONSO "LITRI"

Luis Alonso fue un torero que sin pena ni gloria paso por el planeta de los toros, como lo llamaba Cañabate, más allá de su trágica muerte no se han escrito más líneas sobre su transcurrir por el mundo, se sabe que después de presentarse en capeas por esos pueblos de la geografía madrileña ,las capeas eran el circuito de rodaje de futuros profesionales y aficionados prácticos, debutó en plazas de menor importancia hasta su presentación con miuras en la maestranza de Sevilla, festejo acaecido un 16 de julio de 1912 en el que no sin antes sufrir muchos revolcones mato a sus dos oponente y festejo en el que salió cogido Manolo Vázquez en la axila, por aquel entonces Luis Alonso se anunciaba como “Madrileñito”. 
Fotografía de la época,vista exterior de la plaza

Tras muchas vicisitudes y muchas fatigas por situarse, el desventurado muchacho había toreado en las plazas de Tetuán y Madrid—en ésta como sobresaliente—y a pesar de llevar bastante tiempo de artista taurino poseía las torpezas innatas del principiante,llegamos al 6 de noviembre de 1921 en una novillada de oportunidad, a pesar de que Luis Alonso “Litri” (así se anunciaba por aquel entonces) llevaba diez años en los ruedos , alternaba con el caballista sevillano Rafael Guillen y Francisco Navarro, un diestro alicantino, valiente y decidido a ratos, pero poco habilidoso en la mecánica del oficio. 
El infortunado Luis Alonso

Liquidados las dos primeras reses por el rejoneador, las cuatro restantes, todas ellas del hierro del Marques de Valdelagrana, el tercero; que fue el que cogió a Litri, de pelo negro, cornigacho, manso y malicioso fue condenado a banderillas de fuego, ávido de triunfo Luis Alonso se empeñó en torearlo de lejos y sin echarle la vista, colocándose fuera de su terreno y metiéndose en el terreno del novillo, como era de esperar resulto cogido quedando inmóvil en el suelo. Llevado con rapidez a la enfermería, allí le pudieron apreciar una herida de seis centímetros en la región abdominal y una contusión en el diafragma que no resultó perforado, el torero fue reanimado con inyecciones de cafeína y los servicios médicos de Carabanchel (doctores Lama y Naya) evaluando su estado y considerando que a pesar de la gravedad y si no se presentaban complicaciones el torero permanecía estable, fue trasladado en camilla al Hospital General de Madrid. 
El novillero Francisco Navarro, y dos integrantes de su cuadrilla velan a Litri

Mientras tanto, Navarro despacho como pudo a la res. La lidia del último de la tarde se vio envuelta en la oscuridad, pues con tanto retraso, la noche había caído y tras un breve trasteo sonaron los clarines y el novillo fue devuelto a los corrales, quedando el festejo inconcluso. El ganado, en general, fue pequeño, manso y difícil; los diestros, más que otra cosa, demostraron torpeza y apatía, y la entrada, el escaso público que asistió al espectáculo abandonó la plaza dolorosamente impresionado por la cogida del diestro madrileño Litri que a los dos días falleció en el hospital verificándose el traslado de sus restos, desde el Depósito Judicial al cementerio de San Lorenzo donde recibió cristiana sepultura. Al entierro concurrió un crecido número de toreros entre otros Fortuna, Nacional II, Joseíto de Málaga, Valencia II, Ángel Castejón, Carlos Gómez Sánchez-Contreras, Pelucho, Torerias y un largo etcétera,también asistieron al acto los empresarios de Vista Alegre D. Manuel Gómez y D. Enrique Ucela.

miércoles, 17 de junio de 2020

PRESAGIO

Fernando Romero "Lagartijilla"

No hay que tomarse a broma lo sobrenatural, lo inusual o lo que no tiene explicación, Blanquet tenía premoniciones, incluso la de su propia muerte, que el atribuía a un penetrante olor a cera que solo el percibía y que era presagio de tragedia, inequívocamente. Otro torero muerto trágicamente, degollado por el asta de un toro, también tuvo un aviso en forma de inquietud e intranquilidad que le hacía presagiar que algo no iba a estar bien la tarde que tenía que torear. 

Fernando Romero “Lagartijilla” el 25 de abril de 1909 iba en la cuadrilla de Gaona, que aquella tarde alternaba en Madrid con Rafael Gomez Ortega “El gallo” y Vicente Pastor,que lidiaron toros de la viuda de Concha y Sierra,mientras El gallo y su cuadrilla lidiaban el quinto toro, las gentes de los otros matadores, “Lagartijilla” “morenito” y Pepín, formaban un grupo, Lagartijilla hablaba con ellos: 
—ya vamos con el quinto, y a pesar de todo, yo tenía miedo a vestirme hoy de torero dijo Romero a sus compañeros. 
— ¿Por qué? 
—Por nada, porque me hubiera quedado en la fonda de muy buena gana. 

Lidiándose el sexto toro, de nombre “Merino” salió cogido Gaona, mientras Lagartijilla se hacía con un par de banderillas al mismo tiempo que se dirigía a sus compañeros: 
cogida de Gaona

— ¡Cuando yo decía!... A los pocos momentos, caía el infeliz banderillero, para no levantarse más. Fernando Romero resbalo al salir del par de banderillas, y que no levantándose, sino sin acabar de caer, el toro le derrotó causándole la espantosa herida.

Lagartijilla yace en el suelo después de la cornada.










El cuerno le produjo la fractura de la columna vertebral, sección de la médula y de las arterias vertebral y cervical. El parte facultativo decía: "Fernando Romero "Lagartijilla" ha ingresado en esta enfermería a las seis y diez minutos de la tarde, en estado agónico, y al proceder a cohibir la abundante hemorragia que de la parte izquierda del cuello se producía por una herida de asta de toro que interesaba el cuerpo de las vértebras cervicales, que estaban fracturadas, teniendo destruida la médula espinal cervical y la arteria vertebral izquierda y vena yugular interna del mismo lado, falleció en el acto de curarle, a consecuencia de las lesiones mencionadas." El facultativo de guardia: Doctor Jerónimo Hurtado.
cogida de Lagartijilla
El destrozo causado en el cuello por el cuerno del toro fue tan grande que los médicos pudieron meter la mano en la herida. 

Ojitos cortó al cadáver la coleta ensangrentada y la guardó como recuerdo del inseparable amigo y aventajado discípulo. 
Duelo en la enfermería de la plaza.






El apellido Romero en el toreo ha sido famoso, y figura en la estadística necrológica taurina repetidamente. Antonio Romero murió en Granada el 5 de Mayo de 1802, al ejecutar la suerte de recibir. Gaspar Romero también fue víctima de un toro en Salamanca el mismo año. Juan Romero, Saleri, falleció en Puebla (México), el 15 de Enero de 1888 al dar el salto de la garrocha, Antonio Romero, “Romerito”, a consecuencia de una cogida que sufrió en Valladolid el 21 de Mayo de 1903, murió en el hospital Provincial de Madrid el 9 de Junio del mismo año. También el apodo derivado de Lagartijo ha sido fatal para sus poseedores, como lo prueban los datos siguientes: Juan Ruiz, Lagartija, quedó manco a consecuencia de un percance que le acaeció en Valladolid. José Díaz Izquierdo, Lagartija, murió en Priego (Cuenca), el 18 de Septiembre de 1900. Juan Ruiz Guerrero, “Lagartijito”, se suicidó en Madrid el 3                                                                                                                                                                       de Agosto de 1890.

Salida del féretro desde la enfermería de la plaza al deposito judicial


Fuentes: El "Heraldo de Madrid","El Pais","ABC"

jueves, 11 de junio de 2020

EL JEREZANO


Manuel Lara Reyes, hijo del banderillero Luis Lara “El gato”, hermano de José Lara "Chicorro" y de Teodora Reyes, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz) el 08 de Diciembre de 1867,siendo bautizado en la parroquia de San Miguel. Su familia procedía de la localidad gaditana de Algeciras.
Manuel Lara,fotografía coloreada por mi

Después de ser aprendiz de tonelero, entró de ayudante en la casa Matadero, en la cual demostró grandes aptitudes para sortear a las reses bravas. Allí se desarrolló su afición, y con el apodo del Gato, comenzó a torear como matador y banderillero en tientas y capeas La primer novillada formal en que tomó parte fue en Jerez de la Frontera el año 1889, alternando con Lobito y Potoco, y lidiándose ganado de D. Pedro Manjón. En Sevilla (según Sánchez de Neira), debutó el 15 de Agosto de 1890, y en igual fecha de 1891 se presentó en Madrid con el apodo de Chicorro, al propio tiempo que Feliciano Benegas, el Toledano, lidiándose reses de Udaeta y Medrarlo. Gustó mucho la labor de Manuel, y entonces comenzó su popularidad, agrandada enormemente con el triunfo conquistado en la plaza de Madrid el 08 de Septiembre de 1896, en cuya fecha, alternando con Machaquito y Maera , en la lidia de seis veraguas, pasaportó al segundo de un modo excepcional: después de un hermoso cambio, un natural, un alto, uno de pecho y otro alto, dio, recibiendo en toda regla, una estocada colosal. Tomó la alternativa en Barcelona el 29 de Octubre de 1899, de manos de su tío José Lara, Chicorro, en situación de retiro y contando ya con 60 años, siendo Cordelero, núm. 72, negro meano, de D. Filiberto Mira, el primer toro que mató. En Madrid confirmó la suprema investidura el 18 de Marzo de 1900.Quinito le cedió el toro Regalón, negro, de Arribas Hermanos. (Dicho día se lidiaron tres toros de Arribas y tres de D. Víctor Biencinto, por las cuadrillas de Quinito y Jerezano.) Como matador de toros, y por causas que ignoramos toda vez que Lara era valiente y ejecutaba algunas suertes a la perfección, no llegó a torear ningún año ni una docena de corridas, habiendo efectuado viajes a América los años 1904,905, 906, 907, 908, 909 y 910.Jerezano sufrió en su vida torera algunas cornadas de importancia; el bautismo de sangre le tuvo el 05 de Octubre de 1894, en Llerena, toreando con Lesaca, donde "Jilguerito", de Anastasio Martín, corrido en segundo lugar, le ocasionó una herida de siete centímetros en la axila derecha, de bastante gravedad, a pesar de lo cual, el diestro despachó los toros que le correspondían. En Jerez, el 15 de Junio de 1895,un toro de Halcón le dio un puntazo en el pecho; el 15 de Agosto del mismo año y en el mismo ruedo, un toro de Cámara (López Plata en otras lecturas) dio a Jerezano una cornada en la región inframaxilar derecha, penetrando por la boca e interesándole la lengua, en los años 70, le contaba al escritor jerezano Juan de la Plata su hija Soledad que, gracias a su valor y sangre fría, Manuel Lara tiró del cuerno y logró sacárselo, pasando a la enfermería gravemente herido, aunque había salvado la vida. Estas y tres cornadas sufridas en La Unión (27 de Mayo de 1897), Madrid (10 Septiembre de 1905) y Jerez de la Frontera (29 Abril de1910), son los principales percances que tuvo con los toros “Jerezano”.
30 Septiembre de 1895 litografía de La Lidia "cogida de Jerezano en Jerez

En la temporada española de 1912 las cosas no le fueron bien a Jerezano, a pesar de que había alternado con las figuras más importantes de su tiempo, decidió marchar a trabajar a México, donde tan bien le había ido otras veces, toreo el 28 de septiembre de aquel año en la capital de la república y el día 06 de octubre acudió a Veracruz, donde le salió una corrida, que sería la última de su vida, en la que debieron lidiarse cuatro toros de Nopalapan por los matadores Manuel Lara “Jerezano” y Eduardo Leal “Llaverito”. De los seis encerrados, y que antes habían sido sorteados, se designaron cuatro, el primero que salió fue retirado al corral por manso, siendo sustituido por otro, que debió ser uno de los dos que habían quedado como de reserva; pero no fue así, sino por el que tenía que jugarse en tercer lugar, que también fue retirado, saliendo a sustituirle el segundo, que le correspondía a Llaverito, que salió abanto y con muchos pies.
Jerezano se situó en los medios, y al darle el primer lance de capa, fue cogido y lanzado a gran altura. El toro siguió su carrera, y Jerezano se levantó quejándose de fuertes dolores en el vientre, ingresando en la enfermería. La corrida continuó, y "Llaverito" tuvo una gran tarde, toreando muy bien y matando con aplausos los cuatro toros. Jerezano fue conducido en seguida al «Hotel Diligencias», donde fueron a visitarle Morenito de Algeciras, Torquito y Farfán, que hablan llegado a este puerto de paso para la capital a cumplir con unos contratos.
Jerezano hacia 1910

A las primeras horas de la mañana del día siguiente, se le presentó una peritonitis, y a las nueve y media del día 08, dejó de existir el diestro Jerezano. En seguida se telegrafió el suceso a la casa Domecq, de Jerez, y cuando el cadáver fue trasladado al establecimiento de Beneficencia Española, ya estaba allí la orden del embalsamamiento del difunto, operación que fue realizada por los doctores Mauro Loyo, Ismael Cadenas, Jorge Ruiz y Rafael Cuervo. Treinta y siete días después del suceso, el 15 de noviembre del mismo año, el corazón de su padre, ” el gato”, el antiguo banderillero, dejo de funcionar, quien sabe si por tantos sinsabores o por que le había llegado su hora nunca llego a ver el regreso de Manuel Lara. La asociación de auxilios mutuos del toreo, entrego a su viuda Eduarda Salguero, las 1000 pesetas que por derecho le correspondían.


Jerezano alternativando a Gaona





Sus restos, mortales fueron embarcados en el trasatlántico “Buenos Aires” el cual, procedente de la Habana y Nueva York arribo al puerto de Cádiz el 22 de Diciembre de 1912, al día siguiente, trasladado el ataúd que contenía los restos mortales de Jerezano a hombros desde el muelle hasta la estación de trenes, con destino a Jerez, por amigos y aficionados, la prensa de la época da detalles; “La caja, que pesa 140 kilos, tiene en la tapa una cruz negra, sobre cuyos brazos se lee el nombre del infortunado diestro” fue depositado en el tren mixto que hacia el recorrido entre las dos localidades andaluzas. Jerezano fue enterrado en el cementerio antiguo de Jerez en medio de una imponente manifestación de duelo. 



Su hija, manifestó años después que "los tres grandes amores de su padre fueron la familia, Jerez, su pueblo, y su afición a los galgos. Era persona muy humilde, sencilla y simpática, así como de carácter formal, lo que le hizo contar con numerosos amigos, en todos los estamentos sociales. Entre ellos su padrino José Domecq,el marqués de Domecq, que gestionaría la traída de su cuerpo a Jerez", donde tiene una calle a su nombre.“Jerezano” fue un torero seguro,completo,con dominio de la suerte suprema y gran rehiletero.
«La mar se vistió de luto,
las gitanas lloran de pena,
los calés guardan silencio
allá en el altozano
porque ha muerto “Jerezano”»
Fuentes: El Toreo (Madrid. 1874). 28/10/1912, página 2, El Heraldo de Madrid. 6/12/1912, página 5, La Correspondencia de España. 22/12/1912, n.º 20.038, página 2, El Imparcial (Madrid. 1867). 23/12/1912, página 2, Tres toreros sin fortuna: 'El Jerezano', De la Rosa y Venturita Diario de Jerez, Juan de la Plata 01 Febrero, 2011, Revista Semanal Ilustrada. Numero 80 Madrid, 13 de octubre de 1912.

viernes, 5 de junio de 2020

LA MUERTE DE BLANQUET

Enrique Berenguer Soler "Blanquet" foto coloreada por mi

15 de Agosto de 1926, en una corrida de toros en la Maestranza en la festividad de la Virgen de los Reyes, torean Ignacio Sánchez Mejías, Belmonte y El Gallo. A las órdenes de Sánchez Mejías actúa Blanquet, peón de su confianza, admirado y querido, al que Ignacio había recuperado sacándolo del retiro. 
Una vez terminada la corrida, el Gallo y Sánchez Mejías, con sus correspondientes cuadrillas, se trasladaron a la estación para coger el expreso de Madrid, pues tenían que torear en Ciudad Real. Minutos, antes de la hora señalada para partir el tren, el banderillero Blanquet, que se acomodaba en un departamento de primera, fue acometido de una palidez mortal y quedó desvanecido. Sus compañeros Almendro y Niti, creyendo que se trataba de un efecto del calor y de la fatiga, le desabrocharon el cuello; pero al ver que no reaccionaba llamaron, alarmadísimos, al doctor Sánchez Mejías, que estaba despidiéndose de su hermano Ignacio. Después de pulsar a Blanquet ordenó que fuese trasladado inmediatamente al botiquín de urgencia de la estación. Así se hizo, deteniendo unos minutos la salida del tren; pero no hubo manera de hacer reaccionar a Blanquet. Llevado a la Casa de Socorro de Triana, los médicos de guardia certificaron la defunción a consecuencia de una angina de pecho. 
El parte facultativo de la Casa de Socorro decía así: «A las20'20 horas de la noche (del día 15) fue llevado a esta Casa de Socorro, por los señores don Aurelio Sánchez Mejías y don Juan Pazos, el banderillero valenciano Enrique Berenguer Blanquet, y el médico don Manuel Nieto vio que era cadáver.»
Sevilla 15 Agosto Belmonte,Sanchez Mejías y El Gallo detrás Blanquet
La noticia de la muerte se divulgó rápidamente, y desfilaron por la Casa de Socorro numerosísimos aficionados, elementos de la colonia valenciana en Sevilla, periodistas de Valencia que habían acudido a presenciar la corrida, y el empresario, Sr. Pagés. Los amigos del diestro se hicieron cargo de su equipaje. El cadáver de Blanquet fue trasladado al departamento anatómico para la diligencia de autopsia. Después trasladado a Valencia donde se inhumo. Velaron el cadáver el doctor Campos, el periodista valenciano Estellés, D. Aurelio Sánchez Mejías, una Comisión de la Agrupación de periodistas sevillanos y varios toreros y amigos. El Club Gallito cerró sus puertas en señal de duelo. Enviaron coronas Belmonte, el Gallo, Sánchez Mejías, la Agrupación de periodistas y revisteros taurinos y otras personas. Comenzó a torear Blanquet con la cuadrilla de niños valencianos, mucho después en la de Machaquito, y más tarde pasó a la de Joselito.
Cadáver de Blanquet en la Casa de Socorro

Blanquet no dejo hijos, y según noticias, tenía una fortuna de 20000 duros. A las once de la mañana se amortajó el cadáver y fue depositado en una caja de madera con aplicaciones de plata. Poco después, tramitadas las diligencias necesarias, fue el féretro trasladado al depósito. Los doctores Mezquita y Campos procedieron por la tarde al embalsamamiento del cadáver.

Al día siguiente se hizo el traslado a Valencia en el rápido. Sánchez Mejías puso un telegrama al llegar el tren a Córdoba, en el que rogaba comunicasen a la familia de Blanquet su más sentido pésame por la muerte de su peón y buen amigo, encargando no se limitasen los gastos que fuesen precisos para el traslado del cadáver a Valencia. 
Llegada del cadáver de Blanquet a la estación de trenes de Valencia

La noticia del fallecimiento de Blanquet se supo en Valencia por un telegrama del periodista valenciano «Corrochano Chico». Después se recibieron otros despachos de Pagés y Pepe Estellés.

Hacia mucho tiempo que Blanquet se quejaba de dolores al pecho. Los médicos lo reconocieron y le tranquilizaron. En la última corrida de la feria valenciana Manolo Martínez advirtió que se ahogaba. Intentó hacerle retirar; pero Blanquet se negó.
El cuerpo de Blanquet es velado en Valencia



Fuentes:
El Liberal (Madrid. 1879). 17/8/1926, página 2
La Reclama taurina. 21/8/1926, página 6
Fotos: Serrano,Vidal y Julio Derrey