jueves, 5 de diciembre de 2013

"Señores... jesto se acabó!" Pacorrito el de Sevilla.


Esa cabeza de un toro de Murube... En el Panfleto que Manuel Gracia publicó para beneficiar a "Pacorro" se cuenta una anécdota de la corrida de la Prensa de Sevilla en la que "Joselito" mató seis toros y cortó cinco orejas, y "Pacorro" uno, y fue "Pacorro" el que salió a hombros por la puerta del Príncipe, y José el que se marchó por su pie a la de caballos. Manolo Gracia, fue  banderillero de "Pacorro" en la cuadrilla de "Niños sevillanos" y su compañero varias tardes: los dos novilleros de cartel. Francisco Díaz "Pacorro" llegó a las plazas cuando los chicos españoles jugaban al toro en todos los pueblos; cuando un capotillo era el anhelo que luego fue un balón. La era, la calle, la plazoleta; aquí, en Madrid, cualquier solar, un campillo con espigas romas en las afueras. No había llegado José más que a las puertas de la Maestranza, pero se anunciaba el trueno en los alamares de "Bombita" y "Machaco", cuando ya Fuentes era una estampa colgada en la pared de los zapateros remendones de San Bernardo a la Cava,

En febrero de 1909, "Pacorro" debutó como banderillero de "Gallito", en Morón de la Frontera ; en la segunda corrida ya mató un becerro y desde entonces figuró como sobresaliente de "Gallito" y "Limeño". Dos años,  ganándole la pelea a los dos novilleros, cuando no les llegaba al ombligo. Se lo comían las majas. Sí, se lo comían por las buenas. Y fue charla invernal y esperanza desde marzo a octubre. Dos años por esas plazas, porque el 11 debutó en Sevilla con dos novillotes picados, la misma tarde en la que Juan Belmonte y "Oterito" lidiaron aquellos novillos de Papillo que hundieron al de Triana. —Allí hizo su "foto" el inglés. —¿Qué inglés? —Uno. Fue a los toros y cuando Belmonte desesperado se quería clavar en los pitones de su enemigo. Calderón, su mentor y descubridor, banderillero en las glorias de Juan, le cogió por la espalda y le sacó del trance.

El inglés se fue a Londres, reveló las fotos y las guardó. Volvió a España y vio a Belmonte ya triunfador. Le recordó y sacó a luz aquella foto que se hizo famosa porque eran ¡famosos Juan y Calderón. —Ya era un hombrecito "Pacorro". —Era todavía un chico que recordaba cuando, don Eduardo Miura le invitaba a tomar café en su casa...,  Hay una fotografía de don Eduardo Miura sentado en el sillón frailero, con las manos en reposo sobre los brazos del sillón. Cara seria y patilluda, gesto de señor ds campo, que es él señorío sevillano de abolengo. Pues así estaba todas las tardes don Eduardo cuando llegaba "Pacorro", porque al ilustre ganadero le gustaba parlar con el aficionadillo que podía ser un gran matador. Y una tarde, en el patio, bajo el toldo, entre los chorros de agua y el chorro del perfume de los claveles, don Eduardo dijo a "Pacorro": —"Pacorrito", no le juyas al toro que er que te tenga que coger irá y te sacará del burlaero. Y así fue.
Cuadrilla de niños toreros de Sevilla

A "Pacorro" le dio la alternativa José en San Sebastián. Había cortado orejas en Madrid de novillero, era la figura en el futuro. La fecha, 1918. El amor acabó con el torero. Como en las coplas. Ni hablar de ello. Otra moza vino a difuminar el drama.  El caso es que aquella figurita infantil que era como una sonrisa de la fiesta, fue el triunfador que. llega a la alternativa con todo planteado para el éxito y no cruza esa rayita que tiran los dioses entre el hombre y su futuro. La caída del torero es trágica siempre; el torero que comienza de niño no está preparado para distinto asunto. Es torero ya para "los restos" y no puede ser otra cosa. Cuando pasan a señoritos, es que han ganado la partida; cuando se hacen camperos, será porque invierten en olivos y toros bravos sus ganancias.

Si fracasan, no pueden ser nada. Algunos, con un esfuerzo de voluntad y de inteligencia, remontan la amargura y trabajan con fruto. Pocos. A "Pacorrito" le dieron una plaza de acomodador en el cine Imperial, por recomendación de "Claridades", aquel Fernando Guillis inolvidable, el lírico y desprendido cantor de Belmonte, que murió en la guerra.Con los veinte duros de las propinas en el "cine" y lo que le daban por asesorar en Madrid a la presidencia de las corridas, iba el hombre con su pan. Pero una tarde, la tarde de la segunda corrida de "El Cordobés" en Madrid, cuando iba a cumplir su oficio de asesor, se cayó partiéndose la cadera. Á la enfermería le llevaron los monos que había en el patio de caballos de las Ventas. Del "burladero" le sacó el destino, como predijo Miura, el señor del cortijo el Cuarto.En la cama quedó para siempre, con una pensión de invalidez que si llegaba a los diez duros no alcanzaba los doce.

Pudo ser mucho y se quedó en el camino. Sí, eso fue y quizá él tuvo la culpa. Pero si no hay oficio más heroico, no le hay más desprendido. "Pacorro" fue aquel niño de la cuadrilla de José y "limeño". El que era figurilla cuando Belmonte debutaba en su tierra, se quedó, peor que muerto. Dicen que cuando el "Guerra" aquella tarde del 15 de octubre de 1899, en Zaragoza, le dijo a su cuadrilla: "Señores... jesto se acabó!", se fue a Córdoba llevándose las llaves del toreo. "Pacorro" casi las descuelga pasados los años. Pero no llegó al clavo. Eso le pasa a muchos. Pero a muy pocos lo que le ocurrió a "Pacorro".

MERCED GOMEZ



Merced Gómez, diestro Méxicano al que el día 10 de Marzo de 1913 le amputaron una pierna,
parece ser que el mexicano tuvo una disputa (según unos por el juego y según otros sobre la forma de ejecutarse al volapié) en una casa de la calle de San Juan de Letrán, con el banderillero español Antonio Ramos Ruiz Carbonero de Sevilla. Merced dio a este una bofetada que le tiró por tierra. Entonces el español, hirió a su adversario con una puntilla tan gravemente que, para salvar la vida de Merced Gómez, ha sido preciso cortarle la pierna. 

miércoles, 4 de diciembre de 2013

VICENTE SANZ MATAPOZUELOS

El 6 de Marzo de 1913 el novillero Vicente Sanz Matapozuelos al entrar a matar a su novillo recibio una tremenda cornada en la cara,El parte facultativo decia que Matapozuelos padecia una herida contusa situada en la región facial, que se extiendia desde el labio superior hasta la región frontal, con fractura de los huesos de la nariz y el frontal, dejando al descubierto la masa encefálica, de pronóstico gravísimo. Matapozuelos fué cuidadosamente asistido de primera intención en la enfermería de la plaza.



martes, 3 de diciembre de 2013

CHAVACHA


El 9 de Marzo, de 1913 fue cogido en la Plaza Vieja de Barcelona el modesto matador de novillos, bilbaíno Eduardo Arechavaleta Chavacha por un toro de Santos, sufriendo una herida en la región abdominal, con salida del intestino, que le produjo la muerte el día 14. Con el infortunado torero alternaban Palmeríto, Barberito y Asturiano. Los toros salieron tan grandes y difíciles, que tres volvieron al corral por no poder con ello-; las cuadrillas. Chavacha debutaba el día de su cogida en la ciudad condal, en una de esas corridas económicas, sin picadores y el cuarto bicho, el causante de la avería volvió al corral.

La herida del infeliz muchacho fue en la fosa ilíaca derecha, intersándole el peritoneo Eduardo murió en el hospital de Santa Cruz el día 14, y el sábado 15 se verificó el entierro, asistiendo a él los Gallo y todos los toreros que se encontraban en Barcelona.

domingo, 1 de diciembre de 2013

FAICO


Francisco González “Faíco” Francisco González “Faíco”, sevillano y gitano, nacido en 1872, actuó en Sevilla como niño torero junto a Enrique Vargas “Minuto” y fue considerado como uno de los mejores toreros de su época. Se presentó en Lima en 1899. Astuto, con la alegría a flor de labios y depositario de la gracia andaluza, dicharachero y dueño de mil anécdotas. Típico exponente del toreo gitano, artista, airoso, pinturero, elegante y quieto sobre todo con el capote.

Gozó de gran popularidad, Lima se le rindió y lo adoptó por su exquisita torería. Sus “largas a una mano”, sus gallardos faroles, sus ajustadas navarras y sus pintureros lances “de frente por detrás” fueron únicos. Toreó muchas veces en Acho con actuaciones apoteósicas y esas otras de frustración distintivas de los toreros gitanos. Se quedó con nosotros por más de treinta años. Fue el auténtico gestor de la renovación del toreo en nuestro país con Francisco Bonal “Bonarillo” con quien compartió amistad y rivalidad en los ruedos. Aportó mucho al desarrollo de las ganaderías de lidia peruanas. 

 En 1901 trajo al Perú cuatro toros españoles, tres de Camará adquiridos por Federico Calmet, dueño de la ganadería “Caballero” y otro de Miura, toreado e indultado en Acho, por Celso Vásquez ganadero del “Olivar”. Se retiró del toreo el 1 de noviembre de 1924 en corrida que marcó la presentación en Acho de la ganadería de “Vilca huaura” que salió brava y noble, alternando con Alberto Fernández “Cachucha”, Pedro Castro “Facultades”, Vicente Villanueva y Cruz Duque “Granero de Caracas”. Regresó a España en 1931 al ser derrocado el presidente don Augusto B. Leguía y ser “Faíco” asesor de la ganadería Vilcahuaura” de propiedad de uno de los hijos del presidente depuesto. Murió en Sevilla el 8 de agosto de 1933.

sábado, 30 de noviembre de 2013

CANDIDO MARTINEZ "MANCHEGUITO"


Nació este diestro en la ciudad de Albacete, el día 1 de Febrero de 1868 siendo sus padres Baltasar Martínez, tratante en ganado vacuno, y Juana Pingarrón. La posición desahogada que tenían éstos, permitía dar á su hijo una esmerada educación, pero no eran los libros las aficiones del muchacho; asi es que, al terminar la instrucción primaria, y cuando se trató de que siguiese estudiando, hubo que desistir de ello. A petición suya, y con las buenas relaciones de su padre, obtuvo una plaza en el matadero, cuando contaba trece años. Y tanto allí, en las naves, como en los corralones en que su padre encerraba las reses que adquiría, bien para el consumo publico o para negociarlas después, Cándido Martínez fue poco a poco ensayándose en burlar las acometidas de los bichos que resultaban con alguna bravura, valiéndose para esto de una manta o de cualquier otro objeto por el estilo. No contento con estos ensayos, y procurando más ancho campo en que llevar a efecto sus aficiones, le llevaron a los pueblos inmediatos donde se celebraban capeas, para, en ellas, adquirir más aplomo y conocimientos, aplomo y conocimientos que contribuyeron a que Cándido se aficionara más cada día a la lidia de reses bravas. Algunos buenos aficionados de los que presenciaron en diferentes ocasiones esta especie de aprendizaje del Mancheguito, y vieron en él condiciones para la arriesgada profesión, le aconsejaron que desde luego se dedicara de lleno a entendérselas con los astados brutos, en la seguridad de que había de lograr un buen puesto entre todos los de la profesión. Y el muchacho, desde luego hubiera seguido los consejos, si no hubiera encontrado alguna oposición en sus padres. Un incidente inesperado vino más tarde a que, los que siempre habían puesto reparos a que siguiese sus aficiones, le franquearan el camino. Corría el año de 1885. Su padre se había encargado de organizar las corridas que se dieron en la plaza de Yecla. Compró el ganado y ajustó las cuadrillas que habían de encargarse de su lidia. El primero dejó satisfecha a la afición; pero no sucedió lo propio con los toreros, puesto que en la segunda corrida de tal modo les intimidó la bravura y poder de los toros, que prefirieron, a entendérselas con ellos, el visitar la cárcel con que les amenazó la autoridad, abandonando el redondel y dejando interrumpida la fiesta. El alcalde, deseoso de conjurar el conflicto que se le venía encima, llamó al empresario, y, entre otras amenazas, le conminó, para calmar los ánimos, con una multa de 1.000 a 2.000 pesetas y la devolución del dinero hecho para la fiesta. Baltasar Martínez, en vista del proceder de los lidiadores, y las difíciles circunstancias en que le habían colocado, estaba ya dispuesto a que se cumpliese lo dispuesto por la autoridad, cuando con gran asombro vio que su hijo, que estaba presenciando la fiesta, saltó al redondel solicitando permiso para dar en de los toros que estaban enchiquerados. La autoridad, que vio que aquel joven con su proceder, podía evitar la alteración del orden público que se venía encima, aun llevándose a la práctica la devolución de lo recaudado y el castigo que pudiera imponer a los culpables, accedió a la petición. Cándido, obtenido el permiso, cumplió con gran valentía y unánimes aplausos lo que había solicitado, por lo que la autoridad, en agradecimiento, no sólo levantó el castigo que había impuesto a la empresa, sino que obligó a los toreros a que abonasen al joven una buena parte del dinero por que habían sido ajustados. Su padre, desde entonces, lo, autorizó para que pudiese admitir los contratos que se le hiciesen, y tan a satisfacción de públicos y empresas los cumplía, que bien pronto consiguió obtener un buen nombre, y ser solicitado su concurso por empresas de bastante importancia. Después de haber estoqueado reses de diferentes ganaderías, algunas mayores de edad, en varios puntos, entre los que recordamos Albacete, Yecla, Yepes, Cartagena, Valladolid, Monóvar,Mora, Viilanueva de la Fuente, Tarazona de la Mancha, Alcázar de San Juan, Santander, Jumilla, Alcalá de Henares, Casas Ibáñez y Chinchilla, obteniendo un éxito satisfactorio; y demostrando poseer condiciones para la profesión que abrazara, hizo su presentación en la plaza de Madrid el día 8 de Septiembre de 1889, alternando con Francisco Ojeda. En dicha tarde estoqueó, con general aplauso, un toro de la ganadería del cura Solís, y otro de la de Izaguirre, lo que le valió el que la empresa le ajustara para otras corridas,en las que su trabajo consolidó el buen nombre de que venia precedido.Con no menos aceptación toreó después en Valencia, Zaragoza, Aranjuez, Marsella y otros puntos.

En el año de 1890 fue uno de los matadores de novillos que torearon mayor número de corridas, tanto en Madrid como fuera, logrando por su trabajo muchos y justos aplausos. Igual ha ocurrido en los años sucesivos, hasta en el que está para terminar, en que ha toreado próximamente de 30 a 33 corridas, de ellas dos en Madrid, los días 23 y 29 de Julio, en las que alternó con Pepe Hillo, Gorete y el Tremendo, estoqueando toros de Miura y Udaeta, y un número no despreciable en la plaza de Murcia, donde es el novillero indispensable. Tanto en las corridas de este año como en las de los anteriores, ha alternado con la mayoría de los matadores de novillos, y no pocos espadas de cartel, entre los que figuran Mazzantini, Espartero, Fabrilo, Ecijano, Bonarillo, Pepele, Lagartijo, Paco Frascuelo, Faico, Litri y Minuto, sin que su trabajo haya desmerecido del de los demás, cuando no los ha superado. Desde que se dedicó a la difícil y arriesgada profesión en que ha logrado obtener un buen nombre, ha sufrido varias heridas, algunas de ellas de bastante consideración, sin que hayan entibiado su afición ni amenguado su valor y tranquilidad delante de los toros. Entre las de más importancia figuran las siguientes: 25 de Julio de 1888.—Su bautismo de sangre. Toreando en la plaza de Yepes, un toro de los lidiados le cogió y volteó, infiriéndole una herida de gran extensión y no poca profundidad, en el tercio medio y parte interna del muslo derecho. 14 de Septiembre de 1890.—Un toro lidiado en Zaragoza le ocasionó una herida que le tuvo en cama más de dos meses y le impidió cumplir los compromisos que tenía adquiridos para el resto del año. 21 de Julio de 1892—En Tarazona de la Mancha uno de los toros le infirió una gravísima herida, que pudo traer fatales consecuencias, si los cuidados del reputado doctor Call que le asistió en el hotel Villagloria, no hubieran evitado con su reconocido talento las complicaciones que se temían. 16 de Septiembre de 1894.—El tercer toro de don Damián Flores, lidiado en la plaza de Murcia, le alcanzó y volteó, ocasionándole una herida en el bajo vientre, que afortunadamente no tuvo la gravedad que se creyó en los primeros momentos. En la misma plaza el 21 del mes siguiente, un bicho de la ganadería de los Sres. García, Oñoro y compañía, le dio un puntazo en el brazo derecho. Al ocuparnos en diferentes ocasiones del trabajo de Cándido Martínez, en nuestro circo, hemos consignado, y repetimos hoy, que es de los diestros que tienen vergüenza torera, y de los que están llamados a ocupar un buen puesto entre los matadores de toros, en cuyo escalafón figurará muy en breve si continúa como hasta aquí procurando siempre enmendar aquellos defectos que se le indican. Es valiente como el que más. Torea desde cerca y con reposo, maneja la muleta con bastante soltura e inteligencia, se arranca a malar con muchísima guapeza y por derecho, es muy modesto, y desea siempre y sobre todo, complacer a los públicos ante quienes trabaja.

No tuvo mucha suerte en su carrera hasta el punto de renunciar al doctorado y volver a los ruedos para enfrentarse de nuevo con los novillos. Nunca había actuado en el coso madrileño como matador de toros, pero curiosamente sí lo hizo en esta reaparición en el escalafón inferior, alternando con 'Dominguín' en alguna ocasión. Dignidad profesional En un gesto de dignidad profesional -no quería retirarse como novillero- tomó por segunda vez la alternativa en nuestra ciudad. Se cumplieron  113 años de esta efemérides. Recuperó su borla de maestro en una ceremonia con Antonio Fuentes como padrino. Mató el toro 'Campero', de Ibarra. En 1901 decidió cortarse la coleta, dejando una estela de pundonor y una intachable actitud como profesional. Un revistero le despidió con una crónica que reflejaba muy bien su trayectoria taurina y personal. «Su modestia ha sido siempre muy exagerada y quizá haya sido su mayor enemigo para no hacerle figurar lo que otros figuran sin tener mayores motivos que él». Así era Cándido, que llegó a llevar como sobresaliente nada menos que a Vicente Pastor. 
Baltasar Martínez "Mancheguito II" hijo de Candido

Que una tarde sanjuanera mató seis toros por la cogida de 'Almanseño' en una corrida sangrienta en la que cayeron veinticuatro caballos. El mismo que en Gandía le salvo la vida a 'Lagartijo' con un quite providencial. Al que citó Azorín en sus artículos. «Fue mi amigo, estoqueador, valiente… Era un buen torero». Durante muchos años, su retrato presidió el salón central del Club Taurino; ya saben, uno de esos daguerrotipos clásicos: la gran montera, la complexión rotunda, el gesto apenas insinuante de una sonrisa forzada. 'Mancheguito' se vistió de luces por última vez en 1910. Hacía varios años que vivía retirado y organizó una corrida para el día del Corpus. Quería despedirse de sus paisanos y torear con sus hijos Baltasar y Francisco. No se pudo celebrar el festejo en la fecha anunciada y se aplazó para el día de San Juan. Mató con soltura, como era su costumbre, el primer toro, que como los demás era de Damián Flores. 
Mancheguito y sus hijos Baltasar y Francisco 24 de Junio de 1910

El segundo le cogió, produciéndole una extensa herida en el rostro, con rotura de la arteria nasal. Sus hijos terminaron el malogrado festejo. 'Mancheguito' falleció el día 3 de febrero de 1925. Un mosaico en la plaza de su tierra acredita su condición de primer matador albaceteño

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Morenita del Quindío


Bertha Trujillo nacio en Armenia, Colombia; el 13 de Noviembre de 1928. Se casó con Marco Gómez "El Colombiano" quien como torero se convirtió en su maestro, consejero y apoderado. Su vida bien podría inspirar un guión cinematográfico o un libro en el que la tragedia, el amor, la aventura, el misterio y la pasión fueran los componentes permanentes. Lo primero que Morenita tuvo que capotear fue la pobreza y el machismo reinante en aquella época en la que si una mujer quería ser matadora de toros debía hablar, caminar, pensar, torear y vestirse como hombre. Luego de plantarle cara a las dificultades económicas y el rechazo social se puso delante de toros cebúes y criollos, por primera vez en la vereda El Caimo, hasta hacerlo con bureles de pura casta. 

Tomó la alternativa en México el 12 de Mayo de 1968 en la plaza Mexicana de Comalcalco , teniendo de padrino a Juan Ramón Tirado quien le cedio la muerte del toro "Presumido" de la ganaderia de Presillas.. (fotografía derecha). Debutó en España el 15 de Mayo de 1975 en la Plaza de San Sebastian de los Reyes haciendo el paseo con Manolo Ortiz y José Ortega Cano. 

Morenita de Quindío tuvo en su haber a más de 2,748 toros con un número similar de orejas, ovaciones y vueltas al ruedo; una verdadera leyenda del toreo de Colombia y del mundo. Fue miembro fundador y profesora de la Escuela de Tauromaquia en Santiago de Cali, Colombia Falleció en Cali el 08 de Noviembre de 2011.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

José Amuedo Benítez "Pepe Amuedo".



Nació en Algodonales (Cádiz) el dia 13 de Mayo de 1890. El día 3 de junio de 1923. Saleri II le dio la alternativa de matador, en Tarragona, cediéndole el primer toro, de Peña y Rico. Fué testigo José Flores (Cámara). Amuedo no toreó en aquel año ninguna corrida,

Toreó dos en el año 1921, y una en Guatelama, en 1925,no se supo más de él hasta la corrida de su despedida celebrada en Cádiz el domingo 08 de Octubre de 1930. Con él completaron el cartel Carnicerlto y Fuentes Bejarano. Los toros fueron de Santa Coloma. Con Fortuna, Florentino Ballesteros y Zarco, formaba el cuadro de novilleros de más cartel. Amuedo tenía fama de buen matador, en aquella época que Fortuna y Zarco ponían de moda la suerte del volapié. Tenía un defecto capital como estoqueador, y era el de entrar a matar dando el hombro. Por esta causa no calaba a los toros por derecho, paro le daba a la suerte, sobre todo en los dos primeros tiempos de arranque y cruce una extraordinaria emoción y gallardía.



miércoles, 30 de octubre de 2013

Pablo Herraiz y el sombrero de copa.

 Foto: Pablo herraíz,en el objetivo de uno de los primeros fotógrafos taurinos: el francés Juan Laurent.


27 de Octubre de 1859 - Hazaña de Pablo Herraiz en banderillas El banderillero quiebra en Madrid con los pies metidos en un sombrero de copa. 

Pablo Herraiz por Alfredo Pérez

Pablo Herraiz, nacido en Madrid el 16 de abril de 1830, y muerto en su ciudad natal el 7 de enero de 1885. Fue uno de los subalternos más destacados de la segunda mitad del siglo XIX, de lo que queda constancia en el hecho de que, habiendo sido tan sólo un torero vestido de plata, ha pasado a la historia del la tauromaquia por sus buenos oficios de banderillero, sin estar relacionado con ningún episodio particularmente recordado por su condición sangrienta o anecdótica.


Su protector fue el valiente espada madrileño Ángel López (“Regatero”), quien, cuando era todavía banderillero, introdujo a Pablo Herraiz en la cuadrilla en que él militaba; al frente de la misma, como maestro de ellos dos y figura indiscutible en su tiempo, figuraba otro coletudo madrileño de extraordinario renombre: Cayetano Sanz y Pozas. Con tan buenos padrinos y tan expertos maestros, Pablo Herraiz destacó muy pronto en la brega y el banderilleo de las reses (aunque nunca llegó a tomar la alternativa, como lo haría al poco tiempo su amigo y protector “Regatero”). Fue muy aclamado por su valor y virtuosismo a la hora de parear al quiebro, suerte recientemente inventada por el matador sevillano Antonio Carmona y Luque (“El Gordito”). Los cronistas de aquellos tiempos lo pintan ejecutando uno de esos pares al quiebro con los pies juntos y reunidos en el estrecho hueco de un sombrero de copa, alarde que exhibió en la plaza de toros de Madrid el día 27 de octubre de 1863.

Tanto sobresalía Pablo Herraiz a la hora de clavar los garapullos, que cuando abandonó la cuadrilla de Cayetano Sanz pasó inmediatamente a alistarse en la del torero que por aquellas fechas (1863) estaba considerado como el número uno del escalafón, Francisco Arjona Herrera (“Curro Cúchares”). A la muerte de éste, acaecida en 1869, se ganó un puesto fijo al lado de otro de los inmortales del toreo decimonónico, el granadino Salvador Sánchez Povedano (“Frascuelo”), a quien acompañó por todos los ruedos de la Península desde 1870 hasta el 30 de octubre de 1884, fecha en que se celebró en la plaza de Madrid la reaparición del diestro granadino. Aquella fue la última corrida en la que intervino Pablo Herraiz, que falleció a comienzos del año siguiente, el 7 de enero de grave enfermedad.
Pablo  Herraiz, Frascuelo y Valentin Martin



domingo, 27 de octubre de 2013

El trágico final de Maera



La tragedia se manifiesta en muy diversas facetas. Las más extrañas suele asignarlas el destino -que es cruel e impredecible- en la fiesta de los toros. Un artista que viste de luces es marcado con la tragedia y son infinitos los casos de muchos que han perdido la vida en las astas de los toros bravos, en las defensas del símbolo del espectáculo. Tal situación es normal, lógica, y las víctimas se convierten en héroes y se sitúan en la leyenda. Tal es la historia del matador de toros sevillano, Manuel García López, mejor identificado con el seudónimo de Maera. Un diestro que el destino le depara un final sin compasión alguna. Sí, un deceso que Maera no esperaba ni hubiese deseado. Conociendo el concepto de los toreros, su forma de pensar y sus deseos, a Manuel le hubiese ilusionado que el final de su existencia, se hubiese consumado en las astas de un toro bravo y en el ruedo de una plaza de máxima jerarquía. Sin embargo, el destino no cumple anhelos. A este infortunado matador, lo lógico y normal, no le causa la muerte un fiero astado, sino una terrible y, en aquella época, incurable enfermedad: la tuberculosis. Un suceso insólito, ¡su mala estrella estaba marcada así! Se siente la crueldad en su tragedia, dado que los acontecimientos se suscitan cuando el sevillano está en pleno apogeo, en plena madurez taurina, tras conquistar una gran campaña y, lo que provoca más dolor, a los 28 años de edad. Peón de Belmonte Manuel García López nace a fines del siglo XIX, en 1896, en lo que en España llaman la tierra de María Santísima. Sí, en el famoso barrio de Triana en la barroca Sevilla. Pronto, lo envuelve la pasión por la fiesta brava. Antes de cumplir 20 años, en 1915, era integrante de la cuadrilla del Pasmo de Triana Juan Belmonte. 


Su labor reúne desparpajo y actitudes manifiestas, tales que pronto alcanza la categoría de peón de confianza. En esa cuadrilla de tanta prosapia, aprende el oficio a la perfección durante tres años. Le sirve el lapso para adquirir experiencia, sitio con el toro y soltura. En los años de 1919 y 1920, se le ve actuar en novilladas. Camina firme y siempre superándose de una actuación a otra. Tanto que se hace matador de toros, en 1921, con 25 años de edad, muy joven en la profesión en la añorada y romántica época. La ceremonia se realiza en la plaza del Puerto de Santa María y se la confiere nada menos que Rafael Gómez El Gallo. Maera asciende en forma vertical y, a la vez, con una aureola de éxitos. Da la pelea a los maestros de ese entonces con dignidad y, sobre todo, con torerismo. Su trazo reúne poder y actúa con talento. Bien dicen los profesionales que pensar en la cara del toro es una virtud muy elocuente. Ese era su secreto. Al año siguiente, en 1922, el 15 de mayo, en las festividades del santo patrón de Madrid, San Isidro, confirma la alternativa de manos de Diego Mazquiarán Fortuna, es testigo de la ceremonia Manuel Jiménez Chicuelo. Esa campaña es determinante para Maera. Sus éxitos los eslabona en todas las plazas del suelo hispano. A fines de ese año, en el ciclo 1922-1923, brinca el charco y viene a México. Actúa en la plaza de toros El Toreo de la Condesa, suma seis fechas, corta tres rabos que es número significativo para calibrar el nivel de sus éxitos obtenidos en nuestra patria y el tamaño del torero que llevaba dentro del cuerpo. Conquista México Se reitera que Manuel García tiene una brillante campaña española en 1922 y ese mismo año se presenta en México. Un torero alto y delgado, valiente, banderillero notable, muletero poderoso y buen estoqueador. Debuta en México el 19 de noviembre de 1922 en "El Toreo". Según la pluma del maestro Heriberto Lanfranchi, en su obra Los toros en México y España, alterna con Matías Lara, Larita, con toros de La Laguna. Estuvo bien en su actuación. Tampoco hay trofeos en la segunda gira, el 16 de ese noviembre, alternando con Rafael Gómez El Gallo y José Ramírez Gaonita, con astados de Piedras Negras. En la tercera, 17 de diciembre, encuentra un clima de hostilización en tierra mexicana. Pero, no hay mal que dure 100 años, según el viejo refrán y en la cuarta, el 7 de enero de 1923, alternando con El Gallo y con el califa leonés Rodolfo Gaona, en sexto lugar torea a Queretano de Atenco. 

Le arma un lío grande y aunque un fuerte golpe le hace sufrir ligera conmoción al entrar a matar, deja gran estocada. Su cuadrilla le lleva a la enfermería las orejas y el rabo del bravo burel. La quinta fecha fue el 21 de enero, con Juan Silveti y Marcial Lalanda. con la Laguna, pero no se realizan cosas extraordinarias. Sí las hubo en su última actuación en la ciudad de México, el 28 de enero. Con ocho estupendos toros de Piedras Negras. alterna con Gaona, Silveti y Lalanda. Una tarde cumbre del sevillano, pues le corta las orejas y el rabo a Nevero y los mismos trofeos a Pajarito. Con este toro, Silveti hace un quite y un desplante de rodillas por un prolongado lapso, y Maera realiza el suyo: extiende el capote y sentándose sobre él aguanta un buen rato al ejemplar tlaxcalteca. Es triunfal esa temporada de 1923 en España, al igual que la del año siguiente, 1924. En La Corte (Madrid), el 11 de julio, obtiene un gran triunfo y gana la Oreja de Oro, en competencia con Nicanor Villalta, Marcial Lalanda y José García Algabeño. El 18 de noviembre de ese calendario actúa en Melilla, Marruecos, y corta las orejas a sus dos toros. En la noche se siente mal e, inclusive, no asiste al banquete que en su honor ofrece el general Sarjujo. Las altas fiebres, por la lesión pulmonar que padecía debido a la tuberculosis, eran espantosas. Retorna a Sevilla sólo para cerrar los ojos para siempre días después, el 11 de diciembre.

LOS HERMANOS LEAL CASADO, "PEPE-ILLO" y "LLAVERITO"























Nació en Leganés (Madrid) el 7 de Agosto de 1865, sus padres que en Pinto tenían  un establecimiento, quisieron darle a Cayetano una carrera pero éste se aficionó a los toros y concurría a las capeas de los pueblos próximos a Madrid (en cuya plaza debutó como espada; después de haber actuado como banderillero y matador en otras de menos importancia) el día 15 de Agosto de 1887, en la misma corrida en que debutaba la cuadrilla de niños sevillanos que capitaneaban Minuto y Faico, y como . principio de fiesta se lidió un novillo por una cuadrilla que vestía el traje antiguo y como el espada era Cayetano Leal, le pusieron de apodo Pepe-illo, que conservó hasta su retirada.
Pepe-Illo con Joselito en 1914

El año 1887 y siguiente toreó bastante como novillero y en Octubre marchó a México, donde empezó a poner en práctica algunas suertes desconocidas de los mexicanos, lo que le valió ser uno de los toreros peninsulares más favorecidos, al extremo que figuró en la cuadrilla del espada mejicano Ponciano Díaz y más tarde estoquear algunos toros alternando, después de haber recibido la alernativa de manos de Cuatro-dedos en la plaza del Toreo de México el 29 de Septiembre de 1889, por cierto que fué cogido y de gravedad; a los cuatro años de ausencia viene a España y debuta como espada en novillada en Madrid el día 29 de Junio de 1892, estoqueando toros de don Manuel Bañuelos, en compañía de Juan Gómez de Lesaca y Francisco Pinero Gavira, quedando muy bien, lo que le valió torear en la temporada 34 corridas y en años siguientes fué de los novilleros que más torearon a pesar que figuraban como tales,
Pepe-Illo al final de sus dias

Fuentes, Litri, Algabeño y Villita y otros que se le anticiparon a tomar la alternativa y le perjudicó mucho, pues era, según frase de los toreros, el Mazzantini de los novilleros, por lo seguro al estoquear, por las modalidades que habían tomado los toreros y cuando quiso tomar la alternativa estaba pasado y tuvo poco efecto; se efectuó ésta, en la plaza de Madrid el día 25 de Octubre de 1897 con toros de don José Moreno Santamaría, siendo el encargado de otorgársela Luís Mazzantini y el otro espada Antonio Fuentes; mató Cayetano los toros primero y sexto llamados "Huérfanito" y "Cimbareto", después torea poco como lo demuestra la siguiente relación: en 1897, 2 corridas por 3 toros; 1898, 8 por 19; 1899, 8 por 26; 1900, 11 por 29; 1901, 7 por 16; 1902, 7 por 18; 1903, 6 por 14; 1904, 2 por 5; 1905, 3 por 9; 1906, 1 por 4; 1907, 7 por 16; 1908, 5 por 15; 1909, 6 por 14; 1910, 2 por 5; 1911 ninguna corrida que sepamos ha toreado más hasta el día 23 de Octubre de 1913, en que varios compañeros en vista que para ganarse el sustento se vio obligado a trabajar como peón de albañil, organizaron y llevaron a efecto una corrida que se celebró en Madrid, en la que se lidiaron siete toros del Duque de Veragua que estoquearon a más del beneficiado, Vicente Pastor,
Pepe-Illo antes de morir

Agustín García Malla, Juan Cecilio (Punteret II), Alfonso Cela (Celita), José Gómez (Gallito) y Pedro Carranza (Algabeño II), siendo "Cordero" (colorado) lidiado en primer lugar el último que mató Cayetano Leal en su vida. Durante su vida taurina sufrió algunas cogidas, las más graves, en Méjico, en las plazas del Paseo el 29 de Sepiembre de 1889 en la ingle derecha y el 24 de Agosto de 1890 un toro de Anteco en la misma plaza, cornadas en el brazo derecho, muslo y mano izquierda. En Lima al año siguiente cornada en el pecho y en Alcázar de San Juan el 8 de Septiembre de 1898 un toro le atravesó el pie derecho.




Un peón de albañil llamado Pepe-illo




El 9 de Septiembre de 1904, dio la alternativa a su hermano Eduardo Leal (Llaverito) del cual doy los datos siguientes: nació en Pinto (Madrid) el 3 de Octubre de 1875, fué banderillero de su hermano, estoqueó en novilladas y se presentó en Madrid como espada el 24 de Junio de 1898 para estoquear toros de Moreno Santamaría, alternando con Manuel Corzo (Corcito) y José Aguilar (Vaquerito), quedando bien, estaba recién llegado de México donde se encontraba hacía dos años y había toreado tanto como el que más; en España torea poco y hace frecuentes viajes a las repúblicas americanas y en uno de éstos su hermano le concedió la alternativa en la plaza de San Martín de Valdeiglesias (Madrid) el día 9 de Septiembre de 1904 en una corrida que se lidiaron toros de don Mariano Torres Sanz (de Colmenar Viejo), siéndole cedido el primer toro llamado "Murciano" (retinto), como tal espada sólo torea en España otra corrida en la misma plaza el 10 de Septiembre de 1904 con Mazzantini y en Santa-Olalla (Toledo) el 16 del mismo, con toros del Duque de Veragua, siendo ésta la última corrida que torean en España los dos diestros. Avencindado en México, siguió los negocios taurinos en 1928 acompaño a los hermanos Armillitas Juan y Fermín Espinosa. Además de estos dos que llegaron a matadores de toros han figurado como banderilleros otros dos Leales, Luis y Simón, cada uno de ellos especializados como peones modelos y otros como buen banderilleros. Simón acompañó en sus últimos años al rey del volapié don Luis Mazzantini; por curiosidad anoto que a Simón Leal, ejecutaba  la olvidada suerte del salto al trascuerno que es una de las olvidadas por los toreritos actuales.


RAFAEL SANZ "NUEVO GUERRA"



Rafael Sanz, matador de novillos, nacido en Córdoba, lugar donde hizo el aprendizaje en capeas y novilladas de poca categoría. El (02-09-1906) se presentó en la Plaza de Toros de Tetuán de las Victorias (Madrid), mostrándose afortunado en la lidia de un novillo de Bertólez y otro de don Francisco Sánchez, de Coquilla, que le correspondieron. En vista de su buen éxito,le contratarón para sucesivas,saliendo bien de todas ellas.El (24-05-1907) de mayo del año siguiente se celebró en Segovia una novillada en la que alternó con Hilario González (Serranito), siendo los novillos de don Victoriano Cortés, de Guadalix de la Sierra (Madrid). Uno de los cornúpetos empitonó y volteó al torerillo Cordobés,sin que al perecer le causaran heridas de importancia...pero el daño mortal estaba hecho en su interior. Trasladado a Madrid para que fuera mejor atendido,se encargó de sufragar los gastos que se ocasionasen su paisano Machaquito.A poco de estar en la Corte se agravó de tal manera el herido, que dejó de existir a los tres dias de traerlo a Segovia.Rafael Sanz apuntaba algunas condiciones toreras,y sin duda hubiera llegado a cuajar con un poco de método y una buena dirección. 
 "Los toros que se lidiarón fuerón mansurrones,siendo fogueados varios de estos. "Serranito" mató aceptablemente cuatro toros. Sanz descordó al segundo bicho. Este diestro, al poner un par de banderillas al quiebro,fué cogido aparatosamente resultando con tres cornadas;una en la ingle,otra en el bajo vientre y otra en el cuello,que fuerón calificadas de pronostico reservado. El sobresaliente mató muy bien al último toro." El toreo 30/06/1907. 
Una  de las cornadas fue mortal de necesidad le atravesó el peritoneo.

miércoles, 23 de octubre de 2013

EL CABEZON DE ALVARADITO


A los sesenta y cinco años de edad,(el 04 de enero de 1938) fallecio el popular y valiente banderillero— matador de toros a principios de siglo— Alejandro Alvarado (Alvaradito). Ceramista trianero en su adolescencia, Alvaradito- obedeció pronto los dictados de su vocación taurina, y a los dieciséis años comenzó a trabajar como rehiletero en la cuadrilla de Quinito. Más tarde, con Caraancha, fué a Italia, donde actuó en varias corridas. Con su peculiar gracejo, contaba, ya veterano, los recuerdos de aquella campaña, durante la cual tuvo que torear búfalos a falta de toros de lidia. Hizo su presentación en Sevilla el 14 de octubre de 1894, y en septiembre de la siguiente temporada debutó en Madrid. En 1901, en Méjico, a Alvaradito le dio la alternativa, que ratificó en Fregenal, Antonio Montes. Años despué3 volvió a la categoría de novillero, y por último se redujo a banderillear, suerte en que lucía su gran conocimiento. de los toros y una habilidad extremada.

Viejo ya, blanca la cabeza por la nieve de sesenta inviernos, sin facultades apenas, pareó en el circo del Arenal un toro del conde de la Corte, con tan admirable maestría, que en sua oídos resonó el halago, que tanto estimaba su afición, de Jos aplausos delirantes. Durante su vida taurina:, Alejandro sufrió varios percances de gravedad, que no enturbiaron su entusiasmo por el arte. Bondadoso, dotado de una gran simpatía personal, era muy querido de cuantos le conocían.

Se cuenta que   “Alvaradito”, tenía una cabeza bastante voluminosa, por lo que usaba una montera apropiada para cubrírsela. Una tarde que toreaba en la Maestranza, le "Alvaradito" salió un novillo que había sido bueno en los dos primeros tercios, por lo que le preguntó a su peón de confianza Arandita: “¿Tú crees que el novillo está para brindárselo al público? Y Arandita le contestó guasón:“Sí, debes brindarlo al público, pero no dejes la montera en el albero, que no va a quedar sitio pa torear”.