jueves, 31 de julio de 2014

JOAQUIN MANZANARES "EL MELLA"


Desde muy niño Joaquín se traslada con su familia desde la provincia de Alicante a Barcelona. Comienza su contribución a la vida como aprendicillo en una modesta ebanistería. Más tarde se hace repartidor de telegramas .Pronto se distingue como el más avispado y servicial de los repartidores. Las felices disposiciones atraen la simpatía de sus superiores; pero cuando el celador le anima a escalar mejor porvenir en el Cuerpo, Joaquín responde con sencillez: —Es que yo quiero ser torero. El otro, le mira con asombro y compasión, y le deja en paz, juzgándolo alucinado por un deseo pasajero. Pero el pequeño ciclista de Telégrafos tiene la fortaleza de los humildes y no ceja en sus propósitos. Y las propinas van a parar a los bolsillos del Tortero, propietario de una escuela práctica de tauromaquia. Por entonces surgen Armengol y Pagés como organizadores de las primeras charlotadas. Joaquín ye en el toreo bufo un portillo abierto a sus aspiraciones. Y. con tal de ponerse delante de un astado, el joven Manzanares actúa de lo que sea. Tan pronto es el Hombre de Hierba, como Tancredo, cabeza abajo, o el Botones de cualquier troupe charlotesca; o el más, decidido de los caballitos de mimbre en las variadas pantomimas creadas por el fecundo ingenio de Pagés.


En Alcañiz, haciendo la bufonada del "médica y el enfermo", la vaca se empeña en dejarlo enfermo de verdad; tal es la paliza que le administra. Empieza utilizando en apodo de Mellaito por aquello de que los cornúpetas se hablan encargado de mellarle la dentadura; pero los empresarios juzgan impropio el diminutivo en un zagalón fuerte y robusto, y un día lo achican en los carteles para dejarlo en Mella. Harto un día de que lo hayan encasillado como torero bufo a perpetuidad, tiene un rasgo de rebeldía. En la puerta de cuadrillas se arranca el inseparable bigote "chaplinesco” arroja el hongo y el bastón, trocándolos por un capote. Y llegada la hora de banderillear, aparentando ignorar la cólera del duelo Armengol-Pagés, coloca al becerro cuatro pares de las cortas con formidable estilo y decisión. Brinda al empresario y muletea y mata lo más seriamente posible. Al recoger la montera, con avidez .la tarjeta, que dice: "Vale, por una novillada formal como banderillero. Como matador, nada." Y hete aquí metido al Mella de pleno en normal. Torean la novillada Joselito Martin, Pacorro y un cierto muchacho apellidado Navarro.


Le dejan banderillear a dos de los seis Trespalacios, mereciendo su trabajo encendidas ovaciones. Ya la ruta está trazada para el nuevo banderillero, que desde entonces ha de ser el camino optimista de su vicia profesional. Pedro Pouly se encargó de presentarlo en Madrid, enrolado en su cuadrilla. Torean toros de Esteban Hernández con Jumillano y Nacional II, un 20 de agosto de 1920. Si la actuación de los matadores no pasa a las antologías, sí la del subalterno. Por su cometido en la brega y en el segunda tercio tiene que salir a saludar entre una lluvia de puros y monedas de plata. Pero entre su despido de Telégrafos y este resonante espaldarazo, Mella cuenta con un período preñado de amarguras sin cuento. Ser torerillo de capeas nunca fue lucrativa profesión y como las disponibilidades no llegan para el billete de ferrocarril, se soslaya el conflicto contando lo que hoy llamaríamos de estraperlo. Pero los revisores no cejan en su persecución, y en un viaje de Manresa a Barcelona Joaquín es atrapado y encauzado por delito de estafa a la Compañía por el Importe de... tres pesetas con cuarenta céntimos. Agrava la pena el que el encartado no se presente el día del juicio. Procesado en rebeldía es llevado en conducción ordinaria por carretera y flanqueado por una pareja de guardias a caballo desde Manresa a Barcelona, Permanece cuarenta días encarcelado; pero lejos de amilanarle, sale del encierro más decidido que nunca. Los éxitos con las banderillas le animan a ensayar mayores empresas. En Madrid le facilita Retana un puesto para despachar dos novillos.
En el primer muletazo se cruza con el bicho resultando con una grave cogida. Todavía se anima; al curar, a repetir el intento. Y lo anuncian con Correa Montes y Rafaelillo. Por cogida del primero, mata dos novillos, y no tres. Pues, a su segundo lo ve regresar vivo al corral. El desastre, rebaja sus sueños y pretensiones, y algún tiempo después se coloca con Villalta. Cuando al baturro alcanza la alternativa de matador de toros, alcanza Mella la de banderillero de manos de Posadero. Aquel día estrenó Joaquín un deslumbrante vestido canario y plata, que quitaba el sentido y atraía la envidia de sus compañeros. No calienta Mucho el puesto en la cuadrilla de Nicanor; atraído por mejores ofertas, sirve sucesivamente a Fortuna, y a Juan Luis de la Rosa. Por esta causa, Mella toreaba en Madrid el infausto día 7 de Mayo de 1922, en que Granero .sufrió mortal cogida. Mella, que habla salido enfermo de ictericia, anduvo apenado toda la tarde. Compadecido Granero del lamentable estado físico del banderillero, le dijo en una pausa de la lidia: —No, seas tonto, Joaquín, y quédate en cama unos días, si no quieres que te asesine un toro.


A poco en ocasión de estar Mella eh la enfermería atendiendo a su matador, que habla entrado a cambiarse un vendaje, entre un estruendo de voces, maldiciones y lamentos, trajeron el cuerpo inanimado del fino artista valenciano. En un viaje de Sevilla a Madrid traba conocimiento con el Niño de la Palma entonces novillero de los de postín. Para matar el tedio, sacan una baraja, Mella le ganan cuarenta duros. - —Te los devolveré el día de mi alternativa—dice, enigmático, Cayetano. Y no con cuarenta, sino con, sesenta lo contrata al llegar el momento prometido. Durante tres años va con el de Ronda. A continuación sirve a Vicente Barrera, Cagancho y a La Serna. En 1937 consigue pasar la frontera. Torea en Marsella dos becerros, y le abonan lo suficiente para volver a la Patria por Irún. En le zona nacional escasean los buenos banderilleros, y al Mella lo asedian con contratos desconocidos hasta entonces. Acepta, al fin, la oferta que le trace Pepe Luis Márquez, y durante dos años figura como su peón de confianza. Formo Joaquín Manzanares, pareja Magritas-Mella cosechando grandes éxitos. Se retiró cuando sus fuerzas físicas le negaron la colaboración, aunque no se despegó del mundo taurino, pues tiempo después fue asesor de la plaza de toros de Las Ventas ,murió en 1971 de un ataque cerebral.

miércoles, 30 de julio de 2014

PABLO BAOS "EL SORDO"


A Pablo Baos y Covarrubias, el alegre y craso banderillero; se le designó siempre. con el sobrenombre de «Sordo» con absoluta propiedad, pues, como diría cualquier personaje de un sainete de Arniches, tiene dañada «la trompa de Ustaquio», y nunca percibió bien los sonidos. Nació en Villaviciosa de Odón (Madrid) el 6 de abril de 1887, y como cuando solamente contaba seis meses se trasladaron sus padres hasta la capital donde se crió y vivió siempre por madrileño neto puede pasar quien cuenta,.con una historia tan intensa como pintoresca.Al ofició. de zapatero le dedicaron los autores de sus días, así que estuvo en edad de empezar a ganarse la vida; pero al hacerse mocito empezó a sentir odiosos el tirapié y la lezna,al mismo tiempo que se aficionaba al capote de torear y a tomar parte en todas aquellas capeas a las que podía concurrir. ¡Pa chasco que no lo hiciera! y si podía tomar parte en las faenas camperas de algunas ganaderías próximas a los Madriles, no se quedaba en casa, pues todo lo que fuera hallarse en el ambiente taurino ganaba en absoluto su voluntad., colocado en tal pendiente, y dispuesto a ser torero, vistió por primera vez el traje de luces en Alcalá de Henares, el 29 de junio de 1905, como banderillero de Eduardo Albasanz «Bonifa», en una novillada en la que éste y Antonio García, «Covadonga», estoquearon reses de don Félix Sanz. 

En el invierno siguiente marchó a Río de Janeiro, donde tomó parte en algunas funciones, que no cobró, y esta falta de pecunia le puso en trance de aguzar el ingenio de manera tan sutil, que el . mismísimo Lázaro de Tormes hubiera envidiado sus recursos,hasta que, para poder regresar a España, hubo de alistarse como peón.: en un barco. Situado otra vez en Madrid ,después de tal aventura, toreó con, quien pudo y cuando hubo,ocasión de hacerlo, hasta que en el año 1908 obtuvo una plaza de banderillero en la cuadrilla de «Saleri» (Juan Sal), el buen torero madrileño; pero como éste toreaba muy poco, cuando solamente llevaba tres corridas a sus órdenes cambió de matador y pasó a servir a Tomás Alarcón, «Mazzantinito», que también era de Madrid, y toreaba bastante más que «Saleri», porque era más decidido y seguro al matar. Otro espada madrileño fue su tercer jefe, Antonio Boto,. «Regaterín», a cuya cuadrilla perteneció en 1910; después toreó suelto algunos años, y no le faltaron corridas, debido a que, además de ser un buen banderillero del lado derecho, sabía distinguirse como peón duro y valiente, sin finuras, es cierto, pero eficaz. en todas sus actuaciones. 

En el año 1914 ingresó en la cuadrilla de Vicente Pastor, con quien estuvo hasta que éste se retiró en 1918; seguidamente se enroló con «Cocherito de Bilbao», y al abandonar éste la profesión, «El Sordo» no tuvo matador fijo hasta que trabajó a las órdenes de Pablo Lalanda, exceptuando los años 1926 y 1927, durante los cuales lo hizo a las de Rafael «el Gallo». Su permanencia en la cuadrilla de Vicente Pastor fue la consolidación de su prestigio, el. cual era ya considerable desde la tarde histórica del 10 de julio del año 1910, cuando «Bienvenida» se encerró In la Plaza de Madrid' con seis toros de Tréspalacios y no pudo matar más que dos por haberle herido gravemente el tercero. El sobresaliente, «Celita», hubo de estoquear cuatro; en tal ocasión, «El Sordo» banderilleó en unión de «Bienvenida» al toro causante del percance, llamado «Viajero», y acompañado de «Recalcao» el sexto, de nombre «Fanfarrón», y tanto clavando rehiletes como bregando se distinguió tan notablemente, que fue objeto de. grandes y frecuentes ovaciones. Once viajes realizó a América, y como nunca pasó inadvertido al andar por el ruedo, fue muy conocido de los públicos de México, Perú y Venezuela. 

Tres percances graves se registran en su historia taurómaca, a saber: El 27 de agosto de 1912, toreando en Almería a las órdenes de «Relampaguito», le cogió un astado de González Nandín y le produjo una herida en el pecho:El 5 de enero de 1913, en Lima, un toro de Celso Vázquez le infirió una cornada en el muslo derecho, en la 'que hubieron de darle 27 puntos de sutura. Y el 9 de octubre de 1936, obligado a tomar parte en un festival celebrado en Almadén, sufrió una cornada gravísima que exigió larga curación, percance. ocasionado por un novillo de Pablo Romero. Locuaz, vivo, muy despierto y con mucha simpatía personal, los años que ejerció la profesión y lo mucho que corrió dotáronle de grandes conocimientos. A un hombre tan inteligente como él, sus andanzas por el mundo le prestan un arsenal de recursos de todo orden para hacerse notar en todas partes, y «El Sordo»-..se hizo un filósofo a su manera. Archivo de anécdotas y de sucedidos en les que fue actor, si graciosos en sí, parecen mucho más narrados por él, y a veces dijérase que es un personaje arrancado de una de las novelas picarescas de nuestros clásicos, como Hurtado de Mendoza, Mateo Alemán, Cervantes; Quevedo y Espinel, autores que no se hubieran desdeñado escribiendo de Pablo Baos y Covarrubias. Aunque, en este orden, quizá tenga lugar más adecuado en «Sobremesa y alivio de caminantes», de Juan de Timoneda. Concurrente bastante asiduo a la tertulia que, el famoso empresario don Eduardo Pagés tuvo establecida en cierto café madrileño. Murio el 13 de Febrero de 1963 en un accidente fortuito al resbalar en la calle en suelo nevado.

sábado, 26 de julio de 2014

ANTONIO VARGAS "NEGRET"


El sábado día l de Enero de 1927 y a primeras horas de la madrugada falleció en Barcelona— de un accidente traumático—el que fue popular banderillero catalán de etnia gitana, Antonio Vargas "Negret". Tuvo Antonio una época brillantísinia y que no sostuvo por su carácter y temperamento de inadaptado. Surgió a la vida taurina en la cuadrilla de niños barceloneses organizada por Mariano Armengol allá por el año 1896 de la que eran espadas "Patata" y "Palmita". De aquella semilla de toreros catalanes fue, indudablemente "Negret" el que mejor fructificó. Por su figura y por su arte pudo brilla'' y alcanzar un buen puesto entre la novilleria y de aquí a la alternativa, se abandonó y anduvo siempre suelto y no pasó.



Celebre fue la riña que sostuvo con el pendenciero "Faico Chico" que fue saldada a tiros y de la que dió buena cuenta el articulo publicado por el diario en catalán La Veu de Cataluya, el dia 27-8- 1902  y que reproduzco traducido e integro:

Entre toreros
"Ayer, a las cuatro de la tarde, se produjo una extraordinaria alarma en la Plaza Real, a consecuencia de las rencillas entre dos de esos toreros que haraganean por Barcelona, pasando días y noches en cafés y tabernas. A dicha hora se encontraba justo enfrente del café Espanyol, hablando con varias personas, el banderillero de novilladas Antoni Vargas (a) Negret, cuando de repente vio aparecer por la misma plaza un coche en el que iban el espada novillero conocido como Faíco Chico junto con una mujer.
Entre ambos toreros había rivalidades y odios antiguos por cuestiones del "oficio". El Negret, en cuanto vio llegar al otro, se levantó bruscamente, agarró el primer bastón que tuvo a mano, y que por cierto no era nada liviano, y se plantó de un salto junto al coche, empezando a apalear a Faíco Chico con verdadera furia.
Este saltó del vehículo, y poniendo en práctica aquel dicho popular en Barcelona "larguémonos, al estilo torero", huyó entre los pórticos de la plaza,metiéndose entre los concurrentes del café, perseguido por el otro, que seguía apaleándole.


Los presentes, espantados, corrían de un lado a otro para no ser víctimas de aquellos dos airados individuos, y la alarma alcanzó su grado máximo cuando vieron que el Faíco Chico sacaba un revolver de gran calibre.
Entonces la gente se refugió donde pudo, metiéndose en el café, en las escaleras, en las tiendas, en la calle Dels Tres Llits, etc., etc.
A todo esto, el Negret se quedó a cierta distancia del Faico y éste le apuntó con el revolver. El Negret, con toda la furia, le lanzó el bastón con la intención de hacerle saltar el revolver, pero al ver que no lo conseguía, y que el otro seguía apuntándole, se metió en el Café Espanyol, saltando por el marco de una vidriera, sin cristal en verano, y en un lugar donde se encontraban muchas personas. Entonces el Faíco disparó su revolver y alcanzó a su contrincante en el brazo derecho.
Un mozo del café se lanzó sobre el agresor, impidiéndole volver a disparar y enseguida llegaron un inspector de policía y un municipal, que desarmaron al torero y se lo llevaron preso.
El Negret se dirigió hacia el dispensario de la calle Barberá, donde el doctor Coll le curó una herida contusa en el brazo derecho, región deltoidea. Al parecer la bala le alcanzó de rebote, y fue una gran suerte que no hubiera más desgracias puesto que, como ya hemos dicho, el café estaba muy concurrido en aquel momento.
El Faico tiene fama de pendenciero y se cuentan muchos hechos que confirman esta fama.
Desde hace tiempo, este enjambre de toreros había elegido el café Espanyol como lugar de encuentro, pero según parece, el dueño del establecimiento, que no está para escándalos, ha dado órdenes terminantes a los mozos de que a partir de hoy no se sirva nada a los individuos de esta calaña."

Por su parte, la edición de "La Vanguardia" del mismo dia lo relata así:

"En la plaza Real, frente al café Español, riñeron ayer Antonio Vargas (a) Negret y otro individuo apodado e! Paico Chico. El primero la emprendió a palos contra el Falco y éste sacando un revólver lo disparó contra el Negret, a quien causo una herida contusa de pronóstico leve en la parte anterior de la región deltóidea derecha. El autor del disparo fue detenido y conducido al gobierno civil. El paciente fue curado de primera intención en la casa de socorro de la calle de Barbará."

jueves, 24 de julio de 2014

RAFAEL MELO "MELITO"


El domingo 30 de noviembre de 1904, en la plaza de Guadalajara, el primer toro de Arroyo Hondo, cogió al banderillero mexicano Rafael Melo, "Melito", infiriéndole una cornada en el cuello, que le dividió la yugular, causándole la muerte instantáneamente. El finado, hermano del picador Aurelio Melo, era natural de León (Guanajuato), donde comenzó su carrera taurina el año de 1884 en la cuadrilla de Muñoz de León, de la que llegó a ser jefe, actuando como tal durante los años del 85 al 87. Estuvo después como banderillero en las cuadrillas de Ponciano Diaz y Pepe Basauri durante algunos años, hasta la formación de la "Cuadrilla. Mexicana" organizada por Juan Jimenez el Ecijano, quedando a la muerte de éste bajo las órdenes del espada cubano José Marrero Cheché. Disuelta esta cuadrilla, de la que también formaban parte como banderilleros Juanito Zamora, Fajerito, el Gallo y Carlos Laus, toreó bastante por cuenta de las empresas, en las plazas del interior de la República. Por ultimo formó parte de una de tantas cuadrillas como ha tenido el Reyerta Mexicano. Era un banderillero que cumplía, notándosele más facilidades, como a los toreros antiguos del país, para banderillear los toros que se le arrancaban, que a los que tenia que anclarles hasta la cara.

miércoles, 23 de julio de 2014

MANUEL DIONISIO FERNANDEZ ACEBAL


Otro de los llamados "señoritos toreros",nace en Sevilla,el 02 de Septiembre de 1884,hijo de una distinguida familia sevillana,sus padres fueron Manuel Fernández y Luisa Acebal ,en tentaderos y becerradas se acredito de conocedor del arte taurómaco realizando las diversas suertes de a caballo y de a pie con gran acierto. 

En una becerrada que se celebró en Sevilla, tristemente célebre por haber muerto en ella un joven distinguido de la capital andaluza. Dionisio mató al toro asesino de una gran estocada. Protegido y alentado por Ricardo Torres "Bombita" debutó como novillero profesional en la plaza de Barcelona, alternando con Gallito chico, Ostioncito y Punteret. matando sus dos toros de Benjumea de dos estocadas, una de las cuales le valió la oreja del animal. 

 Era garrochista notable y supo lucirse, con aplauso de los que presenciaron su arrojo y destreza, en una fiesta con que el señor conde de Santa Coloma obsequió a S. M. el Rey Alfonso XIII.Toma la alternativa en Cordoba el 26 de septiembre de 1909 siendo su padrino: Antonio Guerrero "Guerrerito" y como testigo Completaba la terna Manuel Mejias Rapela "Bienvenida". Ganadería: Julio Laffitte con el toro "Renglón".En la temporada 1910-1911 toreó en México,pese a su ganas, no consiguió abrirse camino y toreó muy poquito. Murió en Bayona (Francia) el 12 de noviembre de 1953.

martes, 22 de julio de 2014

JOSE ANTONIO GARCIA "EL ZURDO"



Por Zurdo se le conocía a José Antonio García, hijo del que en vida fue banderillero de Machaquito, Lagartijo y otros espadas de igual nombre, que llevaba el mismo apodo. Zurdo, toreando  en Badajoz el día 8 de septiembre de 1911 sufrió una cogida que, al parecer, no tenía importancia,el Zurdo se retiró a su hospedaje y conversó con sus compañeros alegremente. Al día siguiente se intensificaron tanto los dolores en la zona afectada y con tanta rapidez, que a las once y cuarto de la mañana había dejado de existir. Reconocido el cadáver, resultó haber sufrido la fractura del esternón, conmoción visceral y derrame interior. Sólo contaba dieciocho años. La cogida le ocurrió al querer practicar la suerte portuguesa de los forcados. El bicho lo volteó y le despidió con violencia contra la arena. Su muerte impresionó mucho a toda la capital.

viernes, 18 de julio de 2014

BASILIO BARAJAS SANCHEZ


Caballero rejoneador español, nacido en Madrid el 30 de mayo de 1881. Era hermano mayor de otra figura relevante en el planeta de los toros, el matador de reses bravas Fausto Barajas Sánchez. Nacido en el seno de una familia de baja extracción social, desde muy joven se vio forzado a ejercer el oficio de carpintero, circunstancia que le llevó a prestar sus servicios en la antigua plaza de toros de Madrid, donde se ocupó del mantenimiento y la reparación de las barreras. Poco a poco, la innata pasión que sentía hacia el mundo de los caballos le indujo a interesarse vivamente por la cuadra de la plaza; y así, consiguió un puesto en las caballerizas del coliseo madrileño y, posteriormente, fue facultado para actuar como monosabio en los festejos celebrados en el ruedo de la capital.
Al tiempo que mostraba una extraña pericia en el cuidado y la atención de los equinos, Basilio Barajas iba dando pruebas de otra rara habilidad suya, consistente en acudir al quite con arrojo y presteza, siempre a cuerpo limpio, para salvar de las astas de los toros a los picadores derribados. Contaba, para ello, con dos virtudes innatas que le hacían no albergar ningún género de temor en estas situaciones de verdadero peligro: su desaforado valor -que llegaba a confundirse con el arrojo temerario-, y sus magníficas facultades físicas -que, según los cronistas de la época, le permitían saltar la barrera sin necesidad de apoyar las manos.


Fue muy celebrada en las arenas madrileñas esta valentísima disposición del joven Basilio, que en numerosas ocasiones llegó a ser ovacionado por el respetable como si de un oficiante más de la liturgia taurina se tratase; sin embargo, el excesivo protagonismo de que llegó a gozar algunas tardes le costó la dura reprimenda de más de un torero presente en el redondel, celoso de que los aplausos de la afición tuvieran por destino las proezas de un humilde monosabio. Otros diestros, empero, más seguros de sus propias virtudes en el manejo de engaños y aceros, felicitaban efusivamente a Basilio Barajas por sus quites providenciales. Tal fue el caso del genial espada sevillano José Gómez Ortega ("Joselito el Gallo"), cuya grandeza de ánimo y altitud de miras andaba muy por encima de disputas con el personal subalterno.
El caso es que, de tanto frecuentar el trato con los varilargueros y atender las necesidades de sus monturas, Basilio Barajas Sánchez se convirtió en un espléndido jinete, condición que, unida a la enorme afición que sentía hacia el arte del toreo, le condujo a anunciarse como caballero rejoneador. Seguidor de la denominada escuela portuguesa, pronto se convirtió en una de las figuras más destacadas dentro de esta corriente estética del noble Arte del Rejoneo, si bien es cierto que siempre sobresalió más por sus conocimientos técnicos y su impresionante dominio de la montura que por su elegancia y finura en la ejecución de las suertes. A lomos de las yeguas y caballos de su cuadra, hacía gala de un vigoroso poderío que entusiasmaba a la afición, que pronto lo convirtió en uno de sus ídolos entre los toreros ecuestres.


Sin embargo, la fatalidad pronto se cruzó en su camino, para frenar en seco su brillante proyección en el escalafón de los caballeros rejoneadores. El día 12 de octubre de 1924, cuando toreaba a caballo en el coliseo madrileño, al ir a clavar un rejón se produjo una grave dislocación del brazo derecho, con salida del hueso húmero. Esta lesión fue tan grave que, después de habérsele reproducido en sucesivas reapariciones, acabó por apartar definitivamente de los ruedos a Basilio Barajas Sánchez, privando al mismo tiempo a la afición de una figura en ciernes que, de no haber sido por dicho contratiempo, a buen seguro se habría convertido en uno de los rejoneadores más importantes de la historia del toreo ecuestre.
Retirado, en fin, del ejercicio activo del rejoneo, Basilio Barajas no quiso apartarse por completo del planeta de los toros, al que le ligaba no sólo su afición, sino la profesión torera de su hermano menor (a quien el propio Basilio había introducido en este mundillo taurino). Y así, aprovechando sus conocimientos sobre la fauna equina, se hizo contratista de caballos, lo que le permitió seguir estando presente en las principales ferias de la Península. En el desempeño de este oficio, regentó durante varios años las caballerizas de la plaza de toros de Madrid, donde se convirtió en una de los personajes más típicos y respetados del entorno.

JOSE GONZALEZ COPANO


Nació en Jerez el 15 de mayo de 1944. Trabajó de niño como pastor y ayudando a su padre en las tareas de albañilería. La primera vez que vistió el traje de luces fue en un festejo de noveles que se celebró en junio de 1960 en San Fernando.
Como novillero sin caballos, sobresalió por su frecuente presencia en los festejos que se celebraron en la plaza de toros de El Puerto de Santa María en el año de 1962. Ante las actuaciones de Copano en el coso portuense algunos creyeron que era natural de la citada población.
Debutó con picadores en Jerez el 23 de mayo de 1963. Su primer bautizo de sangre lo tuvo en Sanlúcar de Barrameda el 28 de julio de ese mismo año, al ser herido de gravedad en el muslo derecho cuando entraba a matar. Trece actuaciones más tuvo esa temporada para llegar a sumar hasta treinta novilladas en la campaña siguiente, entre ellas la de su presentación en la Monumental de las Ventas de Madrid, el día 14 de mayo de 1964. Alternó aquella tarde con Agustín Castellanos “El Puri” y Manuel Cano “El Pireo”. Ese mismo año actuo en Cadiz el dia que debuto con picadores Francisco Rivera “Paquirri” completando el cartel Rafael Jiménez Marquez
José González Copano tomó la alternativa el 12 de septiembre de 1965 en la plaza de toros de Jerez. Se la concedió el matador de toros mejicano, de gran recuerdo, Joselito Huertas, en presencia como testigo de Diego Puerta. Lidiaron una corrida de Julio Aparicio. Su debut pudo tener mayor repercusión de no haber fallado con la espada. Dio la vuelta al ruedo tras acabar con la vida del toro de su doctorado.


La de la alternativa fue la única corrida toreada por Copano en 1965, y al año siguiente hizo ocho paseíllos, incluyéndose la confirmación de alternativa en Madrid. Fue su padrino Luis Alfonso Garcés, en presencia de Jesús Delgadillo “El Estudiante”. Lidiaron toros de la ganadería de “Charco Blanco”, propiedad de Enriqueta de la Cova. En esa ocasión sus mejores momentos los alcanzó en la faena de muleta del toro que cerro plaza al que le cortó una oreja, recibiendo un puntazo corrido en el muslo izquierdo de pronóstico leve.
Fueron muy escasas sus oportunidades en 1967, toreando tan sólo dos tardes hasta tal punto que decidió retirarse, para volver a los ruedos en 1972. Participó en tres corridas, la primera celebrada en Jerez el 29 de junio actuando ante seis toros de Ramos Paúl como único espada. Cortó siete orejas y un rabo. El 18 de julio volvió a tener un gran éxito en Guadalajara y regreso el 8 de septiembre nuevamente a Jerez para lidiar toros de Salvador Domecq. Anima su situación ya que en 1973 cumplió siete contratos. Cabe citar que fue gravemente herido en Marbella el 25 de marzo cuando toreaba con Enrique Patón y Simón Mijares “El Duende”. Una sola corrida toreó en 1974 que fue la última de su carrera, teniendo como escenario la plaza de Marbella el día 24 de marzo, cortando una oreja de su segundo enemigo. Sus compañeros de cartel fueron Mario Coelho y Manolo Ortiz.
Mas tarde se decidiría a cambiar el oro por la plata. Coincidió que Juan Antonio Romero por enfermedad tuvo que abandonar la cuadrilla de Francisco Núñez “Currillo” en la que ingresó José González Copano para torear con el diestro de Medina Sidonia, residente en Jerez.
Copano ha figurado en las cuadrillas además de la de “Currrillo” con José Luis Galloso, Paco Ojeda, Emilio Oliva hijo, Rafael de Paula, Javier Buendía, los rejoneadores Fermín Bohórquez padre e hijo, Juan José Padilla, “El Calatraveño” entre otros toreros. Se distinguió siempre en la brega como un extraordinario lidiador.
Toreando de novillero en Madrid el 15 de agosto de 1964, ocurrió la desgracia de la cogida y muerte de su paisano y subalterno de su cuadrilla, el banderillero Manuel Leytón Moreno (El Colil).
Falleció el jueves 18 de septiembre de 2008 en Jerez a los 64 años de edad a causa de una larga enfermedad.


El torero recibió un sentido homenaje en la plaza de toros de Sanlúcar en octubre de 2006 donde participaron otras figuras del toreo como Fermín Bohórquez, José Luís Parada, Julio Aparicio, Luís Mariscal, Salvador Vega, Jesuli de Torrecera y Salvador Cortés. El festival, organizado por el Círculo Taurino de Jerez, se celebró en octubre de 2006.


miércoles, 16 de julio de 2014

SEPTIEMBRE DE 1910,TOROS EN BELGICA

Gordet y su cuadrilla
Expulsados de Belgica y conducidos hasta la frontera francesa por un cordón de gendarmeria, fueron "Gordet" y su cuadrilla por el delito de haber celebrado una corrida de toros en Namur.El espectáculo entusiasmó a las propias autoridades de la localidad,y eso que la fiesta no fue completa: faltaron los picadores, que estaban prohibidos rigurosamente en territorio belga; por cuya razón tuvieron que regresar a España tristes y cabizbajos el "gordet" y sus toreadores, sin haber logrado poner una pica en flandes. 


Imagen de la corrida


La "plaza de toros"





EL "VIVILLO" FUE PICADOR


¿Quién no ha oído hablar del Vivillo? Las reiteradas y habilidosas fechorías llevadas a cabo por Joaquín Camargo corrieron, como la pólvora, de un punto a otro de la Península. El eco de aquéllas resonó más allá de los Pirineos, y hasta, saltó sobre las olas, llegando un tanto amortiguado a la República del Plata. De pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad, los copleros las relataron con fantásticos y terroríficos pormenores, ante la boquiabierta simpleza del auditorio: los papeles, en plan folletinesco y bajo llamativos titulares, hicieron la semblanza del bandido, que asaltaba cortijos, diligencias y peatones: robaba caballerías, ejercitaba audazmente el contrabando, cometía desafueros, mansalva, ocasionando el terror en serranías y poblados dando motivos a la justicia para llenar pliegos y más pliegos en la incoación de voluminosos sumarios con las reales o supuestas andanzas delictivas del Vivillo. En un pueblo de Sevilla, situado allí donde la más castiza porción andaluza se codea con sus hermanas Málaga la bella y Córdoba la serrana», vio la luz primera, el 4 de marzo de 1865, Joaquín Camargo. De Estepa, la antigua Estepa de valerosas gestas, salió el hombre que, andando el tiempo, habría de adquirir triste fama por sus punibles aventuras.


A finales del siglo XIX y principios del XX. Estepa era un vivero de bandoleros, contrabandistas y cuatreras —gentes que buscaban su vida a fuerza de corazón—, saliendo anteriormente de allí Juan Caballero, primer caballista que, trabuco en mano, atemorizó la serranía. "Y del mismo Estepa fueron también el Canuto, muerto en riña con otro bandido; el Panza. Ignacio Barrionuevo, Antonio Ríos, el Soniche, el Chorizo, el Chato, Manuel Muñoz, el Niño de la Gloria y el Pernales —íntimo del Vinillo—, bien conocido por sus malos pasos. y que entre el año 1900 al 1909 tuvieron trágico fin cobre el quebrado escenario de la Sierra, en lucha con la Guardia Civil. Joaquín Camargo demostró desde chiquitín su espíritu inquieto y travieso. Sus padres, modestos y honrados labradores, le llevaron a la escuela a los seis años, donde Joaquín, avispadillo e inteligente, aprendió las primeras letras, siendo bautizado por el maestro con el alias de Vivillo, mote que llevó de niño. con el que fié conocido de mozo y con el que las justicias de toda España le buscaron y persiguieron después. La muerte de su madre —que pensó dedicarle a la carrera eclesiástica— y el nuevo casamiento del autor de sus días influyeron poderosamente en los derroteros de la vida de Joaquín Camargo —según declaró a principios del amo 1911 en sus Memorias—, induciéndole a cometer toda suerte de desmanes. Fatalista por convicción, no intentó variar el rumbo de su azarosa existencia. Una fuerza irresistible tiraba del mismo hacia el abismo.
Pero, ¿qué hacer? Contra el hado no era posible rebelarse. Se sometió, pues, el Vivillo a los vaivenes del sino. y, abandonado a esa fuerza interior, dejó transcurrir lo mejor de su juventud realizando fechorías sin cuento, escapando de la justicia y jugándose la vida cuando se encontraba acorralado, igual entre los riscos serranos que en cualquier encrucijada. Huyó a Francia; volvió después a la Sierra. y con habilidad extraordinaria pudo escapar a Buenos Aires. Mas al fin, descubierto su paradero y solicitada la extradición, fue devuelto a España en febrero de 1909. Los polvorientos procesos reanudaron su marcha„ Llovieron reclamaciones de Juzgados Instructores. Terminaba la vista de una causa en la Audiencia de Sevilla y solicitaban al Vivillo las de Córdoba, Málaga, Cádiz, etc. Entre montones de papel de oficio, nada o casi nada pudo probársele. Y un buen día, absuelto y libre. Joaquín Camargo respiró tranquilamente el aire de Andalucía. Excelente caballista y gran aficionado a los toros, pensó que nada más indicado para ganarse el sustento de buenas mane ras que hacerse picador. Contaba con el apoyo de los hermanos Carrasco, los Chinales, conocidos contratistas de caballos de Linares, población en la que frecuentemente pernoctaban y cambiaban impresiones el Vivillo y el Pernales, Y el día 17 de septiembre de 1911; en la Plaza de Linares, ser celebró una corrida a beneficio del célebre aventurero, con seis toros del nuevo ganadero de Guillen«, don Francisco Correa --que días antes había estrenado su vacada en la Plaza de Utrera—, para los espadas Minuto y Moreno de Alcalá. Para mayor aliciente, el propio Joaquín Camargo, el Vivillo, debutaba en ese festejo como picador. Mas su actuación hubo de ser corta, pues al clavar una vara al primer toro, éste se echó a los lomos caballo y jinete cual si se tratase de un papel de fumar. Tan aparatosa fue la caída, que el Vivillo, molidas las costillas por la brutal costalada, se atrincheró tras la barrera, negándose a picar más toros y no hubo forma humana de hacerle volver al ruedo.

Francisco Rios "El Pernales" bandolero intimo de El vivillo que fue novillero en Carabanchel antes de hacerse famoso como delincuente.

El 1 de octubre del mismo año actuó otra vez Joaquín Camargo en una novillada verificada en Vista Alegre (Carabanchel), con reses de don Ildefonso Gómez donde figuraron como espadas - el Carbonero, Manuel Navarro —banderillero de los Bienvenida— y Julio García. La Plaza se llenó totalmente, y el señor Joaquín, de tanda en los primero y cuarto bichos, sólo mojó una vez en este último, por cierto sin dirigir muy bien el palo. Pero la gente, entre risas y chanzas, le aplaudió..., y él tan contento. A partir de esta corrida nada volvió a saberse de este individuo, que si como audaz bandolero adquirir, cierto renombre, como picador no duró una siesta, par «rajarse como vulgarmente se dice, a la primera costalada.


JUAN GOMEZ DE LESACA Y GARCIA


Novillero valiente y arrojado donde los haya habido, Juan Gómez de Lesaca despertó desde muy joven una gran admiración entre sus paisanos y entre otros diestros ya consagrados como figuras del toreo, quienes veían en él a un digno sucesor y lo ayudaban y protegían en la áspera andadura novilleril. Tanta era su afición al Arte de Cúchares, que aún le faltaban dos años para alcanzar los veinte de edad cuando, el día 21 de abril de 1895, en las arenas de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, recibió la alternativa de manos del genial espada hispalense Rafael Guerra Bejarano (“Guerrita”). Aquella tarde, Juan Gómez de Lesaca se doctoró en tauromaquia dando lidia y muerte a estoque a un toro perteneciente a la ganadería de Benjumea, que atendía al nombre de Belonero.

Mes y medio después (concretamente, el día 2 de junio de aquel año de 1895), el valeroso e impulsivo diestro sevillano afianzó su meteórica carrera confirmando ese título de doctor en tauromaquia ante la severa afición de la Villa y Corte. Fue su padrino en aquella emotiva ocasión el célebre coletudo sevillano Fernando Gómez García (“El Gallo”), padre de dos de las mayores figuras del toreo de todos los tiempos: Rafael Gómez Ortega (“El Gallo”) y José Gómez Ortega (“Joselito” o “Gallito”). Don Fernando le cedió a Juan Gómez de Lesaca los trastos con los que había de lidiar y despenar al toro Mechones, que se había criado en las dehesas del duque de Veragua.

Viose, pues, el jovencísimo espada sevillano reconocido como matador de toros (con la alternativa tomada y la confirmación recibida) cuando sólo contaba dieciocho años de edad, fenómeno que, por poco habitual, parecía preludiar una venturosa carrera jalonada de grandes triunfos. Pero el trágico azar, siempre al acecho en el mundillo del toro, cambió radicalmente el signo de estos felices auspicios.
En Guadalajara se habían organizado varios festejos, entre los que figuraba una corrida de toros, cuyos productos se destinaban a la Beneficencia municipal. El programa lo componían seis toros de la ganadería de la señora viuda de Ripamilán, que debían ser estoqueados por Lagartijillo y Bombita; pero a causa de no poder tomar parte el primero por la lesión que sufriera toreando en Granada el día 11, marchó en su lugar Juan Gómez de Lesaca. Con un lleno dio principio a las dos y media, bajo la presidencia del Sr. Betegón. Se lidió el primer toro, que estoqueó Bombita con gran lucimiento, sin que ocurriera incidente alguno. Y salió el segundo toro, llamado Cachurro, retinto oscuro, albardao y un tanto alto de cuerna. A las primeras de cambio arranca contra el Calesero y le derriba dentro del callejón, despedazando el potro. Bomba saca al toro y remata la suerte con una larga, dejando al cornúpeto en los tercios. Marchaban luego por cerca de las tablas los dos matadores, en dirección al sitio donde se hallaban los picadores.

Un bulto llamó la atención de la res hacia el punto en que estaban. Bombita se echó hacia los tercios y Lesaca se agarró a las tablas. En esta posición vuélvese a ver la dirección que tomara la res, en cuyo momento llegaba ésta. Va a poner el pie en el estribo para resguardarse en el callejón y lo pierde en el instante mismo que el toro, metiendo la cabeza, le engancha y suspende por la parte media posterior del muslo derecho, levantándole como a un metro de altura, dejándole caer luego. Al hacer de nuevo la res por el bulto derribado, metió el capote Bombita y la apartó del sitio del peligro.Se levantó Lesaca, saltó la barrera, y ayudado de los monos, el apoderado señor Castillo y Joaquín Pérez (Torerito), pasó a la enfermería, arrojando gran cantidad de sangre en el corto trayecto.

Acometido por un colapso llegó el diestro a la enfermería; así que el primer cuidado del médico Sr. Franco fue restablecer la circulación, seriamente comprometida, procediendo inmediatamente a reconocer la lesión y practicar la primera cura, apreciándosele una herida de 15 centímetros de extensión y cinco de profundidad. Hecha la cura, y no bien el médico abandonara la enfermería, tuvo que ser llamado de nuevo por habérsele presentado al herido horribles dolores en la ingle derecha, lo que se atribuyó a algún varetazo, por lo que se le aplicaron algunos paños de árnica. Continuó entre tanto el espectáculo, siendo Bombita el héroe de la fiesta; pues llevó todo el peso de la corrida haciendo todos los quites, y uno de compromiso al picador Bocacha en el cuarto toro. Reproducimos al fotograbado en otro lugar de este número de una instantánea de nuestro colaborador Sr. Irigoyen, como reproducimos también otras tres que representan a Bombita al engendrar un pase ayudado, al terminar uno natural, y en el momento de entrar a matar en el toro Cachurro, causante de la muerte de Lesaca. Tanto pasando de muleta como estoqueando quedó Bombita a buena altura. De la gente montada se distinguieron Cigarrón y Tres-calés, y de los peones el Pulga de Triana y Moyano. Acabada la corrida sin nuevos contratiempos para los lidiadores, se acordó entre el Sr. Castillo, apoderado de Lesaca, y el Dr. Franco, el traslado del diestro a Madrid, por creer que en esta corte sería más fácil atender a la curación del herido.

En una camilla, y en estado satisfactorio relativamente, fue conducido Lesaca a la estación. En el despacho del jefe fue acometido de un nuevo colapso, siendo auxiliado por el médico de la Compañía que incidentalmente se encontraba allí. Una vez llegada la hora se acomodó la camilla en un furgón, acompañándole el médico de la Compañía, el espada Bombita y dos o tres individuos de la cuadrilla. Antes de llegar a la estación de Alcalá sufrió un fuerte colapso, que pudo ser dominado afortunadamente. Ya cerca de las diez y media de la noche llegó el tren a Madrid, en cuya estación algunos toreros, que tenían noticia del accidente, esperaban la llegada de Lesaca. Una vez despejado el andén sacaron la camilla del furgón, y entonces, por la fisonomía cadavérica que presentaba Lesaca, pudo comprenderse la gravedad de la herida. La triste comitiva se dirigió por la calle de Santa Isabel a la calle de Carretas, donde se hospedaba el diestro. Una vez en el hotel Castilla, núm. 4 de la citada calle.

lunes, 14 de julio de 2014

FRANCISCO ALABAN RAMON "VEINTIUNDIT"



Fue natural de una de las vecinas poblaciones marítimas, en las cuales vivió algunos años, e hijo de un conocidísimo tratante en caballerías, y a más empresario de ellas en las antiguas plazas de esta capital. La afición extremada que Veintiundit demostró a los caballos desde su juventud,le hizo tomar a su cargo la conducción de diligencias entre esta y Castellón de la Plana. Su mayor placer consistía en domar los cerriles que más tarde paseaban con gallardía a su señor y dueño. Su entusiasmo por nuestra fiesta nacional hizo que, en broma, pero nacido de muy hondo, se ofreciera en alguna ocasión a picar una corrida si faltaba algún reserva. Esto era por el ario 70. 

Su apostura, buen tipo y sus antecedentes, hicieron que el ofrecimiento llegara a vías de hecho y Paco Veintiundit se presentara ante el público de Valencia, llevando como jefes de cuadrilla a los inolvidables Gonzalo Mora y Bocanegra. Su debut lo constituyeron dos tardes consecutivas, lidiándose ocho toros en cada una de ellas. Perteneció a las cuadrillas de los infortunados Punteret y Julio Aparici, Fabrilo; toreando además en las de los matadores más afamados de su época. Tomó la alternativa de picador de toros en Madrid el año 1883, toreando los maestros Lagartijo, Currito y Gallo reses del difunto ganadero D. Félix Gómez. Los aficionados estoy seguro que no habrán olvidado a aquel apuesto jinete que dominaba al caballo por bravo que fuera, con aquella mano izquierda, apretándose con los toros y haciéndoles mucho daño, pero mucho. 

La verdad es que ellos también ce lo hicieron a él en algunas ocasiones, recordando entre las cogidas más graves que sufrió, una en la plaza de Villena, donde un toro le atravesó el muslo izquierdo; además, le ocurrieron accidentes menos importantes en Barcelona, Valencia, Castellón y otras plazas. Una enfermedad común le arrebató la vida el día 28 de Noviembre de 1896, a los cincuenta y dos arios de edad y cuando vivía ya cinco años retirado de la agitada vida de torero.

sábado, 12 de julio de 2014

ANECDOTAS AÑEJAS

LA CORNÁ POSITIVA


Toreando Lagartijo en un importante pueblo de Navarra, cayó un picador al descubierto, casi junta a la cara del toro. Rafael metió el capote y se llevó el toro, recibiendo, por su arrojo y su gallardía, una calurosa ovación Pero no todos fueron aplausos. Al pasar por delante de un tendido, cerca de donde habla ejecutado tan arriesgada suerte, un tío que tenía una enorme sandía entre las piernas, le gritó:
ladrón!—¿Por qué se ha llevado usté ese toro, cuando ahí había una corná positiva?
NO SE ARRIMAN NI PÁ DIOS¡¡


En cierta ocasión contrataron Lagartijo y Frascuelo una corrida para sus respectivos hermanos, Manuel y Paco, con un empresario de provincias. Al entregar la lista de la cuadrilla, el empresario, después de repasarla, hubo de decir:
—Hay una omisión: falta el sobresaliente de espadas.
—En esta corria no se necesita —contestó Lagartijo
--Y si cogen a alguno de los espadas?
—Eso es imposible—repuso Lagartijo con profundo convencimiento.
Y añadió Frascuelo: —Es imposible que los cojan... porque no se arriman ni pa Dios.

SI FUERA SUPERIOR...


Toreaban por provincias Curro Cuchares y Manuel Domínguez, Desperdicios. Un picador de la cuadrilla del primero era el encargado de enviar telegramas a los periódicos de Madrid acerca del resultado de las corridas, e invariablemente escribía siempre: ,Cuchares, superior. Desperdicios, regular.» Con le cual estaba el señor Manuel que echaba lumbre. Estando la cosa, como estaba, en punta de caramelo, una tarde, durante la lidia del primer toro, Cúchares se lastimó un pie y hubo de retirarse a la enfermería, quedando sólo y como jefe del ruedo el señor Manuel Domínguez. Saltó al anillo un toro de cabeza, y el picador que redactaba los telegramas cayó al descubierto; el toro lo rió, metió la cabeza y le dio una cornada:
entonces acude, al quite—¡a buena hora!—el señor Manuel Domínguez.
Dos días después fue el señor Manuel al hospital d. ver al picador.
—¿Cómo 'va, señor Fulano?—le preguntó, acercándose a la cama.
—jecho porro! Y me se figura que por curpa de que. Por que yo creo que osti pudo llevarse er toro antes de que me embistiera.
— Le diré a osté: siendo, como soy, ná mas que regular, la cosa era dificil : si fuera superior...
Y no acabó la frase.

EL SINO DE APODARSE "EL SANLUQUEÑO"

Ildefonso Lagomazzini Arias "Sanluqueño" Fue un matador de novillos, nacido en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) que falleció en la ciudad mexicana de San Luis de Potosí el (23-04-1903), a los 34 años de edad, a consecuencia de sufrir graves lesiones de de un toro; hizo su aprendizaje de torero en Plazas españolas; se trasladó a México, y toreando en la Plaza de Toros de Dolores Hidalgo, el (19-04-1903), fue cogido por uno de los novillos, sufriendo tan graves lesiones que le causaron la muerte en su domicilio de la ciudad de San Luis de Potosí,con fecha 23 del mismo mes.

Imágen de Pedro Morales y una deteriorada Plaza de El Pino en los años 20 del siglo pasado.

Pedro Morales "El Sanluqueño" (en la foto) llevaba una prometedora carrera como novillero hasta que en Baeza recibió una tremenda cornada en la pierna que obligo a amputársela, quedo en una lamentable situación económica por lo que se le hizo un festival a su beneficio el 9 de Diciembre de 1929 con escasa repercusión, recibió la ayuda económica del ganadero Pablo Romero y sus hijos que abrieron una suscripción popular a su nombre con mil pesetas de la época.

Pedro Morales "Sanluqueño"

EL TELLO Y JOSELITO



Al vibrar la campanilla de la casa de Joselito en la Alameda, impulsada por la mano del matador de novillos José Alvarez «El Tello», Joselito, desde el principal de la vivienda, ordenó:
---Anita, ve a ve quien llama. (Anita era la sirvienta del torero y luego fue la esposa de su mozo de estoques, Paco Botas.)
—Dise que e er Teyo» —respondió la criada —Pos ábrele la camela. y mételo en el despacho, que ya bajo le replico el diestro. —¿Qué te trae por aquí, José? —dijo al Tello Joselito.
—Pos mira, José, que estoy en las urtimas y vengo a ve si tú me echas una mano. Un benefisio resolveria mi situasion. Me haría un hombre. Estoy cosio a cornás y ni tengo contratos,ni yo, aunque los tuviera,podria yo torear. Novargo ya pa na, y de verdá, de verdá te digo que estoy dando las boqueás ¡Si tú tme ayudaras¡...
Joselito, le miró a los ojos, y tras una breve pausa embarazosa, le contestó resuelto:
—Vente por aquí mañana a esta misma hora y no digas de esto una palabra a nadie.
A la misma hora del día siguiente estaba otra vez él Tello en el despacho de Joselito
—Mira. José --le dijo Gallito
—. Ya tengo los toros y los . toreros pa darte el benefisio; pero a ti qué te conviene má el benefisio o dos duros diarios que yo puedo pasarte mientras vivas.
—¡Hombre, José! —replico el Tello . llevándose el pañuelo a los ojos. A mi me convienen más los dos duros diarios, pero yo no quisiera abusa de tu buen corason.
—Pos entonces --prosiguió Joselito
—, tendrás desde ahora dos, duros todos los dias, pero con una condision.
—Toas las que quieras; José; toas las . que quieras.
—Una sola, Tello, .una sola.
—¿Y qué .condisidn ea. esa, José?.
—Que de, esta. visita y de .esta.conversación y de esto que te ofrezco no se tiene que enteré, ni la tierra. Absolutamente nadie, José porque si yo me entero que lo. dices a arguna persona, desde ese mismo momento dejas de persibi los sesenta duros al mes.

El Tello

Y pasaron los años, y con ellos los dias que trajeron el nefasto 16 de mayo de 1920, cuando. por Sevilla, al anochecer, comenzó a circular, como marea que se eleva y agiganta despaciosa e insensiblemente, la noticia de la tragedia ,de Talavera, La, gente, sobrecogida por el «run run», restaba crédito a lo que oia, y a. lo que para ella era absurdo que sucediera, pero el rumor crecía y se extendía Inexorablemente por Sevilla entera con la fuerza incontenible de las coses fatales. ¡A Joselito le ha matado un toro!, se ola por doquier, Don Juan José Serrano Gomez, fotógrafo eminente, por desgracia fallecido, que con don Agustín López Macías «Galerin» presenciaba la función ,de tarde en el Teatro el Duque, salio a la calle con el periodista, temerosos ambos de comprobar lo que ya por el patio de butacas se comentaba y paralizaba la acción de los actores en el escenario: ¡Que a ,Joselito le habla matado un toro en Talavera! Al cruzar los aludidos la calle de Trajano, desde el Petit Café (con posterioridad fue el Café Rueda), situado en la Plaza del Duque de la Victoria, les salió al encuentro José Alvarez «El Tello», quien, llorando y abrazándoles, les decía:
«Ya se ma acabaron los sesenta duro,si a Joselito lo a matao un toro en Talavera»
revelándoles el Tello seguidamente. el enigma. 

Foto: José Alvarez "El Tello"

JUAN BLANCO ROBLES "BLANQUITO"


Los primeros pasos de la juventud de Juan Robles se enfilaron decididamente hacia el toreo. Era natural que así fuera, dado el ambiente que se respiraba en casa del «zeñó Manué», yerno de «Fernando Gallo» y padre de Juan. Nació Juan en el sevillano pueblo de Gerena, en el «sanfermin» de 1908.
A la edad en que la mayoría de los chicos todavía van a la escuela, Juan se enfrentaba por Vez primera con reses de cierto respeto, llamando la atención de quienes daban testimonio a sus hazañas. Ocurrió el lance en Cónstantina, en ocasión de celebrarse un festival nocturno organizado por «Villarillo» para dar ocasión a que se despertaran las aficiones de Antonio Belmonte. Pero como éste no se sintiera tentado a emular las glorias de su hermano, optó por no comparecer por el patio de cuadrillas.
Apresuradamente hubo de echarse mano de un muchacho que se brindó a sustituirle. Se llamaba Manuel Molina e hizo el paseo junto a los otros dos debutantes: «Revertito» y Juan Robles. Este éxito inicial, junto a la popularidad del alias familiar, le decidió a actuar por cuenta propia. Y para prepararse lo mejor posible comenzó a frecuentar los tentaderos. Recuerda como si fuera hoy, una de las tientas que más popularidad y comentarios tuvo entre los taurinos de Andalucía. La última verificada en los prados de Gamero Cívico Hecha la tienta y retienta de vacas y machos, la hasta 1925 famosa vacada se fragmentó en varios lotes, dando lugar o, acrecentando las ganaderías de Clairac, Ignacio Vázquez, Guardiola. Ernesto Blanco, etc. Tan compleja partición duró varios días, y Juan Belmonte la dirigió en campo abierto, auxiliado por numerosos toreros en activo y el mosconeo de verdaderas bandadas de aficionados.


A continuación viene un capítulo bien extraño en la vida de un torero. No deja de ser curioso que, antes de llegar a profesional del toreo, lo fuera del fútbol, e incluso al proporcionarle medios para su sustento constituyera el deporte su tabla de salvación. Se pagaban cinco duros diarios y los gastos por jugar sábados y domingos, reforzando los equipos de Cabra, Morón, Villanueva de las Minas y de cuantos pueblos precisaran los servicios de un interior o de. un delantero centro. y tanto y tan bien llegó Juan a jugar, que en varios partidos figuró entre los suplentes del Sevilla. Vueltas las aguas a su cauce natural, el menor de los «Blanquito» trocó decididamente las botas de tacos por la espada y la muleta. A los diecisiete años, en Yepes (Toledo), se presentaba como sobresaliente en una novillada de la que era único espada Miguel Rodríguez «el Espontáneo». A petición del respetable, intervino en un quite con tal estilo y guapeza, que «el Espontáneo» hubo de transigir conque «Blanquito» lidiara el último toro, mereciendo su labor el corte de apéndices y salida triunfal. Nuevas actuaciones por los pueblos, y Juan el de Gerena consigue el 3 de agosto de 1931 debutar en Tetuán de las Victorias, alternando con Luis Saavedra y «Niño de Tomares» en la lidia de seis bichos de Zaballos. Por cogida del paisano de «Bombita», «Blanquito» tuvo que instar tres novillos. Poco certero con el estoque, malogró el corte de orejas, aun cuando no la salida en hombros.
Siete corridas seguidas toreó en el mismo anillo, cobrando cada vez más dinero, hasta el tope de los diez mil reales percibidos. en la que hacía el isómero ocho. Un mano a mano con Luis Morales, ante ganado de Gumersindo Llorente. A poco de inaugurarse la temporada siguiente, torea dos corridas en el ruedo de sus éxitos y cuando comenzaba a embalarse, recibe una grave cornada. Mediada la temporada de 1933 consigue, por una feliz actuación, en Bustar-viejo, que Pagés lo contrate para inaugurar una Placita portátil, construida en la argentina playa de Mar del Plata. Lo malo fue que, una vez los toreros españoles en Buenos Aires, se encontraron conque los esfuerzos taurófobos de la Prensa hostil habían hecho naufragar la anunciada temporada. Al regresar a España, consigue le anuncien en la novillada llevada a efecto el 7 de julio de 1934. junto a los nombres de Ramón La Serna y del mexicano Ricardo Torres.


Por cogida de éste quedó el festejo en un mano a mano entre los dos españoles «Blanquito», que había estado lucido en los suyos, lo echó a perder en el que mató sustituyendo al accidentado. El toro de Coquilla, por estar «amorcillado». no dobló las manos hasta que' a su matador no le tocaron dos avisos Anunciada la repetición para la segunda quincena de julio, hubo de demorarse hasta el 16 de mayo de 1940, novillada de feria de San Isidro, acompañándole Pepe Luis Vázquez y Paco Casado De nuevo se repitió el caso de tener que matar tres toros esta vez, de María Montalvo por cogida de un com pañero. Le hablan en 1943 para banderillear los toros de José Sánchez Mejías. Durante dos años torea sin puesto fijo, hasta colocarse en 1945 Y 46 ere la cuadrilla de Peplo Martín Vázquez. Hace la siguiente temporada con Pepe Luis, y la de 1948 con «Gitanillo de Triana». Dotado de inagotable actividad, Juan Robles desconoce la ociosidad. Tan pronto cuelga en octubre la ropa de torear, comienza a ocuparse en los negocios de compraventa de ganado, bien por cuenta propia o en comisión. Incluso hace un intento para ser ganadero, adquiriendo, con la aportación de un cuñado, un semental de Parladé y cien vacas oriundas de Campos Varela.
La sequía, al arrebatarles 52 reses, malogró el intento de este excelente y cumplidor subalterno, más seguro y brillante en la brega que en las banderillas. Ameno y ocurrente, «Blanquito» es buen coleccionador de anécdotas: ocurrió en la última feria de San Isidro. Toreaba esa tarde a las órdenes de «Gallito», y ocurrió que, al poner al toro en suerte para la faena de muleta, el bicho con genio obligó al peón a buscar refugio en el burladero al tiempo que lo hacía el maestro, que entonces se disponía a brindar. Perplejo «Gallito» ante aquella situación, rechinó por lo bajo:
--Y ahora, ¿dónde brindo yo?... ¿En la Puerta del Sol?...
Y «Blanquito, sin quitar los ojos del «obstáculo», apostilló, zumbón:
-¡Qué más quisiera usted, maestro!...

JOSE BLANCO ROBLES "BLANQUITO"


Es hijo del célebre Blanquito, de aquel banderillero que llegó a la más alta cumbre y fue uno de los mejores toreros de su tiempo, pues el señor Manuel tuvo un, conocimiento de las reses y un dominio de las situaciones difíciles que muy pocos llegan a tener. Por eso ocupó lugar preferente en las cuadrillas de Cara-ancha, Reverte, Fuentes, Bombita (Emilio), Algabeño, (padre) y Rafael el Gallo. José Blanco y Robles es hijo de aquel famoso Blanquito, repetimos, y al dedicarse a torero no tuvo más que plantarse el apodo del autor de sus días para que en seguida le conocieran, aunque no. evitó ciertas confusiones nacidas del hecho de existir otro José Blanco (Blanquito), matador de toros que tomó la alternativa en Manzanares el 10 de agosto de 1921 de manos de Rafael el Gallo, que luego volvió ser novillero y que nada tiene que ver con nuestro biografiado. Nació éste en Gerena (Sevilla) el 20 de mayo del año 1905, fue a la escuela y empezó por ser matarife en la mentada capital, pero a los quince años, en agosto del año 1920, figuró en Constantina como sobresaiiente en una novillada de la que fueron espadas Pepe Belmonte y Antonio Posada. En tal ocasión vistió por vez primera el traje de luces. Al siguiente año tomó parte como matador en diversas plazas andaluzas en novilladas sin caballos. El 15 de agosto de tal año, que fue el de 1921, hizo su presentación en la plaza de Sevilla como espada, alternando con PaIrrita, Mesita y Cagancho en la lidia de ocho reses de Moreno Santamaría. Siguió de novillero por espacio de seis años con fortuna varia y el 21 de agosto de 1927 se presentó en Madrid con Finito de Valladolid, Juan Cabeza y Lorenzo de la Torre, en cuya novillada se lidiáron dos astados del Duque de Tovar y seis de Alves do Río.

Estuvo bien, pero viendo que como matador no obtenía gloria ni provecho, resolvió abandonar la espada y acogerse a las banderillas. El 14 de octubre de 1928 toreó como banderillero de Antonio Posada. en Guadalajara y a la cuadrilla de dicho diestro sevillano perteneció hasta el 2 de agosto de este año 1931, en cuya fecha se separó de aquella después de torear en Santander. Era su sino que había de parar en banderillero, como su padre. Siendo espada novillero, obtuvo un día en la plaza de Tetuán un éxito, y cuando saboreaba las mieles del mismo, le dijo su padrino, - don Francisco Andrade: ---¿ Ves tú lo bien que has estado? Pues no te hagas ilusiones, que no serás matador ; pero en cambio liara banderillero tienes buenas disposiciones, las cuales debes aprovechar. - Y banderillero es, de los dos lados por cierto, y aunque no ha llegado a emular al autor de sus días, llena su cometido con aplauso. No ha sufrido más percances que una cornada en el vientre, inferida por un cornúpeta de Alipio Pérez T. Sanchón en la novillada que se celebró en Madrid el 23 de marzo de 1930. Aquella tarde toreó Blanquito a las órdenes del mejicano Alberto Balderas. En el invierno de 1928-1929 fue a México, suelto, y allí toreó algunas corridas como agregado a las cuadrillas de sus paisanos Cagancho y Gitanillo de Triana. 

Cuando regresó a la Península halló colocación en la cuadrilla de su paisano Antonio Posada, prorrogándola durante dos años más, En 1933 entra en casa de los Bienvenida, toreando, indistintamente, con Manolo y Pepe, hasta la muerte del primero. En 1940 le habla "Manolete, y con él torea las corridas de alternativa y confirmación. Comienza la temporada de 1941 con su pariente "Gallito". Un día. discuten, malhumorados, espada y subalterno, y "Blanquito" abandona la cuadrilla, quedando suelto, pero no ocioso, ya que llega a sumar cuarenta y tantas actuaciones. En bastantes lleva como maestro a José Ignacio Sánchez Mejias. Con el padre iba el peón de Gerona el año de su muerte. Tuvo la fortuna de no presenciarla a causa de una avería en el coche en que desde Huesca regresaba la cuadrilla. Por esta causa Ignacio hubo de llevar a Manzanares una cuadrilla organizada a toda prisa en Madrid, mientras los elementos de la plantilla quedaban en Zaragoza. Despues de eso estuvo con Domingo Ortega,Pepe Luis Vázquez y Cesar Girón,entre otros, falleció en Madrid a los 63 años el día 09 de Noviembre de 1967.

MANUEL BUENO Y RUIZ "BLANQUITO"


Los anales del toreo cuentan con una carta suya verdaderamente histórica, aquella que escribió con fecha 18 de enero de 1888 desde Puebla (México) a un amigo sevillano, dándole minuciosos detalles de la mortal cogida que en dicha población sufrió el día 15 de aquel mes el infortunado banderillero Juan Romero, Saleri, primer diestro que tal apodo ostentó. La insertó La Lidia poco Meses después y fue reproducida más tarde por otras importantes publicaciones y algunas obras muy señaladas. 

Nació Blanquito en Sevilla el año 1859, según propia declaración escrita, publicada por el semanario sevillano El Arte Taurino. Murió en la misma capital el 1 de noviembre de 1920. Se crió en la casa en que habitaban los hermanos José y Fernando Gómez, Gallito y Gallito Chico, respectivamente. Cuando, de corta edad, quedó sin padres, le recogió el contratista de caballos Manfredi. La luz, la alegría y el color de las corridas de , toros le . subyugaron. Se hizo torero cuando era muy joven. Un mal capote, unas piernas de acero, propias para recorrer distancias considerables, una afición desatada y una respetable valentía compusieron los factores que empleó para comenzar la carrera taurina en su calvario por las capeas ,le los pueblos, tras haber sido aprendiz de carpintero y de fundidor de metales. En 1880 vistió por primera vez el traje de luces al torear en Olivenza (Badajoz) donde se quedó con todos los sombreros que le tiraron a su matador, para venderlos después en Sevilla.Hizo un viaje al Uruguay en 1884 como banderillero a las órdenes del Tortero. 

En 1886 se dio a conocer en Madrid como subalterno del Ecijano. Su deseo de hacerse matador hizo que se aventurase a actuar como novillero en la misma Plaza madrileña el 8 de septiembre de tal año, alternando precisamente con el mencionado Tortero. Pero esta intentona y otras que realizó después no dieron resultado satisfactorio, y en banderillero quedó al fin el siempre inquieto, bullicioso y dicharachero diestro sevillano. Toreó de plantilla con muchos matadores, pero las páginas más brillantes de su historia taurómaca las escribió formando parte de las cuadrillas de Cara-ancha, Antonio Reverte, Antonio Fuentes, Emilio Bombita, el Algabeño, Antonio Montes y Rafael el Gallo. Como todos los toreros que se defienden más con la cabeza que con las piernas y el corazón, se mantuvo en activo mucho más tiempo que cuantos empezaron con él, y fue un banderillero tan extraordinario y un peón de brega tan inteligente y eficaz, que contaba cuarenta y ocho años cuando Dulzuras escribió de él, en su anuario Toros y Toreros de 1907 lo siguiente: «El veterano señor Manuel llega a los toros como nadie; cuadra, clava y sale maravillosamente, sin que haya quien le supere en conocer el terreno que pisa y en ir a los toros que se quedan, como en tener valor para encontrarse con ellos cuando se arrancan con ímpetu. Cuánta expectación producía siempre que, con vista de lince, él mismo preparaba el toro con el cuerpo, para igualarlo, entrar recto, llegar a la misma cabeza y, con un leve cuarteo de insuperable elegancia, levantar los brazos con finura singular y producir la impresión de ser alzado por los pitones de la res! Blanquito pertenece a aquella brillante pléyade de banderilleros cuyas actividades.crearon algo que hoy no existe en los subalternos : estímulo. Los que venían detrás sentían una honda, noble y desinteresada preocupación por emularles, y el segundo tercio ofrecía un interés que ha desaparecido hace tiempo.


En 1912 y 1913, retirado ya, dirige e instruye a una cuadrilla de muchachos sevillanos capitaneada por Francisco Díaz, Pacorro, y José Sánchez, Hipólito. Disuelta al poco tiempo, la última actividad de Blanquito en relación con la Fiesta fue la de ejercer de conserje en la Plaza Monumental sevillana, de vida efímera. No es fácil tarea trazar la semblanza artística. de Manuel Blanco y Ruiz, Blanquito; todos los elogios acuden a la pluma para enaltecerle, sin que los lirismos tengan que intervenir para nada; un estilo limpio, transparente, diáfano, le distingue; si hacemos una selección de media docena entre los banderilleros subalternos de todas las épocas, en ella habrá de figurar él por derecho propio; ningún subordinado le aventajó: pocos fueron los que pudieron medirse con él; su figura airosa y bien proporcionada —menuda más bien— contribuía no poco a dar belleza estética a cuanto ejecutaba.

jueves, 10 de julio de 2014

SALVADOR ALMELA NAVARRO


Habia nacido en Castellón,pertenecía a una distinguida familia, y por escaparse desde niño, guiado por su afición, a prados y capeas, fue llevado al correccional de Santa Rita. Por su buen corazón y agradable carácter se hizo muy amigo de sus educadores, hasta llegar a ingresar en aquella Orden monástica con el nombre de Fray Ezequiel; con gran mansedumbre soportó aquella vida unos ocho años; pero harto de ayunos y de privaciones, regresó al hogar paterno y se dedicó al estudio, llegando a terminar el grado de bachiller y a comenzar el preparatorio de Derecho, aunque la ciencia no era su verdadero camino. Aprovechando su constitución, de verdadero atleta, comenzó a frecuentar la Sociedad Gimnástica Española. 

 En 1905 logró el título de campeón de fuerza y obtuvo Medalla de oro por ejecutar los cuatro movimientos impuestos por el Jurado, nada menos que con 536 libras. En aquella época logró Salvador un peso de 85 kilos, 40 centímetros de bíceps, 33 de antebrazo y un perímetro torácico de un metro 14 centímetros. En aquélla época, la compañía de Virginia Fábregas, la hermosa hembra mejicana, y de Emilio Thuillier, necesitó para representar el papel de Ursus en el ¿Quo vadis?, un atleta. Thuillier recurrió a la Gimnástica y allí hizo relaciones con Almela, quien se comprometió a desempeñar su papel, siempre que le caracterizaran debidamente y suprimieran las frases que tuviese que decir. Salvador obtuvo como gigante un gran triunfo que todos los aficionados al teatro recordarán. 

Después quiso ser torero de a pie, realizando alguna tentativa que no le satisfizo, y por último, animado por Punteret y algún otro amigo matador, se hizo piquero, para lo cual soportó pacientemente el aprendizaje de un año de monosabio en la Plaza de Madrid. Como picador, debutó en la plaza portátil de Torrelavega el 29 de Mayo de 1910 (lidiaron reses de Carreros Punteret y Pacomio), y desde este día picó en diversas cuadrillas, distinguiéndose por su poder y voluntad. Como antes de hacerse picador ya luchó con Rakú, defendiéndose mejor que muchos profesionales en estos pugilatos, y como Almela seguía, tan aficionado a los ejercicios de fuerza, no faltó a las luchas grecorromanas que se celebraron en la Ciudad Lineal. Allí conoció a De Riaz Almela, y el campeón francés, vistas las grandes aptitudes  para la lucha, le proporcionó un contrato que en cumplio tan a satisfacción del público de París. A pesar de haber sido Almela tantas cosas: corrigendo, fraile, estudiante, campeón de fuerza, cómico, monosabio, torero de a pie y de a caballo y luchador, todo el que le trato le quiso por su bondad, modestia y exquisita educación.
Fue alcalde de San Lorenzo de El Escorial (1943-1957) construyó -1947-una plaza de toros portátil de hierro junto a la puerta de entrada de la Herrería. Apoyó la iniciativa del constructor de Santa María de la Alameda de levantar la plaza de toros en el Barrio del Rosario. Se inició su construcción en 1947 y se terminaría en 1953, en la que participarían operarios del Real Sitio. En 1952 fue elegido procurador en cortes,salió del Ayuntamiento ‘por la puerta de atrás’... un hombre que hizo mucho por el pueblo y al que le dejaron morir en la ruina. Y no sólo eso, sino que le echaron acusándole de que faltaban 20.000 pesetas. Hubo una inspección y le acusaron a él, aunque luego se supo que fue el tesorero. Se marchó muy decepcionado, regresó al barrio de Quevedo, en Madrid, y allí murió.