sábado, 21 de enero de 2017

MANOLO CAMPUZANO.


Matador de toros español, nacido en Sevilla el 19 de diciembre de 1970.. Es el hermano menor de otros dos toreros sevillanos que vienen anunciándose en los carteles con el mismo apellido, José Antonio Rodríguez Pérez ("José Antonio Campuzano") y Tomás Rodríguez Pérez ("Tomás Campuzano"). El ejemplo de sus dos hermanos mayores le inclinó desde muy joven hacia el oficio del toreo, vocación que desembocó en la plaza de toros de Palma de Mallorca el día 16 de agosto de 1987, cuando Manuel Rodríguez Pérez ("Manuel Campuzano") hizo su presentación en un festejo asistido por el concurso de los varilargueros. Aquella tarde de su debut, acompañado en los carteles por "Soro II" y "Espartaco Chico", el joven novillero sevillano lidió y mató a una res perteneciente a la vacada de don Alipio Pérez-Tabernero Martín, y a otra criada en las dehesas de Los Majales.
Al igual que hiciera su hermano Tomás, en toda su carrera de novillero no se atrevió a enfrentarse al severo dictamen de la afición que puebla los tendidos de la plaza Monumental de Las Ventas (Madrid), lo que da buena muestra de las pocas ganas de ser torero que, en el fondo, sentía "Manuel Campuzano" (su hermano, al menos, triunfó en calidad de novillero en otras plazas principales). Es, en efecto, este irrelevante torero un buen ejemplo de aquellos diestros que llegan al planeta de los toros movidos sólo por presiones familiares o, simplemente -como en su caso concreto- por mera emulación del oficio que han visto ejercer a algunos parientes; pero el Arte de Cúchares no se transmite por vía genética, como lo prueba las dificultades que han debido superar casi todos los miembros de las principales dinastías toreras. Entró, en fin, "Manuel Campuzano" en el escalafón de los matadores de toros asistido, de nuevo, por sus dos hermanos. Y así, el día 9 de abril de 1994, en el coso de la localidad pacense de Zafra, hizo el paseíllo flanqueado por José Antonio, que apadrinaba su alternativa, y por Tomás, que comparecía en calidad de testigo.
El toro con cuya lidia y muerte se doctoró el toricantano era un morlaco negro zaino perteneciente a la divisa de los señores herederos de don José Escobar, que atendía a la voz de Presidente IV. Y aunque "Manuel Campuzano" anduvo sobrado en la lidia de este su primer enemigo, y cortó luego una oreja al sexto de la tarde, lo cierto es que a partir de entonces su nombre apenas ha vuelto a verse anunciado en los carteles. Ello no debe de importar demasiado al diestro sevillano, pues ni siquiera se ha molestado en confirmar en Madrid aquella modesta alternativa.

martes, 17 de enero de 2017

EL INVENTOR DEL "TELEFONO"



Se puede comprender que no he de referíme al prestigioso fisico Mr. Bell, que vió la luz en la tierra del whisky, sino al inventor del remate o adorno tauromáquico que se conoce por la "suerte del teléfono", denominada asi porque su ejecutor apoya el codo sobre el testuz de la res y doblando el brazo, coloca la mano a la altura de la oreja. No sé quien bautizó este adorno con el nombre de "la suerte del teléfono", que es una definición arbitraria, pues también pudo ponerle "la suerte del pensador, y como alguno que otro de sus ya plurales ejecutantes, en vez de acercar su oreja a la mano reclina sobre ésta la frente, por la nueva postura pudo pasar a la historia taurina con el remoquete de la suerte de la jaqueca o ¡hay que ver cómo está esto!" Tampoco he de negar su mérito ni su riesgo evidentes, aunque hable de dicho adorno —que no suerte— un poco a la ligera. Mi propósito consiste, sencillamente, en aportar un dato exacto para la historia anecdótica del toreo, desvaneciendo el error que existe respecto al primer realizador del "teléfono".
Me refiero a Jerónimo Loizaga Arana, el "alias" usado por este mozo fue el de "Chatillo de BaracáIdo", mote plenamente justificado por lo exiguo del apéndice nasal del torero que vió la luz en el alegre y pintoresco pueblo bilbaíno.Este "Chatillo de Baracaldo" fué el que en la Plaza de Madrid, en corrida nocturna y durante la lidia del primer novillo —un novillo que pesó de las veintiocho arrobas, colorado y velete por más señas, aunque por el momento no recuerde á qué vacada pertenecía—., remató el primer quite apoyando el codo en el testuz del astado, y la cabeza del artista descansó en la mano de su brazo doblado. entre el palmoteo unánime de la multitud. Había nacido el remate del "teléfono". Ocurrió el caso durante la canícula de 1917, y tuvo un pintoresco preámbulo que voy a contarles. En Madrid habia un café construido con tablas, cuyo piso era de tierra, que se alzaba justamente donde hoy está el cine del Callao. Ante su extensa portada se formaban todas las noches numerosas tertulias familiares o de amigos en torno a los marmóreos veladores y ocupando los tertulianos unos amplios y cómodos butacones de mimbre. Los que llegaban tarde tenían que conformarse con una silla, desde la cual envidiaban la patriarcal molicie de los que se arrellanaban en los sillones mimbreños. Alli acostumbraba a ir Antolin Arenzana, "Recajo".
"Recajo" era un conversador amenísimo y hombre de ingenio rápido y agudo, tan peligroso cuando se disparaba contra el "enemigo" como afable y cordial para quien gozase de su amistad. En torno a "Recajo" pululaban todos los mozos bilbaínos que llegaban a Madrid con la ilusión puesta en la difícilísima Meca de la carretera de Aragón. Pues en la noche de un viernes, víspera de la corrida nocturna para ia que estaba anunciado "Chatillo". acudió éste a la tertulia para aconsejarse de "Recajo" y para captarse la simpatía y la cordialidad de los "revisteros",presentes en la tertulia, y que enjuiciarían su actuación. Más por pachorrudo que por sufrido. "ChatiIlo de Baracaldo", encajaba todas las pullas que amigos y compañeros le dirigían.
—Creo que os van a soltar seis chotas—lanzó uno.
—Mejor, asi harán menos daño—contestó "Chatillo"
—Nada de eso —terció "Recajo"— la novillada peca de grande y de pitones.
—¿Llorarás entonces, o así?—interrogó al protagonista, otro paisano.
—Según el daño que me hagan. Pañuelos ya llevaré.
—A ver si dejáis al muchacho —intervino el Doctor "Anás", que era vizcaíno también—.
Yo no sé si su éxito será grande o chico: pero de lo que estoy seguro es de que '"Chatillo" saldrá decidido a arrimarse.
--Oiga usté que sí. dotor —contestó el torerillo. animado por tan buen valedor—.
Yo no digo que me voy a montar en los toros, como suele decir alguno de éstos, pero lo que sí le aseguro es que al primer quite que haga, a poco que el novillo me embista, le voy a poner el codo en el testuz. 

Aquello fué destapar, no el tarro, sino la tinaja de las chuflas, que cayeron torrencialmente sobre "Chatillo de Baracaldo" entre risotada ; bullanga. "Chatillo" siguió encajándolo todo roí su sonrisa de buena pasta, y paulatinamente fue desviando la conversación de unos y otros por distintos derroteros, para reposo del espíritu del torerillo baracaldés. A la noche siguiente ocupában sendos asientos del tendido la mayoría de los componentes de la tertulia. Al hacer el paseíllo los buscó "Chatillo" con la vista y los saludó con una sonrisa y, una vez cambiada la seda por el percal se acercó a la barrera.
—¡"Chatillo"! —le dijo uno de los del grupo de "amigos"
—, que no se te olvide lo del codo...
"Chatillo" echó la cara al suelo sin contestar y se alejó del área de sus "incondicionales", muy relativos. Salió el primer toro, el cual, como los restantes, poseía las características anunciadas por "Recajo". Los seis fueron grandes y descarados de armamento. A "Chatillo" como debutante le correspondía el tercero. Pero durante la lidia de los anteriores, cada vez que entraba a hacer un quite, sonaba alguna voz con el recordatorio —"Chatillo", el codo! "Chatillo" ni los miraba siquiera. Y no faltó quien comentase: —En la tertulia del café se matan muchos toros recibiendo...
Y salió en tercer toro, que ya he descrito al comienzo. "Chatillo de Baracaldo" escuchó una ovación porque le lanceó muy quieto, cargando la suerte y jugando los brazos con soltura. Puesta en suerte la res se arrancó muy fuerte y derribó al caballo, dejando al jinete al descubierto. Nuestro "héroe" metió el capote en el hocico del toro y se lo sacó al tercio aguantando tas tremendas tarascadas. Y ya en el tercio se paró con él, le dió tres verónicas ceñidísimas y rematando con media espeluznante, porque se quedó casi encunado, recogió el capotillo con la mano derecha y. acodando el brazo izquierdo sobre el testuz, volvió la cara hacia el tendido que ocupábamos... Así se realizó por primera vez, que se sépa, la "suerte del telefono" en la Plaza vieja de la Carretera de Aragón.Parece ser que en un posterior derrote del toro, por Insistir "Chatillo" en mantener la arriesgada postura, cuando realizó su proeza, ya había sufrido "Chatillo de Baracaldo" más de tres cornadas, todas ellas de gravedad, sin afligirse por ellas, buena prueba de un valor enorme. A pesar de lo cual no pudo ser torero y se dedicó al negocio de compraventa de máquinas de escribir, del que vivió, muchos años el creador del "teléfono" taurino.

jueves, 12 de enero de 2017

EL TORO "JAQUETON"


Qué lejos estamos, del 23 de Abril de 1887, de aquellos tiempos en que salían a la plaza toros como el de la ganadería del cura Solis, antes del marqués viudo Salas, que hizo famoso su nombre de Jaquetón La raza de toros de lidia ha venido tan a menos, que parece cuento o leyenda el relato de lo que Jaquetón hizo en el coso madrileño. Los que sólo hayan visto toros de pocos años a esta parte, no se explicarán que en otro tiempo los haya habido tan bravos como éste de que hoy vamos a hablar.  Para él salieron los cabestros al ruedo, pero no como salen ahora un día sí y otro también, sino para todo lo contrario, para sacarlo vivo en premio a su bravura. Jaquetón era cárdeno, chorreado, apretado de cuerna, codicioso, noble y de extraordinario poder. Se lidió en cuarto lugar en aquella corrida, en la cual actuaron de matadores Currito, Frascuelo y Ángel Pastor. Ya estaba el público entusiasmado con la buena presentación y con las faenas de las tres primeras reses, cuando se dio suelta a Jaquetón. Sus hermanos lidiados antes que él fueron : Caballero, que tomó ocho varas y mató tres caballos; Mirandillo, que recibió ocho puyazos y dejó muertos dos pencos, y Cabezudo, que resistió diez lanzazos y dejó cuatro cabalgaduras para el arrastre.Tomó Jaquetón nueve varas, echándose los caballos a la cabeza seis veces y dejando siete de éstos muertos. 


Empezó destrozando, apenas salió del chiquero, el caballo del Sastre y el de Paco Fuentes, que eran los picadores de tanda, y, cuando terminaba el primer tercio, después de una faena estupenda, persiguió a un caballo desde los medios hasta las tablas.No había descansado ni un momento, y de pronto se le vio hundir la cabeza entre las manos y empezar a moverse presa de una convulsión espantosa.Tocaron los clarines a banderillas, y Ángel Pastor se dispuso a parear, pero el público, entusiasmado con la bravura del toro, pidió que no le banderillearan. Esto no obstante, uno de los rehileteros de Currito, apodado Corito, puso un par, siendo objeto de iracundas protestas del público.El presidente, accediendo a lo que el público pedía, ordenó por fin la salida de los cabestros; pero Jaquetón ni los veía ni podía andar. Estaba cada vez más convulso y con el hocico clavado en el suelo.Por fin, salió Currito, y dio fin de la extraordinaria res con un descabello, después de tres intentos.Cuando fue arrastrado el toro, la plaza entera aplaudió entusiasmada Reconocido Jaquetón en el desolladero por el profesor veterinario D. Simón Sánchez, resultó tener roto un pulmón a consecuencia de los esfuerzos que hizo en su faena de varas. Jaquetón, en opinión unánime, es uno de los mejores toros que se han lidiado en la plaza de Madrid.Los veterinarios quisieron desecharlo en el apartado por chico, feo y mal encornado. En Madrid, no hace muchos días, fueron admitidas como buenas reses que después di muertas se vio que no tenían la edad. ¡Lo que va de ayer a hoy!

miércoles, 11 de enero de 2017

VIERNES SANTO DE 1880 EN ALAMEDA


Sabido es de todo el mundo el esplendor y la magnificencia con que se celebra la Semana Santa en Andalucía, pues no sólo es en Sevilla donde las procesiones de estos días revisten boato y animación extraordinarias. cierto que la ciudad del Betis es primera,que por algo tiene fama universal en Semana Santa y acuden á presenciarla extranjeros de todas partes, altisimos personajes como modestos curiosos. Pero no es menos verdad que en otras provincias de la misma región andaluza echan el resto cuando llega la época de conmemorar por medio de manifestaciones solemnes la Pasión y Muerte del Redentor.Como con los pueblos sucede lo que con los hombres, basta que uno tenga fama de algo para que le atribuyan todo aquello que tenga relación con el motivo de su fama. A Quevedo le han colgado infinitas "ingeniosidades", en su mayor número indignas de aquel gran talento: como de Espronceda.circulan versos que jamás hubiera escrito el autor de "El diablo mundo", y no es lo peor que el vulgo incurra en esta clase de errores, lo peor es que algunas personas que por obligación debieran estar enteradas de lo que dicen, publican, sin pararse a comprobarlos y como acaecidos en un sitio, sucesos que ocurrieron en otro distante.Viene a cuento esto que acabamos de decir porque en un libro que los aficionados a la fiesta de toros consideran como fuente de consulta y que realmente contiene datos ciertos e interesantes en su mayoría, hemos leído un breve relato de la ocurrencia que va a ser motivo de este trabajo y que en el libro se dice que ocurrió en Sevilla el día de Jueves Santo de 1880, siendo así que ocurrió en Alameda, pueblo del partido judicial de Archidona, en la provincia de Málaga, el día de Viernes Santo del año mencionado. Es decir, que en la referencia del suceso son ciertos éste y el año, pero no el lugar ni el dia.Ello fue que, organiada para la noche de Viernes Santo la procesión de la Soledad, habían acudido a tomar parte en ella o a presenciarla no sólo casi todos los habitantes de Alameda, sino muchísimos forasteros.

Más de 3.000 personas había en las calles del pueblo desde primera hora de la noche.Se organizó la comitiva, en la cual, llevadas en andas, figuraban, entre otras imágenes, las de la Virgen de la Soledad, San Juan y la Verónica, acompañadas .por los encapuchados de costumbre. La animación que reinaba en el pueblo era extraordinaria y contrastaba con la solemnidad del acto religioso que estaba celebrandóse y al cual habían acudido devotos y curiosos ajenos completamente al modo de terminar que había de tener aquello.Cuando la procesión, entre nutridas filas de espectadores, pasaba por la calle principal del pueblo,se notó de pronto un movimiento de alarma, que creció rápidamente, y se convirtió en terror pánico y tumulto indescriptible. Sin previo aviso, sin haber adoptado precaución alguna, sin advertir las tristes consecuencias que la imprudencia pudiera tener, los conductores de 14 reses bravas que iban de tránsito con destino a Granada para la corrida de inauguración, metiéronse por entre la procesión, sembrando la tribulación y el desorden entre aquellas 3.000 personas. Atrepelláronse éstas en su desalentada huida, fueron abandonadas las imágenes,que cayeron de las andas al suelo, destrozándose las de San Juan y la Verónica, y pasaron los toros sobre ellas y sobre no pocos de los fugitivos. Contra lo que era de suponer no hubo desgracias grandes; pero las contusiones y los sustos abundaro.

MANUEL MEJIAS LUJAN


Manuel Mejías Luján, al que apodaron Bienvenida por haber nacido en el pueblo, provincia de Badajoz, que lleva dicho nombre. Fue notable banderillero y en alguna ocasión, de manera fortuita, novillero pero, en realidad, estuvo catalogado siempre como subalterno. No obstante su personalidad dentro de la historia del toreo adquiere mayor relevancia por haber sido cabeza de un glorioso linaje de toreros. Más claro: Este Bienvenida fue el padre de Manuel Mejías Rapela y abuelo de Manuel, Pepe, Rafael, Antonio, Ángel Luis y Juan Mejías Jiménez, todos ellos matadores de toros -a excepción de Rafael, asesinado en plena juventud- y apodados Bienvenida.
Manuel Mejías Luján (Bienvenida I) nació, pues, el 23 de julio de 1844 en Bienvenida (Badajoz) en el número 15 de la calle del Cuerno. De chiquillo hizo de monaguillo con un tío suyo sacerdote. A los 14 años se siente atrapado por el gusanillo de la afición al toreo y a los 17 logra salir de sobresaliente en una novillada en Sevilla. Sus dos intervenciones con el capote son vistas con mucho agrado. En 1867 acompaña a José Machío durante varias temporadas e inaugura en 1868 la plaza de Huelva. El 1 de marzo de 1874 en la cuadrilla de Bocanegra se presenta en la plaza de la Puerta de Alcalá de Madrid.
El 4 de septiembre del mencionado 1874 toma parte en la corrida de inauguración del coso madrileño de la carretera de Aragón. En dicha corrida se lidian diez toros de diferentes ganaderías. Actúan Manuel Fuentes Bocanegra, Lagartijo, Francisco Arjona Reyes Currito, Frascuelo, Francisco García Villaverde, José Lara Chicorro, José Machío y Ángel Fernández Valdemoro.
El primer espada que llegó con la cuadrilla a la plaza fue Bocanegra. Manuel Mejías Luján Bienvenida tuvo el capricho de ser el primero, vestido de torero, que penetrase en la plaza. Así lo hizo, arrojándose del coche apenas llegar éste a la puerta de caballos. El primer toro fue del Exclmo. Sr. Duque de Veragua, de nombre Toruno berrendo en negro botinero, de kilos y bien armado. Recibió la primera vara de Francisco Gutiérrez Chuchi. Fue banderilleado por Mariano Antón y Manuel Mejías Luján Bienvenida y Bocanegra estoqueó este toro. Casado Mejías Lujan en Bienvenida con Teresa Rapela Camacho, fruto de este matrimonio nacieron cinco hijos: Teresa, José, Luisa y Manuel. Lo que pueda parecerles un error numérico, el Papa Negro nos lo aclara en seguida: «Tuve un hermano mayor que yo, llamado también Manuel. Y, lo que son las cosas, siendo niño vio unas cabras venir por una calle de Sevilla, sacó el pañuelo para torear a una de ellas que le dio un topetazo y lo derribó con la mala fortuna que el chico dio con la cabeza en el bordillo de la acera y se fracturó la base del cráneo. Allí murió».
Manuel Mejías Luján figuró en las mejores cuadrillas de su época. Con Antonio Carmona el Gordito, Bocanegra, Chicorro, Hermosilla y Mazzantini, con el que fue a La Habana.
Primer capotazo en Vista Alegre
El 13 de agosto de 1882 Manuel Fuentes Bocanegra, José Lara Chicorro y Fernando Gómez Gallito con toros de Concha y Sierra inauguraron la plaza de toros de Vista Alegre de Bilbao. El primer toro llamábase Casaillo y era negro y bien armado. El primer capotazo lo largó Manuel Mejías Luján Bienvenida, la primera vara la puso Bartolesi y el primer par Rafael Guerra «Llaverito». Lo estoqueó Bocanegra.

Manuel Mejias Rapela "El Papa negro",con la cuadrilla de niños sevillanos, detrás, de pies, su padre el banderillero
Manuel Mejias Luján que siempre lo acompañaba

Toreó en las plazas españolas y expandió su cometido en las de Francia, Portugal, Méjico, La Habana y Montevideo. Fue un excelente profesional. Ágil y fino con el capote de brega y muy notable banderillero. Falleció Manuel Mejías Luján a los 63 años, el 21 de marzo de 1908 en la casa número 40 de la calle Albareda de Sevilla. Al día siguiente, el 22, torea en Las Arenas de Barcelona su hijo Manuel con Bombita III y en la cuadrilla va también su hermano José. De regreso al hotel se enteran de la desoladora noticia. Este Mejías Luján enrolado en cuadrillas de buen fuste asimiló valiosas suertes. Le atrajeron las innovaciones de el Gordito, que sentaron precedente. Como banderillear en silla o el postergado cambio con la muleta. Suertes del toreo que, pulidas, encontraron en los Bienvenida a sus mejores intérpretes.

sábado, 7 de enero de 2017

JOSÉ ANTONIO LEARTE CALDERÓN (CAPITA)


En la mañana del 6 de Abril de 1798 nació  en la ciudad de Carmona José Antonio Learte Calderón, el que fue celebérrimo banderillero y notabilísimo peón de lidia.Era hijo de padres acomodados, que le dieron esmerada educación, y cuando tenía doce años se lo llevaron a Sevilla al cambiar de residencia. Ya en la ciudad del Betis, procuraron los padres de José Antonio ampliar su instrucción dándole las enseñanzas preparatorias para las ellos juzgaban peligrosas tendencias hicieron carreras científicas,a una de las cuales querian  dedicarle; pero el educando no tenía gran afición a los libros aunque sí bastante malicia , para ocultar su desaplicación y evitarse los disgustos que al conocerla habría de sufrir su familia. Cuando cumplió los dieicisiete años se había aficionado tanto a la lidia de reses bravas que no pensaba en otra cosa, y tenía completamente abandonados los estudios.

Sus padres acabaron por descubrir su inclinación, experimentando con ello una contrariedad grandísima. Para apartarle de las que  ellos juzgaban peligrosas tendencias hicieron toda clase de esfuerzos  y emplearon todo género de recursos sin lograr el resultado apetecido. No hubo consideración ni violencia lo suficientemente eficaz para que Calderón variase de propósitos: la afición al toreo le dominaba por completo.Como es de suponer, animábanle a proseguir en la senda que había emprendido no pocos amigos que elogiaban apasionadamente sus aptitudes y le profetizaban un porvenir brillante en la profesión taurina. Ellos fueron los que le buscaron apodo, pues no había de sustraerse a la costumbre en los lidiadores de usar Un remoquete. Y como Calderón era habilísimo en el manejo de la capa, con la cual sorteaba a las reses de modo maravilloso,le llamáron Capita, apodo que se popularizó rápidamente y con el cual figura entre los más notables en la historia del toreo.

Hizo José Antonio sus primeras salidas á varios pueblos, en compañía de algunos toreros de tercer orden, dando así comienzo a su vida taurina, de la cual refiere Bedoya en su libro, lo siguiente:"Hasta estos momentos (los primeros de su vida de lidiador) nada notable se experimenta en Calderón, si no fijamos la vista en la manera irreflexiva con que  por su propio instinto cambió de posición social, pero ambicionando sin duda un crédito que no le era posible adquirir entre tan adocenados diestros, resolvió su marcha a Madrid, que verificó por entonces en compañía de Manuel Parra, torero de cierta reputaciòn "Transcurrían los años de 1818 cuando Calderón llegó a la corte, y en éste mismo fue ajustado para trabajar (por primera vez) en la plaza de Bilbao con el matador Francisco Hernández (el Bolero), en cuyas funciones salió herido de gravedad; se restableció después, y en la misma temporada trabajó igualmente en unas novilladas que tuvieron lugar en Valladolid. Llegó el año siguiente, o sea el de 1819, y ya Calderón pertenecía a otras regiones, puesto que se ajustó para Santiago en Galicia con el célebre matador Francisco Herrera Guillen; ningún contratiempo experimenta este diestro en este año ni el sucesivo en que fue contratado para varias funciones en distintas plazas, hasta que en el año de 1821 vino a ocupar una plaza de banderillero efectivo en la cuadrilla de que era jefe el profundo Jerónimo José Cándido. Tres años permaneció Calderón con este distinguido matador de toros, hasta que en el de 1824 pasó a formar parte de la cuadrilla a las órdenes de Juan Jimenez "En esta época ya se encontraba el diestro a quien aluden estos apuntes enteramente perfeccionado en el toreo, y cada día adquiría nuevos y más interesantes conocimientos que siempre lo han sostenido a una altura de reputación bastante bien aventajada; pero era indispensable ascender a más, y aun cuando Calderón no reunía suficientes dotes para ello, no obstante, crecieron con la práctica sus buenas cualidades, y en breve llegó á figurar en primer término entre todos los banderilleros de su época; así es que todos los matadores de más crédito que han sucedido a los que antes mencionamos lo han tenido a su costado y jamás desatendieron sus consejos ni opiniones.

Transmitiò sus conocimientos a varios lidiadores,Capita fue maestro  de muchos lidiadores famosos, entre los cuales figuran Cayetano Sanz, Matías Muñiz y Ángel López (Regatero).

De sus conocimientos en la lidia de reses bravas será suficiente decir que reconociéndolos superiores a los que ellos poseían, solicitaron y atendieron sus consejos muchas veces el gran Francisco Montes y el admirable José Redondo Por su parte Sánchez de Neira afirma que "no era bullidor en el redondel, pero nunca estaba mal colocado; lejos de estorbar, como otros, en todas partes era útil. Pocos maestros han manejado la capa como él, y pocos, muy pocos, alcanzaban a ver con dos ojos lo que él veía con solo uno (era tuerto). Velázquez y Sánchez, aunque no dedica en sus Anales del Toreo un estudio especial a Capita, habla de él en varias ocasiones con el mayor elogio y dice que era "una de las excelencias en el toreo como teórico y práctico".Disfrutó Calderón larga vida y supo captarse la simpatía y el aprecio sincero de cuantos le trataron.
Falleció en Madrid, en el hospital de Cigarreras, poco antes de cumplir los setenta años, el 21 de Febrero de 1868.

ALEJANDRO SAEZ "ALE"



Alejandro Sáez Ortiz nació en la calle bilbaína de San Francisco, donde su padre regentaba una imprenta, el 9 de noviembre de 1892.En sus principios. Fue protegido por el ganadero bilbaíno Félix Urcola y en su finca de Sevilla tuvo todas las oportunidades para torear. Con 16 años vistió su primer traje de luces en la plaza de Martutene, San Sebastián, toreando un novillo de Carreros.

"Relampaguito" alternativando a Ale

El día 3 de octubre de 1908 debuto en Bilbao, novillos de Carreros, alternando con labernerito. Valiente hasta asustar al público y sin inmutarse por las cogidas. En 1911 toreo varias tardes en Sanlúcar de Barrameda En una fue herido y en otra triunfo con una novillada de Miura cortando orejas y obteniendo la cabeza de obsequio. Toreo varias tardes en Olot y se presentó en Barcelona con novillos de Palha. El 13 de octubre de 1912, temporada que cerró con 15 contratos, se presentó en Madrid ganándose la repetición.



Estuvo valiente, dispuesto y siempre deseoso de complacer. Su pequeña estatura le obligaba a recursos populistas muy ovacionados. El año 1913 toreo 19 tardes y las tres temporadas siguientes se mantuvo con buen nivel y muchas cogidas como la sufrida por un novillo de Urcola en Madrid y otra ese mismo año en Bilbao el 7 marzo. Las dos a la hora de matar. También el día de su confirmación de alternativa - Madrid el 14 de abril de 1918 con Punteret de padrino —fue herido al matar a su primero, y salió de la enfermería a terminar corrida. Se hizo matador de toros, con un toro de Palha al que cortó una oreja, el 8 de abril de 1917 en la madrileña plaza de Vista Alegre siendo su padrino "Relampaguito" y testigo del hecho Manuel Rodriguez "Manolete".




Salió, a hombros. Ese año toreo en Bilbao la Corrida de la Prensa, día 31 de julio, alternando con Rafael "El Gallo" Joselito que cobraron 7.150 pesetas por coleta En la plaza de Bilbao toreo 19 tardes y fue celebre un mano a mano con Torquito y toros de Veragua. Hasta 1930 toreo muy poco en España y completo todas las temporadas las campañas americanas Volvió de forma definitiva a la Península y se hizo banderillero y residentes en Portugal tras haber renunciado a la alternativa. Pero tampoco de novillero tuvo contratos ni interés del público. Murió, en Riofrio de Setúbal, marca de Lisboa, el 14 de diciembre de 1970.

jueves, 5 de enero de 2017

LA ANTIGUA PLAZA DE TOROS DE HUELVA


En Noviembre de 1897 fue derribada esta antigua plaza de toros en Huelva . Fué construida de madera en el año de 1891 por cuenta de una sociedad, compuesta de los Sres. D. Trinidad Gallego, D. Adolfo Blázquez, D. Enrique Corte, D. Carlos Vázquez y otros. Tenia capacidad para 2.800 espectadores, y las localidades se distribuian en palcos, gradas de preferencia, delanteras, tendidos de sol y sombra, y jaulas, nombre con que se designaban las localidades situadas en la parte baja de los tendidos y desde las cuales se podian apreciar muy bien todos los detalles de la corrida, por carecer la plaza de barrera. El redondel tenia un diámetro de 35 metros, formando un polígono de ocho lados, constando de igual número de burladeros,  estaba situada en las laderas del Cabezo del Conquero, a la salida de la ciudad hacia la cercana población de Gibraleón, en el barrio que llamaban de la Vega Larga.Fué inaugurada en el mes de Mayo de 1891, lidiándose rases de D José Clemente , por las cuadrillas de Litri y Quinito, toreando el Boto en sustitución del primero, por hallarse éste enfermo. 

Desde dicha fecha hasta el dia de su derriboactuaron en esta plaza los matadores de toros Currito, Gallo, Mazzantini, Guerrita, Fabrüo, Lagartijillo, Ecijano, Jarana, Minuto, Bonarillo, Reverte, Fuentes, Quinito, Faico, Bombita, Litri, Algabeño, y los de novillos Colorín, Corete, Jerezano, Costillares, Carrillo, Bebe chico, Barberillo, Palomar, Mazzantinito, Tenreiro, Vaquerito, Potoco, Guerrerito, Aseao, Domínguez, Fraseólo, Azuquita, Lobo, Mirlo y las señoritas toreras. Además se efectuaron corridas en las que tomaron parte aficionados de Sevilla y Huelva, y la rejoneadora Doña Matilde Vargas de Zabaleta y Oliveira. Los toros lidiados pertenecieron a las ganaderías de Adalid, Arribas, Martin . Atanasio), Saltillo, Miura, Pérez de la Concha, Cámara, Muruve, Romero, Concha y Sierra, Fernández Mejías, Gómez Ruil, Arrayas, Ibarra, Vázquez (D. Juan), Clemente, Carvajal, Santamaría, Garrido, Valladares y Saavedra. 

El espada Litri sufrio diferentes cogidas, la mayoría graves. Gavira un puntazo leve en el muslo derecho al estoquear el cuarto toro, de Carvajal, lidiado el 4 de Junio de 1893. El día 4 de Octubre de 1891, el toro Golondrino, de Ibarra, causó la muerte al distinguido aficionado Don Carlos Vázquez de la Corte, uno de los dueños y empresarios de la corrida. La última vez que vistió el traje de luces el notable torero Francisco Arjona Reyes {Carrito), fue para trabajar en Huelva el 10 de Septiembre de 1892.

DE COMO "EL PESCADERO" SE LIBRO DE MORIR APLASTADO ENTRE DOS TOROS.



Vicente Méndez "El Pescadero", fue un banderillero de toros excelente, muy buen peón de brega y apreciable matador de novillos hacia la mitad del siglo XIX. Figuró en la cuadrilla del Gordito mucho tiempo y con él estuvo casi hasta que el célebre Carmona se retiró. Cuando esto sucedió ya no contaba "El Pescadero" con las facultades necesarias para seguir la lucha en las plazas de España, pues lo muy, obeso que estaba y la edad un tanto madura le privaban de la agilidad y resistencia precisas para tan difíciles tareas.
Por estas razones se marchó el hombre al vecino Portugal, donde era muy conocido por la frecuencia con la que había trabajado allí con su maestro, y fijo su residencia en Lisboa. Muy pronto hizo amistades con los buenos aficionados portugueses y fue elemento indispensable en casi todas las fiestas de algún fuste como peón de inteligencia para ayudar a los caballeros rejoneadores. Con los toros embolados era más relativo el peligro y podía tirar unos cuantos años más trabajando. No había corrida de importancia en la que no tomase parte el banderillero español, y por esta razón para una fiesta que celebró en la plaza de Cintra el caballero rejoneador Fernando de Oliveira, el día 15 de Septiembre de 1892. llevó como utilísimo auxiliar a Vicente Méndez.
La corrida fue como la generalidad de las que se celebran en Portugal. Hubo numerosos toros, unos para ser rejoneados y otros en los que los diestros de a pie ponían banderillas "El Pescadero" salió a banderillear a uno de ellos, y ya cuando estaba preparado el toro, fija la vista en el torero, éste, dando la espalda a la puerta del chiquero, avanzó con los palos hacia el embolado cornúpeta, que a su Vez arrancó hacia el banderillero. En aquel preciso instante un griterío general resonó en la plaza; el diestro se dio cuenta de las exclamaciones del público, pero no supuso la causa, y atento solo al éxito de su empresa, pensó que la intensa emoción de los espectadores tenía por causa la proximidad del momento en que había de verle clavar un gran par de banderillas al encuentro y siguió su viaje llegando hasta la cara, clavando el par y saliendo por el lado derecho con suma tranquilidad. No bien había salido se explicó el motivo de las aterradoras voces de aquella multitud.
En el momento en que Vicente había iniciado el viaje, otro toro de los encerrados en los chiqueros rompió la puerta de su encierro y súbitamente se presentó en la plaza y arrancó tras el diestro, que era lo que más cerca tenía, sin que nadie pudiera evitarlo la emoción de los espectadores fue grandísima, pues consideraron, y con razón, que lo iban a aplastar entre las dos cabezas aquellas dos fieras en el impetuoso arranque, y la terrible ansiedad se trocó en satisfacción cuando vieron que el lidiador salía intacto de aquel peligroso trance, y, casi al mismo tiempo chocaban las dos testuces produciendo un fuerte chasquido y en los dos toros algo parecido a conmoción cerebral. Aterrorizado al pensar lo que le podía haber ocurrido recibió la ovación con que premiaron los testigos de la fiesta su milagrosa suerte. Indudablemente, le salvó la ignorancia del peligro, que ha sido la que ha producido la mayor parte de los héroes.

RICARDO LÓPEZ GARCIA.






Matador de novillos nacido en Albacete el 19 de octubre de 1935. El 3 de septiembre de 1957, cuando actuaba en la localidad de Castellar de Santisteban (Jaén), sufrió una gravísima cornada en un muslo. A la magnitud de la herida vino a unirse la falta de una asistencia inmediata y las molestias de su traslado de Linares para que fuera intervenido, resultaron demasiado tarde, puesto que falleció a las pocas horas, cuando contaba 22 años de edad. Actuó brillantemente los dos primeros días de feria -—domingo y lunes— con estas dos corridas había terminado prácticamente su actuación, pero, llevado de su enorme afición, pidió a los, diestros que componían el cartel del martes, que le dejaran intervenir en la lidia y vestirse de luces una vez más. La cogida surgió al lancear, de capa al novillo "Palomito", de la ganadería de doña Amelia y don Alberto Márquez; antes Villamarta de Sevilla. El animal lo enganchó en la ingle, lo tuvo colgado de un cuerno y luego lo despidió con violencia. Rápidamente fue llevado a la enfermería, donde le asistió el doctor don Fernando Malo Albacete. Después de la primera cura fue llevado a Linares en una ambulancia, donde falleció.

PEPE CERDA



Josè Cerda Sanmartín nació en Valencia,el 9 de febrero de 1909. Desde muy joven, Pepe Cerda sintió el gusanillo de los toros, que le asaltó tras presenciar una actuación de su amigo Vicente Barrera y Cambra. Su pronta afición le llevó a lanzarse como espontáneo en una becerrada nocturna celebrada en la plaza valenciana. Aprendió el oficio en capeas y tentaderos, acompañado por el que luego sería peón de Barrera, Ruiz Flores. También acudía a torear de madrugada al matadero, en donde su padre tenía una fundición de sebos. El 28 de abril de 1929 hizo su presentación en una novillada sin caballos en Valencia. Dos meses después, el 29 de junio, lo hizo con los del Castoreño, alternando con El Niño del Matadero y Raimundo Tato, en la lidia de novillos de Ricardo Giménez. Su presentación en Madrid fue el 6 de septiembre de 1931, tarde en la que se anunció junto a Atarfeño y Félix Rodríguez, lidiando astados de Coquilla. No pudo matar ninguno de sus dos novillos en esa ocasión al resultar cogido de gravedad en su primero, que le corneó en el muslo derecho.
En sus sucesivas actuaciones mantuvo un nivel muy digno, en especial durante las temporadas de 1934 y 1935, en las que brilló especialmente por su toreo recio y valiente. En esa época realizó frecuentes viajes a América y Francia. Sin embargo, no llegó cuajar las expectativas que había despertado y que él mismo se había propuesto satisfacer, por lo que, haciendo gala del buen juicio por el que se le conocía, tras la Guerra Civil pasó a vestir la plata en una dilatada carrera que llegó hasta la década de los sesenta. En su etapa de subalterno ocupó un lugar de privilegio. Como banderillero, toreó a las órdenes de figuras como Jumillano, Enrique Vera, Nacional, El Suso y El Turia, con quien más tiempo permaneció. Ya retirado de la profesión, se dedicó a la fotografía taurina y colaboró en revistas especializadas, entre las que se encontraban Blanco y Negro El Ruedo Dígame Tendido 13 Venezuela Taurina Aplausos y en El Mundo de los Toros. Falleció el 31 de diciembre de 1996, a los 87 años, en un hospital de Valencia, ciudad en la que residía.

martes, 3 de enero de 2017

BOJILLA


Enrique Bernedo González ‘Bojilla’oriundo de Granada como toda su familia, heredó el apodo de su padre, José María Bernedo Caba, mozo de espadas a quien empezó a conocérsele por este sobrenombre, dada su bondad y eficacia, comparable a la del primer ‘Bojilla’, mozo de espadas también del mítico Ricardo Torres ‘Bombita’. 

Su extraordinario ingenio en la calle, un verdadero filósofo del toreo y de la vida misma, y sus excelentes facultades en el ruedo, ya que como lidiador estába considerado como uno de los mejores de la historia, le granjearon enormes simpatías y muy alta cotización profesional.
Con singular y proverbial agudeza irónica definió las más variadas situaciones de la actividad taurina, en las que siempre él fue protagonista, anécdotas que conformarían un delicioso y ejemplar glosario taurino.
Fue tanta la fama que tuvo ‘Bojilla’ por sus ocurrencias, que hubo algunas muy redondas y acertadas que sin ser suyas se le llegaron a atribuir también, incluso exagerando la realidad, como él mismo reconoció en alguna ocasión. 

De todas ellas, una especialmente emotiva, cuando salió de la plaza de Las Ventas después de la presentación de un novillero al que apoderaba, en el que tenía puestas muchas esperanzas y cuya actuación dejó que desear.
Caras de circunstancias entre los acompañantes del torero ya dentro del coche, cuando el chófer preguntó a dónde debían dirigirse, respondiendo ‘Bojilla’ con un lacónico y contundente «la cuadrilla, al hotel. Este y yo, al viaducto (lugar elegido por los que se suicidaban en Madrid)». 


Por encima de su gracejo, ‘Bojilla’ fue un extraordinario torero. Manejó el capote con tanta seguridad y eficacia que militó siempre en las cuadrillas de los espadas con más nombre.
Debutó a las órdenes de su paisano Rafael Mariscal, y entre otros toreros importantes, estuvo al lado de Rafael Ortega, Pedro Martínez ‘Pedrés’, los venezolanos hermanos César y Curro Girón, y Sebastián Palomo Linares. 



Por cierto, sobre este último ejerció una gran influencia como torero y como hombre, y prueba de ello son las recomendaciones y censuras que le hizo durante la larga relación entre ambos, una de ellas también con ocasión de una tarde poco afortunada de la joven figura.
Palomo le inquirió con inclemente mirada, como pidiéndole comprensión, que justificara el subalterno la poca fortuna de aquella actuación, pero ‘Bojilla’ fue igualmente implacable en su apreciación: «maestro, está usted despedido». 


Tras su retirada de los ruedos ejerció también como apoderado, función que estrenó con otro paisano, José Julio Granada, a quien situó el primero del escalafón novilleril y le llevó a una alternativa de lujo en Granada, y posterior confirmación en Madrid, en una corrida de la Prensa.
Dirigió, entre otras las carreras de Curro Vázquez, Lázaro Carmona, Pepín Liria y Julio Norte, además de un buen número de novilleros. Con el mexicano Miguel Espinosa ‘Armillita Chico’ mantuvo una relación de entrañable amistad, ejerciendo de representante suyo durante mucho tiempo en España.
El apoyo y el cariño que tuvo ‘Bojilla’ de la gran familia del toro lo reflejó el brillante homenaje que se le dedicó en el año 95 con un festival taurino en La Monumental madrileña de Las Ventas.
‘Bojilla’, dejó de existir en el hospital de ‘La Fuensanta’ de Cercedilla, en la sierra madrileña el 01 de Marzo de 2001 a los 74 años.