viernes, 17 de febrero de 2017

EDUARDO PAGES


Eduardo Pagés Cubiña, nacido en Barcelona en 1890, tenía tres cualidades fundamentales: la imaginación, la perspicacia y un gran sentido empresarial. Fue, entre otras cosas, revistero y escritor en el semanario taurino ‘El Miura’ en los inicios del siglo XX, firmando con el pseudónimo Don Verdades. Años más tarde también colaboró con el periódico ‘Arte Taurino’ de Madrid y en el taurino ‘Zig-Zag’ desde el 1918 al 1930, además de dar conferencias y escribir libros taurinos como “Joselito y Belmonte ¿Cuál de los dos?” en 1918 o la “República del Toreo” en el 1931, entre otros. 

Fue también apoderado y ganadero. Su aportación más importante como apoderado fue la creación del “charlotismo español” en el espectáculo cómico-taurino con grupos como “El Empastre”, “El chispa y sus botones”, “Fatigón y su tonto” y “El bombero torero”, a los que contrató en Sevilla antes y durante su etapa de empresario. Como ganadero llegó a lidiar sus toros en la Feria de Abril de 1929 la tarde del 19 de Abril.
Ya como empresario monta su primera Feria de Abril en 1933 con cuatro corridas de toros y una novillada con picadores. Es el primero en firmar exclusivas apostando por los toreros más interesantes del momento, ofreciéndoles más que nadie y contratándolos con un apretón de manos, que era su manera de estampar una firma y cerrar un acuerdo. 


Y así, en 1934, tras una periodo convulso con ganaderos y competidores, consiguió hacer reaparecer a su gran amigo Juan Belmonte, del que era un fiel partidario y al que le firmó una exclusiva de 30 corridas. A comienzos de los años 40 prolongó su contrato de arrendamiento con la Real Maestranza, ya sin límite de tiempo. Simultáneamente fue también empresario de plazas como Madrid, Santander, Salamanca y Murcia, entre otras, además de ser propietario de los de San Sebastián y Valladolid. Precisamente en el ruedo murciano, Pagés organizó por primera vez en la historia una “corrida goyesca” el 15 de septiembre de 1929; aunque el festejo resultó un rotundo fracaso, la fórmula goyesca cuajó con el paso de los años. Eduardo Pagés falleció en Sevilla, victima de una embolia, el 25 de julio de 1945.

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