lunes, 19 de septiembre de 2016

MIGUEL ATIENZA CARO



En Trebujena, villa de la provincia de Cádiz, vio la luz el 10 de junio de 1902 este joven y notable picador de toros ; su padre fue el señor José Atienza, mayoral de la ganadería de don Graciliano Pérez-Tabernero. Hombre de campo el autor de sus días, en el campo pasó también sus primeros años Miguel ; el ambiente en que se crió obro poderosamente en su ánimo  para inclinarle al ejercicio a que se dedica; buen jinete y de brazo poderoso, su vida campera entre toros facilitó grandemente el logro de sus aspiraciones. Todo parecía , admirablemente dispuesto para que Miguel fuese  picador,. El 1,° de abril del año 1923 vistió por vez primera el calzón de ante; fue para actuar como reserva en la plaza de Tetuán de las Victorias, en una novillada de a que fueron espadas Palomino e Iglesias, encargados de estoquear seis astados de Llórente .



Toda aquella temporada actuó como tal picador de reserva en diversos puntos; la cuestión era hacerse, ponerse con los toros y desarrollar prácticamente los conocimientos que había adquirido. En 1924 picó a las órdenes del susodicho José Iglesias y de otros novilleros; en 1925 sirvió principalmente a Lorenzo de la Torre ; en 1926 al venezolano Julio Mendoza, y en 1927 y 1928 a José Paradas, sin dejar de aprovechar por esto cuanto podía, pues el tal Paradas no se ha visto nunca abrumado por las solicitudes de las Empresas. Parte de la temporada de 1929 la hizo con el matador de toros Martín Agüero y el resto de la misma con , Antonio Máquez , a quien acompañó a México durante el curso invernal 1929-30,Entre los grandes maestros del Arte de Cúchares a los que acompañó en su montura Miguel Atienza Caro, es obligado destacar al madrileño Marcial Lalanda del Pino, al toledano Domingo López Ortega (“Domingo Ortega”), al segoviano Victoriano de la Serna y Gil, al cordobés Manuel Rodríguez Sánchez (“Manolete”), al gaditano Rafael Ortega Domínguez y al venezolano César Antonio Girón Díaz (“César Girón”). Además, también tuvo ocasión de trabajar a las órdenes de otros espadas tan esforzados como los recién aludidos, pero algo menos afortunados (los ya citados:., el bilbaíno Martín Agüero Ereño, el madrileño Antonio Márquez Serrano y el cordobés José María Martorell Navas).




Miguel Atienza Caro ha pasado también a la historia del Arte de Cúchares por haber sido el creador de la malhadada suerte de la carioca (llamada también del señor Atienza), consistente en tapar la salida al toro girando la montura en la misma dirección en que el astado busca la huida, para tenerlo así pegado al peto y castigarlo cuanto se quiera. Aunque puede entenderse como un recurso para sujetar a los toros mansurrones en la suerte de varas -y con este fin parece ser que la inventó Miguel Atienza-, en la actualidad ha degenerado hasta convertirse en un vicio habitual en todos los varilargueros.se cortó la coleta el día 20 de octubre de 1957, en la plaza Monumental de Las Ventas (Madrid).Fallecio en Jérez de la Frontera (Cádiz) el 18 de junio de 1990. Miembro de una de las más afamadas y prolíficas dinastías de varilargueros de todos los tiempos, fue padre del renombrado picador madrileño Miguel Atienza Burgos, y hermano de otros cuatro picadores: Juan, José, Florencio y Ramón Atienza Caro.

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