martes, 6 de agosto de 2013

RAFAEL VALERA "RAFAELILLO"

Inquieto, intuitivo, con voca­ción para la aventura, en sus años primaverales, a «Rafaelillo» no le sujeta nada. Vive en la sevillana Alameda de Hércules, en vecindad con Joselito «El Gallo», espejo en el que se miran cuantos sienten el toreo. Los mucha­chos de la edad temprana, como Rafael, juegan juntos al toro, mientras sus ilusiones taurómacas, esperanza aún en la lejanía, revolotean en torno a su cabeza, hasta que quebrada su voluntad por cuanto no fuera el toreo, intu­ye que su deseo primero es ser torero. Deja el trabajo y se dedica por entero a su sueño dorado.
Pronto da que hablar por sus buenas maneras toreras, que deja ver en su asistencia a ganaderías y tentaderos. En breve número de crepús­culos florece su tálamo torero y sus ilusiones se convierten en realidad. En Lisboa, viste por primera vez de luces, incorporado como banderille­ro a la cuadrilla de «Niños Sevillanos», capitaneada por «Facultades» y «Rubichi».Anda con desahogo en su labor, pero no se conforma, él quie­re ser matador. En Córdoba, aún becerrista, recibe su bautismo de sangre, percance que no le amilana sus doradas ilusiones. Después de un largo tiempo actuando de espada, sin éxito, vuelan sus ilusiones, la realidad de aquel empeño, donde sólo hubo un sueño.
Sus yerros le obligan a salir del engaño, a mayor gloria. Se pasa a ban­derillero, destacando pronto entre los mejores. La ardiente hoguera de su venturoso renacer torero, le abraza su amor propio, como llama lisonje­ra y le lleva a la osadía de explotado, volviendo a torear de matador. Sie­te novilladas sin lucimiento. Alterna sus compromisos como banderille­ro, entre 1923 y 1928, con los de novillero, toreando por ruedos andalu­ces. En Sevilla, lidia reses de Villamarta con Carralafuente y «Chamusqui­no». Se llega hasta Madrid y el 21 de octubre de 1923, da fe de los asta­dos de Andrés Sánchez de Buenabarba (Salamanca), en unión de Correa Montes y Manuel García Mella.
Cuando desciende la espuma de su ofuscamiento y resuelto en pol­vo su ardiente deseo, retorna a su puesto de privilegio en las cuadrillas, y en esa ribera feliz del toreo, afianza su prestigio. En las temporadas de 1918-1919, va a Venezuela incorporado en los elencos de los espadas Agustín García Mella, «Limeño» y «Pacorro». Al regreso ingresa en la cua­drilla de Curro Martín Vázquez. Rafael une a su trato fino y afable, senci­llez y alegría, una enorme capacidad torera. Conoce las querencias y resa­bios de los toros, es el mejor banderillero por el pitón derecho y, técni­camente, es muy eficaz con el capote. Domina al manso y puede con el toro bravo. Una alegre Andalucía, le canta por alegrías, que es de raza calé, y en la noche y el día, con gracia se han desposado.
Entre los años 1920 y 1922, pertenece a la cuadrilla de Pepe Bel­monte, en 1923, a la del «Algabeño», en 1924 y 1925, va con Juan Bel­monte, incluso en su temporada del Perú. El 19 de julio de 1925, al saltar la barrera resulta cogido en la Plaza de la Línea de la Concepción. Des­pués se incorpora a la cuadrilla del «Niño de la Palma» y desde 1928 a 1936, torea sucesivamente a las órdenes de «Chicuelo», «Cagancho», Mar­cial Lalanda, Domingo Ortega y Rafael Ponce «Rafaelillo».
La furia de la Guerra Civil se desata, el año 1936, entre las dos Espa­ñas. Aquello le espanta, y decide cruzar el Océano. Busca el nido en el árbol propicio y se afinca definitivamente en Lima, capital del Perú. Sus dotes de hombre educado, simpático, respetuoso, espléndido, liberal y melancólico, se granjea amistades que le abren sus puertas. Administra y dirige una destacada ganadería peruana. En tan cuidado refugio ve acer­carse el otoño de su existencia hasta su final, el 18 de junio de 1956

2 comentarios:

  1. Soy nieto de rafaelillo, me crié como huérfano y a los 26 años conocí a mi madre y tíos, sabeis si hay familia de el en sevilla? Gracias

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  2. Soy nieto de rafaelillo, me crié como huérfano y a los 26 años conocí a mi madre y tíos, sabeis si hay familia de el en sevilla? Gracias

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