viernes, 4 de julio de 2014

CANDIDO MUÑOZ JIMENEZ "EL PULGA DE TRIANA"


He aquí un banderillero que por su persistente ausencia de la Plaza de Madrid, después de haber alcanzado envidiable reputación, así como por su larga permanencia en México, quedó olvidado antes con antes y no ocupa en la historia el puesto que le corresponde, el que merece por sus especiales condiciones de lidiador. El que, como él ganó ovaciones con las banderillas y el capote en la época en que toreaba Mazzantini, «Guerrita» y Reverte -los cuales tenían en sus cuadrillas la flor y nata de rehileteros y peones-, debió estar siempre a las órdenes de un matador de primera fila, de aquellos que siempre tuvieron contratos con las principales empresas. Formando pareja con José Moyano cuando éste conservaba todavía el empuje de los tiempos en que toreaba con Manuel Rodas; figurando en la cuadrilla de Mazzantini su hermano Tomas; en la de «Guerrita», Juan Molina y el «Patatero»; en la de Reverte, «Blanquito», y codeándose con los mejores subalternos de la última decena del pasado siglo, puede decirse que el «Pulga de Triana» subió constantemente, sin retroceder, y escritas hay muchísimas revistas de toros en las que puede leerse, al hacer elogios del personal subalterno: «En brega y banderillas, «Pulga de Triana». Y estos honores no los puede obtener el que no tenga algo que le haga salir de lo vulgar. El ruido de los aplausos le desvaneció un momento; el humo de las palmas fue tan persistente y espeso, que le mareó, pues a tal turbación de la cabeza debe atribuirse su intento de hacerse matador; pero desistió en cuanto, al probarse, vio que no se habían hecho los estoques para él. Con tal resolución dio una prueba de sensatez y de cordura, pues quien manejando la espada habría sido una nulidad, fue con el capote de brega y los rehiletes una figura sobresaliente cuya popularidad se desvaneció por los motivos mencionados. Nació en Sevilla el día 11 de marzo del año 1871, y fueron sus padres don José Muñoz y doña Josefa Jiménez, los cuales le dedicaron, cuando llegó a la edad de tomar un oficio, al noble arte de imprimir. Ya sabía componer líneas y podía dar pases de molinete con el galerín cuando sintió vivo el escozor que le produjo la picadura del gusanillo torero, y tanta mella le hizo, que abandonó la profesión y sentó plaza en las milicias tauromáquicas.


Catorce años contaba cuando en 1885 sufrió el bautismo de sangre en la dehesa de Tablada, adonde fue a torear unas reses acompañado de otros aspirantes de su edad, entre los que se encontraba Cándido Carmona, «el Cartujano», muerto nueve años después en la Plaza de Madrid por la cornada que le produjo un toro de Udaeta llamado «Piamonte»; dicho bautismo consistió en una importante herida en la pierna derecha, de la que fue curado en la Casa de Socorro; un mes estuvo en, cama curándose tal percance; pero lejos de acobardarse, siguió en sus trece, se decidió a vestir el traje de luces y entró a formar parte de la cuadrilla de Francisco González, «Faíco», cuando éste se separó de «Minuto» y formó una nueva cuadrilla de muchachos sevillanos. Después, y cuando el referido «Faíco» empezó a torear como novillero serio, también toreó a sus órdenes, y a su lado continuó cuando tomó la alternativa en Zaragoza con fecha 2 de abril de 1893. En el mes de septiembre del año 1895, al dejar de pertenecer Antonio Romero, «Saleri», a la cuadrilla de Emilio Torres, «Bombita», por encontrarse enfermo, entró Cándido a sustituirle en la misma, y aunque su nombre no figuró en los carteles durante mucho tiempo, banderilleó sin interrupción a las órdenes de dicho matador hasta que éste, bien por efecto de la gran cogida que sufrió en Barcelona el 24 de junio de 1899, o por otras causas, fue dejando paulatinamente de torear y se deshizo casi por completo de su notable cuadrilla. Fue en ésta y formando pareja con Moyano, como ya se ha dicho, cuando el «Pulga de Triana» adquirió reputación y popularidad, cuando su trabajo podía servir de ejemplaridad a tantos y tantos subalternos de infantería, cuando demostró cumplidamente lo bien dotado que se hallaba para mantener durante muchos años el prestigio inherente a su nada común disposición, y un año llevaba en tal cuadrilla, abiertas ya las puertas de su popularidad, cuando sintió, ante tanto aplauso, el deseo de ver si sus sueños de hacerse matador podían convertirse en un hecho cierto.


Fue e 1 22 de noviembre de 1896, en la Plaza de Madrid, al intentar dar muerte a dos novillos de la ganadería de Mazzantini, alternando precisamente con su citado compañero José Moyano; y digo que intentó, porque su primer novillo, «Hojalatero», número 100, volvió al corral después de ser martirizado con el sable, y si el otro no siguió el mismo camino, se debió a que el puntillero le citó muerte arteramente, después de recibir el espada los tres avisos. Al cesar en la cuadrilla de «Bombita», toreó a las órdenes de varios matadores y terminó por marchar a México, donde permaneció algunos años y de donde vino en 1907, acompañando a Vicente Segura, que utilizó sus servicios. Otros los utilizaron también después, hasta que un accidente le dejó inútil; pero su esplendor está en los años que perteneció a la cuadrilla de Emilio Torres. Banderillero de punta por ambos lados y notable peón de brega, nunca nos explicamos que no ingresara en otra cuadrilla de primer orden después de cesar en la del referido espada. De haber servido luego a las órdenes de Fuentes, «El Algabeño», el segundo «Bombita» o «Machaquito», habría prevalecido mucho más tiempo su nombradía, dando así lugar a que las revistas de toros siguieran diciendo al final, al dar cuenta del trabajo correspondiente al personal subalterno: «En brega y banderillas, el «Pulga de Triana». 

No hay comentarios:

Publicar un comentario