viernes, 21 de junio de 2013

ALFREDO CORROCHANO MIRANDA





Toros y literatura. están íntimamente unidos: Gerardo Diego, Federico García Lorca, Rafael Alberti...  el viejo torero que coincidió én el tren que conducía a la muerte a Federico. Corrochano se bajó en Baeza, iba a torear, pero Federico siguió rumbo a Granada: —Las mujeres se piraban por Federico— le dijo a su nieto en la última entrevista, publicada en «Blanco y Negro». La última entrevista se la hizo su nieto como la primera se la'hizo, también, su padre, muy a pesar suyo. 
 
El futuro matador de toros Alfredo corrochano en Enero de 1927 con 15 años,hijo del popular crítico taurino Gregorio Corrochano, toreando de capa y de muleta en la fiesta que se celebró en la finca de los Sres. de Perogordo,en El Escorial, á la que asistieron famosos profesionales del toreo y aficionados, y en la que demostró el niño condiciones excepcionales de torero.



Alfredo Corrochano Miranda nació en Madrid en 1912 y era un crío que capeaba en la finca de Sánchez Mejías mientras su maestro hablaba de toros y de poesía con la Generación del 27. A Alfredo Corrochano le tocó darle el quite a Ignacio Sánchez Mejias aquella tarde ¿a las cinco en punto en todos los relojes? en la plaza de Manzanares el Real. —No vayas por ese lado —le dijo' Ignacio— si no el toro se va a quedar conmigo— y el toro se quedó con él. Pero Corrochano entró al quite de su maestro a pesar de la muerte que ya se anunciaba. Ignacio Sánchez Mejías fue el maestro de Alfredo Corrochano. Le enseñó todas las artes. Y se las enseñó con el carro. Y el chiquillo sé llevó puntadas: —Bueno era Sánchez Mejías, como para dejarse coger por él. 

En realidad Ignacio Sánchez Mejías no quería que sus hijos torearan y se le ocurrió, una idea brillante.' llamar al hijo de Gregorio Corrochano —corresponsal de guerra y gran crítico taurino de ABC— para que se ajuntara con ellos y les quitara la idea de'la cabeza. Y el chiquillo le 'salió rana, digo, torero. Un torero señorito, no de los que salen al ruedo pensando «más cornás da el hambre » sino «todas las cornás por la gloria ». A Gregorio Corrochano un buen día lo llamó. Don Alfonso XIII «El niño —Alfredo tenía doce o trece años— torea por Orden Real»—le dijo el Rey. Y toreó pese a su padre en un festival para recaudar fondos para la Ciudad Universitaria, y esa fue una apuesta del Rey y de don Torcuato Luca de Tena, su padrino. ». 

Nadie ha toreado con la izquierda como él y pocos se han llevado el rabo en Las Ventas. Él lo hizo en la despedida de Belmonte. Ligó trece pases... Los pases que la Guerra Civil ya nunca le dejó dar: la Guerra Civil se comió (literalmente) a los toros durante algunos años terribles para la fiesta. Empezó a torear como novillero en los principios de los años treinta, y en 1931 fue uno de los punteros, con lo cual, al año siguiente, en la Feria de Castellón, tomó la alternativa. Actuó de padrino Marcial Lalanda.y de testigo, Domingo Ortega, con toros de Carmen de Federico. 

Durante los años previos a la Guerra Civil fue uno de los muchos toreros denominados de la Escuela Madrileña, que tuvieron mucha aceptación en la Villa y Corte por su finura y calidad: Maravilla, Ricardito González, Juan Martín Caro, Curro Caro y Félix Colomo  figuran entre ellos. El mayor éxito de Alfredo. Corrochano es que ha sido uno de los pocos diestros que han cortado un rabo en Las Ventas. El hecho ocurrió en octubre de 1935, en el último festejo que toreó Juan Belmonte en Madrid, en el que también le otorgaron un rabo. Además de Corrochano y Belmonte (dos veces), lo han logrado: Marcial Lalanda, Manolo Bienvenida, Lorenzo Garza y Curro Caro, todos ellos antes de la Guerra Civil. 
Corrochano triunfando en Las Ventas

Terminada la contienda, sólo Palomo Linares —el 22 de mayo de Í972— ha conseguido similar galardón: Corrochano fue un artífice del pase natural y, de no haber seguido la contienda, habría ocupado un lugar mucho más importante en la Fiesta. .Terminada ésta, dejó de torear, aunque en 1949 intentó una reaparición, que quedó reducida a dos corridas: una en Pontevedra y otra en Oviedo. Precisamente en Asturias, en la villa de Llanes, residía desde hace muchos años. En esa localidad asturiana estuvo casado por dos veces con sendas llanescas. Descanse en paz Alfredo Corrochano. Ya no podrá ver más aquellos mares del Cantábrico y aquellas playas de Toro, El Sablón y Puerto Chico. 
Alfredo Corrochano ,escribiendo sus memorias poco antes de morir.

Tampoco se recreará en la cordillera del Cuera, ni tendrá las nostalgias de que pudo haber sido mucho más en el toreo. Nadie le quitó en vida el palmares de haber cortado dos orejas y rabo, a un mismo toro, nada menos que en la Monumental de Las Ventas, la cátedra del toreo.Murió en Granada el 27 de Agosto de 2.000 de un enfisema pulmonar.

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