viernes, 14 de junio de 2013

JUAN LUIS DE LA ROSA JARQUIN 1901-1936
Torero notabilísimo con capa y muleta, deficiente estoqueador y carente de afición. Esto último y su vida desordenada le impidieron llegar a la primera fila. Nació en Jerez de la Frontera el 1º de febrero de 1901; empezó la profesión como becerrista, y al hacerse novillero se presentó en Madrid el 20 de julio de 1919, con Ernesto Pastor y Pedrucho y ganado de Villamarta, en cuya ocasión dio la medida de un torero grande. En aquel mismo año, el 28 de septiembre, tomó la alternativa en la plaza Monumental de Sevilla --de efímera existencia--, concedida por Joselito, con Camará y Varelito de testigo y toros de Guadalest.

El de la cesión, negro bragado, se llamaba Celeste. Y el 24 de mayo de 1920, le confirmó Juan Belmonte dicho doctorado en Madrid, con Varelito de segundo espada y toros de Gamero Cívico. Cayó rápidamente por las razones dichas; realizó excursiones a varias Repúblicas americanas; al regresar de una de ellas en el año 1936, toreó tres corridas en Barcelona, la última el 6 de septiembre, y pocos días después, por motivos ignorados, fue fusilado por los rojos en la mencionada capital catalana. (Fuente: http://.historiadeltorero.com/)
Refieren en el "Diario Plaza Juárez.com", de la airosa Pachuca, Hidalgo, México, en una editorial de "Entre el Callejón y el Tendido", titulada "De Superstición y Tragedia en los Toros", del 14 de febrero de 2010, que " Juan Luis de la Rosa, originario de Jerez y testigo de la alternativa de Manolo Granero, quien también tomó la alternativa en Sevilla, el 28 de septiembre de 1919, un año antes que Granero, murió asesinado de un tiro en el corazón en pleno centro de Barcelona en 1936, en una revuelta callejera durante la guerra civil española."

Anota el historiógrafo don Juan de la Plata, en una brillante editorial publicada en el Diario de Jerez: Al que no pude conocer fue a Juan Luis de la Rosa, del que tanto escuchara hablar a viejos aficionados, que lo solían poner por las nubes, como torero. Pero investigando se consiguen muchas cosas, hasta que descubrí que en Jaén vivía un sobrino suyo, llamado igual que el diestro y éste sería quien me aportase importantes datos, para la biografía de Juan Luis de la Rosa Jarquín, nacido en Jerez en 1900, aunque otras fuentes lo dan como nacido el 2 de febrero de 1901. Todo lo que De la Rosa tenía de buen torero lo tuvo también de juerguista, derrochador y mujeriego. Hasta el punto de dilapidar en múltiples francachelas todo lo que ganaba en los ruedos. Y esa mala vida le llevó a que, con motivo de la guerra civil, fuera detenido en Barcelona, donde vivía, y fuera vilmente asesinado.

Me lo contaba así su sobrino: "A mi tío lo asesinaron los rojos en Barcelona, pues se complicó la vida con una mujer francesa que tenía un amigo que era comisario y su misma madre delató el romance que tenía con el torero. Por celos, el comisario la detuvo a ella y, junto a él, los fusilaron a los dos, en el cementerio de Barcelona." De la Rosa tomó la alternativa, en la antigua plaza Monumental de Sevilla, el 28 de septiembre de 1919. Padrino: Joselito el Gallo y testigos Camará y Varelito, sustituyendo este último a Ignacio Sánchez Mejías, cogido en un festejo anterior, después de estar anunciado en el cartel de dicha ceremonia. "Celeste" se llamaba el toro de la alternativa de De la Rosa, marcado con el hierro de la ganadería de Guadalest. Curiosamente, a esa misma hora, en la Plaza de la Real Maestranza, tomaba también la alternativa, de manos de Juan Belmonte, su gran amigo, Manuel Jiménez "Chicuelo" el que, años después, toreando en Barcelona, al ver a De la Rosa en el tendido, le brindó un toro y el diestro jerezano, al devolverle la montera, le hizo llegar una esquela en la que le decía "Gracias, Manolo; y convídame esta noche a cenar, que estoy a dos velas".

La alternativa se la confirmaría, en Madrid, el 24 de mayo de 1920, el eterno rival de Joselito, Juan Belmonte, que le cedió un toro de la ganadería de Gamero Cívico. En el diario "Ayer" del 1º de agosto de 1946, el crítico "Currito" escribiría que la afición esperaba mucho de este torero, pero que no llegó a triunfar. Pero el crítico se equivocaba al afirmar que "la muerte de Juan Luis de la Rosa fue un final heroico" y que "su muerte fue un bello final de romance a su toreo de filigrana". Nada de eso. Fue una venganza, un asesinato de un rival amoroso que se aprovechó de su cargo de comisario, para hacerle fusilar. Fuente: Don Juan de la Plata/Tres toreros sin fortuna: 'El Jerezano', De la Rosa y Venturita. http://www.diariodejerez.es/article/jerez/894412/tres/toreros/sin/fortunael/jerezano/la/rosa/y/venturita.html
Publica el cronista "Don Víctor", en su visitado Blog taurino en la Internet "A los Toros", un detalle que ilustra el buen entender de los toros que tenía este lidiador, al referir que el 18 de junio de 1922 se celebró en la plaza de toros de Madrid la décima corrida de abono, que presenció desde el palco 103 el director general de Seguridad, Sr. Millán de Priego, y en la que , por obra y gracia, casi exclusivamente de la ineptitud presidencial, se organizó un escándalo de proporciones inusitadas. La terna estaba formada por el madrileño José Roger "Valencia I", el jerezano Juan Luis de la Rosa y el malagueño José Gómez Roca "Joseíto de Málaga". En total se lidiaron reses de cuatro ganaderías distintas. El segundo de la ganadería de Daudarne, pequeño y escurrido de carnes, fue devuelto y sustituido por uno de Albaserrada., grandote y gordo. Juan Luis de la Rosa, a quien correspondía su lidia, alegó que estaba tuerto y por tanto no quería torearlo. Fue obligado por la presidencia y de la Rosa lo hizo de cualquier manera, al toro se le había fogueado.
En el último toro, de Daudarne, grandote, burriciego, mansurrón, que no había forma de sacarle de las tablas junto a chiqueros, un banderillero clavó desde el callejón un par en los cuartos traseros. Acabada la corrida el presidente impuso a Juan Luis de la Rosa una multa de 500 pesetas por considerar que se había dirigido al público diciéndole que el toro estaba tuerto, y por tanto dio lugar a que éste se manifestase escandalosamente; otra de idéntica cantidad al no imponerse como director de lidia -Valencia había ingresado en la enfermería con un puntazo en el glúteo-, y no obligar a los toreros a que trabajasen con arreglo a lo que dictaba el reglamento. También se sancionó con 100 pesetas a cada uno de los picadores y banderilleros que intervinieron en la lidia de los toros cuarto, quinto y sexto; otra de 500 pesetas al banderillero que clavó el par desde la barrera y de 125 pesetas al resto de los banderilleros de dicho toro. El usía ordenó que fuese reconocida la cabeza del toro por si era cierto que tenía defectos en la vista.
Efectuado el reconocimiento por dos veterinarios, con asistencia del delegado de la Autoridad, el apoderado y el representante de la Empresa, un representante de la Sociedad de Ganaderos, don Horacio Riesgo, y dos espectadores, los dos veterinarios afirmaron que el toro tenía cinco años y no padecía lesión alguna en la vista.
El torero no se conformó con el dictamen y recurrió al director general de Seguridad, quien dispuso que cuatro veterinarios, tres de ellos catedráticos de la Escuela Oficial, con el veterinario afecto a la Dirección General de Orden Público, hicieran un nuevo reconocimiento. La resolución final fue la de que el toro era tuerto del ojo izquierdo y que casi no veía con el derecho. Tras este dictamen se multó con 500 pesetas a cada uno de los veterinarios anteriores, a la vez que se les incapacitaba para ejercer nuevos reconocimientos durante el año en curso. El abogado de la Sociedad de matadores, Sr. Guitarte, que se hallaba presenciando el festejo, se encargó personalmente de que las peticiones de Juan Luis de la Rosa fuesen atendidas.

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